martes, 29 de septiembre de 2015

Paleocomunicación humana

Acaba de salir un nuevo artículo sobre el origen del lenguaje humano en la nueva revista Science Advances: R. Quam, I. Martínez, M. Rosa, A. Bonmatí, C. Lorenzo, D. J. de Ruiter, J. Moggi-Cecchi, M. Conde Valverde, P. Jarabo, C. G. Menter, J. F. Thackeray, J. L. Arsuaga, Early hominin auditory capacities. Sci. Adv. 1, e1500355.

Se echa muy en falta en la bibliografía la obligada cita al trabajo de Wiley y Richards, precursores en el campo de investigación de la acústica y de las repercusiones que las barreras o limitaciones físicas del hábitat tienen en la comunicación de los animales, unas repercusiones que sirven en gran medida a los autores del reciente trabajo para formular sus conclusiones. El viejo artículo de Wiley y Richards es del año 1978: "Physical Constraints on Acoustic Communication in the Atmosphere: Implications for the Evolution of Animal Vocalization", Behav. Ecol. Sociobiol. 3, 69-94. Y fue citado nada más y nada menos que por 737 trabajos científicos posteriores. ¿Descuido? Lo dudo.

La revisión de Wiley y Richards pone de manifiesto que la degradación o desvanecimiento de las señales acústicas durante su transmisión permite a los sujetos juzgar la distancia a la que se encuentra el emisor. Esta función es tan importante para la supervivencia del individuo y del grupo que, apuntan, las señales acústicas en la comunicación animal podrían haber evolucionado para incorporar emisiones que se degradasen de forma predecible en relación con la distancia de separación de los individuos.

Por lo tanto, una especie humana que dispusiese de modulaciones suficientes para cumplir esta función de posicionamiento en un hábitat determinado podría tener la capacidad de emitir y percibir determinados rangos de frecuencias, las requeridas en ese hábitat, pero aunque esas frecuencias coincidiesen con las del lenguaje humano actual no significaría que esa especie humana tuviese la capacidad de hablar. Estaríamos ante un caso de preadaptación: primero surge una adaptación acústica al medio para expresar el posicionamiento, y después ese mismo rango de frecuencias es utilizado para comunicarse, para hablar. ¿Cuándo? Todavía no lo sabemos.

sábado, 26 de septiembre de 2015

Camariñas

A Camariña (Alfoz y Sarria) y Camariñas, en la Costa da Morte, no parecen guardar relación con la planta llamada caramiña o camariña pues de ser así se esperarían topónimos con formas abundanciales, como Caramiñal. Parece más probable que esta serie derive del latín camara, "construcción abovedada". Para García Arias los topónimos asturianos como Camarín, Camarina, Cámaras o Camarón designarían capillas, construcciones dedicadas al culto por depositarse en ellas imágenes o reliquias de un santo.

En el Diccionario de Diccionarios cámara es el habitáculo principal de una vivienda; en uno de los documentos recogidos por López Ferreiro se describe una cámara "feyta aboueda". La misma fuente en las entradas camariña y camareta recoge las acepciones de "alcoba cerrada con tablas" y "monte bajo poco elevado". 

En teoría cámara podría haberse aplicado también a los edificios abovedados o fornos que formaban las saunas castreñas, o incluso a cámaras sepulcrales megalíticas. El topónimo con la forma evolucionada Cambra, con caída de vocal postónica que origina el grupo m'r, resuelto en mbr, se encuentra en Ponteceso, Mondariz, Lugo, Sarria y Betanzos (As Cambras). De la comparación entre estos casos y las formas en diminutivo se desprende que en estas últimas se evita la caída de la vocal átona, *Cambriñas, por lo que el doblete A Camariña / A Cambra no se debe a una mayor o menor presión culta que mantenga o descuide el vocalismo del étimo. Se trataría de una evolución fónica divergente debida a la estructura morfológica de la palabra.

