domingo, 25 de octubre de 2015

Pendia, Penso, Pendello

Pendia es un tipo de territorio que depende de otro, vinculado o estipendiario; un apéndice. Así se recoge en el glosario de Du Cange en las entradas Pendia, Pendicium, Penditia : "Territorium, districtus a potiori loco dependens". Proviene, pues, del latín pendere, "estar colgado de algo, depender".

A la vista de estas acepciones habrá que tener en cuenta la orografía del terreno y la existencia o no de una fortificación castreña a la hora de decidir si el topónimo Pendia y sus variantes (Penso y Peso en Portugal y Galicia) designan una elevación empinada que parece estar colgando o un poblado dependiente de otro principal. Almeida Fernandes ofrece también la posibilidad de relacionar los topónimos portugueses Penso y Peso, del participio latino de pendere, pensu, con la existencia en el lugar de dólmenes, cuya cubierta pétrea podría haber originado la designación al ser una gran piedra que cuelga o está suspensa de otras, como en francés pierres pendues. Pero también la relación de esta serie con los megalitos se puede explicar de otra forma, como se verá.

Las formas Pendello / Pendella y Pendón, más frecuentes en la toponimia gallega, desde mi punto de vista partirían del diminutivo apendiculum > (a)Pendello, con la consiguiente creación de la forma opuesta, el aumentativo Pendón. Designan alpendres o construcciones anexas a la casa principal (v. Du Cange sub appendaria y apendicula y pendello en el Diccionario de Diccionarios). Pendello todavía se utiliza como sustantivo, pues pervive en el nombre que reciben los alpendres de la feria de Agolada: Os Pendellos.

Interior del Anta do Pombal (Portugal) utilizado como alpendre.

La utilización de los dólmenes como alpendres o la consideración de que podían haber sido antiguos pendellos o anexos agrícolas se pone de manifiesto en los microtopónimos asociados a yacimientos megalíticos: anta de Pendilhe (Portugal), dolmen del Pendón (Burgos).

viernes, 23 de octubre de 2015

Pena Oubiña y Pennouindos

Con toda seguridad el topónimo coruñés y el orónimo leonés Peña Ubiña son célticos, más concretamente, del subtipo celta p, en el cual se produce la evolución de la labiovelar kw hacia p (*kwenn-, "cabeza, montaña", > pen-). Exactamente en Peña Ubiña, del céltico Penno Ouindos, "montaña blanca", se localiza el Monte Vindio donde astures y cántabros, buscando refugio, fueron cercados por los romanos y perecieron todos de hambre  en el año 25 a.C.


El topónimo es equivalente por lo tanto del galo Pennovindos, del galés Penwyn, y del antiguo irlandés Cenfinän, "montaña o cabeza blanca". Pero en el caso del antiguo irlandés, como lengua céltica del subtipo k, la evolución de la labiovelar kw- es hacia k-, kwenn- > kenn-, perdiéndose el apéndice labial. Este hecho por sí solo impide considerar a la lengua celta hablada en el oeste peninsular dentro del subtipo celta k o goidélico irlandés (gaelaico, según nomenclatura moderna) y complica el cuadro de las lenguas celtas peninsulares, donde coexistirían, como en las insulares, ambos subtipos.

Respecto a la evolución Ouindius / Vindius, "blanco, nevado", > ubiño y el femenino ubiña, con una aparente asimilación del grupo consonántico nd > nn, atípica en las lenguas románicas del oeste peninsular, que conservan siempre el grupo sin asimilar, podría explicarse por la presencia de la yod, que palatalizaría el sonido dental previo: ndy > ny > ñ. Y de hecho la forma que aparece en el historiador galaico Orosio, que se refiere al monte como Vinnio, podría estar indicando esta palatalización, o tal vez una simple asimilación progresiva nd > nn.

