miércoles, 22 de mayo de 2019

La extraña familia Adams del obispo Odoario

El documento del siglo VIII atribuido al obispo Odoario, el cual, proveniente de África, restauró la ciudad de Lugo y mediante el sistema de presura instaló en la villas abandonadas a su familia, es un claro ejemplo de enumeración de falsos fundadores epónimos, similar a la leyenda que explica el topónimo A Coruña como fundada por una mujer de nombre Cruña, o Iberia, por un rey llamado Ibero, etc.

"Ubi posuimus nostra familia ad portum Minei quae dicunt Agari. Super ipsum portum misimus ibi Agario et in alia villa posuimus Avezano et misimus ad eam nomen Avezani de nostra praesura, et in villa Guntini misimus Guntino, et in Desterit Desterigo, et in Provecendis Provecendo, et posuimus eis nomen ad illa villa Provecendi, et in villa Sendoni misimus Sendo, cognomento Bocamalo, et praessimus alia villa de Macedoni et posuimus Macedonio, unusquisque per istas villas nomina de illos homines".

Citra fastidium se enumeran las villas tomadas por presura de los familiares de Odoario, cuyos nombres se hacen coincidir con los de las villas asignadas, llegándose a inventar nombres propios inexistentes, como Agario o Avezano, o cuando menos surrealistas, como Macedonio.

Dice Boullón Agrelo que "os topónimos galegos que se remontan a un antropónimo latino sufixado en -anus (ou -ana) deberon ser fundados en época romana, o que para Galicia supón os ss. I-IV d.C. (Pérez Losada, 1995)" (Antroponimia medieval galega (ss. VIII-XII), 2014, pg. 62). Sería el caso del topónimo que da nombre a la villa Avezani, cuya estructura morfológica, según Boullón Agrelo, obliga a considerarlo de filiación romana, cuatro siglos anterior a la llegada del familiar de Odoario supuestamente llamado *Avezano. Avitus (nombre propio romano) > Avitiana (topónimo romano) > Avezano (apodo o alcume, falso epónimo, del familiar de Odoario al que se le asignó la villa Avitiana).

Un caso similar vuelve a aparecer en otro texto de Sobrado, del s. IX: "dono villa mea nomine Frontiniani quam habeo de proprietate parentum meorum Fagini et de avio Daildu, et ille habuit de suo servo Frontiniano que presui de estirpe". La estructura morfológica del topónimo Frontiniani sugiere una formación romana, muy anterior a la fecha del documento, así pues, la relación directa entre el nombre del siervo y el de la villa vendría dada por tomar éste su nombre del nombre de la villa en que habita: Frontinus (nombre propio romano) > Frontiniana (topónimo romano) > Frontiniano (apodo o alcume medieval del habitante de la villa Frontiniana).

viernes, 17 de mayo de 2019

VIII Jornadas Galego-Portuguesas de Pitões das Júnias. Mitología Paleolítica Galaica

En el corazón de la Gallaecia, una de las zonas que mejor conservan sus antiquísimas tradiciones, el paganismo está todavía muy presente, y no se trata de una recuperación forzada, sino de una pervivencia que continúa latiendo imperceptiblemente desde hace milenios. Así por ejemplo, los curas no pueden disimular que en realidad son, sin saberlo, druidas conocedores de las propiedades de poderosas hierbas medicinales (cidreira, sete costelas...) y visten en consonancia mágicos aventais de lana bordados de flores.


En las calles de Pitões se extienden alfombras artesanales de lana para festejar Os Maios con un poco de retraso, porque nos esperaban. El Padre Fontes está con Luísa Borges, una de las ponentes que, junto con Helga Ribeiro, nos introdujo en la recuperación de las tradiciones druídicas que investigan desde el CDL, Centro Druídico da Lusitânea.
(C) Andregoto Galíndez, 11 de mayo de 2019.

Este año en Pitões das Júnias tuvimos la oportunidad de escuchar la palestra de Rafael Quintía, resumen de su libro "Vade retro". Ritualística protectora, obxectos curativos e uso de amuletos na cultura popular galega (Premio Ferro Couselo 2017), e íbamos bien enseñados de cómo los galaicos combinamos o superponemos varios remedios de esta índole en uno; podemos llevar un cuerno como amuleto, uno de los objetos protectores más antiguos utilizado ya desde el Paleolítico, pero el cuerno será más eficaz si ha sido bendecido en misa, subrepticiamente escondido en el ramo cuando éste es llevado a bendecir el Domingo de Ramos. Íbamos bien enseñados por Quintía hasta que en la excursión del domingo topamos con el confesionario de Vilar de Perdizes, en el cual se interpone una hexapétala pagana como protección ante el sacramento cristiano de la confesión. Parecería que esta costumbre de la penitencia cristiana no ha logrado instaurarse por estos lares, siendo muy necesaria la presencia de la hexapétala para paganizarla adecuadamente y garantizar la protección en una situación comunicativa de máxima vulnerabilidad.


