jueves, 6 de septiembre de 2018

Sortelha y las sortes suevorum


La nueva revista Somos Sierra de Gata tiene una sección dedicada a la Fala dos Tres Lugaris, que admite escritos en fala o investigaciones sobre la fala redactadas en cualquier lengua; otra de las secciones contiene artículos sobre los municipios vecinos, con breve información etimológica sobre el origen de los topónimos. En el número 1, de 2018, se analiza Sortelha (Sabugal) cuyo nombre se pone en relación con el castellano sortija por la forma anillada o circular de sus murallas. En mi opinión el étimo es el latín sorticula, "suerte", pero no en el sentido que evoluciona finalmente hacia sortija (anillo) por utilizarse estos objetos para echar la suerte o adivinar el destino, según se cree. Sorte en latín altomedieval designaba el lote de terreno que correspondía en un reparto de territorio (1), por lo que Sortelha podría ser vestigio de uno de estos repartos, quizá uno de los famosos lotes que les correspondieron a los suevos, dado que la frontera suroeste del reino suevo de Gallaecia caía precisamente por esta zona hasta Sierra de Gata, y fue este sistema de lotes o suertes el que utilizaron los germanos para establecerse en el territorio.

(1) "El término sors y relacionados en el Liber Iudicum. De nuevo el problema de la división de las tierras", L.A.G. Moreno, 1983: "documentación legal y diplomática merovingia así como itálica de la misma época señalan indubitablemente que el significado más usual del término sors -junto a otros más restringidos como reino o región [...]- era el de propiedad fundiaria, tanto en el sentido de conjunto patrimonial transmisible hereditariamente -de donde la noción restringida de herencia paterna- como en el de finca o dominio aislado o formando parte de un conjunto patrimonial más amplio".

domingo, 26 de agosto de 2018

Baliza náutica de San Roque de Fora - A Coruña

Las dos columnas de Hércules de A Coruña. (C) Andregoto Galíndez, 2018.

La antigua baliza de navegación de San Roque de Fora servía para enfilar, junto con la Torre de Hércules, el pequeño y olvidado puerto pesquero de San Roque. Ambas conforman un conjunto que inmediatamente nos trae a la memoria las famosas columnas, estelas o pilares de Hércules, marcas de navegación de origen fenicio que solían erigir en sus derroteros los pueblos del mar (como los kummeli fineses). Lo más probable es que la baliza de San Roque haya ocupado el lugar de otras construídas en el mismo sitio con anterioridad. 

viernes, 24 de agosto de 2018

Petroglifo del Puerto del Gamo*


Leyenda en la Ermita de la Cruz Bendita del Puerto del Gamo, Casar de Palomero (Las Hurdes, Cáceres): "en este lugar llamado Puerto del Gamo fue apedreada la Santa Cruz el Viernes Santo 25 de marzo de 1488. (C) Dolores González de la Peña, 2006.


Chozo en el Puerto del Gamo. (C) Dolores González de la Peña, 2006.

En lo alto del puerto y frente a la Ermita de la Cruz Bendita, al otro lado de la carretera, está este curioso chozo en la Peña del Zaguitu ("pilluelo" en castúo). Una especie de corredor formado por ortostatos de pizarra se encuentra pegado al chozo. Según la señora Marcelina, del Casar de Palomero, aquí se escondían los cristianos para tirarles piedras a los judíos que habían apedreado la cruz del puerto (1); la Piedra Escrita (petroglifo del Puerto del Gamo) la utilizaban para comer y para dejar en ella señales que sólo ellos entendían. La Piedra Escrita se encuentra al lado del antiguo camino (hoy carretera) que iba de Casar de Palomero a Mohedas, km 2,200 unos metros a la derecha de la carretera, en el olivar de la Varistuela (Ballestuela en el Topográfico Nacional) y en zona que es límite municipal de ambos pueblos. De hecho, retomando la historia de la cruz, la señora Marcelina nos contó que cuando la cruz apareció en el puerto los vecinos de ambos pueblos se la disputaban por ser, como decíamos, zona más o menos común. La cuestión se dirimió echando a volar unas palomas que fueron hacia el Casar, y por eso la cruz quedó en el Casar. Es posible que el petroglifo, por su ubicación junto a un camino y en un límite municipal, sea un petroglifo de término, un mapa con divisiones, tal y como sugiere J.L. Sánchez Martín en “Descubrimiento de nuevos petroglifos en Sauceda de Pinofranqueado”, Revista de Estudios Extremeños, nº 1, 2004, frente a C. Sevillano Sanjosé, que cree ver representaciones de armas en el petroglifo.


