sábado, 16 de febrero de 2019

Portugal: o berce do megalitismo atlántico?

Llevamos una racha de estudios aparentemente científicos por su metodología y explotación estadística (análisis de ADN, dataciones de muestras por el método del carbono 14, etc.) que extraen conclusiones apresuradas o tendenciosas y que para el lector general son válidas e incuestionables, ya que están basadas en números. ¿La ciencia no miente...?

Ahora le toca el turno a los megalitos de la fachada atlántica europea en el artículo de B. Schulz Paulsson, "Radiocarbon dates and Bayesian modeling support maritime diffusión model for megaliths in Europe", PNAS, 11 de febrero de 2019. La autora evalúa 2400 dataciones por radiocarbono de muestras recogidas en diversos megalitos europeos y utiliza la inferencia bayesiana para probar su hipótesis de que el foco difusor del megalitismo fue la Bretaña francesa por la vía marítima. Y ello a pesar de que las fechas más antiguas de datación por radiocarbono que maneja, disponibles en formato Excel en el mismo artículo, son las de los megalitos portugueses, que presentan también el promedio  de dataciones más antiguo.

Orca dos Juncais passage grave. (C) Anxo Martínez, 2010.

Me he tomado la libertad de descargar el Excel y someterlo a un control elemental de estadística básica para ver a continuación cómo se soslayan las evidencias portuguesas para demostrar una hipótesis (la del foco bretón) que se contradice con las fechas de las muestras.


Fechas de radicarbono ordenadas por antigüedad (eleboración propia a partir de los datos de Schulz Paulsson). La más antigua es la del dolmen de Orca dos Juncais, con una fecha de 8750 BP; la del túmulo bretón de Saint Michel ha de descartase, ya que no es un megalito, sino un túmulo de tierra, como tampoco es un megalito la cueva corsa que aparece a continuación.


También el país con el promedio más antiguo de dataciones por radiocarbono (y esto ya es un valor relevante en Estadística) vuelve a ser Portugal. Diagrama de barras a partir de los datos de Schulz Paulsson.

¿Cómo consigue la autora, entonces, que se considere a Bretaña el foco del megalitismo? Pues porque "France is, so far, the only megalithic region in Europe which exhibits a premegalithic monumental sequence and transitional structures to the megaliths, suggesting northern France as the region of origin for the megalithic phenomenon". Es decir, considera que las estructuras previas de tierra o montículos como el de Saint Michel y los pit burials son técnicas que anuncian el megalitismo, lo cual es mucho suponer.

En todo caso, este reciente estudio parece demostrar la difusión marítima del megalitismo atlántico, desde un punto o foco original todavía por determinar.


Figura S2 del Apéndice al artículo de Schulz Paulsson donde se muestra el posible origen del fenómeno megalítico en  las estructuras de enterramiento previas al megalitismo (tipo Passy, pozos de enterramiento bajo túmulo y con, en un caso, una pared de piedra seca construida bajo él: túmulo de Saint Michel).

viernes, 15 de febrero de 2019

A Pértega

El herrero de Riolobos (Veletas Cerri) conserva todavía la cadena que se usaba para comprobar el ancho de la Cañada de Ganados, un instrumento de medida utilizado por los agrimensores romanos. Resulta evidente que la cadena de agrimensor no pudo ser inventada por Edmund Gunter en el siglo XVII, si acaso, perfeccionada por él.

Otro instrumento propio de los agrimensores romanos fue la pertica o decempeda, una vara de diez pies, que ha dejado restos en la toponimia de Galicia: A Pértega (Riotorto), A Pertegaza (Arteixo), As Pertegazas (Cariño), Pertegal (Samos), As Pertegueiras (Vigo), O Pertegueiro (Cerdido).

Para Xulio Concepción el topónimo asturiano La Pértiga (Llangreo) aludiría a las varas con que se vareaban las castañas y las nueces. Por mi parte, veo poco probable que una simple vara, sin forma abundancial (como sí podría ser el Pertegal de Samos), genere un topónimo. En mi opinión estos nombres de lugar han de ponerse en relación con la colonización romana del territorio, en el sentido que ofrece Frontino: "Solum autem quodcunque coloniæ est assignatum, id universum Pertica appellatur" = el suelo delimitado de cualquier colonia se denomina Pértiga.

