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miércoles, 17 de junio de 2020

Fornos, támbaros e lagoas: unha sauna castrexa en Goiriz?

Permitídeme que transcriba parte de dous manuscritos de Manuel Mato Vizoso do ano 1890 aproximadamente. Están no arquivo dixitalizado da RAG (na web Galiciana. Arquivo Dixital de Galicia) e neles descríbese o Castro do Campo do Cristo de Goiriz (Vilalba), polo que pasei pouco antes do confinamento; non me gusta ir pola autovía por mor da néboa.

Igrexa do Campo do Cristo de Goiriz. "Es iglesia de refugio. Año de 1773". 
(C) Dolores González de la Peña, 2019.

Monumentos, castros y otras antigüedades visitadas - 1890


Según Mato, os tres parapetos do castro situado ó sur da estrada que vai cara Mondoñedo, no Campo do Cristo de Goiriz, aparecen cortados por "una vía perfectamente encachada con rajuela [rasilla] de granito duro, la cual se encuentra cubierta en la actualidad con porción de tierra y lodo, y sirve para conducir un arroyo de manantiales y agua que se reúne dentro del castro en tiempo de lluvia. La referida vía, en su dirección hacia el norte, forma varias tortuosidades y va encajonada a unos dos metros de profundidad de la superficie de los terrenos de ambos lados -tiene de ancho cerca de tres metros-, hasta que se pierde a unos doscientos metros de distancia del Castro [...]. Existía hasta hace poco tiempo un gran chanto de granito colocado horizontalmente sobre otros dos verticales, en el que se conocía que se le hacía fuego por debajo y era conocido con el nombre Forno dos Mouros, apareció enterrado en la cima del segundo parapeto próximo a la referida vía, y todavía se conserva el hoyo de donde dichas piedras fueron extraídas."

Túmulos y castros - a. 1890


"En el indicado castro de Goiriz, hemos visto una especie de horno, a que daban el nombre de Forno dos Mouros, colocado al exterior del parapeto, y se componía de una losa cuadrilarga de un grueso de tres pulgadas, que descansaba horizontalmente sobre otras tres verticales, clavadas en el muro de tierra formando una hornilla, con evidentes señales de haber sufrido la acción del fuego, de lo cual claramente se deduce que se calentaba la referida losa horizontal para cocer sobre ella pequeñas tortas. Tenemos noticia de que también en otros castros han sido encontrados aparatos de la clase del que mencionamos y puestos igualmente al exterior de los parapetos, sin duda como precaución contra los incendios".

Como vedes, no Castro do Campo do Cristo de Goiriz formábase unha lagoa, que tiña canle de desagüe, e ademáis presentaba un forno no ¿cumio? dun dos seus parapetos. Este forno podería ser o que hoxe consideramos unha sauna castrexa, ou ben un dolmen que quedou enriscado no alto do parapeto, sen que o destruiran. Logo, os fosos deste castro formáronse traballando o terreo dunha necrópole megalítica anterior.

Lagoa de Fabás, Gomariz.

A ver quen é capaz de explicar este misterio, que completamos coa fotografia aérea da enigmática Lagoa de Fabás (en Gomariz, aldea próxima ó Campo do Cristo de Goiriz); hoxe é un humedal protexido*, aínda que non estea inventariado como castro.

Podemos engadir O Castro, en Santa Mariña de Lagostelle (Guitiriz), no que se observan os posibles restos das bases de dous túmulos, un máis pequeno e outro alongado, tipo long barrow. Dani García de la Cuesta indícame que, mesmamente, o topónimo Lagostelle podería estar relacionado coa existencia destas lagoas artificiais formadas pola destrución de antigas mámoas ou castros; e todo elo tería que ver co termalismo da zona de Guitiriz? Así, suxiro partir de *Lacusticula, un derivado de lacum, "lagoa". O topónimo resultante desta evolución iría en caso xenitivo de relación.


* Lagoas e humidais da Terra Chá, de Adela Leiro e Mon Daporta.

"El incidente en la sauna"

El incidente en la sauna

Fragmento de mi novela corta, inédita e inconclusa, que lleva el título provisional 408.


El pequeño campamento de caza estaba situado junto al río, en la zona más baja de la falda de la montaña. Lo protegía un alto parapeto de tierra apisonada sobre el que crecía abundante vegetación; tras éste, un profundo foso que había que descender con precaución y un último vallum. En el centro del sistema defensivo, y ocupando un crestón natural, se cobijaba un grupo de seis hogares rectangulares de muros construidos con lajas de pizarra y techos, asimismo, de losas de pizarra aseguradas al sobrado de tablas mediante gruesos espigotes de madera. En la otra ladera del crestón se escondía una única construcción semisubterránea con forma abovedada, cuya cúpula se había armado según la técnica de aproximación de las sucesivas hileras de pizarra que la formaban, hasta converger en un vértice.

El grupo de cazadores atravesó el campamento siendo saludado por las mujeres que lo atendían. Loumiña molía dulces castañas secas con un molino de mano y apenas levantó la vista, para evitar la fugaz mirada de Cloudio. Los dos hombres mayores se miraron divertidos al comprender el verdadero motivo del vehemente discurso del joven sobre la naturaleza del amor. Puede que comenzase dirigido veladamente a Níger, pero el muchacho también estaba pensando en sí mismo.

Las mujeres se ocuparon del despiece del animal separando aquellas partes destinadas a la elaboración de embutidos de las que se iban a consumir inmediatamente. Un grupo de hombres volvía al campamento desde el río con varias docenas de truchas para freír en manteca sobre piedras calentadas al fuego, y a lo lejos se oía el sonido que producía el roncón de una tibia utricularis al ser ajustado. Allí se estaba preparando un banquete, y el motivo, si es que aquellas gentes necesitaban uno, les estaba esperando en el balneum.

La toga abandonada de cualquier manera en el banco del atrio indicaba que su cuñado se había acercado a hacerles una de sus raras visitas estivales, tal vez con importantes nuevas sobre su Imperio. Los tres hombres se miraron intranquilos y mucho menos alegres. Se desnudaron y penetraron en la penumbra de la sauna atravesando la monolítica entrada de piedra decorada con un sogueado en relieve. Los recibieron el mórbido Aelio y el cálido vapor que se producía al arrojar agua de romero sobre las ardientes piedras calentadas en el pequeño horno del fondo; se sentaron en uno de los estrechos bancos pegados a la pared y saludaron a su pariente romano, sentado enfrente.

—¿Cómo te va cuñado, y a mi dilecto nepote, cómo le va? —Los hipérbatos y la culta y melíflua entonación de Aelio crispaban los templados nervios de Níger. Dovidero, que ignoraba los rudimentos más básicos del latín, se limitó a concentrarse en su propio bienestar, admirando la destreza con que sus amigos manejaban aquella lengua extranjera.