En el centro de la fotografía posible arco montado con una flecha, según Sevillano Sanjosé. (C) Dolores González de la Peña, 2006.


Sector principal con representaciones en damero y escaleriformes que acercan el diseño al petroglifo conocido como mapa de Bedolina, Val Camonica. (C) Dolores González de la Peña, 2006.

Según el Mapa Topográfico Nacional el nombre del lugar donde se ubica el petroglifo es Ballestuela, que podría ser un compuesto hidronímico con un segundo término semejante al Éstola medieval (actual Esla). Este dato pondría una vez más en relación los petroglifos con acuíferos, delimitadores de los recursos hídricos, como ya hemos visto en alguna que otra ocasión.

(1) Sobre la historia del apedreamiento de la cruz:

-Alejandro Pino Uribe: http://alejandropinouribe.blogspot.com/2005/11/la-inquisicin-captulo-vii-expulsin-de.html

-Marciano de Hervás: “La invención de la tradición: leyendas apócrifas de los judíos de Las Hurdes y Las Batuecas”, Revista de Estudios Extremeños, nº 2, 2003. Este autor considera que el apedreamiento es una invención que forma parte de la leyenda negra hurdana: “no hemos hallado ningún documento original coetáneo sobre el apedreo judaico a la cruz. Sólo referencias literarias y testimonios indirectos recabados, y difundidos, por miembros del estamento eclesiástico con posterioridad a la fecha de los supuestos sucesos” (pg. 538).

* Publicado previamente en Celtiberia.net en septiembre 2006.

viernes, 17 de agosto de 2018

La llegada, de Villeneuve, y su errónea aplicación de la hipótesis de Sapir-Whorf

Esta interesantisima película, muy recomendable para los amantes de la ciencia ficción, fundamental para los que sean, además, lingüistas, se basa en la teoría de Sapir-Whorf, que establece que las categorías gramaticales de una lengua dada, como por ejemplo el tiempo (la temporalidad lingüística expresada sobre todo mediante el paradigma verbal), estructuran o moldean nuestra forma de comprender la realidad física, el mundo.

En lo que respecta a la categoría gramatical tiempo, el efecto es tan llamativo que en las lenguas que conceptúan el pasado delante del observador y el futuro tras él se altera la dirección de la flecha del tiempo físico, que corre hacia el pasado, mientras que para nosotros va hacia al futuro, y no por una razón física objetiva, sino porque llevamos impresa la temporalidad lingüística de esta forma.

(C) La llegada, D. Villeneuve, 2016.

En la película de Villeneuve la categoría gramatical tiempo de la lengua de los extraterrestres llamados Abbot y Costello no es lineal, sino simultánea o circular, pudiendo recorrerse en uno u otro sentido o a saltos. El fallo de esta idea, que habría sido perfecta de no producirse la muerte de Abbot, es que no tiene en cuenta el universal lingüístico que predice y exige una concepción lineal del tiempo en toda especie destinada a morir.

jueves, 16 de agosto de 2018

San Gonzalo (Obispo Santo), el druida Amergin y la Virgen de Pastoriza

Ahora mismo estoy leyendo Los normandos en Galicia durante el siglo X. Antecedentes, naves, itinerarios, obispos y castillos, de Fernando Alonso Romero, Andavira, 2017.


Milagro de San Gonzalo hundiendo la flota normanda. (C) Urbano Lugrís, "Los milagros de San Gonzalo". Fotografía de Andregoto Galíndez en la exposición "Paredes Soñadas", 2017, Afundación.

Alonso Romero en este nuevo trabajo se plantea la identidad de San Gonzalo, tal y como habíamos propuesto en San Gonzalo, obispo de Xubia y en Estrechando el cerco a San Gonzalo, obispo santo, aunque finalmente no tome partido ni por Xubia ni por Mondoñedo. Para lo que me interesa (la adscripción a Xubia y la identificación de San Gonzalo con Gonzalo Froilaz), menciona la donación de 1086 "de las villas de Domirón [en Ferrol] y San Xiao de Mondego al monasterio de San Martiño de Xubia, que habían sido atacadas por los normandos, probablemente después de la batalla de Hastings en el año 1066, pero posteriormente fueron recuperadas gracias a la intervención de San Gonzalo. Estos testimonios llevan a pensar que probablemente fue Gonzalo Froilaz el que realmente intervino en esos episodios que describen las incursiones normandas por las costas gallegas a principios del siglo XII" (pg. 21). Sus observaciones me satisfacen, aunque tendría que añadir algo más sobre el puerto de Iuncarias donde desembarcaron los normandos de Gunderedo, que no está en la ría de Arousa, sino en la ría de Betanzos, pero ya sería repetirme y le estropearía el capítulo que el profesor dedica al itinerario terrestre del ejército de Gunderedo desde la desembocadura del Ulla a Santiago, al reconvertirlo en un recorrido por el Camino Inglés a Santiago.