Según Max Weber (Historia agraria romana, 2004) "cuando la Pértiga [o territorio asignado] de una colonia solamente incluía una parte del municipio en que había sido deducida, se verificaba el hecho de que existían dos centros, uno junto al otro, en forma de doble ciudad, una vieja y una nueva. Nos es imposible determinar cuál era la forma de gobierno de esas ciudades dobles y qué relaciones jurídicas existirían entre ellas; especialmente en referencia a las limitaciones de sus atribuciones públicas; pero es cierto que efectivamente tenían una forma de gobierno y relaciones mutuas específicas".

En el caso de A Pértega de Riotorto podemos afirmar con cierta seguridad la existencia de una de estas ciudades dobles: la nueva (A Pértega) en lo que hoy es el núcleo urbano de Riotorto, y la vieja (el Castro da Croa). 

sábado, 9 de febrero de 2019

Galicia: o berce atlántico

En el artículo "Patterns of genetic differentiation and the footprints of historical migrations in the Iberian Peninsula", de Clare Bycroft, Ceres Fernández-Rozadilla, Clara Ruiz-Ponte, Inés Quintela, Ángel Carracedo, Peter Donnelly y Simon Myers, Nature Communications, 551 (2019), se presenta como hipótesis la posibilidad de que el mapa genético peninsular que resulta del estudio de 1413 individuos españoles se deba al impacto del movimiento poblacional hacia el sur desde los reinos del norte, asociado a la Conquista musulmana de la Península y la subsiguiente Reconquista del territorio; un evento de avance y aporte genético norteño que los autores sitúan entre los años 860 y 1120.

Esta hipótesis se sustenta en que aparentemente la estructura genética peninsular se solapa con la del mapa lingüístico de Iberia: con la extensión hacia el sur de los cinco troncos lingüísticos de los romances  peninsulares, motivada por avances de repoblación en el territorio reconquistado. Aquí apuntamos la ausencia notoria de fuentes especializadas en la disciplina lingüística, que se reducen a una única cita, la imagen de un mapa de las lenguas romances peninsulares cedido por Kurt Baldinger. Resulta evidente que en este estudio no se ha considerado relevante testar, aunque sólo fuese para su descarte, otras posibilidades, como por ejemplo: que la estructura genética peninsular esté relacionada significativamente con la de las paleolenguas peninsulares (grosso modo, con la conocida división diagonal de la Península entre celtas e íberos), o con el superestrato lingüístico de los invasores germánicos (suevos, vándalos, alanos), etc. En un estudio transversal genética-lingüística, esta ausencia invalida por completo la metodología aplicada en este punto, incluso aunque la explicación que proponen pueda ser correcta.

Vayamos entrando en el miolo de la cuestión. De ser cierta la hipótesis planteada por los autores (la estructura genética de Iberia se solapa y coincide exactamente con la distribución de las cinco lenguas romances peninsulares, cuyo avance histórico hacia el sur está intrínsecamente relacionado con el proceso de la Reconquista) esperaríamos una incidencia mayor de ancestros norteafricanos en el sur de la Península, sujeto al dominio musulmán durante un prolongado periodo, y ninguna o bajísima en el noroeste, concretamente en Galicia, que nunca formó parte del reino musulmán peninsular. Y sin embargo, los datos planos muestran todo lo contrario: "Sorprendentemente, poseer ancestros norteafricanos no refleja proximidad a África del Norte, o ser regiones bajo un intenso control musulmán. Las cantidades más elevadas de ancestros norteafricanos en Iberia están en el oeste (11%) incluyendo a Galicia, a pesar del hecho de que la región de Galicia, tal y como se define hoy en día (al norte del río Miño), nunca estuvo bajo dominio musulmán y los asentamientos bereberes al norte del Duero se abandonaron en el 741".