—Siempre eres bienvenido Aelio, nuestra hospitalidad nos obliga —dijo con sarcasmo Níger, en un registro vulgar cuya ululante entonación siempre producía la risa borriqueña de Aelio.

—Vas a tener que dejarme al muchacho un tiempo conmigo en Astúrica —dijo Aelio con ritmo trocaico, mirando divertido a su hosco sobrino—, tal vez con un preceptor adecuado logre desprenderle de su barbarie y formarlo en el cursus militar.

Antes de que Cloudio respondiese, hastiado de las repetitivas bromas de su avunculo, penetraron en la sauna unas mujeres. Una de ellas era una joven de rollizas caderas y abundante cabellera roja que indicaba su pertenencia a la estirpe de los antiguos cazadores. Aelio, sin contención alguna, expresó una serie de obscenidades que dejarían sin habla al lúbrico Catulo de haberlo podido escuchar; el ambiente de la sauna se volvió gélido. Dovidero no sabía qué ocurría, veía a Cloudio rojo de rabia y notaba la gran tensión de Níger.

—Aquí nacemos y morimos. En este espacio sagrado nuestras mujeres dan a luz a nuestros hijos, aquí lavamos y ungimos los cuerpos de nuestros difuntos antes de inhumarlos, y aquí nos purificamos de la inmundicia. Tus palabras son una profanación del cuerpo y del espacio a él consagrado. Tendrás que abandonar el baño, de inmediato —dijo con firmeza el príncipe.

Aelio dejó la sauna contrito, más preocupado de que se le privase también del festín que se estaba cocinando que del efecto que su lujuria incontrolada había producido en aquellos paganos. Los hombres tomaron el baño de vapor, por fin, en paz, y lo completaron en el exterior enjabonándose y vertiendo sobre sí mismos agua fría para enjuagarse, que extraían de la gran pila situada en el atrio. Terminaron de secarse al sol del verano.

viernes, 8 de marzo de 2019

Piedras de agua

Publicado por mí en Celtiberia.net en marzo de 2006,
con el pseudónimo de Onnega

Según Sobrino en su Corpus petroglyphorum Gallaeciae “quod ad scutrillas [cazoletas] attinet habentur ut receptacula sanguinis victimarum”, y esta idea vuelve a cobrar fuerza en la actualidad: para Monteagudo (1) las cazoletas de Monte do Boi (Baiona, Pontevedra) constituyen una mesa de sacrificios; Pena Graña (2) también define como mesa de ofrendas los grabados de Rego dos Pazos (San Xurxo de Torres, Vilarmaior, A Coruña). Fuera de Galicia, Grande del Brío incluye en su estudio sobre eremitorios altomedievales una "mesa" similar en el lugar de Peñas del Pico o Cuevas de los Moros (Valcuevo, Salamanca): "un abrigo, bajo el cual hay grandes cazoletas, canalillos, rebajes y orificios simétricamente dispuestos, junto a una especie de altar [...]. Digamos que las cazoletas pueden considerarse, en principio, motivos de tradición prehistórica, aunque, posiblemente, con perduraciones hasta la época altomedieval" (3). El rebaje que enmarca el grupo de cazoletas de Valcuevo puede observarse también en la fotografía adjunta de Monsanto.


Monsanto (Portugal): "As Tijolas da Dona". (C) Andregoto Galíndez, 2006.

Respecto a la pervivencia del motivo hasta época altomedieval: es una posibilidad. Otra sería la reutilización de un lugar sagrado como eremitorio, "no es esta la primera vez que lo prehistórico y lo altomedieval coinciden o se yuxtaponen [...], prácticamente todos los asentamientos monásticos se hallan en lugares en los que dejaron testimonio de su paso gentes de otras épocas" (3). 

En la literatura sobre petroglifos son muy conocidos dos documentos medievales del año 950 (Tumbo de Celanova, nº 86 y 88).

1. inuenimus in alia petra burgarios sculbtos

2. reperimus in duas petras natiuas duos sculptos et quadratos burgarios

3. inpronauimus ad petras burgatas unas et alias simile tertiarias, ubi burgarios construxerunt de antiquo tempore.

En la edición de Emilio Sáez y Carlos Sáez hay una coma tras “burgatas” que favorece una lectura “llegamos a las piedras burgadas, unas y otras (todas ellas) parecidas a las inclinadas, donde se construyeron burgarios en la antigüedad” (a). En mi opinión la lectura debe ser “llegamos a las piedras, unas burgadas, y otras parecidas a las inclinadas, donde se construyeron burgarios en la antigüedad” (b), lo que reflejaría mejor los dos tipos de piedras que se encuentran nuestros exploradores. Para la lectura (a) sobra “unas et alias”, hubiese bastado con “inpronauimus ad petras burgatas simile tertiarias, ubi burgarios construxerunt de antiquo tempore”. De estos tres textos se deduce que los burgarios o bien se esculpen en la piedra, o bien se construyen con piedras:

-Burgarios esculpidos: por defecto no son cuadrados, ya que cuando lo son esta cualidad se especifica. Lo que implica la existencia de otra forma más común, sin duda la redonda.

-Burgarios construidos: “construxerunt” es término exclusivamente arquitectónico. Así, la descripción de varios burgarios levantados con piedras inclinadas (tertiarias) tiene necesariamente que tener un reflejo real en algún tipo de construcción.

Identificación de esta tipología con referentes arqueológicos conocidos


Como punto de partida tendremos en cuenta que la denominación es la misma para ambos tipos y que, por lo tanto, la función tenía que ser la misma. En Ourense todavía se les llama burgas a dos manantiales termales de la ciudad. Por otro lado el nombre común “burgado” se emplea en varias lenguas romances peninsulares para referirse al caracol, caracterizado por su concha en forma de espiral. La mayor parte de los autores (4) coinciden en que los burgarios esculpidos en las piedras son pilas de agua de forma cuadrada (lacos) o hemiesférica (cazoletas), dejando fuera del análisis una posible relación entre el nombre (burgario), los diseños de espirales y círculos concéntricos (caracoles o burgados), y el agua (surgencias termales o burgas). Con base en los siguientes criterios prefiero establecer la identidad burgarios = petroglifos con diseños de espirales y círculos concéntricos, con variante de cuadrangulares concéntricos (diseños tipo alquerque):

-Primero por su denominación, que etimológicamente entiendo que se refiere a la forma burgada del caracol (espiral), donde lo que prima es un diseño de elementos concéntricos.

-Segundo, su función y de nuevo con apoyo lingüístico: la denominación puede señalar que se trata de representaciones de una burga o manantial. Rozas (5) señala algunos argumentos: “la toponimia que hace referencia al agua en un grupo considerable de petroglifos, la localización de muchos petroglifos en los márgenes de zonas de pasto que se encharcan cuando hay lluvias, la forma de las combinaciones circulares que reproduce las ondas del agua”. Y para el petroglifo de Pozo Ventura (Poio, Pontevedra) Sartal Lorenzo (6) sugiere que “un posible significado para los motivos del Pozo Ventura quizás esté relacionado con el agua, y con su posible existencia en tiempos prehistóricos que hoy la toponimia remarca (Pozo Ventura es el topónimo del lugar que hace referencia a un pozo que hoy está abandonado; además está cerca de un riachuelo). De esta manera una probable explicación para la existencia del petroglifo en ese lugar vendría dada por la necesidad de delimitar el recurso acuífero (Bradley, Criado y Fábregas, 1993-1994)”.

