miércoles, 17 de mayo de 2017

Petón y Cueto / Coto: celta P vs celta KW

Vengo de Pitões das Júnias, de las VI Jornadas Galaico-Portuguesas, en las cuales el Padre Fontes nos informó a los presentes de la existencia de más de veinte mámoas en la freguesía, proponiendo realizar una futura ruta de senderismo por ellas para ponerlas en valor. No me resultó extraño, ya que el propio topónimo Pitões hace referencia probablemente a ellas, o bien, según me indicó Lúcia Jorge, Presidenta de la Junta de Freguesía, a las numerosas elevaciones del abrupto terreno en el que se sitúa el pueblo; siendo, por tanto, un orónimo. En Galicia la forma Petón tambien tiene valor orográfico (v. Petón da Campaíña, Corme) y en ocasiones también se aplica a los túmulos funerarios; de la misma forma que el galés coetan da nombre a numerosos dólmenes, concretamente a la piedra cobertera.

Carreg Coetan Arthur (Gales). (C) Dolores González de la Peña, 2013.

Es precisamente la forma galesa coetan la que nos sirve para relacionar las formas galaico-lusitanas Petón / Pitões con las celtibéricas Cueto / Coto, "altura, elevación, túmulo funerario neolítico" (v. por ejemplo, aplicado en este último sentido, el dolmen de la Cotorrita (Burgos), en el que el topónimo viene motivado por la designación del propio dolmen).

Aparentemente todos ellas son formas inconexas que se hacen derivar respectivamente de las raíces prerromanas *PET- y *COTT-, "altura, elevación". Pero en virtud de la evolución del indoeuropeo KW- hacia P- en determinadas lenguas célticas, COËT- > PET-; mientras que el grupo KW- indoeuropeo se mantiene en el resto de lenguas célticas, COËT- > CUET- / COT-. Esta posibilidad requeriría replantear la adscripción de las lenguas célticas en los grupos KW y P, pues de ser cierta, no cuadra con la adscripción total del galés dentro del celta P y obligaría a considerar al lusitano como celta P.

San Martín de Panóias

Respecto al topónimo portugués Panóias, Erwin Koller dice que "não parece absolutamente absurdo incluir neste contexto [colonización sueva de Gallaecia] as várias povoações chamadas Panóias (uma das quais na diocese de Braga), nome de difícil interpretação mas seguramente baseado en Pannonias. Segundo Piel "seria tentador de ver nestes topónimos uma lembrança da pátria panónica dos suevos"" (Schwaben).

Se sabe con certeza que San Martín, el Dumiense, era de Pannoniae, donde existía un santuario al aire libre en un monte sacro que frecuentaban los adoradores de ídolos, costumbre pagana que más tarde procuraría corregir en su De Correctione Rusticorum. En su infancia el santo también acudía a ese monte suplicando gracia, suponemos que antes de su conversión. Debemos preguntarnos, pues, qué monte era ese ("ab idolorum cultoribus monti huic inditum fuisse. Etenim puerilem aetatem agebat S. Martinus, dum teste Chartuicio montem hunc precandi gratia frequentabat", Monasteriologiae Regni Hungariae, Damiani Fuxhoffer).

Martino seruata nouo, Gallicia, plaude:
      Sortis apostolicae uir tuus iste fuit.
[...]
Pannoniae, ut perhibent, ueniens e parte Quiritis
      Est magis effectus Gallisueba salus.
 (Venancio Fortunato, Carmina, libro 5,2)

Como sospechaba Koller, el topónimo Panóias portugués, y más concretamente el del lugar que ocupa el famoso santuario prerromano de Panóias en Vila Real, efectivamente figura como Pannonias en varios documentos medievales, de los que extraigo el siguiente ejemplo en el que se se refiere la existencia de una iglesia dedicada al propio San Martín en Panóias:

"de ecclesia vocabulo Sancti Martini hic in Pannonias inter Palacios et Anta" (año 1086, CODOLGA: Liber Fidei Sanctae Bracarensis Ecclesiae) - probablemente el lugar de São Martinho de Anta.

Podemos plantearnos razonablemente si la patria del Dumiense no sería la Panóias galaica en lugar de la Panonia húngara. Primeramente por la razón aducida por Koller de que los topónimos portugueses Panóias, limitados a la Gallaecia, seguramente sean de origen suevo, un recuerdo de la patria panónica de los colonos; y en segundo lugar, por la existencia en Panóias (Vila Real) de ese importantísimo santuario prerromano, pagano, que menciona la biografía de San Martín situándolo muy próximo al lugar de su nacimiento, y que probablemente funcionó como revulsivo espiritual para que el santo, tras su peregrinación por Oriente, regresase a su patria para efectuar la conversión de los suevos galaicos o galisuevos al cristianismo.



