sábado, 30 de junio de 2018

Guisande / Guisando

Una de las cartas, publicadas hace poco, cruzadas entre Isidoro Millán González-Pardo (Conde de Quirós) y Antonio Blanco Freijeiro (pronúnciese con jota gallega = "xe") muestra la colaboración multidisciplinar entre filológos e historiadores, así como la relevancia de un buen estudio toponímico, que en este caso descubre la motivación del topónimo Guisando, de origen germano, en las esculturas zoomorfas prerromanas de los toros. Así pues, Guisando (Ávila), como Ponte do Porco (Miño, A Coruña) o Villardiegua de la Ribera (Zamora), es un topónimo motivado por la existencia de esculturas zoomorfas prerromanas.

"Compostela
1.VII.83

Querido Antonio:

Luzón me transmitió el otro día, con noticias tuyas, por las que nos interesamos con el cariño y la amistad de siempre, el deseo de ser informado, según le dijiste, respecto a la etimología de GUISANDO.

Es, como verás, la misma voz que nuestro GUISANDE, topónimo o apellido (vgr. el de los Sánchez-Guisande, de aquí, familia a la que pertenece Fernanda, la mujer de Gonzalo Torrente). La xerocopia de Piel, que te incluyo, te precisará y ampliará los datos.

El GUISANDO de los Toros (de) es, pues, una albarda goda sobre otra albarda latina, queriendo nombrar, y clasificando mal, a tus verracos. Presumo de que los romano-hispanos llamaban ya Los Toros al lugar y los muchos godos asentados en esta comarca de Castilla los tradujeron como * wisandō “de los bisontes”, en genitivo de plural gótico. (Nuestro GUISANDE remonta a genitivos de posesión singular). El topónimo, pues, en el sitio de Ávila se relaciona con los animales efigiados, que les llamaron la atención, y no con un posesor de aquel despoblado" (Carta de Isidoro Millán a Antonio Blanco Freijeiro, publicada en Cadernos Ramón Piñeiro, XXX, 2014).

Verracos prerromanos de San Pantaleón de Cabanas (Ourol, Lugo) y de Ponte da Ferrería (Narahío, A Coruña). Son similares a los que se encontraban en Ponte do Porco (Miño, A Coruña) y en A Ponte de Xubia (Narón, A Coruña). Algo más pequeños que el oso y el jabalí de Pontedeume.
(C) Dolores González de la Peña, 2006.


Mula de Villardiegua de la Ribera (Zamora). (C) Dolores González de la Peña, 2007.

Sayago y Santiago

La principal objeción a mi propuesta de que el topónimo zamorano Sayago guardase relación etimológica con el étimo Santiago (< Sanctus Jacobus) fue que "todos los hagiotopónimos cuyo santo empieza por vocal conservan la T" (J. Rodríguez Morales en "Megalitos en Sayago", Celtiberia.net, 2007).

Pero en el caso de Jacobus no está claro que la semiconsonante inicial sea claramente una vocal, de hecho su evolución en las distintas lenguas apunta a un valor de semiconsonante: Diagoo > Diego / Iago / Tiago / Jacobo / Jacques. En este supuesto, si predomina el valor de semiconsonante estaría justificada la ausencia de la -t final (*Sanyago > Sayago), que aparece, en cambio, en Santiago. La consideración de esta comarca como Terra Sancti Jacobi podría venir dada por integrar la renta del voto de Santiago en la Edad Media, junto con Salamanca, Ciudad Rodrigo y la Transierra extremeña.


Menhir de Arcillo de Sayago. (C) A. Galíndez, 2007.

Decía Pedro Murillo Velarde en 1752 que la comarca de Sayago era de la Encomienda de Santiago, y que su nombre vendría precisamente de ahí.

viernes, 29 de junio de 2018

Rajoy, Feijóo, Sanjurjo, Panjón, Sanjenjo, Joane: el problema de los arcaísmos gráficos

He oído de fuentes fidedignas que a nuestro presidente le molesta que pronuncien su apellido con fricativa palatal sorda, pero es así como se pronuncia, le guste o no: Feixóo.