-Tercero porque hubo un primitivo diseño de cazoletas (recipiente para líquidos) dispuestas en círculo con una ocupando el centro, que fue el que originó el motivo posterior de círculos lineales concéntricos (7).

En resumen: las llamadas mesas de sacrificio, cuajadas de petroglifos con diseños fundamentalmente de círculos concéntricos serían, como se ha dicho en numerosas ocasiones, representaciones de los movimientos del agua. Esta forma de reflejarla pudo deberse a la observación de surgencias o manantiales termales (burgas), de ahí el nombre burgarios o “petras burgatas” (Celanova, 88).


Surgencia termal o burga. Paralelo formal: detalle de anillos concéntricos y coviña central en una surgencia junto al campamento romano de Aquis Querquennis. Embalse de As Conchas (Ourense). (C) Andregoto Galíndez, 2006. 

Los burgarios construidos con piedras inclinadas encajan en las llamadas saunas castreñas, que en un principio se interpretaron como crematorios, y hoy, desechada esa función por el papel principalísimo que desempeñan en ellas las canalizaciones y los depósitos de agua, se piensa que eran parte de algún ritual de purificación o iniciación por medio del agua.

(1) “La religiosidad callaica”, Anuario Brigantino, 19, 1996.

(2) Esta estación fue descrita por el Grupo Arqueolóxico da Terra de Trasancos: “Gravados rupestres en San Xurxo de Torres”, Anuario Brigantino, 22, 1999. Fotografía y comentarios de Pena Graña en http://www.celtiberia.net/verimg.asp?id=2605

(3) Ramón Grande del Brío: Eremitorios altomedievales en las provincias de Salamanca y Zamora, Librería Cervantes, Salamanca, 1997.

(4) Por ejemplo, André Pena Graña incide en la idea del burgario como pila o receptáculo. Dice: “Las oquedades de las palas se llaman en Galicia burgarios cuando son obra de la providencia o de la naturaleza, y burgarios cuadratos (el burgario cuadrato es el lacus latino), cuando devienen de la acción de la piqueta del cantero”, “Entronización real celtoatlántica en la Trebopala, Crougintoudadigo o Toudopalandaigae”, 2005, Celtiberia.net [el enlace ya no está activo].

(5) Roberto Rozas: “El significado de los petroglifos”, en Reflexiones sobre el arte rupestre prehistórico de Galicia, coord. FJ Costas Goberna y JM Hidalgo Cuñarro, Asociación Arqueolóxica Viguesa, Vigo, 1998.

(6) Miguel Anxo Sartal Lorenzo: “Petroglifos Pozo Ventura e Outeiro da Choqueira. Poio, Pontevedra”, 1999.

(7) Onnega: “Coviñas, cazoletas o cúpulas. Modelos de dispersión no dishomogénea”, 2005, Celtiberia.net, junto con el comentario a ese mismo artículo el 16/03/2005 11:56:11.


sábado, 24 de noviembre de 2018

La sauna castreña de O Sarridal: una precisión terminológica

Ya van varias noticias en la prensa y en algún blog describiendo la Pedra Formosa del castro de O Sarridal (Cedeira) como la más antigua de Galicia (La Pedra Formosa de Cedeira es la más antigua de Galicia, Diario de Ferrol, 24/11/18). En todas ellas se pone de manifiesto el error de aplicar el nombre de Pedra Formosa a todo el edificio castreño (pars pro toto), y debemos precisar que dicho nombre nunca se ha empleado para referirse al conjunto de estos edificios balnearios. De ahí que pasemos a aclarar algunas cuestiones terminológicas referentes a estas construcciones exclusivas del noroeste peninsular.

En la punta de O Sarridal, formando parte de un castro prerromano, se ha excavado recientemente una sauna o edificio para tomar baños de vapor, costumbre higiénica y ritual (de purificación) que practicaban los antiguos pueblos galaico-lusitanos y astures, tal y como atestiguaba Estrabón en el cambio de era. El conjunto del edificio puede denominarse saunasauna castreña, o bien monumento con forno (nombre que recibió por parte de los arqueólogos en tiempos pasados, cuando no se sabía muy bien a qué función estaban destinadas estas construcciones).

Según las dataciones de C14 difundidas en los medios de comunicación, es correcto decir que la sauna castreña de O Sarridal podría ser la más antigua de las descubiertas hasta ahora en Galicia. Las dataciones, además, refuerzan la cronología prerromana de estos edificios, que ya se conocía a partir de los datos estratigráficos proporcionados por los resultados de las excavaciones arqueológicas, pues muestran cómo la mayor parte de estas construcciones de la Edad del Hierro son amortizadas, transformadas o abandonadas durante la romanización posterior. Por lo tanto no se sostienen las tesis que adscriben los baños de vapor galaico-lusitanos y astures a la romanización de nuestro territorio, como por ejemplo la reciente de Sergio Ríos. 

(C) Andregoto Galíndez, 2018.

Conjunto de la sauna castreña de O Sarridal con sus relajantes y espectaculares vistas al mar; se podría haber completado el saludable baño de vapor con los beneficios de la talasoterapia propiciados por la brisa marina. El edificio se articula en cuatro espacios, de izquierda a derecha: un atrio enlosado con bancada, cuya función podría haber sido la de vestuario; la cámara donde se tomaban los baños de vapor en el medio; la pila o piscina de agua fresca (para alternar los baños de vapor con el frío, y completar la higiene); y el horno en el extremo de la derecha, donde se producía la combustión necesaria para generar el vapor vertiendo agua sobre piedras candentes (cantos rodados, como los que han ido apareciendo en los casos de la sauna de Espasante y en la de Sarridal, según información proporcionada por el arqueólogo E. Ramil).


Muro de piedra seca con arco de medio punto, que separa el atrio de la cámara de vapor. En otras saunas castreñas, sobre todo en las que se conservan en Portugal, el atrio estaba separado de la cámara de vapor mediante una losa monolítica de piedra perforada en su centro para dar paso a la cámara. Estas losas monolíticas, a menudo grabadas con decoraciones geométricas a base de sogueados, trisqueles, o espirales, etc. son las llamadas Pedras Formosas, por ser excepcionalmente hermosas, valga la redundancia.