No dejan de ser interesantes por su aplicación al caso las notas de Souillet sobre el topónimo bretón Camaret, tal vez ligado al céltico cambo, "curvo", bretón camm, "curvo" ("Camaret", Annales de Bretagne, 1951), sobre todo en lo que se refiere a su uso como orónimo, registrado también en el gallego camariña, "monte bajo poco elevado".

Pertenecen a la misma serie los topónimos gallegos: Camarón (San Amaro), Camarada (Cesuras, Malpica, Betanzos), As Camaretas (Pastoriza), As Camareiras (Castro de Rei), As Cámaras (Monfero).

viernes, 25 de septiembre de 2015

Arte neandertal

En 2012 con las dataciones que ofrecían Pike y otros expertos en su estudio sobre los orígenes del arte rupestre paleolítico en Europa quedó establecido que las cuevas cantábricas presentan las manifestaciones artísticas con la cronología más antigua de Europa, superando en 7.000 años las fechas de la cueva francesa de Chauvet; es el caso, por ejemplo, de uno de los discos rojos de la Galería de la Cueva del Castillo, pintado hace más de 40.830 años (Pike y otros, "En los orígenes del arte rupestre paleolítico: dataciones por la serie del uranio en las cuevas de Altamira, El Castillo y Tito Bustillo", Monografías del Museo de Altamira, n 23).

En estas fechas nosotros, es decir, el ser humano anatómicamente moderno, llamado por otros Cro-Magnon, todavía no había pisado Europa, de hecho faltarían varios miles de años para que nuestra especie dejase su huella en el registro fósil de este continente, que por entonces estaba poblado exclusivamente por otra especie humana hoy extinta, el Neandertal (ponencias de Cabrera Valdés y Vega Toscano en las Actas de la reunión científica "Neandertales cantábricos, estado de la cuestión", Monografías del Museo de Altamira, n 20).

El Neandertal, que ahora ¡va y resulta que pintaba! A partir de los datos cruzados aportados por los estudios de Pike, Cabrera y Vega Toscano, se puede afirmar sin la menor duda que fue esa otra especie humana la que encontró o inventó una forma de expresión artística y simbólica que constituyó el punto de partida o inspiración de la nuestra. Ahora ya no podremos seguir considerándonos la cima de la evolución, ni continuar excusando nuestra abyecta maldad como especie con esas frases de autocomplacencia sensiblera en las que admitimos ser capaces de las peores atrocidades porque creemos ingenuamente que nuestra, hasta hace poco exclusiva, capacidad artística e intelectual nos redimirá de todo lo malo. Como si una sinfonía lo arreglase todo.


La Cueva del Castillo es un enclave Patrimonio de dos Humanidades porque hubo allí otra humanidad que dejó un incomprensible mensaje estampado en rojo, en forma de hileras de discos, improntas de manos, y signos tectiformes de más alto contenido simbólico que el facilmente inteligible arte figurativo posterior realizado por los Cromañones, de facies completamente distinta.

sábado, 19 de septiembre de 2015

Valadouro, Fazouro, Riouro

Del latín vallatum, "circundado de un foso o vallum", se pasa al romance valado que mediante el sufijo derivativo -ouro / oiro ha originado el topónimo Valadouro, o el sustantivo valadoiro, "quebrada, ladeira". Tal vez deverbales, de vallare. Otro resultado románico que recoge Du Cange es valat, que encaja en el nombre de la vía romana llamada por los árabes Al-Balat. Desde esta perspectiva el nombre no sería árabe más que en el artículo, y se explicaría por la técnica constructiva de las calzadas a partir de una fosa abierta en el terreno.

Por lo que respecta al supuesto nombre paleoeuropeo del río Ouro que discurre por O Valadouro desembocando en Fazouro, es muy posibe que estemos también ante una falsa segmentación a partir de un étimo Riouro, un derivado del latín riuum, "río", mediante el sufijo -ouro / oiro. Lo mismo que Fazouro, derivado de faucem, "desembocadura, boca, foz", mediante el mismo sufijo.

