martes, 9 de marzo de 2010

Azurro, zuri, ozturi


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Auztorino o austurino, oçtorino, loztori (con artículo incorporado y sin derivación en -inum), duzuri (con preposición incorporada, y sin derivación en -inum), austuri, leztori, ozoli, oztri, ozturi... (formas recogidas por Steiger), se hacen venir del nombre de la ciudad de Dastowa, como si designasen un tipo de tela importada de allí (v. Léxico Hispánico Primitivo).

Sin embargo, encajan mejor fonética y semánticamente con los colores ostrinos de entre los cuales el más famoso era la púrpura brillante de los fenicios. Las alternancias entre formas con diptongo au y formas monoptongadas en o se explican porque Austrum --> Ostrum, como Claudius --> Clodius. Dicha alternancia y el significado de ostrum / austrum (sinónimo de púrpura fenicia) se pone de manifiesto en los versos de Lucrecio:
austrum: purpura poeniceusque color clarissimus multo = ostro: color de origen fenicio, iridiscente y muy brillante.
Austrum es, pues, la variante literaria de corte culto de ostrum, que debe considerarse la original, pues remite a los tornasolados colores de la concha de la ostra.
La nota dominante del púrpura u ostro, en contra de lo que se cree, no era precisamente su color, sino su brillo plateado o nacarado, existiendo tantas variedades como en la purpurina actual; de hecho había un púrpura purpurísimo (purpurissum) que es el antecedente de nuestra purpurina.
La indeterminación del color se pone de manifiesto en un documento del siglo XI, donde figuran ozorinos de varios colores: oçtorino uermilio, oçtorino amarel, oçtorino blauo ("azul", provenzal y catalán blau). Y su capacidad iridiscente se deduce de esta observación de Plinio sobre el púrpura: "nigricans aspectu, idemque suspectu refulgens", se oscurece o refulge según se oriente hacia la luz. Observación que recuerda a la de Leonardo sobre el azurro o azurrino italiano, compuesto de luz y tinieblas, de "nero perfetissimo e bianco candidissimo", de cuya mezcla se obtiene el color de la plata (todavía el azurro no se había especializado como azul).

No es difícil considerar al euskera zuri [tzuri], "blanco", una variante más de este paradigma (ozorino, azurro), pues fonéticamente es posible, partiendo de la amplia variación que ha experimentado, y también es posible el cambio de significado del rasgo de contenido esplendor, brillante, presente en el original, hacia el sema “blanco” actual. La plata, en euskera urre-zuri, pudo en un principio significar oro iridiscente, que capta el color según se oriente, o bien oro azurro (el gris de Leonardo). Este valor de zuri como gris (plata, brillante) pervive en el nombre del monte Atxuria o Peña Plata.
En este sentido, si en el siglo XI todavía nos encontrábamos con la fase oçtori o ozturi sin ser todavía ningún color determinado, resulta imposible sostener que seis o siete siglos antes se documente el estadio fonético posterior zuri y su valor como color en contraposición a otros en la inscripción de Veleia “zuri, urdin, gori”.