La vuelta de tuerca magistral del profesor nos la ofrece inmediatamente al considerar que la figura de San Gonzalo no es más que la cristianización de un taumaturgo capaz de controlar el tiempo atmosférico, un ermitaño, druida, chamán o hechicero avezado practicante del mágico don celto-atlántico de gobernar el clima. Otro santo gallego, San Rosendo, también era capaz de formar tormentas a su voluntad; rechazó al ejército portugués "de modo maravilloso mediante una espantosa tormenta de rayos y truenos" (pg. 22). Estas dos narraciones, según el profesor, poseen un importante valor etnográfico, "pues tanto San Rosendo como San Gonzalo, al hundir desde la lejanía las naves de los normandos, lo que en realidad están haciendo es actuar como magos o encantadores que con sendos hechizos controlan las fuerzas de la naturaleza" (pg. 24).

El valor etnográfico nos lo proporciona también la evolución de la figura del conjurador de tempestades en la cultura popular gallega desde la prehistoria: "druidas, magos, chamanes, hechiceros, astrólogos, nigromantes, tempestarios, tronantes, brujos, meigos y menciñeiros, y finalmente exorcistas y clérigos que con milagrosas oraciones alejaban los pedriscos ocultos en los amenazantes nubarrones" (pg. 24). Aquí es donde conecta su discurso sobre los santos tempestarios galaicos con las habilidades como controlador del tiempo del druida Amergin, también de nación galaica, si creemos la tradición del Libro de las Invasiones de Irlanda (s. XII): llegando la flota de los milesios a las costas de Irlanda se desató una tempestad que Amergin aplacó con su canto o sus hechizos (incantationes).

Uno de los ex-votos mariñeiros del Santuario de Pastoriza. (C) Anxo Martínez, 2016. "En el año de 1640 Juan do Río vecino de la Coruña estando pescando junto al Puerto de Bens en su lancha con sus compañeros, les acometió un barco de moros y estando apresados, clamaron por la Virgen de Pastoriza y milagrosamente se transtornó dicho barco y fueron cogidos los moros".

Nuestra Señora de Pastoriza (Arteixo), también fue numen cuya invocación podía desatar una tempestad. Se conserva un curioso óleo como ex-voto en la sacristía, cuya breve narración (abordaje marítimo de una flotilla sarracena impedido por la Virgen, que supuestamente desata un fuerte oleaje que vuelca la embarcación enemiga) recuerda la trama de la invasión normanda y el milagro operado por San Gonzalo al invocar a otros númenes cristianizados para provocar el naufragio de las embarcaciones normandas.

miércoles, 15 de agosto de 2018

Fontecada y Foncalada

  1. "usque in Fonte calada" (año 1039, documentos de la Catedral de Astorga)
  2. "cartulam de pomare de Fonte Calada cum suo terreno" (año 1047, Cartulario da Sé de Coimbra)
  3. "de ecclesia Sancti Martini de Fonte Caada" (año 1209, Tumbo de Toxos Outos) = actual Fontecada
  4. "et inde ad fontem in Caada, et inde ad capud de monte Agudel" (año 1227, Tumbos de Sobrado)
  5. "per caput de monte Rotundo et inde a Fonte Incayada" (año 1230, Tumbos de Sobrado)
Moralejo Lasso en su Toponimia Gallega y Leonesa (Pico Sacro, 1977, pg. 102 y pg. 130-131), se inclinaba a pensar que el nombre de las fuentes Fontecada (Santa Comba), Foncalada (Oviedo) y Honcalada (Valladolid) derivaba probablemente de cal (< latín calx), en alusión a que las mismas estaban caleadas. Desmontaba así la hipótesis de Piel, que prefería el étimo canalata, "encañada", que serviría para explicar los casos galaico-portugueses (con pérdida de -n- y -l- intervocálicas), pero no el asturiano Foncalada. Para el caso gallego de Fontecada refiere en nota, asimismo, que el secretario municipal le dijo "que no se recuerda fuente caleada o blanqueada alguna [...] pero que existe en la cima del lugar una fuente muy quieta o queda, hoy llamada Pozo de Arriba, con agua todo el año".