Contra toda lógica, estas evidencias no impiden que los autores se desmarquen de su análisis y continúan justificando la presencia de ancestros norteafricanos en Galicia dentro de la hipótesis de la Reconquista, como resultado del asentamiento de moriscos expulsados de los territorios reconquistados. Pero en esta ocasión, paradójicamente, sin correlación lingüística ligada al supuesto flujo migratorio inverso sur-norte: en Galicia no se observa una mayor proporción de arabismos en su lengua, esperable si se hubiese producido un éxodo masivo de poblaciones mozárabes (aunque la lengua mozárabe fue un romance muy similar al gallego, su léxico muestra elevado índice de préstamos árabes).

The Out of Galicia Theory - O berce atlántico


Del análisis de los datos simples aportados por este estudio se desprende que el clúster vasco es un donor, tal y como sugieren los autores, por lo que puede eliminarse de la figura del ancestral árbol genético ibérico que ilustra el artículo, ya que "el clúster vasco tiene un perfil marcadamente diferente del resto de los clústeres peninsulares, primero tiene una proporción muchísimo menor, o incluso ninguna, de las aportaciones genéticas que muestran los restantes clústeres peninsulares (con aportaciones de los grupos donantes "Italia", "Norte de Marruecos" y "Sáhara Oeste"), y muestra una enorme contribución (91%) del grupo donante "Francia" [...]. Específicamente, el clúster vasco comparte más ADN con el grupo francés de lo que predecía su representación, lo que podría reflejar, por ejemplo, que el ADN que los vascos comparten con los franceses de hoy en día es sólo un subconjunto moderno de un ancestro francés" ("Supplementary Information", pg. 22: Supplementary Figure 5).

En mi opinión, estas evidencias son coherentes con la hipótesis de la procedencia norpirenaica- aquitana de los vascos peninsulares, que se habrían establecido en una época relativamente reciente en el territorio que hoy ocupan, por lo que no habrían experimentado las mismas derivas genéticas que el resto de las poblaciones ibéricas.

Eliminar al clúster vasco del árbol genético permite ver mejor la extraordinaria situación de Galicia que se revela en este estudio, en relación con la ancestral estructura genética peninsular. Galicia no se se separa del resto de la población ibérica una sola vez, sino dos, antes de que lo hagan los demás subconjuntos o clústeres genéticos peninsulares. Esta situación se puede percibir también dejando al clúster vasco en el árbol, pero me he permitido quitarlo para mayor claridad, retocando las dos ramas que se escinden al principio mostrando que la población de la zona de Pontevedra se separa genéticamente del resto de la población peninsular, y que dentro de este resto, la población de la Galicia central vuelve a escindirse marcadamente de las poblaciones peninsulares.

Árbol genético modificado en su primera ramificación, a partir de la figura 1A del estudio que comentamos. Con trazo negro grueso se indican las dos separaciones de la población gallega, la primera englobada por la llave en color azul, y la segunda por la llave en color morado.

En Galicia, por lo tanto, existen dos hechos genéticos muy significativos que destacan los autores de este artículo:

1. la mayor presencia de ancestros "Norte de Marruecos" / "Sáhara Oeste" de toda la Península
2. una separación extrema (doble) del árbol genético peninsular

Por si fuera poco, un tercer factor vuelve a marcar nuestra distintividad:

3. la extrema variabilidad genética de la región, que presenta una subestructura genética impresionante a pequeña escala, nunca antes observada para el genéro humano: "To our knowledge, these results represent the finest scales over which such structure has yet been observed in humans". Resultados imposibles de casar con una población que se pretende endogámica (conclusiones del artículo), ya que en estos casos, cuanto más pequeña es la muestra poblacional, menor es su variabilidad.

A mi juicio, la mayor presencia de ancestros norteafricanos en Galicia podría ser un remanente genético prehistórico, concretamente del paleolítico, y estaría estrechamente ligado a las otras dos singularidades genéticas que muestra la población en la región: la extraordinaria variabilidad genética de una población es indicio en los estudios paleoantropológicos de su gran antigüedad, así como una marcada diferencia del resto de poblaciones. Son estos dos factores los que señalan a África como cuna de la humanidad:  "el centro de origen de una especie cualquiera se sitúa allí donde la diversidad genética es mayor" (Arsuaga y Martín-Loeches, El sello indeleble, 2013).