Si un hablante de gallego pronuncia Rajoy, Feijóo o Sanjurjo con jota a la castellana, además de mezclar normas gráficas pertenecientes a distintas lenguas, está cometiendo el mismo tipo de error que cuando un hablante de español pronuncia México con ks, en vez de con fricativa velar sorda (jota castellana). Estos errores se producen por ignorar el fenómeno de los arcaísmos gráficos o grafías etimológicas.

Los apellidos gallegos mencionados no es que estén mal escritos con jota, están mal pronunciados. En nuestro país se pronuncian por lo general con jota castellana por presión lingüística y desconocimiento de la norma propia, cuando ha de emplearse nuestra "xe": la grafía jota que conservan estos apellidos gallegos es un arcaísmo gráfico propio de nuestra lengua que indicaba el antiguo sonido fricativo prepalatal sonoro (como en francés Jean), que acabó por evolucionar a "xe". Por lo tanto han de pronunciarse Raxoy, Feixóo y Sanxurxo porque ese era el sonido que había tras la letra jota del gallego. La norma antigua exigía, para la representación del sonido fricativo prepalatal sonoro, g ante e/i y j ante a/o/u (o bien el dígrafo gi ante o/u) pero no estaba muy definida y j acabó usándose en todas las combinaciones.

año 979: "ecclesiam sancti Jurgii" (fuente: CODOLGA documentos de Lourenzá). San Xurxo de Lourenzá.

año 1005: "Ragiolo" (fuente: CODOLGA documentos de Celanova). Nombre personal, probablemente sea el étimo de Raxoy / Rajoy, diminutivo del latín radium, "rayo".

año 1074: "alio loco que vocitant Ragioo" (fuente: CODOLGA documentos de Lérez, Pontevedra). La traducción es "en un lugar llamado Raxoy"; aunque el falso amigo loco pueda llevarnos a pensar en un lunático llamado Rajoy. Es un caso interesante, que muestra la doble norma gráfica actual, según se trate del lugar o del apellido.

Lo mismo sucede con los topónimos que antiguamente y según normativa o tendencia propia del gallego se escribían con jota gallega para representar el sonido fricativo prepalatal sonoro (Joane, Panjón, Sangenjo / Sanjenjo), esta letra arcaizante ha de pronunciarse "xe": Xoane, Panxón, Sanxenxo.

En una comunidad afectada por la diglosia en la que la presión de la norma castellana provoca la identificación inmediata de la grafía "j" con el sonido fricativo velar sordo castellano, resulta imposible mantener las grafías tradicionales, de ahí que, para facilitarnos la vida, la Academia Galega haya optado por suprimirlas y normalizar la toponimia: Xoane, Panxón, Sanxenxo. La toponimia se puede regular, no así los apellidos personales, que han conservado la grafía tradicional, sí, pero a costa de perder su auténtica pronunciación.

jueves, 28 de junio de 2018

A Estrela y O Restelo

Al topónimo A Estrela dedica Cabeza Quiles una entrada en su Toponimia de Galicia, remitiéndolo evidentemente al latín stella, "estrella". Se trata de un nombre poco frecuente que aparece por ejemplo en Portugal (Serra da Estrela) y en Ferrol (Rúa da Estrela). ¿Cómo explicar que un sustantivo que designa un astro aparezca como topónimo terrestre? Difícilmente, si no es recurriendo a la advocación mariana que propone el autor. Machado, por su parte, esboza hipótesis variadas a partir del latín stella, "astro", y Almeida Fernandes prefiere el étimo greco-latino stella, "columna", en  el sentido orográfico de elevación del terreno.

Sin embargo, en mi opinión, lo más probable es que estemos ante un topónimo derivado del sustantivo prerromano lastra, "losa plana, dolmen", en diminutivo lastrella > lastrela, con simplificación de geminada -ll- propia del gallego-portugués. La curiosa evolución del topónimo *Lastrela a A Estrela se explica por un proceso de hipercorrección por contaminación con el castellano, sintiendo los hablantes que el topónimo, opaco significativamente, puede descomponerse en dos palabras, el artículo La (que identifican como castellano, sustituyéndolo por el gallego, A) y el sustantivo Estrela, con el que están familiarizados.