Rejilla para confesión con hexapétala perforada
en uno de los confesionarios de la iglesia de Vilar de Perdizes.
(C) Andregoto Galíndez, 12 de mayo de 2019.

Curas de cuya alma brota directamente su condición de druidas, confesionarios protegidos por hexapétalas paganas... en la antigua Gallaecia los elementos paganos no sólo no se han cristianizado; tan fuertes y persistentes son sus tradiciones que ha sucedido a la inversa, el cristianismo ha acabado por paganizarse.


Bifaz achelense encontrado en 2004 en el camino hacia el santuario
galaico-romano dedicado al dios Larouco (Pena Escrita - Vilar de Perdizes). 
(C) Andregoto Galíndez por cortesía del Padre Fontes, 12 de mayo de 2019.

El bifaz de Pena Escrita tal vez fue depositado como ex-voto en un remotísimo pasado muy cerca del lugar en que más tarde se levantaría el santuario dedicado al dios galaico-romano Larouco. En mi opinión podría no tratarse de una coincidencia sino de continuidad de la tradición, pervivencia del lugar sacro desde una época pretérita que remontaría al Paleolítico, lo que nos lleva a preguntarnos en qué momento se pudieron originar algunas de nuestras tradiciones, costumbres y mitos. ¿Hace 10.000 años, hace 40.000 años?

Mitología Paleolítica Galaica


Para responder a esta pregunta contamos en estas VIII Jornadas con la interesantísima palestra del profesor Xaverio Ballester, de la Universidad de Valencia, cuyo resumen ofrecemos a continuación. El estudio de la mitología paleolítica es una disciplina incipiente en la que las aportaciones de Ballester son pioneras en el ámbito peninsular: 

El Paradigma de la Continuidad desde el Paleolítico (PCT) plantea que el origen de las lenguas del tronco indoeuropeo se remonta como mínimo al Paleolítico Superior (40.000 - 10.000 a.C.): provendrían de los dialectos hablados por sociedades de cazadores-recolectores euroasiáticos, que se expandieron por el territorio en movimientos de exploración del mismo. En este sentido, en la obra de Sykes, Les sept filles d'Eve (2001) se indica que el 80% de la población actual de Europa conserva en su acervo genético genes mitocondriales paleolíticos. Por ello es lícito suponer, dentro del PCT, que las sociedades de cazadores-recolectores prehistóricos no sólo nos legaron sus genes y sus lenguas, sino también sus mitos. Así, Witzel en The Origins of the World ´s Mithologies (2012) señala que muchos mitos podrían remontarse al Paleolítico. La propuesta no carece de fundamento porque el Paleolítico fue la época "mais longa da história do Homo Sapiens Sapiens e a idade da oralidade por excelência" (Frazão y Morais, 2009).

En los últimos años los franceses d'Huy y Le Quellec se han dedicado a la investigación de los mitos de origen paleolítico. D'Huy con su estudio "Polyphemus: a Palaeolihic Tale?" (que ya hemos citado en el blog a propósito de la versión galaica del mito de Polifemo recogida por Lois Carré-Alvarellos: O rapaz e o xigante). Le Quellec, por su parte, considera que en la memoria oral pueden conservarse episodios de más de 100.00 años de antigüedad.

Para abordar el problema de la datación de los mitos pueden utilizarse evidencias presentes en los mismos. Así por ejemplo, un mito de los ngadyanos de Australia, que explica la formación de tres lagos, se correlaciona con datos geológicos que establecen su formación hace unos 10.000 años; de ello se desprende que este mito de carácter etiológico se creó en la misma época de formación de los lagos hace 10.000 años (Piella Vila, 2002).