En la sauna de O Sarridal el tabique de separación que da paso a la cámara no es, como puede observarse, un monolito de piedra o Pedra Formosa. Presenta la particularidad, única, de haberse conservado en su integridad esta solución arquitectónica prehistórica, de doble murete de piedra seca que va formando un arco de medio punto por aproximación de hiladas. Aunque el murete no sea una Pedra Formosa, se le puede denominar así, pues cumple la misma función y tiene un aspecto similar. La Pedra Formosa es, por lo tanto, un elemento arquitectónico que forma parte de la sauna; en ningún caso debe confundirse con el edificio en su conjunto.


Vista desde el interior de la cámara de vapor: la cámara conserva parte del suelo formado por grandes losas de pizarra. En la parte delantera vemos la "Pedra Formosa" con su pequeño acceso; desde este ángulo se perciben los restos de la doble capa o doble muro de piedra.


Piscina o pilón para agua fría entre la cámara de vapor y el horno. Puede verse en el fondo del receptáculo la salida de la canalización de agua. Suponemos que el agua no estaría demasiado fría, al estar pegado el pilón al muro del horno. Se trata de una solución ciertamente innovadora, pues en otras saunas la piscina se sitúa incluso fuera del edificio. Según Villa Valdés esta disposición del tanque de agua responde a las saunas del "modelo primigenio, con un cuerpo central delimitado por paredes rectas que remataban en cabecera semicircular cerrada y junto a la cual se disponía el tanque transversal, abierto en el piso de la cámara y chapado con losas de pizarra" ("Las saunas rituales de la Edad del Hierro de tipo cantábrico y su efímera perduración bajo dominio romano", Férvedes, nº 9, 2018).

Sector del horno.

En resumen

  1. Sauna castreña = edificio balneario prerromano exclusivo del noroeste peninsular
  2. Pedra Formosa = solución arquitectónica divisoria entre las estancias del edificio balneario, a menudo un monolito de piedra con decoración geométrica, otras veces, un murete con vano, como el de O Sarridal
  3. Monolito = piedra tallada en una sola pieza, puede aplicarse a las Pedras Formosas que están talladas en una sola pieza, pero no al murete de O Sarridal ni a la sauna en su conjunto

martes, 14 de agosto de 2018

Borneiro: un hidrónimo termal paleoeuropeo

Se confirma la opinión de Sergio Ríos González de que la restitución de la pedra formosa de la sauna del castro de Borneiro (Cabana de Bergantiños) no es correcta, a menos que uno quiera escadrillarse por completo intentando penetrar en el edificio de baños de vapor por la parte en que está situada actualmente la pedra formosa, justo en un sector del edificio tan pegado a la muralla de la croa del castro que es prácticamente imposible pasar por ahí estirándose y reptando en un plano inclinado.

(C) F. Häuser, 2018.

El autor cuestiona también no sólo la restitución, sino también la consideración de la misma losa como pedra formosa, y puesto a cuestionar, también el uso termal del edificio (Los baños castreños del noroeste de la Península Ibérica, 2017, pg. 256-273). Pero en apoyo de la función termal del mismo rescatamos una interesante propuesta etimológica sobre el topónimo Borneiro, según la cual el nombre indicaría precisamente la existencia de unos baños termales en el lugar.

La hipótesis fue mínimamente esbozada por el profesor Juan José Moralejo en 1999 ("Bormánico, CIL II, 2402 y 2403", Actas do XX Congreso Internacional de Ciencias Onomásticas, Santiago de Compostela, 20-25 setembro 1999, Fundación Barrié, 2002). En una breve nota indicaba que "bullir, borbotar, etc. son más característicos de termas, burgas, etc. [...] lo cual vuelve a inclinarnos por la opción *gwh (e/o)r-m-, "calor, calentar". Otros ejemplos de born- en antropónimo Bornus (Chaves VR), orónimo y topónimo Bornes (Macedo BN), topónimo Bornaria (Ferreiros BR), Borneiro y Bornais repetidos en Galicia, Bornain, Bornant, etc. en Francia, etc." (ed. en Callaica Nomina, Fundación Barrié, 2008, pg. 161). De nuevo en nota: "y como esta raíz *gwhe/or- tiene bien conocidas ampliaciones con *-n- [...] Corominas 1976: 153 propone que también gallego y portugués morno, "tibio", con sus variantes borno, borne, mórnio, múrneo, se remonten al indoeuropeo *gwhe/or-n-, "calentar", con b- como forma básica y m- como resultante de una asimilación nasalizadora "fácil y aún corriente". La propuesta puede ser aceptable, pero corrigiendo a Corominas en que borno, si tiene b- antigua procedente del indoeuropeo *gwh-, es cabalmente no céltico y es remisible a lo precéltico (que él llama sorotáptico o de las gentes de los campos de urnas) y pudiera emparejarse con Bormánico, si éste es antiguo y no mera novedad cultural en Lusitania" (Moralejo, 2008, pg. 169).

En resumen, el profesor Moralejo nos esboza en dos notas la identidad etimológica entre el teónimo Bormánico y el topónimo Borneiro; ambos de carácter termal (baños, termas, saunas, burgas) y remisibles a la base paleoeuropea *gwhe/or-, "calentar". Así, el castelo de Borneiro llevaría el nombre por el edificio con horno (forno o sauna castreña) situado extramuros de la cidá. Estoy segura de que nuestro admirado profesor Moralejo estaría bastante conforme con estas conclusiones, o por lo menos se reiría un buen rato.

martes, 5 de diciembre de 2017

Saunas improvisadas: los sudatoria del Miño y la sauna de Sidonio Apolinar

Estoy leyendo con mucho interés el libro de Sergio Ríos González sobre Los baños castreños del noroeste de la Península Ibérica (ed. Ménsula, 2017). En particular, en el capítulo que dedica a contextualizar el termalismo castreño cronológica y culturalmente me he encontrado con el testimonio de  la construcción de una sauna improvisada en el siglo V por parte del galo-romano Sidonio Apolinar. Desconocía el relato, pero no el sistema de la sauna de campaña, que también se practicó en Galicia como veremos a continuación.

La sauna de campaña que improvisó Sidonio Apolinar es descrita por él mismo en una de sus epístolas: "una vez pasada la pesadez del mediodía, cabalgábamos un poco, para aligerar más fácilmente los estómagos repletos y hacer hueco para la cena. Ambos anfitriones tenían baños en la casa, ninguno en uso. Ahora bien, cuando la muchedumbre de bebedores de mis servidores y dependientes, con los cerebros dominados por las copas colmadas de los anfitriones, hubo dejado de beber, se excavaba rápidamente una fosa en la fuente vecina o en el río, que, tras depositar en su interior un buen montón de piedras calientes, se convertía en fosa ardiente. Después de tejer una covacha con varas de avellano en forma de semicúpula, echábamos sobre ellas pieles de cabra de modo que los intersticios, privados de luz, se oscurecían e impedían la salida del vapor producido por la aspersión de agua hirviendo sobre las piedras caldeadas. Aquí nos pasábamos las horas, entre jugosas y pícaras conversaciones, hasta que, vestidos y rodeados por el hálito de una niebla intensa, empezábamos a sudar saludablemente, y una vez bañados en sudor, en la medida en que nos apeteciese, nos metíamos en el agua caliente, cuyo calor secaba nuestra desnudez, y resuelta e inmediatamente nos fortalecíamos en la frialdad del pozo, la fuente o la corriente del río" (Los baños castreños del noroeste de la Península Ibérica, pg. 299, trad. de César García de Castro Valdés).