Así, A Estrela podría ser producto de una etimología popular y de una ultracorrección del mismo tipo (pero al revés) que la que ha llevado a convertir el topónimo Agrela, diminutivo de agra, "campo", en La Grela. Otro caso lo tenemos en el topónimo de Ourense Vilariño de Lama Má, que Google transforma en Vilariño de La Mamá, forma a partir de la cual podría acabar creándose un ultracorrecto * Vilariño da Mamá, o *Vilariño da Nai.

Y por lo que se ve, no sólo Google. Del blog Carta Xeométrica, 2013.

En textos medievales se encuentra documentado el diminutivo de lastra: "usque ad illum summum Otam Cabezam, et ad illam Lastrellam que aparet ad illum rivulum de Lupis" (Cartulario de Arlanza). Esta documentación temprana invita a pensar en una posible haplología de la secuencia "illa (la)strella", sin necesidad de recurso a la influencia del castellano.

La primera documentación del topónimo data del año 572: "ascenditque ad illa Lastra et inde ad Caprilias, procedens exinde ad Genestosum Montem [Xestoso]" (fuente: CODOLGA, Tumbo Viejo de Lugo).

Debido a la frecuencia con que el apelativo lastra se aplica a sepulturas megalíticas (dolmen de la Lastra da Filadoira en Asturias, dolmen de la Lastra en Luque, Córdoba) es muy probable que el microtopónimo ferrolano Rúa da Estrela sea indicativo de la existencia pretérita de un dolmen en lo que hoy es el casco histórico de la ciudad. Por su parte, en la Serra da Estrela existen importantes megalitos como la Orca de Corgas da Matança (Guarda).

Asimismo, las advocaciones marianas a la Virgen de la Estrella que puedan encontrarse en lugares denominados A Estrela estarían inspiradas por el nombre de lugar; al contrario de lo que suponía Cabeza Quiles.

Por lo que respecta a orónimos del tipo O Restelo (Navia de Suarna) y habida cuenta de la inexistencia del sustantivo restelo o restrelo, "rastrillo", como motivador de topónimos, pensamos que podría ser una variante con cambio de líquidas a partir de *lastrelo < lastra (en la falda de O Restelo se encuentra A Veiga de Lastres). Un fenómeno fónico similar se produce en dialectos italianos: restello / lastèllo, "rastrillo" (Toponomastica Bisignanese).

En este sentido, Serra da Estrela (Portugal) sería el mismo tipo de orónimo que Serra da Enciña da Lastra (Ourense) o que Montes do Restelo (Lugo), motivados tal vez por la existencia de sepulturas megalíticas significativas (lastras).

Pero no se agotan aquí las posibilidades: compárese, por ejemplo, Vía Estrela (Arteixo) con el italiano Viastrella, que parece un diminutivo despectivo de via, "camino", aunque para algún autor se explica como haplología de via + stratella > -strella, "calzada", (Strasse und Weg in der galloromanischen Toponomastik, HJ Niederehe). Siguiendo esta otra línea, el microtopónimo ferrolano Rúa da Estrela sería redundante si efectivamente ese Estrela < stratella, "estrada, camino".

Un examen de los topónimos de Arteixo relacionados con esta base no aclara mucho, pues apoya tanto la hipótesis hagionímica de Cabeza Quiles (Capela y Cruceiro da Estrela) como las relacionadas con la red viaria (odónimo Vía Estrela) y la oronimia (As Restrelas, Monte da Estrela).



lunes, 25 de junio de 2018

Basse Gaouac'h

Tras sobrevivir casi 15 dias en Bretaña a base de latas de conserva de sardina y caballa, así como de sopa de pescado en botella (gran invento), estoy en condiciones de asegurar que la ligereza de las bases de la conserva bretona no tiene parangón: sardinas al limón aromatizadas con tomillo y laurel, sardinas con algas y un chorrito de aceite y vinagre, quizá alguna bolita de pimienta verde, tal vez unas gotas de vino blanco, alcaparras y mostaza (para la caballa)... Mordientes que atenúan la untuosidad del pescado azul. Las bases a penas llevan aceite, lo que evita digestiones pesadas y la desagradable sensación al paladar que produce un bocado de sardina que ha adquirido por ósmosis una textura demasiado oleosa.