Los indicios que muestran la probable datación paleolítica de un mito son, según el profesor Ballester, los siguientes, presentados a modo de elementos cinematográficos:

  1. La ambientación (escenografía): habrá que examinar si el decorado del mito está ambientado en una caverna (habitación del hombre prehistórico) o en bosques, en la naturaleza y sus agrestes paisajes (ecosistema en que se mueve el hombre prehistórico).
  2. Dispersión del mito: la localización de un mito, si se dispersa por un extenso ámbito geográfico, también será indicio de su gran antigüedad. En este punto, según indica Ballester, d'Huy había sugerido para el mito de Polifemo que su localización en América y en Eurasia se explicaría por haberse propagado en una época en la que un "land bridge joined present day Alaska and eastern Siberia during the Pleistocene ice ages".
  3. Incoherencias (efectos especiales): los mitos tienden a actualizarse con el paso del tiempo por lo que en ellos, a mayor antigüedad, aparecerán superpuestos elementos cristianos sobre elementos paganos, objetos modernos que contrastan y chirrían al insertarse en escenarios mucho más antiguos. Por ejemplo, en el caso del cuento gallego "O rapaz e o xigante" el gigante habita una cueva prehistórica donde hay una cocina con enormes y relucientes calderos propios de la Edad de los Metales. Según señala Ballester, a mayor contaminación del mito, mayor antigüedad del mismo.
  4. Motivación del mito (montaje): el mito surge normalmente como explicación de algún fenómeno natural, acontecimiento o hecho singular que necesita ser explicado. Un interesante ejemplo aportado por Ballester es el de los mitos etiológicos que intentan explicar el proceso reproductivo, humano o animal, ya que en las sociedades prehistóricas no se había establecido todavía la relación de causa-efecto entre las relaciones sexuales y la concepción. En relación con este punto, habíamos visto en el blog que la versión lagarteira del cuento ATU 1424 ("Friar Adds Missing Nose") muestra indicios de pensamiento precientífico en la creencia de que el embrión-feto se iba completando y formando poco a poco a medida que se iban manteniendo más relaciones sexuales.
  5. Presencia (fase de producción) del mito en sociedades de cazadores-recolectores actuales. La pervivencia del mito en el mismo tipo de sociedad que lo creó es otra prueba importante de su datación prehistórica.
  6. Protagonistas (actores): una nota diferencial que ayuda a fijar la datación de un mito en el Paleolítico son sus protagonistas, a menudo el ser humano está ausente, y aparecen actores no humanos, como animales, piedras dotadas de alma o espíritu (en una concepción animista del mundo), o astros (mitos astronómicos).
  7. Temática (guión original): preferencia por relatos que tratan de cosmogonías y metamorfosis.
  8. Variabilidad (versiones del guión): cuantas más variantes se conserven del relato mitológico, mayor antigüedad podremos atribuirle a éste.
Xaverio Ballester durante su palestra junto a María Dovigo, moderadora de las Jornadas Galego-Portuguesas.
(C) Andregoto Galíndez, 11 de mayo de 2019.

En el ámbito del cuadrante noroeste de la Península, el profesor Ballester examinó algunos mitos que podrían encajar en la génesis paleolítica:

El Cuélebre asturiano: habita una cueva; el mito se ha actualizado y pervive en la leyenda hagiográfica aparentemente cristiana de San Jorge y el dragón. En Galicia es una "serpe xigantesca con pés e ás" (Cuba, Reigosa y Miranda, 2000). Podría tratarse de un mito cosmogónico pues "quase todas as grandes cosmogéneses têm a serpente como símbolo primordial" (Frazão y Morais, 2015).

El Polifemo galaico: el olláparo, "xigante antropófago que só ten un ollo no medio da fronte [...] vive en cavernas" (Cuba, Reigosa y Miranda, 2000). Se corresponde con el patarico asturiano, uyucón leonés, ojáncano cántabro, tártalo vascónico, con el balar irlandés y con el albanés katallan. Según Ballester, el mito de Polifemo podría estar relatando el primer e impactante encuentro entre cromañones y neandertales que tuvo lugar en Europa hace unos 40.000 años. El único ojo de estos cíclopes podría explicarse como reflejo del protuberante arco supraciliar de los neandertales. En las leyendas que nos han llegado se constata que los gigantes emiten sonidos extraños, guturales en algún caso, lo que podría ponerse en relación con el hecho de que el hombre de neandertal tenía la capacidad de hablar, quizá no completamente desarrollada.

El Camino de Santiago, el mito galaico por excelencia: un mito cosmogónico, astral, disperso por toda Eurasia que explica la forma del brazo de nuestra galaxia denominado Vía Láctea como un camino. En este tema subyace el mito paleolítico que identifica las estrellas fugaces con la muerte de un individuo. Podemos seguir su rastro hasta la Cuna de la Humanidad: aparece en las mitologías africanas por ejemplo entre los bosquimanos, para los cuales las estrellas son fuegos de los muertos, como las luciñas galaicas son las ánimas de personas que murieron. Este mito fue estudiado por d'Huy en "Lascaux, les Pléiades et la Voie Lactée" (Mythologie Française, nº 267, 2017).

