domingo, 3 de junio de 2018

En casa del herrero, cuchillo de piedra

Extraordinaria hoja de piedra pulida procedente de un túmulo funerario de A Terra Chá (c. 2500 años a.C.), con su agujerito para enmangar la navaja y plegarla.
Museo de Prehistoria y Arqueoloxía de Vilalba.
(C) David Reinero para praza.gal. Fotografía retocada por mí hasta hacerla coincidir con el objeto según mi recuerdo.

Hay museos de Prehistoria y Arqueología donde te dejan fotografiar todo, el British, el MAN, el del Castelo de San Antón... pero en el de Vilalba no: se oye un raudo taconear aproximándose desde la entrada hasta donde me encuentro peleando con los brillos de las vitrinas y se produce la interrupción del uso y disfrute del patrimonio.

- No se pueden fotografiar las piezas.

- Bueno, no lo sabía y me parece raro, porque en otros museos se permite. De todas formas, sólo me ha dado tiempo a hacerle una al petroglifo de Vilagondriz...

- ¿No serán para publicar, no?

- ¡No, qué va!

Y me hubiera gustado añadir:

- Son para argallar extrañas teorías que expongo en mi blog porque necesito imperiosamente contarme a mí misma lo que no suelo encontrar en los libros, por ejemplo, lo que me sugiere esta extraordinaria hoja de piedra pulida aparecida en un túmulo de A Terra Chá, que me recuerda a las navajas de Fonsagrada, de Oscos o de Taramundi. Parece que aunque la tecnología haya avanzado desde la piedra pulida al metal, las formas se han mantenido durante milenios. ¿Son los ferreiros los descendientes, profesionalmente, de los talladores de piedra, que también usaban yunques? Otra cosa que se me ocurre es que en el túmulo se haya dispuesto junto al difunto su navaja, necesaria para emprender el camino al Más Allá, igual que cualquier paisano que se preciase hasta mediados del siglo pasado no iba a ninguna parte sin su navaja. No parece que las costumbres hayan evolucionado mucho desde entonces. Pero como todo este brainstorming de ideas no lo puedo compartir en general con nadie porque resulto pesada o friqui, y la gente ya tiene bastante con sobrevivir hasta fin de mes, lo suelto en mi blog, y me quedo muy relajada.

Salvo este contratiempo motivado por la imposición de no realizar fotografías, recomiendo la visita al centro pues hay piezas muy interesantes y bastante bien documentadas. Eso sí, mejor tener buena memoria eidética para no olvidar lo que has visto a la media hora.

El cuerpo del delito: petroglifo de Vilagondriz, fotografiado por mí en el Museo de Prehistoria y Arqueoloxia de Vilalba.

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