Humilde lata de sardinas bretona. (C) A. Galíndez, 2008.

Otro factor que influye muchísimo en el sabor es el factor psicológico: saber que la delicadísima sardina aromatizada a la pimienta sobre un lecho de algas ha sido capturada para ti a las 11:57 del día X por los curtidos pescadores del barco Basse Gouach, que todavía practica el arte de pesca tradicional del boliche, eleva el momento gastronómico, convirtiéndolo en un periplo náutico. ¿Cuándo dispondremos de esta vital información en nuestras latas de sardinas?


El Basse Gouach, al que dedico estas líneas, es un bolincheur, un pequeño pesquero de bajura que lleva el nombre de un accidente costero de Penmarc'h: basse, en alusión a un bajío submarino, y gouach o gaouac'h, que significa río. Dada la ausencia de un río submarino en el punto donde se sitúa el bajío, considero probable que el talasónimo bretón sea de influencia gallega, calco en singular de nuestro talasónimo más internacional, Rías Baixas.

domingo, 24 de junio de 2018

En un paisaje mudo

A veces puede parecer que los estudios toponomásticos se limitan a recoger y geoposicionar los nombres de lugar y, como mucho, establecer su etimología. Y sin embargo no es así, o no debería ser sólo así. Los topónimos son fósiles lingüísticos que tras ser estudiados filológicamente con sumo cuidado, verificando siempre la propuesta filológica con trabajo de campo, aportan datos esenciales  de carácter histórico, arqueológico, etnográfico, geográfico (paleopaisajes), botánico, zoológico, etc.

En este blog desde sus inicios siempre hemos procurado ir más allá de la simple explicación etimológica. Un ejemplo de ello puede ser la entrada Moimenta / Muimenta y los castra aestiva romanos de Gallaecia, donde formulamos nueva propuesta etimológica y mostramos a partir de la distribución de este topónimo la ubicación de posibles fortificaciones romanas de campaña en la conquista del territorio de Gallaecia.

Por eso me satisface ver que la Toponimia se está convirtiendo rápidamente en una disciplina auxiliar de otras disciplinas científicas, y por la puerta grande. Así, por ejemplo, el estudio botánico de Izco y Fagúndez a partir de los datos obtenidos de la toponimia relacionada con los nombres del brezo en Galicia (tomados de la obra de Navaza, Fitotoponimia Galega, 2006): "Spatial analysis of heath toponymy in relation to present-day heathland distribution", publicado en el International Journal of Geographical Information Science, 2015, donde proponen un "systematic use of toponymic databases in historical landscape reconstruction".

Pero también la humilde recopilación de topónimos y microtopónimos tiene utilidad en sí misma. ¿Qué haríamos si habitáramos un paisaje mudo o nombrado sólo con un código numérico? Los mismos autores en un estudio posterior, "Diversity patterns of plant place names reveal connections with environmental and social factors" (Applied Geography, 2016), presentan unas conclusiones que lamento que no haya firmado nunca un filólogo:

"Afirmamos que los esfuerzos en preservar la toponimia histórica de las zonas rurales se justifica por el valor cultural que representa. Sobre todo, hemos demostrado que es una herramienta útil para comprender las complejas relaciones históricas entre los habitantes y su territorio. En Galicia, como en muchas otras regiones de Europa, el rural está siendo abandonado con consecuencias dramáticas para la preservación del paisaje tradicional, su biodiversidad, ecosistema y la cultura tradicional que mantienen las comunidades locales (Filipe Mascarenhas, 2011; Jongman, 2002). La pérdida de los nombres tradicionales a escala local deja el paisaje rural mudo, sin los valiosos elementos que indican el uso del suelo. En los Países Bajos la transformación de paisaje tradicional implicó un reemplazo de los nombres de lugar por un código, y con ello se perdió el valioso conocimiento tradicional sobre el entorno natural (Siderius de Bakker, 2003). El proceso de concentración parcelaria que se está desarrollando en Galicia podría tener efectos similares a medio plazo debido a los cambios de forma y estructura de los lotes de tierra (Crecente, Alvarez Fra-Paleo, 2002). En nuestra región, el paisaje es un mosaico de elementos como campos cultivados, prados para pasto y forraje, huertas, bosques, monte bajo y otros usos del suelo y tipos de vegetación. Estos complejos paisajes han cambiado durante la última mitad del pasado siglo debido a la migración a las áreas urbanas y el uso del suelo ha cambiado a plantaciones monótonas o pastos (Calvo-Iglesias et al., 2009). Como los habitantes juegan un papel crucial en su preservación, se debe hacer un esfuerzo en mantener no sólo los valores naturales sino también a la población que habita las zonas a preservar. Por ejemplo, el conocimiento tradicional sobre etnobotánica podría desaparecer en las áreas abandonadas y podría aumentar el riesgo de incendios forestales si los propietarios no se ocupan de los terrenos (Moreira, Rego Ferreira, 2001). Hemos demostrado que la riqueza y diversidad de los fitotopónimos se relaciona con la biodiversidad y los modelos culturales, y puede ser usada como indicador geográfico de la diversidad bio-cultural. Es por esto que los planes de preservación deben incluir la toponimia como indicadora de los elementos naturales y como parte integrada en el paisaje, conformando un legado cultural que debe ser protegido para el futuro".

viernes, 15 de junio de 2018

Pitas do monte en Navia de Suarna, linces en A Capelada

Parece ser que el último avistamiento de un urogallo en Galicia data de 2003. Fue una hembra de pita do monte fotografiada por el biólogo Jorge Layna en Os Ancares. El ave está oficialmente extinta en nuestro país, y no hay intención por parte de las autoridades de participar en proyectos de repoblación, como el Life, al que no nos sumamos en 2013 debido a los "recortes". Sin embargo, una cosa es la extinción oficial y otra la real:  en 2017, bajando del Alto do Restelo a Navia de Suarna (zona de Veiga de Lastres), yo misma vi otra hembra, inconfundible por su plumaje críptico, que imita a la perfección el patrón de luces y sombras que se proyecta en el terreno al filtrarse la luz del sol entre las ramas de los árboles. Era como la que fotografió Layna:

(C) Jorge Layna, 2003.

Así que cualquier día de estos lo mismo algún vecino de San Román de Montoxo se encuentra cara a cara con un loberno subido a un árbol: un lince boreal (1), especie otrora frecuente en A Capelada, según testimonio de 1799 ofrecido por Juan Ballina al geógrafo Tomás López, para su Diccionario Geográfico de España: La Coruña y Lugo MSS/7297, pg. 362 del visor de documentos.

Pasamos a transcribirlo: "produce este monte tantos animales fieros, como son: lobos, jabalíes, corzos, lovernos, zorros y otros".


El animal ha dejado su huella en la toponimia de la zona, O Furado do Loberno, microtopónimo que estudia el profesor Porto Dapena en su Diccionario toponímico do Concello e Ría de Cedeira, remitiéndonos al clásico estudio del Padre Sarmiento sobre este animal. El autor, siguiendo a Corominas-Pascual, se inclina a considerar que el sustantivo es de origen céltico, *louerno.

Resulta muy interesante también la documentación que se recoge en el blog Ao noroeste do Noroeste, en la entrada Do loberno (e as súas paisaxes), donde se menciona el "Informe Ballina" de 1799 como último testimonio de la existencia del lince en A Capelada; fue descubierto por Rafael Usero, cronista de la villa de Cedeira, en la BNE. La fuente de Usero es la que acabamos de proporcionar, los materiales de Juan Ballina, corresponsal de Tomás López en Cedeira, para el proyecto del Diccionario Geográfico de España.

