domingo, 24 de marzo de 2024

Tuiverde / Toiverde e Teverga

A etimoloxía do topónimo pontés Tuiverde / Toiverde é doada, no senso de que están documentados os pasos evolutivos dende o antropónimo de orixe xermana Teodibertus (home) ou Teodiberta (muller).

Segundo Ana Isabel Boullón Agrelo o nome propio é un composto de dous lexemas Teod- (gótico thiuda, "pobo") máis -berta (gótico bairths, "luminoso, brillante") - Antroponimia medieval galega, 2014.

Os estadios evolutivos, con alternancia v/b na grafía, ben conservados na documentación medieval que vimos de pesquisar na base de datos do CODOLGA son:

1) Theodiberti (Sobrado, ano 922); Teodiberta (Samos, ano 961).

2) Tudivertus, Todivertus e "Tío Todiverto" (Braga, Liber Fidei, ano 1064, 1077 e 1091, respectivamente).

E xa como topónimos:

3) "Villar que vocitant [...] Tuiviride" (Caaveiro, ano 1245); "Villar que vocitant [...] Tuiverde" (Caaveiro, ano 1252).

En síntese, os procesos fónicos na evolución, na orde exposta, implican redución do ditongo [iu] / [io] > [u] ou ben a [o] (Tudivertus / Todivertus); perda da consonante oclusiva sonora intervocálica -d-, da que xurde novo ditongo [ui] / [oi] ó se xuntar coa vogal da sílaba seguinte; e reinterpretación do lexema final como se procedese do romance verde (latín viride), o que conduce á latinización "Tuiviride".

Así pois Tuiverde / Toiverde (As Pontes de García Rodríguez) é un topónimo que tería xurdido do nome de posesor ou posesora da vila, en caso xenitivo de posesión, ben Teodibertus ou Teodiberta. Ditos propietarios levarían, seguindo a moda medieval, nomes de orixe xermana.

Parécenos que o topónimo asturiano Teverga, podería proceder dun nome propio semellante, concretamente do feminino Teodeuerga (ano 883 - "La Coruña, fondo antiguo"). Os nomes propios de orixe xermana rematados en -berga / - verga proveñen da base berg, "refuxio", que ven sendo homóloga do céltico briga. Porén faise difícil decidir se, como pensa Xulio Concepción, o Teverga asturiano é un composto do celta teut, "pobo", máis briga, "asentamento estratéxico, fortificación", ou provén dun nome propio xermano, do nome da posuidora da vila, unha tal Teodeberga.

Os lexemas que integran o antropónimo xermano significan exactamente o mesmo que os lexemas celtas propostos por Concepción (Diccionario etimológico de toponimia asturiana), o que amosa o estreito parentesco entre as dúas linguas, e reflicte o que xa temos advertido en moitas ocasións respecto do erro de remitir abusivamente á antroponimia xermana as etimoloxías toponímicas, xa que pola superposicións de linguas no noroeste peninsular son frecuentes os homónimos procedentes de linguas distintas, e ata homólogos semellantes (cognados) procedentes de estratos lingüísticos diferentes.

martes, 19 de marzo de 2024

Ergatividad-causatividad en las glosas emilianenses euskeras

Recuperamos para o blog un artigo que publicáramos no 2006 na web Celtiberia.net. Nel dábamos conta dun feito gramatical ben curioso, ata o de agora non percibido no que atinxe á categoría gramatical "voz" do euskera, que se amosa na Idade Media, a partires do que imos ver, como unha lingua con voz causativa-pasiva expresada con intervención do caso ergativo. A devandita particularidade é común a outras linguas transeuroasiáticas e podería ser de axuda tela en conta na cuestión da filiación da lingua vasca.

Conceptos previos: causatividad, estructura biactancial, estructura monoactancial, acusatividad y ergatividad según la teoría tradicional


Causatividad: la acción verbal se contempla como provocada por un agente externo, una causa última que la produce. Así “Andrade construyó el puente” tiene una estructura profunda con un agente externo o causa última (Andrade) y un actante que en diversa medida sufre o ejecuta por orden “Andrade hizo que alguien construyese el puente”.

Estructura biactancial: la acción expresada por el verbo incumbe a dos actantes o protagonistas. Supongamos una acción “matar” y dos actantes “león” y “tigre”. Es en este tipo de estructuras donde se hace necesario especificar qué actante es el agente (A) y cuál el paciente (P). Lo más práctico es marcar uno y dejar el otro sin marca (principio de economía lingüística). Es por culpa de este tipo de estructuras, según la hipótesis tradicional, que existen lenguas acusativas y lenguas ergativas, según se elija señalar uno u otro.

Estructura monoactancial: la acción expresada por el verbo sólo afecta o incumbe a un actante. Supongamos una acción como “dormir” y un único actante o protagonista “ratón”. No cabe ninguna duda de a qué actante incumbe la acción (más o menos activa) expresada por el verbo. Llamamos sujeto (S) al único actante.