Para Queiroga y González Ruibal, según indica Ríos en nota al pie, este testimonio podría constituir una prueba indirecta de la existencia de saunas y estructuras balnearias en el noroeste ya desde los siglos IV-III a. C., que no habrían dejado rastro arqueológico al haberse utilizado materiales perecederos en su construcción.

En mi opinión el testimonio constata cuando menos la construcción de lo que denomino saunas de campaña; un sistema constructivo improvisado en materiales perecederos, que pudo utilizarse incluso desde la Prehistoria.

El primer testimonio galaico de la utilización de la sauna de campaña es muy posterior en el tiempo al de Sidonio Apolinar, lo que no significa que antes no se practicase el baño sudatorio en tenderetes. Sólo cabe deducir de este texto tardío que hasta 1571 nadie se había dignado a describirlo en nuestro país: "Hispania [...] habet sudatoria ad Minium amnem; qui per Gallecia in Oceanum occidentalem mittens, ex natura solis sulphurea, ac miniosa, totus vltra, circa, & in ipso fluuio calidis scatet aquis, quas postea describemus. In secessu autem fluuii, non plus triginta stadiis a Riua oppido, ager est ad sudationes idoneus: quippe qui procul aspexerint, tremulan ex eo conspiciunt auram, ceu subditis solo ignibus caligare, quae accedentibus sudorem, eumque copiosum commorantibus excitare solet. Quare consueti sunt eius regionis indigenae, ac longinquarum quoque partium aduenae, sub canapeis tenctoriis ad hunc vsum in ea planicie extensis, siccas istas sudationes excipere, in omni humida, frigida, ac altius impacta intemperie saluberrimas" (Andrea Bacci, De Thermis, 1571).

El informante de Andrea Bacci es el Dr. Torres, jesuita, y refiere la existencia de un lugar en un recodo del Miño, a no más de 30 estadios de Ribadavia (que podría ser Cortegada), donde hay un campo idóneo para sudadero. De lejos se observa salir del suelo un aura de vapor trémula como si fuegos subterráneos lo cubriesen de humo; el aura provoca un acceso de sudor copioso. Los nativos de estas regiones, y los que provienen de lejanas partes, bajo tenderetes montados en esta planicie, toman estos salubérrimos baños de sudor en seco, alternándose con el contraste de la húmeda y fría exposición a la intemperie (según mi propia traducción libre y por ello, susceptible de mejora).


Tiendas para sudación del baño de Iuncara, de la obra del siglo XII De balneis Puteolanis, de Pietro de Éboli.

(C) Cologny, Fondation Martin Bodmer, Cod. Bodmer 135, f. 6r – [Peter of Eboli], The Baths of Pozzuoli.

domingo, 3 de diciembre de 2017

Los lisiados del balneum de Santa Eulalia de Bóveda


(C) Colonia, Fundación Martin Bodmer, Cód. Bodmer 135, Pietro de Eboli, De Balneis Puteolanis, f. 20v

La miniatura que acompaña al texto del Baño de Tritulus, uno de los baños de los que trata la obrita del siglo XII De balneis Puteolanis, de Pietro de Éboli, muestra un tímpano que cierra la cavidad de donde mana el agua y que recuerda, en su factura y en su mínima abertura, a las llamadas Pedras Formosas de las saunas castreñas del noroeste peninsular, que también pudieron estar pintadas. En ella se han representado varias personas que señalan diversas partes del cuerpo; según el autor "la cavidad está llena de figuras de enfermos, a los cuales el agua cura de la enfermedad que se indica en cada figura". Todos los manuscritos de la obra de De Éboli convienen en plasmar este tímpano con la misma o parecidísima decoración que conforma un muestrario de cuerpos humanos doloridos. En el extremo derecho, y aprovechando el exiguo espacio de la esquina del tímpano, un lisiado sujeta su pie, los otros se señalan la ingle, el pecho, la cabeza, el vientre y la cadera.

Esta explicación de De Éboli a la funcionalidad de la decoración, que serviría para indicar los usos terapéuticos del agua del balneum, puede aplicarse también al tema que se desarrolla en el baño de Santa Eulalia de Bóveda, donde se representan dos figuras de lisiados (considerados como exvotos) y un grupo humano que se viene interpretando como danzantes. También cabría plantear que los danzantes, entre los cuales una de las figuras señala su vientre mientras que las restantes se llevan las manos a la cabeza, son un muestrario de los usos terapéuticos del agua del balneum de Santa Baia. En este sentido el topónimo gallego del lugar, Santa Baia, a veces abreviado como Santalla y en época temprana falsamente latinizado como Eulalia, podría haber estado motivado mediante metonimia por los famosos baños de Baia en la Campania, de los que también se hace eco De balneis Puteolanis, y que fueron uno de los destinos termales favoritos de los romanos, de ahí que el topónimo Baia hubiese acabado por ser sinónimo de baño termal en general. 


Lisiados de Santa Baia de Bóveda, uno de ellos señalando su pie. (C) Manuel G. Vicente, 2011.

No están reñidas ambas hipótesis, la cultual y la práctica, pues un exvoto corporal depositado, pintado o esculpido en un baño como ofrenda a las aguas curativas podía servir también para orientar a los futuros bañistas sobre los usos terapéuticos de sus aguas.

El aparente grupo de danzantes de Santa Baia que mayoritariamente se lleva las manos a la cabeza se encuadraría, según nuestra interpretación, en la prescripción médica del agua para los males de la cabeza, problemas mentales y nerviosos que en Galicia se atribuían a posesiones demoníacas, y cuya especialidad la tiene el santuario de O Corpiño. Observamos en el santuario de Saint Thégonnec en Morlaix (Bretaña Francesa), una representación semejante de un exorcismo en la que el paciente se apalea la cabeza para que salga o demo.


Entrada a la iglesia de Saint Thégonnec en Morlaix. Relieve con un lisiado y un paciente psiquiátrico poseído por el demonio.
(C) Dolores González de la Peña, 2008.