No comparto, no obstante, la hipótesis que he visto en varios blogs de que el topónimo Queixa, como en Chandrexa de Queixa (Ourense), esté motivado por el nombre que recibe el lince en esta zona. La acepción de queixa como lince no está recogida en ningún diccionario de gallego, y parece más probable que el topónimo provenga del latín capsa, "caja", como sostiene Cabeza Quiles (v. Quaessia en el Du Cange). Para este autor, en un sentido orográfico relativo a un terreno encajonado. Tambien sería posible aventurar la existencia de trampas de caza, hoyos excavados en la tierra a modo de cajas. Así, la toponimia Queixa integraría el conjunto de nombres de lugar indicadores de actividad cinegética, junto con Armada, Trapa, etc.

(1) Como demuestra el estudio "Ancient DNA reveals past existence of Eurasian lynx in Spain", R. Rodríguez‐Varela, N. García, C. Nores, D. Álvarez-Lao, R. Barnett, J. L. Arsuaga y C. Valdiosera publicado en el Journal of Zoology en 2015: "These results confirm the presence of Eurasian lynx in northern Iberia from the Pleistocene/Holocene boundary until just a few centuries ago". 

domingo, 3 de junio de 2018

En casa del herrero, cuchillo de piedra

Extraordinaria hoja de piedra pulida procedente de un túmulo funerario de A Terra Chá (c. 2500 años a.C.), con su agujerito para enmangar la navaja y plegarla.
Museo de Prehistoria y Arqueoloxía de Vilalba.
(C) David Reinero para praza.gal. Fotografía retocada por mí hasta hacerla coincidir con el objeto según mi recuerdo.

Hay museos de Prehistoria y Arqueología donde te dejan fotografiar todo, el British, el MAN, el del Castelo de San Antón... pero en el de Vilalba no: se oye un raudo taconear aproximándose desde la entrada hasta donde me encuentro peleando con los brillos de las vitrinas y se produce la interrupción del uso y disfrute del patrimonio.

- No se pueden fotografiar las piezas.

- Bueno, no lo sabía y me parece raro, porque en otros museos se permite. De todas formas, sólo me ha dado tiempo a hacerle una al petroglifo de Vilagondriz...

- ¿No serán para publicar, no?

- ¡No, qué va!

Y me hubiera gustado añadir:

- Son para argallar extrañas teorías que expongo en mi blog porque necesito imperiosamente contarme a mí misma lo que no suelo encontrar en los libros, por ejemplo, lo que me sugiere esta extraordinaria hoja de piedra pulida aparecida en un túmulo de A Terra Chá, que me recuerda a las navajas de Fonsagrada, de Oscos o de Taramundi. Parece que aunque la tecnología haya avanzado desde la piedra pulida al metal, las formas se han mantenido durante milenios. ¿Son los ferreiros los descendientes, profesionalmente, de los talladores de piedra, que también usaban yunques? Otra cosa que se me ocurre es que en el túmulo se haya dispuesto junto al difunto su navaja, necesaria para emprender el camino al Más Allá, igual que cualquier paisano que se preciase hasta mediados del siglo pasado no iba a ninguna parte sin su navaja. No parece que las costumbres hayan evolucionado mucho desde entonces. Pero como todo este brainstorming de ideas no lo puedo compartir en general con nadie porque resulto pesada o friqui, y la gente ya tiene bastante con sobrevivir hasta fin de mes, lo suelto en mi blog, y me quedo muy relajada.

Salvo este contratiempo motivado por la imposición de no realizar fotografías, recomiendo la visita al centro pues hay piezas muy interesantes y bastante bien documentadas. Eso sí, mejor tener buena memoria eidética para no olvidar lo que has visto a la media hora.