Resulta evidente que en los tres casos se ha producido una reinterpretación del sufijo -ouro como el sustantivo ouro, "oro", procedente del latín aurum. Siendo, pues, un caso de etimología popular por homonimia.

Podemos aventurar, por lo tanto, que O Valadouro no es literalmente un valle por donde discurre un río llamado Ouro, sino una trinchera orográfica, un foso natural o valado del paisaje.

lunes, 14 de septiembre de 2015

La estela megalítica del Castelón de Castañoso

Acabo de ver el magnífico documental de Soledad Felloza y Manuel Gago sobre la sauna castreña del Castelón de Castañoso, en A Fonsagrada. Y más que con la conservación del horno de falsa bóveda por aproximación de hiladas, más que con la conservación de la pedra formosa del atrio, aunque fragmentada, más que con todo esto, ya en sí mismo excepcional, me quedo con la gran losa del suelo, que me recuerda a la enorme estela megalítica reutilizada como suelo del cairn bretón de Petit Mont.


Marco Virgilio Quintela y Manuel Gago en el cairn-sauna del Castelón de Castañoso. Imagen capturada del vídeo de Soledad Felloza, publicado en el blog Capítulo 0.

Estela de Petit Mont, Arzon.

"Mystici sunt lapides, et ad diversa medicamenta salubres. Gigantes eos olim adportaverunt ex ultimis finibus Africae regionis illic, ut balnea infra ipsos conficerent, cum variis infirmitatibus gravarentur. Lavabant namque lapides cum variis herbarum confectionibus et fundebant in balnea unde curabantur aegroti; nec ibi lapis qui careat medicina"

Es un antiguo testimonio del folklore británico sobre los megalitos sauna, del que hay alguna versión más, como la de Robert de Glocester:

"Thike stones for medycyne, and in Yrlond hem sette,
While heo wonenden in Yrlond to make here bathes there,
Ther undir forto bathi wen thei syk were.
For heo wuld the stones wasch and there enne bathe ywis.
For is no stone ther among that of gret vertu nys"

Se viene considerando una fábula carente de fiabilidad, sin embargo es muy probable que en algunos recintos megalíticos se hayan realizado rituales curativos con vapor de agua y hierbas medicinales infusionadas, a la vista de las grandes pilas que se encontraron en el interior de alguno. No obstante, el testimonio refiere más bien un baño de vapor que se esparce por una cámara, sin necesidad de que el sujeto enfermo se sumerja.



Pilas en los megalitos de Dowth y Knowth, Irlanda. Podrían servir para contener el agua mezclada con las hierbas que se calentaría para producir vapor introduciendo piedras al rojo.

Integradas en las saunas castreñas y en su exterior aparecen pilas de mayor tamaño que las irlandesas, como en Coaña o Santa Mariña de Augas Santas, que en este caso servirían para refrescarse tras el baño de vapor.

Algunos autores, como Villa Valdés y el propio Quintela en el vídeo, consideran que estas construcciones eran espacios sagrados donde tendrían lugar ciertos rituales: "la posición forzada de retorno al exterior [a través del pequeño hueco de la pedra formosa] evoca de forma muy expresiva el instante del nacimiento" ("Santuarios urbanos en la protohistoria cantábrica: algunas consideraciones sobre la forma y función de las saunas castreñas", BRIEA, n 77).

La conexión atlántica surge cuando comparamos estos monumentos con las antiguas saunas finesas, cuyo horno estaba construido en forma de falsa cúpula por aproximación de hiladas y eran semisubterráneas. Allí tenían lugar todos los nacimientos y allí también se bañaban los cadáveres antes de su entierro. Situadas, como las castreñas, en la periferia del asentamiento, eran lugares sagrados donde comenzaba y terminaba la vida. Con frecuencia el Kalevala considera a la sauna como un espacio único de carácter sagrado y espiritual. Así, en el testimonio de Estrabón que detalla cómo los lusitanos tomaban baños de vapor al estilo lacónico en estas saunas que revela la arqueología, podría haber un error de transliteración por lapónico (fineses) mediante el cual se atribuyeron a los lacedemonios o espartanos costumbres laponas o finesas, como esta de la sauna, o la de bañar a los niños en agua fría (Scheffer, Lapponia).