Decoración mural romana con aves en el baño de agua de mar de Saluiana, de la misma obra de Pietro de Éboli;  los motivos de aves también aparecen en el balneum de Santa Eulalia de Bóveda.
(C) Colonia, Fundación Martin Bodmer, Cód. Bodmer 135, Pietro de Eboli, De Balneis Puteolanis, f. 20r

sábado, 21 de octubre de 2017

El baño de las ánimas y el sitio del Purgatorio

Santa Mariña de Aguas Santas padeció martirio en la sauna castreña de Armeá y de ahí pasó directamente al Cielo, mientras que Santa Catalina de Siena solía tomar las aguas caldas de Bagno Vignoni aproximándose mucho al chorro para escaldarse y experimentar así los tormentos del Infierno. Y cuando Germano, obispo de Capua, fue a la casa de baños llamada Sudatoria, en Pozzuoli (Stufe di San Germano, Agnano) se encontró con el fantasma de San Pascasio purgando sus pecados entre los vapores.


Cualquiera diría que esta ilustración representa el Purgatorio, con el baño de las almas en agua hirviendo y dos oscuros demonios avivando el fuego infernal manejando sendos fuelles. En realidad la miniatura ilustra un baño termal sulfuroso de Pozzuoli en la obra De balneis Puteolanis de Petri de Ebulo (s. XI), copia del siglo XIV en la Biblioteca Nacional de Francia: Carmen Elegiacum de Balneis Puteolanis.

La miniatura precedente es asombrosamente parecida a la representación del Purgatorio en las pinturas del templo de Labrada (Guitiriz).


Purgatorio de Labrada. (C) Dolores González de la Peña

El tema clásico y pagano que conecta el nacimiento de los manantiales termales salutíferos y lustrales con el inframundo o la entrada del Hades, el Averno, ha sido transferido al cristianismo como Purgatorio, la antesala del Infierno. Pero en la transferencia se conservan todos los elementos originales: la topografía del territorio mítico, los procedimientos (el baño en aguas caldas, en aguas frigidísimas, en sulfurosas, etc.) y el objetivo de adquirir la salus, la curación o salvación.

Dice el proemio de la obrita de De Ebulo dedicada a las aguas termales, que de estas aguas hirvientes del río infernal Flegetonte, en las que son castigados los difuntos, de estos tormentos, proviene la salus, salvación o curación. Es un fragmento importantísimo que convendría analizar en detalle pues arroja luz sobre la ubicación en los nacientes termales del sitio del Purgatorio. De él se desprende el origen del Purgatorio cristiano a partir de un tema pagano muy anterior, presente no sólo en el mundo clásico (Eneida, topografía fluvial del Infierno en I. VI) sino también, probablemente, en otras culturas que practicaron el baño lustral y purificador. De aquí saltamos, entonces, al mundo celto-atlántico en donde retomamos el martirio de Santa Mariña en la sauna castreña de Armeá; también para Eileen Gardiner el lugar del Purgatorio de San Patricio en Irlanda, una cueva que conectaba con el Infierno, no sería otro que una de las numerosas saunas o sweat houses que existen en el condado de Donegal ("Hell, Purgatory and Heaven").


Sauna o sweat house en Cavan Burren Park. (C) Dolores González de la Peña.


El primer testimonio gallego de la utilización de las caldas como Purgatorio data del año 996: en el leemos que un matrimonio de Lugo fue condenado a purgar el hurto que cometieron en casa de un presbítero, en el río Miño "ad illas Caldas" (mss/18387 de la BNE, f. 239 v.), es decir, en los baños romanos de Lugo. Se trata, por lo que parece, de una variante de la pena caldaria (1).

(1) Mito, rito e memoria do balneario de Lugo, de A. Reigosa.

miércoles, 18 de octubre de 2017

Sepulcro del Conde Santo, Lourenzá

El sepulcro del Conde Santo, Osorio Gutiérrez (siglo X), que se conserva en una capilla de la Iglesia del Monasterio de San Salvador de Lourenzá, es un excepcional sarcófago tardorromano del siglo V decorado con motivos en SSS. Estamos ante la reutilización de una pieza de factura local, o tal vez importada del sur de Francia, donde era más abundante este tipo de motivos funerarios denominados desde la antigüedad strigiles, según se cree, por su parecido con el útil de higiene personal que, a modo de rascador, se empleaba tras el  baño para restregar la piel, arrastrar la suciedad y el sudor, y eliminar el vello corporal.

De esta forma, podría parecer que el nombre que recibe el tipo de sarcófago con strigiles se debe únicamente a la similitud formal entre las SSS y el implemento higiénico, sin que haya habido intención de representar realmente una decoración a base de rascadores cutáneos. Pero ya adelantamos aquí que sí la hubo, y que lo que se representa son strigiles auténticos, por lo que huelgan otras interpretaciones de estas ondas sinuosas como meramente decorativas, o como representaciones del agua (Elizabeth L. Fischer: "Streams of Living Water. The Strigil Motif on Late Antique Sarcophagi Reused in Medieval Southern France").

Sarcófago con strigiles del Conde Santo, Vilanova de Lourenzá (Lugo).
(C) Real Academia Gallega de Bellas Artes

Detalle del crismón central. (C) Dolores González de la Peña, 2019.

Plinio en su Historia Natural apuntó que en las piedras de los sarcófagos se representaba el calzado, la vestimenta, el espejo y el estrígil del difunto (1), y esta costumbre está reflejada en la antigüedad prerromana en las estelas del suroeste peninsular, en las que se grababa el ajuar funerario del difunto con su espejo, y se depositaban objetos de pizarra similares a los estrígiles en el interior de los dólmenes (conocidos como "báculos"). Asimismo, el ortostato de cabecera del dolmen de la Table des Marchands podría ser un precedente de la decoración funeraria romana a base de strigiles.

Ortostato de cabecera de la Table des Marchands en Locqmariaquer, Bretaña.
(C) Andregoto Galíndez, 2008.

Como veremos más adelante (El baño de las ánimas y el sitio del Purgatorio), para preparar el viaje al Otro Mundo había que lavarse bien, en cuerpo y alma; y nada mejor que el rascador cutáneo para simbolizar la limpieza del difunto, su estado de santidad.

Existen una leyenda y un ritual en torno al sepulcro de Osorio Gutiérrez. La leyenda refiere su llegada por mar, flotando en las aguas como el sepulcro del apóstol Santiago. Está representada en el escudo de Lourenzá, y hemos podido capturar la imagen en algún cuadro antiguo que se conserva en el museo.


Por su parte, el ritual que se realizaba en el mismo sepulcro no consiste en tocarlo con un dedo, sino en introducir el dedo por el agujero que existe en su parte inferior, con la intención de poder tocar las reliquias del cuerpo santo; entonces se cumplirá un deseo.

Agujero inferior en el sepulcro del Conde Santo. (C) Dolores González de la Peña, 2019.


(1) Mucianus specula quoque et strigiles et vestes et calciamenta inlata mortuis lapidea fieri auctor est.