El cuerpo del delito: petroglifo de Vilagondriz, fotografiado por mí en el Museo de Prehistoria y Arqueoloxia de Vilalba.

sábado, 2 de junio de 2018

La cueva de invierno de la Serrana de Monfragüe

En la descripción de Piornal redactada por Pedro Vicente Tejeda en 1786 para el Diccionario Geográfico de Tomás López, se descubre la existencia en Monfragüe de una cueva de invierno habitada por la Serrana, personaje mitológico del folklore extremeño. "Hay una cueva y es tradición que una bestia, medio mujer del medio cuerpo arriba y del medio cuerpo abajo de bestia yegual, habítala en el verano, de tanta fortaleza que tiraba a la [?] con una piedra que pesaba más de 100 arrobas. Ella misma se precipitó para no ser cogida. Está la cueva a poniente, distante del pueblo [de Piornal] tres cuartos de legua; para el invierno tenía otra cueva para habitar llamado el Puerto de la Serrana, por bajo de Plasencia" (MSS/7299 de la Biblioteca Nacional de España, folios 163-165).

En los Riberos del Tajo,
por debajo de Plasencia,
la Serrana de la Vera,
tiene allí su residencia.
- Dime: ¿qué son estas cruces,
bermejas de violencia?
- Nuevi hombrih que he matao
pol no dalmi complacencia.

(C) Andregoto Galíndez, a partir de los romances populares de la Serrana (1).


Antropomorfos esquemáticos de la Cueva del Castillo - Parque Natural de Monfragüe.

De las Casas de Millán a la Serraílla no tengo conocimiento de que haya todavía folklore vivo sobre la Serrana (sí me contaron de la Marimanta, pero no de la Serrana); entre Villarreal de San Carlos y Torrejón el Rubio, es posible, pero no me consta personalmente. Ha de bastarnos la descripción de Pedro Vicente Tejeda para situar la cueva de invierno de la Serrana en la zona del Salto del Gitano, frente al Puerto de la Serrana, probablemente en la denominada Cueva del Castillo de Monfragüe, en la cual podemos observar las cruces (antropomorfos esquemáticos) que, según la leyenda transmitida por los romances, decoraban la cueva del personaje mitológico mitad mujer mitad yegua.

La identificación de las cruces de la leyenda (hasta 28 en algunas versiones) con los antropomorfos esquemáticos del arte rupestre extremeño nos permite realizar algunas consideraciones:
  1. la leyenda de la Serrana pudo haberse formado a partir de la interpretación de estos motivos pictóricos y del espacio en que se plasman (cueva, abrigo rupestre), dotándolos de sentido para formar una historia, el mito de la mujer salvaje o cavernícola devoradora de hombres; en este supuesto la leyenda podría ser posterior a las pinturas rupestres
  2. las pinturas rupestres plasman el mito de la devoradora de hombres; en este otro supuesto las pinturas serían posteriores al mito, escenificación del mismo.
En cualquier caso, en los confines del antiguo territorio de la Lusitania, el personaje mitológico de la Serrana extremeña coincide con el de la Moura o Sarracena galaico-portuguesa. Aún sin estar clara la etimología del sustantivo sarraceno, como señala Elena González-Blanco García (2) parece que en la Península el término sarraceno se cargó de negatividad (salvaje, pagano, cruel) por confluir con algún otro, entre los cuales sugiere sierra. La autora no ofrece más aclaraciones, por ello conviene citar a Raverat, que en 1876 advertía que los topónimos franceses Serezin sur le Rhône, Serezin de Mures, Serezin de la Tour están "tous situés sur les cimes de collines rocheuses, caillouteuses ou graveleuses appelées serres par nos villageois" (Revue du Lyonnaise).

Es posible que la etimología de sarraceno no tenga que ver con el orónimo serra, pero por lo menos en la imaginación del pueblo sí operó esta relación: el sarracín / serracín se identificó por etimología popular con los primitivos habitantes de las sierras, con el hombre salvaje prehistórico, de ahí la equivalencia entre los personajes mitológicos Serrana <=> Serracina / Sarracena <=> Moura, con una fase intermedia que propicia el cambio semántico por atracción hacia el orónimo o el grupo étnico. En la base de esta etimología operaron derivaciones como: de campo - campesino; de monte - montesino; luego, de serra - serracino. 

(1) "El romance de La Serrana de la Vera. La pervivencia de un mito en la tradición del Sur", Pedro Manuel Piñero, Dicenda, 1987.
(2) "Sarracín, sarraceno y su campo semántico: un problema léxico abierto", González-Blanco García, Interlingüística, nº 17, 2007.