El Diluvio Universal: el tema está presente en la mitología gallega en las leyendas de las cidades asolagadas, relatos que probablemente se basen en inundaciones costeras producidas por el aumento del nivel marítimo tras el último periodo glaciar (final del Paleolítico Superior).


Outro ano máis, grata ós organizadores das Jornadas Galego-Portuguesas e ó pobo de Pitões das Júnias
pola súa amable acollida e posibilitar o coñecemento das nosas tradicións.

lunes, 6 de mayo de 2019

El auguraculum de Adai

Santuario de Adai. (C) Petroglifo y altar de Adai, Megaliticia, 2015.

García Quintela y Santos Estévez, en colaboración con Rosa Brañas Abad, consideraron la posibilidad de que el altar de Adai (Lugo) fuese un santuario dedicado al dios Lug, o un lucus (Santuarios de la Galicia céltica, Abada Editores, 2008  cap. 3: "Lucus, Lugdunum, Lucaria, Lugnasad, Augusto, Lug y Santiago"). Plantean que en los 18 agujeros del contorno se habrían hincado postes y que por la línea que los une habría corrido un "estrecho murete", delimitando un recinto de carácter sacro. A continuación indicamos los casos similares localizados en Europa que se exponen en su estudio:
  1. El santuario de Gournay-sur-Aronde (Picardía).
  2. Le Donon (Alsacia), donde se puede intuir una estructura de 18 huecos para postes, tallados  también en una plataforma de piedra.
  3. El santuario de Frilford (Inglaterra), en el que 6 agujeros se disponen en el centro de un círculo definido por un foso; "en dos de ellos se encontraron una reja de arado y una panoplia en miniatura".
  4. Uno de los santuarios de Maiden Castle (Inglaterra), de 6 agujeros para postes.
  5. El santuario de Knokaulin (Kildare, Irlanda), formado a base de círculos concéntricos, dos centrales de postes, rodeados por varios fosos que cierran el conjunto.
  6. El santuario de Piavalle (Como, Italia), con 6 agujeros para postes sobre una plataforma de piedra; la disposición irregular de los mismos "se explica considerando diversos alineamientos astronómicos".
  7. El templo de Jano en Gabias (Lacio, Italia), con fosos tallados en la toba volcánica, destinados a plantar árboles detrás y a los lados del templo.
Los autores consideran todos estos casos luci, "bosques sagrados", en los que se acota "un espacio determinado mediante su circunvalación con árboles". Aducen asimismo el teónimo galo Sexarbori deo, quizá en conexión con los 6 huecos de postes que a menudo aparecen en estos santuarios, o la leyenda irlandesa de Oengus, que construía un lucus con 3 árboles. Sobre la relación del santuario de Adai con la ciudad romana de Lucus Augusti (Lugo), dicen los autores que "la fundación romana [de la ciudad de Lugo] respetó la localización extra-urbana del centro religioso tradicional [...] y centro de agregación de las poblaciones indígenas en torno a sus jefes".

En los puntos precedentes he destacado en negrita los aspectos más relevantes del estudio comparativo de Quintela, Santos y Brañas, que podrían indicar, en mi opinión, que estos recintos sacros sean auguracula:

  1. Delimitación por fosos de carácter pomerial.
  2. Existencia de depósitos fundacionales (principalmente el arado y la panoplia de Frilford), que sugieren una estrecha relación con el rito del surco primigenio excavado por un arado conducido por un buey y una vaca, con cuyo trazado se establecía el pomerium de la ciudad, su límite, marcado mediante cipos o menhires a lo largo de la línea pomerial. En el auguraculum, versión en miniatura del recinto urbano, los cipos pomeriales estarían ubicados en los agujeros para postes.
  3. La localización de estos recintos sacros fuera de la ciudad, en el arx, pero en un lugar de dominio desde donde puede observarse toda ella.
Vista de Lugo ante el posible auguraculum de Adai. (C) Andregoto Galíndez, 2019.

Siguiendo esta línea interpretativa podemos considerar el topónimo Portomeilán, a medio camino entre Lugo y Adai como procedente del céltico Medio-lanum, cuya etimología prefigura un centro territorial, político y cosmológico: "ciudades construidas con un sentido axial y cosmológico de acuerdo con los ritos y la ideología celtas [...]. Este hecho exigiría, al fundar una ciudad, orientarla [...] de acuerdo con el orden cósmico siguiendo los preceptos de la ideología celta, por lo que las fundaciones estarían precedidas de la toma de augurios y de la interpretación de presagios, como ocurrió en Lugdunum [...], lo que prueba rituales específicos de fundación en el mundo céltico" (Teutates. El héroe fundador, M. Almagro-Gorbea y A. L. Lorrio, 2011). Quintela, Santos y Brañas descartan esta etimología Meilán < Mediolanum y en consecuencia no desarrollan esta línea de investigación al partir de la forma errónea documentada como *Mamilani (pg. 122 del estudio citado).