(2) HORARIO DE VISITAS: se recomienda contactar con antelación. Entrada individual: 3 €.
DE LUNES A VIERNES: a las 12:00; teléfono de contacto 982 121 006
DE LUNES A VIERNES: a las 18:00; teléfono de contacto 646 014 699
SÁBADO POR LA MAÑANA: a las 12:00, teléfono de contacto 646 014 699 

lunes, 11 de septiembre de 2017

Caldoval y Noville: dos villas termales a mare en la Ría de Ferrol

El pasado viernes 8 de septiembre se inauguró la musealización del yacimiento termal de Caldoval, trasladado piedra a piedra desde su ubicación costera en Meá (Mugardos) al espectacular centro de interpretación en forma de enorme espiral subterránea construido al efecto en el lugar de O Cristo, inmediato al cementerio municipal de Mugardos. La singularidad del conjunto termal romano de Caldoval viene dada por ser el único caso conocido de complejo balneario con palestra y pórtico de todo el noroeste peninsular, además de conservar el recorrido completo de los baños en muy buen estado: vestuario (apodyterium), tepidarium, caldarium y el baño o alveum de agua fría (frigidarium) con las canalizaciones de desagüe, así como el sistema de calefacción del praefurnium.


Los baños y la palestra, o zona para practicar deportes al aire libre, formaban parte de una villa a mare cuyos restos, excavados y documentados en la memoria inédita de Adóbrica Arqueoloxía, estaban prácticamente arrasados por la erosión marina; la ampliación de Reganosa se efectuó sobre los restos de la villa sin que se considerase pertinente el traslado de los mismos.


La situación de estas villas marítimas, en origen un fenómeno itálico, procura emplazamientos privilegiados de gran belleza natural y paisajística, como era el caso de la Ría de Ferrol en el siglo I. Los restos de la de Caldoval, según la memoria de Adóbrica Arqueoloxía, parecen indicar que era un asentamiento comercial ("Las Villae marítimas en la costa de la Galicia romana", Padín Abal, 2017). En la zona no conservada de la villa, dedicada a almacenes y otras estancias, la memoria de la excavación documenta una estructura en forma de zanja que pudo haber originado el topónimo Caldoval, que a primera vista podría designar una canle o canal ubicado en ladera.

A la luz de toponimia francesa del tipo Caudeval (Aude) < "Calida Vallis", documentado como Caldavalle en 1202, o Bonneval (Drôme), documentado como Bonna Vallis en 1206 (cfr. el topónimo Bonaval en Santiago de Compostela), podría admitirse la hipótesis de que estemos ante un compuesto de adjetivo + sustantivo, puesto que el género del sustantivo vallem en latín, originalmente femenino, osciló muy pronto hacia el masculino. El topónimo Caldoval desde este punto de vista designaría un Calidum (> Caldo) Vallem (> Val, por apócope), por su orientación soleada o en referencia a la villa termal. Lo mismo podría decirse del Caldoval de Becerreá, y del Caldobaño de Porto do Son (Calidum Balneum), nombre este último que llevaba la ciudad de Bath, Calidum Balneum o Hatum Badum. Como topónimo opuesto al Valle Cálido tenemos el caso de Frigida Vallis > Froideval (Alsacia).

Esta hipótesis se ve refrendada por la existencia junto al yacimiento de Caldoval de otra villa termal a mare, la de Noville, topónimo que aparece también en Palas de Rei y en Calvos de Randín y que suele justificarse por el nombre de un posesor sin reparar en que posiblemente se trata de otro compuesto de adjetivo + sustantivo, Novam Villam > Neuville (Aisne), documentada como Novilla en 1289. La Neuville es un topónimo frecuente en Francia que se explica por haplología, esto es, reducción o elisión de fonemas semejantes entre sílabas parecidas y contiguas. La anteposición del adjetivo, propia del latín clásico, se habría conservado en el topónimo de estas dos villas romanas próximas, y sería garantía de su antigüedad: Calidum Vallem > Caldoval y Novam Villam > Noville (en caso genitivo). Frente a los topónimos romances habituales Vilanova o Valboa, Noville y Caldoval tienen una sintaxis plenamente latina por la anteposición del adjetivo y por ello han de ser coetáneos de los respectivos asentamientos, siendo probablemente los nombres originales de estas dos villas romanas de la Ría de Ferrol.

Sobre la dificultad añadida de la palatalización de la geminada latina -ll- en gallego puede consultarse la obra de Amable Veiga (Algunas calas en los orígenes del gallego, pg. 235); la palatalización se produce en contextos en que a la geminada le sigue una vocal palatal en posición final: Marcelle, Baroncelle, Mourelle, Sabadelle, etc. Esto explicaría por qué no tenemos *Novile.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Castañoso en el Libro de la montería

Sauna del Castelón de Castañoso. Fotografía por cortesía de Anxo Martínez.

Decía Alfonso XI que el monte donde se sitúa el Castelón de Castañoso "es bueno de oso en todo tiempo, et a veces hay puerco". De ello damos fe pues en nuestra pasada excursión al Castelón nos encontramos con un jabalí, y tuvimos la oportunidad de ver los cortíns de piedra que se construían para proteger las colmenas del oso. Las vocerías o cuadrillas que iban armando estruendo para espantar a los animales hacia los puestos se situaban, según esta fuente, en Pacios, en el vado del arroyo de Cerredo, en Castañoso y en Silvachá. La situación fija de las vocerías siempre es estratégica, en lugares que por su topografía (v. Anotaciones al Libro de la Montería, de José A. Valverde) o por la existencia de estructuras facilitan la conducción de las presas con precisión hacia la trampa.

De todo ello ha quedado un vestigio en la toponimia del lugar, el nombre del monte frente al Castelón es As Trapelas, derivado de TRAPP-, "armadijo, trampa para cazar animales" (Corominas). Existen varios topónimos Trapa y Trapela en Galicia y Asturias que han de tener este mismo origen. Xulio Concepción en su Diccionario Etimológico de Toponimia Asturiana describe alguna de estas trampas, el "maíz sembrado en cortinos, como golosina de los xabalinos". De hecho, en el Libro de la montería algunas de las armadas se localizan en lugares denominados Trapa.

El testimonio del rey Alfonso XI, la toponimia y tal vez el propio Castelón, una exigua fortificación compuesta por solo dos construcciones visibles (y hasta 6 más sin excavar) encaramadas en lo alto de un enorme foso-terraplén, y que pudo haber sido un pabellón de caza, vestigio de pasadas monterías castreñas, sirven el paralelismo con los fullacht fiadh irlandeses, que se consideran campamentos estacionales de cazadores (Nancy Edwards, The Archaeology of Earl Medieval Ireland).


La configuración de la quebrada entre Castañoso y Silvachá, con el Castelón al fondo, en parte una fuerte pendiente natural, y en parte trabajada por el hombre con grandes fosos, con empinadísimas cuestas que convergen inexorablemente sin casi posibilidad de retorno a medida que nos acercamos al cortín y lo sobrepasamos, recuerda a una enorme trampa de caza, concretamente al antiquísimo tipo de las trampas de paredes convergentes, que aprovechaban el declive del terreno y sus precipicios para conducir al animal al foso. Si la de Castañoso carece prácticamente de muros de piedra es porque no los necesita en su totalidad, aunque sí se percibe un tramo en el que se refuerza una arista natural varios cientos de metros a base de tierra amontonada rematada por piedras, es la conocida como Rúa dos Mouros (A espectacular Rúa dos Mouros do Castro de Castañoso, blog Capítulo 0, Manuel Gago).