Bifaz de Portomaior - As Neves (Pontevedra). (C) A. Martínez, "O pasado nas mans", 2016.

Así pues, me temo que estamos ante fenómenos genéticos que tienen distinta explicación que la que proponen los autores. Los genes africanos de los gallegos, su extraordinaria variabilidad genética a fina escala, su doble separación del resto de Iberia, nos llevan por otros derroteros.

Para ello la datación de las muestras no es un obstáculo, puesto que ésta es inferida, es decir, se supone y se comprueba o se somete a un test, pero no es resultado de ninguna fórmula aplicada a las muestras. Por ejemplo: de los seis principales clústeres genéticos ibéricos el más importante es el clúster "Francia" y "como su contribución está presente y domina sobre todos los ancestros españoles, podría representar un componente ancestral antiguo, mejor que una reciente migración" ("Supplementary Information", pg. 22: Supplementary Figure 5). Como se ve clarísimamente en la cita, un clúster se puede considerar a priori como reciente o como antiguo, según se quiera defender o testar una hipótesis u otra (población ancestral / migraciones recientes).

Según este legítimo proceder científico, parece posible sostener que los ancestros africanos observables en la estructura genética gallega sean un remanente paleolítico (población ancestralísima), tal y como se plantea en la propuesta "Genética da humanidade na Galiza e preconceito" (blog Rebúmbio remoído, peneirado..., 4 de febrero de 2019) sobre la formación de la estructura genética poblacional de la franja costera atlántico-cantábrica en el Paleolítico, como refugio glaciar templado por la corriente del Golfo.

La enorme subestructura genética de la población de Pontevedra observable a una escala tan pequeña se debería, por lo tanto, a su remota antigüedad, y no al aislamiento y consanguinidad (costumbres matrimoniales endogámicas o locales) que alegan los autores del artículo, que en todo caso, de ser cierto el argumento, impedirían precisamente la extraordinaria variación. Aquí traduzco el párrafo en el que desarrollan su argumentación:

"Galicia mantiene su identidad cultural y su lengua como rasgo diferenciador del resto de España, históricamente la gente ha tendido a habitar pequeñas aldeas antes que ciudades. Incluso hoy Galicia continúa siendo predominantemente rural, con un 64% de la población residiendo en zonas rurales, comparado con el 44% fuera de Galicia; el 57% de los gallegos nacidos antes de 1961 todavía continúa viviendo en el mismo municipio donde nació, comparado con el 43% en el resto de España. Los gallegos de este corpus no muestran baja heterocigosis [por la endogamia], pero los estudios sobre sus costumbres matrimoniales en el siglo XX, desde principios a mediados, muestran que allí ha habido una más alta proporción de matrimonios entre tíos y sobrinas, tías y sobrinos, y primos hermanos que en otras partes de España, sugiriendo que en Galicia es más común que en otras partes la costumbre de casarse con parejas de la misma localidad. [...] Nuestro análisis indica que en Galicia existe una subestructura genética significante, especialmente en el suroeste, y que probablemente sea resultado del aislamiento del resto de España, así como de la existencia en Galicia de una organización social local" ("Supplementary Information", pg. 12: Note 4 Investigation into ultra-fine-scale structure in Galicia).

En la cita se evidencia confusión, pues la extremada variación genética de la población de Pontevedra no puede deberse al aislamiento y a la endogamia (o costumbre de practicar matrimonios entre locales), que reducirían la variabilidad; por el contrario, una vinculación milenaria de la población a su territorio puede ser la causa de que se preservase esta riqueza genética ancestral a tan fina escala, como mecanismo preventivo (adaptativo) contra eventuales cruces consanguíneos.

Información complementaria sobre por qué el ADN céltico conduce a África:
"The tracing of the shrew: why Celtic DNA leads back to Africa", The Irish Times, 19 de mayo de 2012.

martes, 5 de febrero de 2019

La filiación lingüística de las falas de Xálima a la luz de la genética de poblaciones


En el estudio de Bycroft et al., "Patterns of genetic differentiation and the footprints of historical migrations in the Iberian Peninsula", publicado en Nature Communications, 551 (2019), se presenta diversa cartografía genética de las poblaciones de la Península Ibérica que se pone en relación directa con la división lingüística peninsular y el avance migratorio histórico hacia el sur de gentes procedentes del norte durante la Reconquista.