Por supuesto que también es posible la evolución desde el latín albina, "blanca" > oubiña, pero este calificativo es un supuesto no atestiguado, al contrario que Pennovindos o el calco latino Mons Vindius.

martes, 13 de octubre de 2015

The fomorians, master builders of megalithic monuments

In Highland Gaelic the mythic race or aboriginal people who inhabited Ireland and Scotland, the fomhair or famhair, were giants associated with underground places; like the mythic mouros of the Galician folklore, they were also master builders of megaliths.

Forno dos Mouros (Giant's Oven), Mañón, A Coruña. 

Theese three notes in common between fomorians and mouros is highlighted in the folklore and in the place names of archaeological sites: ring forts, barrows and dolmens are considered in Galicia, and in general in the North and West of Iberia, as mouro's buildings or their dwelling places. Indeed, the Irish name of the Giant's Causeway, Clochán na bh-Fomhorach, proves the identity between fomorians and giants as master builders of megaliths or cyclopean monuments (Carmichel, in Carmina Gadelica, thinks they were Titans or Cyclops, and it fits whith the one-eyed fomorians).


Liaght ny Foawr (Leachd an Fhamhair) or Giant's Grave in Kew, Isle of Man.

More surprising is the fact the words fomorian and mouro come from the same etymon. The numerous spellings of the first, and his meaning, suggest the eclipsis of an initial m-, from latin majorem, "great, ancestor": the suppression of the radical sound, by prefixing another sound of the same organ, like f-, doesn't occurre in writing, where both sounds are retained in Irish ortography. But in Welsh the sound eclipsed disappears in writing: maur, mor, vor, "great", from latin majorem. And in Galicia the word mouro, "giant, ancestor", from latin majorem, retains this odd meanings in folklore in spite of another identical word: mouro, "dark, moor", from latin maurum.

Galician mouro from Vilar de Perdizes (Portugal). Pre Roman stone carving with the chthonic god holding a hammer.

The tripartite scheme of the Irish and Galician theogony, chthonic titans (fomorians / mouros), heavenly gods (Tuatha Dé Danann / christians) and human beings or heroes (descendants of Míl Espáine) appeared first time in the Theogony, a greek poem by Hesiod (7th century BC). This fact suggests that the celtic mytholohy and the greek one came from a common old european heritage.

Posted for Atlantic Bronze-Iron Connections.

jueves, 8 de octubre de 2015

Atocha

A Tocha o Atocha es un topónimo gallego-portugués y también una conocida advocación mariana madrileña. Recuerda por su significado a la que llevan Nossa Senhora das Candeias o Nossa Senhora da Luz en Portugal, y Notre Dame des Trente Cierges (de los treinta cirios) en Francia. Se forma por la unión del artículo femenino al sustantivo tocha, "antorcha, vela, lámpara".

En Portugal existen por lo menos dos santuarios dedicados a Nossa Senhora da Tocha, en Cantanhede y en Vizela. Como no son infrecuentes las apariciones de la Senhora sosteniendo una tocha o cirio encendido en la mano, como es el caso de Nossa Senhora do Carvalho en Bugellas, y es corriente mantener sus imágenes iluminadas con candelas, puede asegurarse que la leyenda de Cantanhede, que explica la erección del santuario a imitación del madrileño, no tiene una base histórica.

"Nossa Senhora do Pilar vê-se de pé sobre um pilar, como Nossa Senhora da Tocha com uma vela na mão, e a Senhora do Sobreiro com um sobreiro ao lado".


Nossa Senhora da Tocha de Vizela, sosteniendo una vela en la mano derecha.
(C) 7 Maravilhas Vizela.

Hoy A Coruña recupera un viejo microtopónimo de la ciudad en el que se pluraliza la forma sincrética y ya opaca semánticamente Atocha, resultando As Atochas, incorrecto gramaticalmente desde un punto de vista diacrónico, ya que el plural sería As Tochas.