Bibliografía y notas: un estupendo artículo sobre estas estructuras cinegéticas que hunden sus raíces en la Prehistoria y son únicas en el mundo, exclusivas del noroeste de la Península Ibérica, es el estudio de Alberte Reboreda, Espacios lupinos de Galicia. En un excelente trabajo en colaboración con nuestros vecinos, "Os fojos dos lobos na Península Ibérica. Súa inventariação, caracterização e conservação", de F. Alvares y otros, se nos informa de que los más antiguos podrían haber sido construidos con tierra. Un indicador de la gran antigüedad de la estructura cinegética de Castañoso podría ser la próxima cueva de A Valiña, con restos de ocupación en el Paleolítico. 

lunes, 14 de septiembre de 2015

La estela megalítica del Castelón de Castañoso

Acabo de ver el magnífico documental de Soledad Felloza y Manuel Gago sobre la sauna castreña del Castelón de Castañoso, en A Fonsagrada. Y más que con la conservación del horno de falsa bóveda por aproximación de hiladas, más que con la conservación de la pedra formosa del atrio, aunque fragmentada, más que con todo esto, ya en sí mismo excepcional, me quedo con la gran losa del suelo, que me recuerda a la enorme estela megalítica reutilizada como suelo del cairn bretón de Petit Mont.


Marco Virgilio Quintela y Manuel Gago en el cairn-sauna del Castelón de Castañoso. Imagen capturada del vídeo de Soledad Felloza, publicado en el blog Capítulo 0.

Estela de Petit Mont, Arzon.

"Mystici sunt lapides, et ad diversa medicamenta salubres. Gigantes eos olim adportaverunt ex ultimis finibus Africae regionis illic, ut balnea infra ipsos conficerent, cum variis infirmitatibus gravarentur. Lavabant namque lapides cum variis herbarum confectionibus et fundebant in balnea unde curabantur aegroti; nec ibi lapis qui careat medicina"

Es un antiguo testimonio del folklore británico sobre los megalitos sauna, del que hay alguna versión más, como la de Robert de Glocester:

"Thike stones for medycyne, and in Yrlond hem sette,
While heo wonenden in Yrlond to make here bathes there,
Ther undir forto bathi wen thei syk were.
For heo wuld the stones wasch and there enne bathe ywis.
For is no stone ther among that of gret vertu nys"

Se viene considerando una fábula carente de fiabilidad, sin embargo es muy probable que en algunos recintos megalíticos se hayan realizado rituales curativos con vapor de agua y hierbas medicinales infusionadas, a la vista de las grandes pilas que se encontraron en el interior de alguno. No obstante, el testimonio refiere más bien un baño de vapor que se esparce por una cámara, sin necesidad de que el sujeto enfermo se sumerja.



Pilas en los megalitos de Dowth y Knowth, Irlanda. Podrían servir para contener el agua mezclada con las hierbas que se calentaría para producir vapor introduciendo piedras al rojo.

Integradas en las saunas castreñas y en su exterior aparecen pilas de mayor tamaño que las irlandesas, como en Coaña o Santa Mariña de Augas Santas, que en este caso servirían para refrescarse tras el baño de vapor.

Algunos autores, como Villa Valdés y el propio Quintela en el vídeo, consideran que estas construcciones eran espacios sagrados donde tendrían lugar ciertos rituales: "la posición forzada de retorno al exterior [a través del pequeño hueco de la pedra formosa] evoca de forma muy expresiva el instante del nacimiento" ("Santuarios urbanos en la protohistoria cantábrica: algunas consideraciones sobre la forma y función de las saunas castreñas", BRIEA, n 77).

La conexión atlántica surge cuando comparamos estos monumentos con las antiguas saunas finesas, cuyo horno estaba construido en forma de falsa cúpula por aproximación de hiladas y eran semisubterráneas. Allí tenían lugar todos los nacimientos y allí también se bañaban los cadáveres antes de su entierro. Situadas, como las castreñas, en la periferia del asentamiento, eran lugares sagrados donde comenzaba y terminaba la vida. Con frecuencia el Kalevala considera a la sauna como un espacio único de carácter sagrado y espiritual. Así, en el testimonio de Estrabón que detalla cómo los lusitanos tomaban baños de vapor al estilo lacónico en estas saunas que revela la arqueología, podría haber un error de transliteración por lapónico (fineses) mediante el cual se atribuyeron a los lacedemonios o espartanos costumbres laponas o finesas, como ésta de la sauna, o la de bañar a los niños en agua fría (Scheffer, Lapponia).

Notas sobre la historia y carácter sacro de la sauna finesa: Pia Maria Lindman, "Sau-nə [Finn]: a Finnish steam bath in which the steam is provided by water thrown on hot stones", 1999.

 Horno de la sauna de Castañoso.

  
Horno de sauna finesa, Lipasvaara. (C) Paulaharju Samuli, 1907.

viernes, 22 de noviembre de 2013

¿Baño o ducha?

Alonso Romero, siempre tan al detalle, se pregunta si las abluciones que realizaban los antiguos al pie de los megalitos serían en forma de ducha o de baño. Y la pregunta tiene su aquel de curiosidad etnográfica, y megalítica.

Nos llega de las manos de Geoffrey de Monmouth y de Roger de Wendover esa historia de que en un megalito de Hibernia, cuyas enormes piedras habían sido transportadas por gigantes desde los confines de África, se habían hecho unos baños, que eran utilizados de la siguiente forma: tras lavar las piedras con varias confecciones de hierbas, se sumergían en el baño, y allí se curaban de sus enfermedades, pues no había piedra que careciese de propiedades medicinales.

Pues bien, ¿baño o ducha? Baño. Sin duda baño, de asiento. El interior de las cámaras megalíticas irlandesas estaba repleto de stone basins o pilas aptas para tomar estas aguas medicinales, que adquirían sus propiedades cuasi milagrosas tras su contacto con la piedra.

Una de las cámaras de Loughcrew dibujada como estaba antes, con su balneo, por Conwell en 1873 (Discovery of the tomb Ollamh Fodhla).

El baño en las lágrimas del ojo de la roca que llora (Pèlerinage de vie humaine, G. de Digulleville, s. XV). (C) Institut de recherche et d'histoire des textes - CNRS. 

Pila o baño de la cámara del dolmen de Dowth, Irlanda. (C) World Heritage Ireland

Círculos concéntricos en el stone basin del dolmen de Knowth, Irlanda. (C) World Heritage Ireland.

 
Espirales en la pila conocida como Hidria de Caná o de Jerusalén, Santa María de Cambre. (C) Wikipedia.