 Santuario de las Fragas de Panóias (Vila Real) con los tanques y las escaleras talladas en la roca.
(C) Dolores González de la Peña

martes, 2 de mayo de 2017

Moimenta / Muimenta y los castra aestiva romanos de Gallaecia

Normalmente el topónimo Moimenta o Muimenta se hace provenir del plural latino monumenta, "monumentos"; así Abelardo Moralejo, como el Padre Joaquim de Santa Rosa de Viterbo lo hiciera antes, incidiendo en su carácter de monumentos sepulcrales: "moimento = sepultura" (Elucidário). El Padre Sarmiento también había apuntado una conexión con la posible existencia de túmulos o mámoas: "el Monte Moimenta que está cerca tomó el nombre de monumenta sepulcralia".

 Distribución del topónimo Moimenta en Galicia, según la base de datos de Toponimia de Galicia.

Distribución del topónimo Muimenta en Galicia, según la base de datos de Toponimia de Galicia.


Si bien es posible la remisión al latín monumenta, "sepulcros", es mucho más probable, a la vista de la distribución lineal y estratégica de los topónimos dentro de la provincia de la Gallaecia romana, con alta concentración también en la Bracarense, que el étimo latino que los motivó haya sido munimenta, "fortificación", un derivado de munire, "fortificar, atrincherar". La variante munimen, está documentada en el norte de Hispania y es definida por el Du Cange como "defensio, muro firmissimo, fossatum, muragium".

Como decíamos, el topónimo Moimenta se restringe en Portugal al territorio que ocupó la provincia Bracarense. Según datos del INE existen Moimenta en Braga, Terras de Bouro, Vila do Conde, Cabeceiras de Basto, Castelo de Paiva, Cinfães, Lousada, Moimenta da Beira, Vinhais, Castro Daire, Mangualde, Viseu y Gouveia.

Eduardo Peralta Labrador estudia estas fortificaciones romanas denominadas munimenta en "Los campamentos romanos de campaña (castra aestiva): evidencias científicas y carencias académicas", Nivel Cero, 10, 2002, y los sitúa en un contexto exclusivamente bélico, de campañas militares de avance en el territorio. Por ello cabría interpretar esta distribución del topónimo Moimenta / Muimenta (y del Mormenta de Pobra de Trives) en Galicia como resultado de la existencia de fortificaciones romanas de conquista del territorio, abordado desde el sur y desde las rías de la provincia de Pontevedra, con penetración al interior por la zona de Santiago de Compostela; tal vez, incluso, de defensa de enclaves estratégicos como pueden ser las zonas mineras de Cospeito y Castro de Rei. Desde este punto de vista, no resulta llamativa la ausencia del topónimo en la provincia de A Coruña, pues la costa de los Ártabros no habría sufrido el asedio en la fase inicial de la romanización de Galicia.

Distribución exclusivamente limitada a la Gallaecia del topónimo Moimenta, que indicaría, según mi hipótesis, la ubicación de las fortificaciones romanas de campaña en su conquista del territorio galaico. El mapa ha sido elaborado por Francisco Santos (Toponímia da Gallaecia), que ha tenido la amabilidad de cederme su uso.

Bibliografía: Listaxe de toponimia, Benigno Riveiro Arjones, IES García Barros, 2008.

sábado, 15 de abril de 2017

Fonmiñá

Aunque el nacimiento del río Miño se estableció durante un tiempo en Fonmiñá (Lugo), hasta que definitivamente se situó un poco más lejos, en la morrena glaciar del Pedregal de Irimia, el hidrónimo Fonmiñá podría no estar etimológicamente relacionado con el nombre del río, es decir, podría no guardar relación con la frase Fonte Miniana (fuente o nacimiento del río Miño).

Pedregal de Irimia. (C) Fotolog de JM López

Fonmiñá se encuentra documentado en 1151 como Fluminana, por lo que habría que considerarlo, a partir de este testimonio, un derivado del latín flumine, "río": "et iacet ipsa uilla inter Vallelonga et Fluminana", entre los actuales Valonga y Fonmiñá.