El étimo más verosímil en mi opinión es el adjetivo calata, derivado del verbo *calare, relacionado con el latín cala, "pocillo, vaso = kalathos", y calarius, "fabricante de calas" (Glosario de Du Cange). El referente u objeto aludido sería, en esta hipótesis, la pía a modo de recipiente o vaso que recoge el agua del manantial. Fernando Cabeza Quiles (Toponimia de Galicia, sub A Fonte de Sanabarrigas) propone para Fontataza (Guitiriz) que "talvez conteña -é só unha posibilidade- o castelanismo taza no canto da palabra pía, en canto a recipiente cóncavo de pedra".

Fuente de Foncalada en Oviedo, utilizada como lavadero público hasta principios del siglo XX. Del blog de Juan Crespo, Lavaderos Públicos. Fotografía por cortesía de Laura Bécares.

Parece ser que la construcción de la fuente ovetense se atribuye al reinado de Alfonso II (siglo IX), aunque siguiendo modelos constructivos romanos. Según la propuesta etimológica que acabamos de exponer, la construcción, o por lo menos la existencia de una fuente anterior, dataría de época romana precisamente por la designación calata > calada, "con pila o pocillo". El término cala es propio de la época de romanización de la península, y rápidamente cayó en desuso, sin dejar más vestigios en el léxico y la toponimia que estos nombres fosilizados de antiguas fuentes.

martes, 14 de agosto de 2018

Borneiro: un hidrónimo termal paleoeuropeo

Se confirma la opinión de Sergio Ríos González de que la restitución de la pedra formosa de la sauna del castro de Borneiro (Cabana de Bergantiños) no es correcta, a menos que uno quiera escadrillarse por completo intentando penetrar en el edificio de baños de vapor por la parte en que está situada actualmente la pedra formosa, justo en un sector del edificio tan pegado a la muralla de la croa del castro que es prácticamente imposible pasar por ahí estirándose y reptando en un plano inclinado.

(C) F. Häuser, 2018.

El autor cuestiona también no sólo la restitución, sino también la consideración de la misma losa como pedra formosa, y puesto a cuestionar, también el uso termal del edificio (Los baños castreños del noroeste de la Península Ibérica, 2017, pg. 256-273). Pero en apoyo de la función termal del mismo rescatamos una interesante propuesta etimológica sobre el topónimo Borneiro, según la cual el nombre indicaría precisamente la existencia de unos baños termales en el lugar.

La hipótesis fue mínimamente esbozada por el profesor Juan José Moralejo en 1999 ("Bormánico, CIL II, 2402 y 2403", Actas do XX Congreso Internacional de Ciencias Onomásticas, Santiago de Compostela, 20-25 setembro 1999, Fundación Barrié, 2002). En una breve nota indicaba que "bullir, borbotar, etc. son más característicos de termas, burgas, etc. [...] lo cual vuelve a inclinarnos por la opción *gwh (e/o)r-m-, "calor, calentar". Otros ejemplos de born- en antropónimo Bornus (Chaves VR), orónimo y topónimo Bornes (Macedo BN), topónimo Bornaria (Ferreiros BR), Borneiro y Bornais repetidos en Galicia, Bornain, Bornant, etc. en Francia, etc." (ed. en Callaica Nomina, Fundación Barrié, 2008, pg. 161). De nuevo en nota: "y como esta raíz *gwhe/or- tiene bien conocidas ampliaciones con *-n- [...] Corominas 1976: 153 propone que también gallego y portugués morno, "tibio", con sus variantes borno, borne, mórnio, múrneo, se remonten al indoeuropeo *gwhe/or-n-, "calentar", con b- como forma básica y m- como resultante de una asimilación nasalizadora "fácil y aún corriente". La propuesta puede ser aceptable, pero corrigiendo a Corominas en que borno, si tiene b- antigua procedente del indoeuropeo *gwh-, es cabalmente no céltico y es remisible a lo precéltico (que él llama sorotáptico o de las gentes de los campos de urnas) y pudiera emparejarse con Bormánico, si éste es antiguo y no mera novedad cultural en Lusitania" (Moralejo, 2008, pg. 169).

En resumen, el profesor Moralejo nos esboza en dos notas la identidad etimológica entre el teónimo Bormánico y el topónimo Borneiro; ambos de carácter termal (baños, termas, saunas, burgas) y remisibles a la base paleoeuropea *gwhe/or-, "calentar". Así, el castelo de Borneiro llevaría el nombre por el edificio con horno (forno o sauna castreña) situado extramuros de la cidá. Estoy segura de que nuestro admirado profesor Moralejo estaría bastante conforme con estas conclusiones, o por lo menos se reiría un buen rato.