Para la toma de augurios, basados en examinar el vuelo de las aves, es necesario un santuario-observatorio que en Roma se denominaba auguraculum. Basaremos el análisis de estos observatorios en los datos itálicos aportados por el estudio de André Magdelain ("Le pomerium archaïque et le mundus", en Jus imperium auctoritas. Études de droit romain, 1990) sin suponer por ello que el de Adai sea de origen romano, pues en el estudio comparativo de Quintela, Santos y Brañas, y en la cita precedente Almagro-Gorbea y Lorrio, se deduce la existencia de estos recintos sacros también en el ámbito europeo celto-atlántico.

Siguiendo a Magdelain, en el texto umbro de las Tablas Iguvinas se describe la forma y delimitación ritual de un auguraculum. En primer lugar se mencionan dos anglutos en la plataforma, uno más elevado y otro hondo, "sans qu'il y ait lieu d'imaginer une dénivellation du sol", dice el autor. Pero lo cierto es que en el auguraculum de Adai la plataforma sí aparece completamente desnivelada, mostrando un extremo más elevado que el otro. A continuación, existiría una línea rodeando el pomerium del recinto y uniendo sus extremos, así como una figura en forma de cuadrilátero; todo ello perceptible todavía en la plataforma de Adai. La observación augural se realizaba dividiendo el campo del recinto en dos sectores o dos regiones auspiciales, derecha e izquierda, cada una con referencias visuales materializadas en forma de cipos (7 a un lado y 6 al otro en el caso que se detalla en las Tablas Iguvinas), que en Adai irían colocados en los 18 agujeros para postes que recorren su contorno, con simetría 9-9. El terreno alrededor del templo augural recibía el nombre de tesca, "ce terme de la langue religieuse désigne des terres sauvages, habitées par des génies inconnus". Finalmente, el rito de la liberatio et effatio renovado periódicamente expulsaba de la ciudad y su ager a estos espíritus sin nombre, considerados hostiles.

Mundus o fosa para depósito fundacional de Lugo; auguraculum de Adai.
(C) Andregoto Galíndez, 2019.

Podemos plantear ahora que el depósito fundacional denominado mundus no se situase en el centro de las ciudades, sino en el centro de su auguraculum, rodeado por un pomerium augural y no urbano. Ello explicaría la existencia de ofrendas de carácter fundacional como el arado encontrado en una de las fosas del santuario de Frilford, así como la posición central ligeramente desplazada de la doble fosa de Adai. Magdelain nos informa de que los arqueólogos intentan ubicar el depósito fundacional de Roma, su mundus, en el cruce de las líneas catastrales del cardo y el decumano, o bien en su arx (fuera de la ciudad, donde se situaban los observatorios augurales). La palabra mundus, de etimología controvertida, que repasa Magdelain, aparece ligada a los conceptos de mundo, cosmos, bóveda celeste y fundación de un asentamiento, por lo que no descartamos que pueda estar en la base de los topónimos que se analizan en el artículo Mundo (blog Rebúmbio remoído, peneirado..., 2018).

¿Cuál sería la localización más apropiada para esta miniatura del universo? Para Magdelain en el centro de la ciudad; para mí, en el centro de la ciudad en miniatura, en su auguraculum.

Otro interesante estudio dedicado al santuario de Adai es el de Vázquez Liz, Prieto-Martínez y Núñez Jato, "El pasado olvidado: El sitio del II y I Milenio BC de Pena Fita (Adai, Lugo) en el contexto de las 'longhouses' del NW peninsular", GALLAECIA 34, 2015. En él plantean que desde un punto de vista estrictamente formal el santuario de Adai se puede considerar una longhouse neolítica, "aunque a un nivel mayor de detalle presenta ciertos rasgos que la alejan claramente de la función doméstica común a los otros casos y la relacionan más bien con un lugar de desarrollo de actividades estacionales o con un lugar cultual: el soporte pétreo utilizado para acondicionar la base, la considerable inclinación y las irregularidades del mismo, la presencia de varios elementos estructurales internos (varias cazoletas, una pileta y un suave rebaje que delimita un espacio o recinto) [...], así como un emplazamiento entre dos afloramientos graníticos que restringen considerablemente su campo visual".

Grata a David Outeiro e a Regheiro pola visita guiada ao oenach de Adai.