A la normal evolución del grupo fl- hacia un sonido africado palatal, como en flamma, "llama" > chama, presuponemos esta otra solución que deshace el grupo eliminando la líquida, como en floresta > foresta, lo que explicaría otro topónimo del mismo tipo, Fumiñeo (Muxía) como proveniente de *Flumineo.

lunes, 10 de abril de 2017

Bajo el manzano florido



Son dos las versiones del siglo XIII que nos han llegado de esta cantiga de amigo galaico-portuguesa, la de Jõao Zorro y la de Airas Nunez (Base de datos de Cantigas Medievais Galego-Portuguesas del Projeto Littera).

Bailemos agora, por Deus, ai velidas,
sô aquestas avelaneiras frolidas,
e quen for velida como nós velidas,
se amigo amar,
sô aquestas avelaneiras frolidas,
verrá bailar.

Bailemos agora, por Deus, ai loadas,
sô aquestas avelaneiras granadas,
e quen for loada, como nós loadas,
se amigo amar,
sô aquestas avelaneiras granadas,
verrá bailar.
(Jõao Zorro)

La floración del avellano se produce en enero y febrero, meses nada corrientes en la ambientación de la poesía amorosa, que suele transcurrir en abril coincidiendo con la floración de los frutales (recurriendo al topos amoroso del Aprilis Tempore); y por otra parte, la flor del avellano no tiene aspecto de flor, pues es apétala, mostrando el árbol en su floración un aspecto un tanto desangelado y en absoluto granado, tanto que no invita a bailar bajo él. Por ello es lícito cuestionarse el carácter de estos avellanos; tal vez habría que buscar la acepción original del término avelaneira / avelaeira / aveleira de estas cantigas, que podrían estar inspiradas por otra anterior, así como el referente de algunos de los topónimos Abeleira / Abelaira, en el étimo indoeuropeo que significa "manzana", y que ha dado por ejemplo el inglés apple, el galés afall, el antiguo galés Aballo (nombre de una ciudad), el osco Abella (ciudad de Campania), etc. (Mallory y Adams, Encyclopedia of Indoeuropean Culture).

Se podrá pensar que estos argumentos lírico-botánicos a favor de una acepción arcaica del nombre común galaico aveleira como "manzano", y de avelá como "manzana" no apoyan suficientemente este antojo, sin embargo, en una época tan próxima como el siglo XIX Gaspar Frutuoso habla de las avellanas como manzanitas en su obra As Saudades da terra, Historia das Ilhas do Porto-Sancto, Madeira, desertas e selvagens: "engordavam os porcos con estes fructos, que são como avelaas e assì se chamabam maçãinhas".

Bailemos nós já todas três, ai irmanas,
sô aqueste ramo destas avelanas,
e quem for louçana, como nós, louçanas,
se amigo amar,
sô aqueste ramo destas avelanas
verrá bailar.
(Airas Nunez)


Por su parte, Elcok, en referencia bibliográfica que me indica ambablemente Giorgio di Francesco ("Toponimia del Valle de Tena", RFA, 1961-62), había llegado a conclusiones similares a la inversa en su análisis del sustantivo mazaranuála: "mi informador en Panticosa, al contestar a mi expresión de sorpresa por la presencia de manzanos en un territorio donde yo no había visto ninguno, replicó: 'no hay manzanos, hay mucha avellana'. Esto me indujo a preguntarme si mattian-ola no pudiera ser una anterior designación del avellano en el territorio de los Pirineos". El autor plantea como solución que el osco abella, "manzana", penetró en el área pirenaica, mientras que en el resto de los romances peninsulares fue pomum el término predominante; a continuación, en la zona pirenaica, el más moderno mattiana, "manzana", sustituiría al viejo abella, "manzana", y mattian-ola a su derivado abellana, "avellana".

Sin realizar una incursión sobre el terreno, de la toponimia gallega no se deduce más que una distribución geográfica de los topónimos Abeleira / Abelaira, ocupando de forma uniforme la franja oeste y este del territorio, respectivamente (unos 325 según la base de datos Toponimia de Galicia, frente a los 500 que alcanzan las formas Pumar / Pomar). Asimismo, algunos estudios modernos relativos al cultivo del avellano en Galicia mostraron su escasa implantación: "ya antes de ahora el malogrado gallego D. Antonio de Valenzuela Ozores había recomendado la introducción del cultivo del avellano en Galicia, sin que hubiesen sido atendidas por completo sus indicaciones" (Joaquín Costa, El arbolado y la patria).

domingo, 9 de abril de 2017

Cesuras y Crecente

En el Glosario de Du Cange se define Crescentia como "silva caedua", es decir, un bosque o monte que periódicamente se tala para aprovechamiento forestal. No obstante, es posible también que ese caedua sea la base que se encuentra en el calificativo caducifolio, en cuyo caso la silva caedua sería un bosque caducifolio, la clásica fraga gallega, opuesto por lo tanto a la laurisilva. Como sinónimo de crescentia, en la misma entrada de Du Cange, figura scisura: "crescentias seu scisuras".