Notas sobre la historia y carácter sacro de la sauna finesa: Pia Maria Lindman, "Sau-nə [Finn]: a Finnish steam bath in which the steam is provided by water thrown on hot stones", 1999.

 Horno de la sauna de Castañoso.

 
Horno de sauna finesa, Lipasvaara. (C) Paulaharju Samuli, 1907.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Lugo: la legendaria ciudad asolagada de Lucerna


A Mosqueira, murallas de Lugo. Semanario pintoresco español, 6/10/1850, n.º 40, página 1. (C) BNE.

"Les tors sont hautes, ke resemblent clocier: grans sont les motes et parfont li vivier" = las torres son tan altas que parecen campanarios, los fosos son grandes y profundo el canal. Descripción de Lucerna según el Anseïs de Cartage.

Antón Santamarina en "A lexendaria vila de Lucerna" parece que se propone aclarar la etimología del misterioso topónimo Lucerna; hasta en tres ocasiones su breve artículo anuncia el esclarecimiento del nombre sin resolverse en aportación filológica alguna. Ya casi al final leemos que con el estudio de Bédier "non queda mesmo así aclarado o nome desta lexendaria vila. Compre, xa que logo, recurrirmos á prehistoria e á etnoloxía", pero la última expectativa que se nos abre queda ahí, y el artículo concluye, como el trabajo de Bédier, dejándonos in albis, sin étimo para Lucerna a no ser el topónimo suizo, lo que supone trasladar el enigma onomástico a otro lugar.

La etimología del topónimo y sustantivo lucerna no tiene nada de misteriosa; se trata de un derivado del latín lux, "luz", y tiene por lo tanto significados similares: "lámpara, linterna, luminaria". Lo interesante de su etimología es que en la antigüedad se creía que el sustantivo y topónimo lucus también provenía de lux, lucis, tal vez por antífrasis, precisamente porque en los lucos no entraba la luz ("Lucus, a non lucendo").

Aunque es muy probable que esta etimología de Lugo en relación con lux sea incorrecta, el hecho de que en la antigüedad se creyese en la relación etimológica entre Lucerna y Lugo proporciona apoyo para su consideración como sinónimos intercambiables. Según esta posibilidad, las menciones a la legendaria ciudad de Lucerna, fundamentalmente del Pseudo Turpín y de la épica francesa, serían variantes del topónimo galaico Luco > Lugo.

La prueba real y tangible de que esto fue así se encuentra en la División de Wamba, en concreto en los textos posteriores que la repiten transmutando su verdadero nombre: "Luco teneat de Laguna usque Busam, de Monte Soto usque Quintana" / "Lucerna tenga desde la Laguna fasta en Losa e de Monte de Soto fasta Quintana". Lugo y Lucerna eran un mismo lugar, tanto es así que en ocasiones hasta se habla del "obispado de Lucerna" trasladado a Oviedo, dato histórico que se corresponde con la traslación de la sede de Lugo a Oviedo.

Tras la toma de Lucerna por Carlomagno con la ayuda del apóstol Santiago la ciudad quedó desierta, surgiendo en su interior un extraño estanque donde había grandes peces negros: "gurges atri amnis in medio eius surrexit, in quo magni pisces nigri habentur".



Reconstrucción del mosaico de Batitales (Lugo) con busto de Neptuno entre grandes peces negros (delfines), realizado a partir de animales o partes de animales marinos, camarones en la barba, antenas de langosta, percebes y pinzas de crustáceos como cuernos y orejas, barbos como hombros. (C) Lugotea.com