Lenguas acusativas según la hipótesis tradicional: son las que deciden marcar el paciente para distinguirlo del agente. El león (A) mata al tigre (P). Obsérvese que en las estructuras biactanciales del español P se marca con la preposición “a”, y en cambio A no se marca. Por otra parte en las estructuras monoactanciales S tampoco se marca, ya que no hace falta distinguirlo de nada al ser único actante (El ratón duerme). Así pues, las lenguas acusativas tratan de la misma forma S y A (sin marca), y P de forma distinta (con marca).

Lenguas ergativas según la hipótesis tradicional: son las que marcan el agente en las estructuras biactanciales para distinguirlo del paciente. El euskera es una lengua ergativa, veámoslo con un ejemplo, una acción “matar” y dos actantes “gato” y “ratón”: “Katuak (A) sagua (P) hil du (acción verbal)” = El gato ha matado al ratón. Obsérvese cómo en las estructuras biactanciales el euskera marca A con una terminación especial –k, y no marca P. En las monoactanciales tampoco marca S, pues no es necesario diferenciarlo de nada (es único actante): “Katua hil da” = El gato ha muerto. Por tanto las lenguas ergativas tratan de la misma forma S y P (sin marca), y A de forma distinta (con marca).

Acusatividad sintáctica: la equivalencia entre S y A en las lenguas acusativas se comprueba sintácticamente en pruebas de elisión, y por tanto S y A son la misma función sintáctica. Supongamos una oración monoactancial “El ratón (S) se enfadó”, y una oración biactancial “El ratón (A) mató a la pulga (P)”, si las coordinamos el resultado será “El ratón se enfadó y mató a la pulga”, con elisión de A en el segundo miembro de la coordinación. Para que se pueda producir elisión de un elemento éste tiene que haberse mencionado antes, y lo que es más importante, tiene que desempeñar la misma función sintáctica en uno y otro lugar. Por tanto deducimos que el ratón (S) del primer miembro y el ratón (A) del segundo son equivalentes sintácticamente.

Ergatividad sintáctica: esperamos que las lenguas ergativas, por su parte, también identifiquen las funciones S y P dando muestras en pruebas de elisión. Esperamos encontrar casos como el siguiente ejemplo teórico:

1er miembro: Luis-k (A) Ana (P) encontró
2º miembro: Ana (S) huyó

Dado que las lenguas ergativas, según definición, tratan igual S y P, en la coordinación resultante podría elidirse S en el 2º miembro pues ha sido mencionado previamente desempeñando la misma función sintáctica (P): Luis-k Ana encontró y huyó (Ana). Nótese que en español el único elemento que se podría sobreentender ahí es Luis, y en las lenguas ergativas Ana. Pues bien, lo esperable sería este comportamiento, pero no se produce (salvo excepciones que tienen otra explicación en la que no vamos a entrar). La ergatividad sintáctica, según los teóricos, es una rareza tipológica. De hecho el euskera no tiene ergatividad sintáctica. Esta asimetría lo que demuestra es que no hay equivalencia de funciones S y P en las lenguas ergativas, en ningún plano, y que no son procedentes afirmaciones como que las lenguas ergativas tratan igual, identifican o confunden ambas funciones. Algo falla en el planteamiento de la ergatividad.

El ergativo en las Glosas Emilianenses


Los dos testimonios oracionales más antiguos de la lengua vasca se encuentran glosando parte de estas dos secuencias latinas pasivas:

1. [Gaudeamus…] quia uos incolomes inueniri meruimur = içioq dugu
2. [Timeo] ne… nos precipitemur ingeena = guec ajutu eç dugu

En este documento hay otras glosas en romance que traducen estructuras pasivas latinas, pero lo que diferencia las glosas euskeras de las glosas romances es que las euskeras glosan estructuras pasivas latinas con un P animado, mientras que las estructuras latinas pasivas con P inanimado se glosan en romance. Fijémonos en los dos ejemplos anteriores:

1. [Nos alegramos…] porque se nos ha permitido encontraros salvos (literalmente: nosotros hemos sido permitidos por alguien encontraros salvos, con un P animado, nosotros, aunque sin A expreso pero implícito).
2. [Temo…] que nosotros seamos precipitados al infierno por alguien, también con un P animado, nosotros, y con un A no expresado pero implícito.

Aunque son sólo dos casos no cabe azar en esta distribución complementaria. La elección condicionada de una lengua ergativa como el euskera para glosar estructuras pasivas latinas con P animado y A animado implícito tiene mucho que decir sobre cuestiones como ergatividad y causatividad, íntimamente relacionadas según muchos autores.

En principio esta elección podría ser sintomática de cierta equivalencia pasividad-ergatividad, teoría que fue de las primeras que se usaron para intentar comprender las poco frecuentes lenguas ergativas. Un poco más adelante veremos que no es sostenible.