Los datos obtenidos tras el procesamiento por software serán, seguramente, exactos, no así, las precipitadas conclusiones, que parecen encajar demasiado bien con los mapas lingüísticos peninsulares. Así, por ejemplo, en el mapa que he seleccionado se percibe la similitud genética entre las poblaciones del área de Huelva y las de Galicia. Pero esta identidad tal vez pueda remontarse a una época anterior, y remitir al parentesco que Estrabón reconoció entre los celtas de la desembocadura del Anas (Guadiana) y los celtas del promontorio Nerio (cabo Finisterre).

Por otra parte, en el noroeste de Extremadura se puede observar una isleta diferente que ocupa la zona de Xálima, y que genéticamente sería semejante a la del área galaico-lusitana. Asimismo, aparece con la misma combinación de colores y figuras la zona que ocupaba la Gallaecia cuando ésta llegaba hasta Palencia, los llamados Campos Gallaeciae

Son, sin duda, datos muy interesantes los que ofrece este estudio pionero sobre genética y lingüística en la Península Ibérica, pero ciertamente tienen más lecturas que la propuesta, y en una diacronía mucho más profunda que la que se le ha querido dar al limitarla sólo a la época de la Reconquista.

domingo, 3 de febrero de 2019

La Santa Compaña y las calabazas de Difuntos

Impresionante testimonio que aclara de una vez por todas la relación entre la procesión de muertos (Santa Compaña) y su representación mediante calaveras confeccionadas con calabazas o melones, sábanas blancas como sudarios, etc. Asimismo, da cuenta de la tradición como propia, por lo que no se trataría de una importación foránea. Fue recogido por Eva Castaño Ermo en Xobre (Pobra do Caramiñal) en 1993, de una informante de 73 años. Puede escucharse la grabación en el Arquivo do Galego Oral, audio 63.

— Antes non había luz eléctrica, alumabámonos con candeas, non? E, así que se vía unha luz dun farol ou do que fose, xa era a Compaña, a Santa Compaña; e había unha luz que se vía moito ás veces aí por baixo da Curota. E todo o mundo: "Ai, a Santa Compaña, ai a luz da Espiñeira!", e, vaia, preguntabamos e andabamos todos asombrados, así coa Santa Compaña, que dicían da Santa Compaña.
E preguntabamos: "E logo esa luz que se ve da Espiñeira que é?" Alí érache un canteiro, que foi picar pedra e morreu alí e agora disque se aparece aí todos os días. E éranche así eses contos que había antes, non sabes?
Andaban así, coa Compaña... Tamén andaba tía Felisa esa da Lomba envolta nunha saba, e andaba asombrando a xente, e todo o mundo dicía que era a Compaña mais unha defunta do outro mundo; era tía Felisa, envolta nunha saba cunha candea. Outros dun melón facían unha cabaza, furábanllle dous furados nos ollos, outro na boca, metíanlle unha candea dentro e era tamén a Santa Compaña.
— E a vostede asustárona algunha vez?
— Ai eu non que eu de noite non andaba que tiña moito medo!

Una aproximación al chamanismo por medio de su etimología

Puede concebirse al chamán como asceta que se somete a restricciones para alcanzar experiencias extáticas por medio del trance. En este sentido, el chamanismo no es una religión en sí mismo, sino una técnica extática utilizada por religiosos. Desde este punto de vista, el término de origen griego chameunia  χαμευνία encaja como étimo posible para la controvertida etimología del sustantivo chamán / chamanismo, al referirse a una de estas prácticas, la humicubatio (dormir directamente sobre el suelo), que junto con el ayuno y las flagelaciones, propiciaban la consecución del trance y la comunicación con el mundo espiritual en la que se ejercitaban ascetas y eremitas.