Lo más probable es que el microtopónimo coruñés, como el ferrolano Atocha, estuviese motivado por la existencia en la zona de algún tipo de alumbrado público urbano a base de antorchas, previo a los sistemas de gas y electricidad modernos. También caben otras posibilidades: la de la advocación mariana que hemos examinado, pues en A Coruña existía en Atocha una ermita dedicada a la Virgen; o que el nombre de lugar indicara la instalación de un punto de referencia visual luminoso, puesto que tocha es sinónimo de facho.

Deben descartarse las etimologías eruditas de siglos pasados que explican el hagiotopónimo Tocha por, supuestamente, provenir la imagen de la Virgen de Antioquía, o por ser Madre de Dios (Theotokos en griego). Lo más razonable sería partir del latín torquere, "retorcer", de donde el francés torche < torqua, "tea encerada" (Du Cange), que habría pasado al galaico-portugués to(r)cha. Asimismo, el castellano atocha, "esparto", carece de capacidad motivadora para crear el hagio y microtopónimo Atocha.

domingo, 4 de octubre de 2015

Maceira, Mazaira y Maciñeira

Maceriae dicuntur longi parietes quibus vineae vel aliud clauduntur (Du Cange, sub maceria 3). Resulta evidente que los topónimos Maceiras y variantes son arqueotopónimos que designan cierres, muros de piedra seca: así Chousa da Maceira (en Laracha y O Páramo), o Cortiña de Maceira (Paderne) serán topónimos redundantes en los que los más recientes chousa y cortiña reproducen el significado del antiguo sustantivo maceira, cierre de piedras. Este sustantivo que no se registra en los diccionarios cayó en desuso no sin antes dejar amplia huella en la toponimia galaica (unos 200 casos recoge la base de datos Toponimia de Galicia de Maceira, más 87 Mazairas en Ourense y 41 Maciñeiras en el norte de A Coruña y Lugo). 

Necesariamente ha de ser así, porque el sustantivo homónimo maceira, "manzano", derivado romance del latín mattiana, dificilmente puede motivar por si mismo, y aislado, un nombre de lugar. Se trataría, pues, de un caso similar al nombe de lugar Pereira, que no guarda relación con el frutal, sino que proviene del latín petra, "piedra".

Almeida Fernandes proponía el étimo mattea o mattia, "pedra", para explicar los topónimos portugueses Maciço y Maceiro. No es el único autor discrepante con la hipótesis fitotoponímica, porque antes Rohlfs abiertamente había sugerido que los Maceiras gallegos y portugueses provenían del latín maceriam, "muralla, cierre, ruinas". Pero sin duda los argumentos más relevantes se encuentran en los estudios de Badia i Margarit ("Els noms de lloc catalans Maçana (y afins) a la llum de la documentació llatina medieval"), y de Balari i Jovany, parte publicada por el autor en su obra Orígenes históricos de Cataluña, 1899, y parte dada a conocer por el propio Badia, que publica las notas inéditas de Balari sobre Maçana.

Balari consideraba que tanto maceria como macenaria designaban una 'paret (delimitació d'horts i tancats) feta de pedres en sec'; por su parte Badia incluye a esta serie toponímica en la categoría de los orónimos, posiblemente en relación con maça, "fita, molló". El carácter de hitos o mojones de alguna de las Maceiras gallegas se podría validar con la existencia de una pedrafita en el lugar de As Maceiras (O Saviñao), no obstante, los contextos de la documentación medieval apuntan claramente a restos arqueológicos de cierres, murallas de piedra.

Además, el diccionario de portugués de Cândido de Figueirido recoge maçanaria como "obra de pedreiro". Es posible, asimismo, que el étimo maceria existiese también en lusitano: el texto de Lamas de Moledo en donde se menciona un "macareaicoi petranioi" se referiría a una de estas maceiras de piedra. Tal vez el propio y descomunal pedrón que soporta la inscripción. En esta línea, la toponimia de la serie Maceira sería cuando menos prerromana.