viernes, 29 de junio de 2018

Rajoy, Feijóo, Sanjurjo, Panjón, Sanjenjo, Joane: el problema de los arcaísmos gráficos

He oído de fuentes fidedignas que a nuestro presidente le molesta que pronuncien su apellido con fricativa palatal sorda, pero es así como se pronuncia, le guste o no: Feixóo.

Si un hablante de gallego pronuncia Rajoy, Feijóo o Sanjurjo con jota a la castellana, además de mezclar normas gráficas pertenecientes a distintas lenguas, está cometiendo el mismo tipo de error que cuando un hablante de español pronuncia México con ks, en vez de con fricativa velar sorda (jota castellana). Estos errores se producen por ignorar el fenómeno de los arcaísmos gráficos o grafías etimológicas.

Los apellidos gallegos mencionados no es que estén mal escritos con jota, están mal pronunciados. En nuestro país se pronuncian por lo general con jota castellana por presión lingüística y desconocimiento de la norma propia, cuando ha de emplearse nuestra "xe": la grafía jota que conservan estos apellidos gallegos es un arcaísmo gráfico propio de nuestra lengua que indicaba el antiguo sonido fricativo prepalatal sonoro (como en francés Jean), que acabó por evolucionar a "xe". Por lo tanto han de pronunciarse Raxoy, Feixóo y Sanxurxo porque ese era el sonido que había tras la letra jota del gallego. La norma antigua exigía, para la representación del sonido fricativo prepalatal sonoro, g ante e/i y j ante a/o/u (o bien el dígrafo gi ante o/u) pero no estaba muy definida y j acabó usándose en todas las combinaciones.

año 979: "ecclesiam sancti Jurgii" (fuente: CODOLGA documentos de Lourenzá). San Xurxo de Lourenzá.

año 1005: "Ragiolo" (fuente: CODOLGA documentos de Celanova). Nombre personal, probablemente sea el étimo de Raxoy / Rajoy, diminutivo del latín radium, "rayo".

año 1074: "alio loco que vocitant Ragioo" (fuente: CODOLGA documentos de Lérez, Pontevedra). La traducción es "en un lugar llamado Raxoy"; aunque el falso amigo loco pueda llevarnos a pensar en un lunático llamado Rajoy. Es un caso interesante, que muestra la doble norma gráfica actual, según se trate del lugar o del apellido.

Lo mismo sucede con los topónimos que antiguamente y según normativa o tendencia propia del gallego se escribían con jota gallega para representar el sonido fricativo prepalatal sonoro (Joane, Panjón, Sangenjo / Sanjenjo), esta letra arcaizante ha de pronunciarse "xe": Xoane, Panxón, Sanxenxo.

En una comunidad afectada por la diglosia en la que la presión de la norma castellana provoca la identificación inmediata de la grafía "j" con el sonido fricativo velar sordo castellano, resulta imposible mantener las grafías tradicionales, de ahí que, para facilitarnos la vida, la Academia Galega haya optado por suprimirlas y normalizar la toponimia: Xoane, Panxón, Sanxenxo. La toponimia se puede regular, no así los apellidos personales, que han conservado la grafía tradicional, sí, pero a costa de perder su auténtica pronunciación.