Varios ejemplos de lechos duros e incómodos utilizados por los ascetas son las esteras tejidas con juncos, acompañadas de almohadas para la zona cervical (embrimium) de piedra, a imitación de la de Jacob, o de durísima madera; lechos férreos, o con incrustaciones de fragmentos de vidrio y clavos... (Theophyle Raynaud, Ascetica).

Posible lecho de un asceta, en forma de tumba, para practicar la humicubatio en la supuesta necrópolis (o mejor eremitorio ascético) de San Vítor de Barxacova. Destacan las almohadas de piedra o embrimios.

Así pues, ligamos el origen del término chamán / chamanismo a la principal técnica que permite conseguir el estado de trance: el sueño sobre el suelo, en griego antiguo χαμευνία. Esta antigua práctica habría sobrevivido en la ascesis cristiana, que pretende, como el chamanismo, una comunicación con el mundo espiritual.

domingo, 27 de enero de 2019

Fatela, Gregorina: dos topónimos camineros

Desde Perales del Puerto subía la Cañada de Ganados con varios paradores o ventorros dispuestos a lo largo de su trazado para atender las necesidades de alojamiento de los pastores y arrieros que circulaban por ella.
Minuta cartográfica del IGN.

En dos de ellos observamos denominaciones relativas a los rebaños que conducían: el Parador de La Fatela y el Parador de Gregorina. En el Ventorro de Porhoras descubrimos a unos pioneros de la daycation; el cobro del alojamiento "por horas reales de estancia" parece haber sido argumento definitivo para que el local se conociese por este nombre tan peculiar.


Parador La Fatela. (C) Zenón Pérez, del blog Sierra de Gata Onírica: Toponimia luso-árabe en tierras serragatinas.

En el blog Sierra de Gata Onírica nos informan de que el topónimo La Fatela podría ser de origen árabe según el arabista extremeño Manuel Terrón Albarrán: en su libro El Solar de los Aftásidas explica que el topónimo vendría de "Fath Allah" (Victoria de Dios), siguiendo la propuesta de Silveira para el Fatela de Évora.

Sin embargo, la condición de Fatela y su parador, al borde de la Cañada de Ganados, nos sugieren la posibilidad de que el topónimo sea un derivado del galaico-portugués fato, "rebaño, conjunto de gente, muchedumbre". En mi opinión, la acepción que más se ajusta es la que proporciona Eladio Rodríguez, según el cual fato es un "rebaño, porción de ganado mayor o menor: un fato de ovellas" (Diccionario Enciclopédico). También, aunque menos probable, es que el lugar de La Fatela pudiese haber recibido esta denominación ya no por los rebaños que se acumularían en sus inmediaciones, sino por el conjunto de huéspedes que se alojaban en el Parador, considerados como un fato, cuadrilla o muchedumbre.

La misma idea se repite en el cercano Parador de Gregorina, cuyo nombre, a primera vista, podría confundirse con el de una supuesta propietaria llamada Gregoria: Gregorina en la forma diminutiva característica del extremeño. Puede ser. No obstante, también puede entenderse como derivado del latín gregem, "rebaño de ovejas". Así encontramos en Cataluña un derivado de gregem en "Valle Gregoria" > Val Gorguina. La forma *gregorina supuestamente derivada de gregem vendría a encajar con los derivados romances del latín pecus, "ganado", como el italiano pecorino (un tipo de queso), o el portugués pegureiro (pastor), y aludiría a la propia vía pecuaria, hoy Cañada de Ganados. Como derivado directo del latín gregem el topónimo se habría originado en un momento temprano de la romanización de Lusitania, ratificando la antigüedad del trazado de las cañadas y cordeles ganaderos.

En Galicia, Gregoriño (Aranga) y O Gregorio (Riós, Ortigueira, As Somozas, A Teixeira) probablemente son también topónimos derivados del latín gregem. En esta línea de investigación, Du Cange ofrece los sustantivos gregaria = "prædii rustici species, ubi grex ovium, ut Vaccaria, ubi vaccæ, nutriuntur" (predio rústico donde pacen los rebaños de ovejas, como en las Vaccaria las vacas")  y gregarius = "pastor, custos gregis" (pastor, el que vigila y cuida los rebaños), que, aunque con diferentes derivativos, son testimonio más que suficiente de su uso.