Una crescentia en Fonsagrada

Aunque según la mayoría de los investigadores, entre ellos Cabeza Quiles, el relativamente frecuente topónimo gallego Crecente derivaría del nombre de un posesor, sobreentendiéndose el lugar poseído (Villa) Crescentii, y el topónimo Cesuras o Cesures haría referencia a una cortadura orográfica del terreno; así también lo razona Almeida Fernandes para el caso del Cesures de Vila Nova de Famalicão (Toponímia Portuguesa, sub Cesuros): "uma cesura (< lat. cesura), um corte como uma ferida".

viernes, 24 de marzo de 2017

Avesadas, Aveseu, Viseu, Viso

Recientemente Manolo Gago en su entrada O couto que marcan as sombras nos explicó la antigua forma en que se demarcó el couto del Monasterio da Miserela en el cañón del Río Pedras (A Pobra do Caramiñal) según le relató su vecino el señor Domínguez. La forma del couto se veía en una fecha concreta desde una piedra determinada, y se originaba a partir de las sombras que proyectaban las montañas al ocultarse el sol tras ellas: “puiden ver como, ao longo de todo o canón, alongábanse as sombras dunhas penedas concretas, estirándose e estirándose, e ao facelo, facían como un círculo ou un couto”. Este raro e importante testimonio etnográfico de la funcionalidad de un fenómeno astronómico guardará relación, cómo no, con la toponimia que denota la orientación del terreno con respecto al sol.

El topónimo asturiano Aveseo / Aveseu y sus variantes (Avisío, Avisiego, Vesíu, Visíu), que podemos encontrar escritas también con be, indica orientación norte y se aplica a terrenos sombríos, al contrario que el nombre común soalleiro / sualleiro, "soleado". La importancia de la orientación solar del terreno es evidente para la construcción de viviendas, la agricultura, y de ella dependen otras tareas, por ejemplo, la elección del roble con el que se hará el árbol de levas del mazo de las herrerías; ha de ser un árbol que haya crecido al sualleiro, no al aveseu, arrancado de raíz en luna menguante de enero con el fin de que conserve toda la savia para mantenerse vivo (Pablo Quintana, La labranza y transformación artesanal del hierro en Taramundi y los Oscos).

Una vez resaltado esto, cabría reconsiderar la acepción de los topónimos gallegos del tipo Avesadas / As Vesadas, adscribiéndolos a este tipo de nombres de lugar que indican la orientación solar adversa o contraria al terreno soleado (< latín adversus), en lugar de entender que estos nombres denotan tierras labradas (volteadas por el arado), como habíamos formulado en otra ocasión. Parece reforzar esta posibilidad el lugar de As Avesadas de A Teixeira, situado próximo al emplazamiento de A Pedra do Sol, la cual tal vez haya tenido la misma función de punto de observación que la descrita por Manuel Gago.

As Avesadas en A Teixeira, y junto a ellas A Pedra do Sol.

Galmés de Fuentes había realizado una propuesta idéntica para los abundantes orónimos del tipo Viso, o Viseo (Los topónimos, sus blasones y trofeos). Según el autor, nombrarían lugares adversos, "opuestos a la solana". Es también posible que el orónimo Monviso de los Alpes (documentado en la antigüedad con el diminutivo Vesulus) haya tenido este mismo origen a partir del latín a(d)versus, "avieso", habida cuenta de que muy pronto en el latín vulgar se produjo la asimilación regresiva rs > ss, así como la caída de las vocales pretónicas. El sentido del orónimo alpino se puede precisar mejor si nos fijamos en que el topónimo Mont d'Avers de Francia nombra al contrafuerte norte del Mont de France (Dictionnaire etymologyque des noms de rivières et de montagnes en France, Dauzat y Deslandes).

Paulo Lema me ha indicado amablemente que en el caso particular del Viseu portugués la aparición de un ara con el nombre de la divinidad indígena epónima Vissaieigo apuntaría, según los autores que la estudian, a un étimo prerromano. Sin embargo, la cronología del ara no impide desde mi punto de vista considerar el teónimo como la misma forma latino vulgar que se conserva en el leonés visiegu (léxico de Trubia) o avisiegu, ambos derivados del latín adversus ("Divindades indígenas numa ara antigua de Viseu", da Silva Fernandes et al., Acta Paleohispánica 9, 2009, pg. 143-155).