Primero fijémonos en que el P de la pasiva latina (nosotros) pasa a tener marca de ergatividad en la glosa vasca “guec-P ajutu eç dugu” (glosa 2). Según la idea tradicional esta función marcada de la biactancial euskera sería A (recordemos que la marca indicaría agente). A todas luces no es posible defender que ese nosotros, “guec”, sea un agente en la biactancial euskera de la glosa, aunque en euskera actual sí lo sea. No se está diciendo que nosotros hacemos algo, sino que alguien nos hace algo a nosotros (P) o alguien hace que nosotros... (causatividad). Y esto es incuestionable porque sabemos el significado exacto de la oración gracias al texto en latín.

***Guec es forma pronominal = nosotros, con marca de ergativo plural, y dugu es un auxiliar que contiene la siguiente información: la oración es biactancial, un actante es nosotros y otro una tercera persona del singular. Por tanto no es glosa aplicable, como se ha dicho alguna vez, a “non nobis sufficit” (esto no nos basta, monoactancial con un nobis dativo, no P). Lo mismo en la primera glosa, donde incluso se ha argumentado que “içioq dugu” estaba por “gaudeamus”: el tipo de auxiliar implica una biactancial que no satisface la monoactancial gaudeamus, y está sin duda por meruimur (nosotros hemos sido permitidos por alguien), pues dugu supone un nosotros y una 3ª persona del singular. En este sentido defiendo la idea mayoritaria de identificar las glosas con meruimur y precipitemur. Cabe señalar que para el caso de meruimur además hay la misma llamada en el texto y en la glosa, de forma que no es posible negar lo evidente. Y para el caso de precipitemur la glosa euskera se encuentra próxima y parece que explicando la romance “nos non kaigamus” (precipitemur): como se puede observar la frase romance no consigue marcar satisfactoriamente “nos” como P, y se hace necesaria la precisión de la glosa euskera, entendiendo “guec” como P, en consonancia con la función que desempeña en latín. Además ambas glosas, la romance y la euskera, repiten el mismo error de considerar negativo el texto latino debido a la presencia de la partícula “ne” que es malinterpretada como negativa: timeo ne, ¿cómo es posible que teman no precipitarse al infierno?, se trata de un error frecuente que no tengo en cuenta en esta presentación, la romance usa non y la euskera eç, pero pasémoslo por alto para la comprensión del significado.

Guiándonos por la equivalencia entre la oración latina y la glosa vasca podemos afirmar que el euskera en contextos biactanciales con ambos actantes animados marcaba aquel actante que se concebía como no agente (paciente) de la acción, y que había un agente último que no se especificaba o permanecía implícito. Este sistema de marcas no era aplicable a los casos de biactanciales con pacientes inanimados, lo sabemos porque estos casos se glosan en romance. Por el carácter inanimado de uno de los actantes se identificaba su función P fácilmente, incluso podríamos aventurar que la construcción euskera causativa no sería pertinente o necesaria en estos casos, no existía probablemente en el s. X.

Hoy en euskera “guec ajutu eç dugu”, independientemente del significado que se le atribuya al verbo ajutu, se entiende como que nosotros somos el agente, cuando queda claro por el equivalente latino que su función era P. Estamos, por tanto, ante una construcción desaparecida. Su existencia únicamente era posible si aún no se había formado el valor actual de las construcciones ergativas en las que se entiende el caso marcado como A. Es decir, dado que esta estructura en el siglo X no podía sustentar dos valores (principio de distintividad), debemos deducir de su mera existencia que el caso ergativo con valor A aún no existía. La extensión de las marcas a todos los casos de biactanciales y un cambio en la función son fenómenos posteriores que habrá que explicar; son, a su vez, causa de la desaparición de la primitiva estructura causativa, pues según el principio de distintividad a una estructura sólo le corresponde un valor.

La precisión de la glosa “guec ajutu eç dugu” tiene un valor causativo: alguien ayuda o provoca que nosotros… Hay, pues, relación entre la ergatividad y la causatividad tal como apunta la GGT: los verbos ergativos son lo contrario que en la hipótesis tradicional, construcciones con un único actante que no es agente de la acción y padece el proceso sin que se mencione el causante real (Mendikoetxea). Aunque aclarando que no son construcciones con un único participante, tienen o tenían dos actantes (dugu supone dos) estando implícito el A y presente el P con marca.

Parece que en la base de la estructura ergativa del euskera hay una estructura causativa (Alguien hizo que nos arrojásemos) que comienza marcando el P animado para distinguirlo del A animado causativo. La marca de P pudo adquirir el valor agentivo actual cuando la acción verbal empieza a ser vista asumiendo la parte de responsabilidad de P, sin achacarla totalmente a ese A implícito que parece mera fórmula de impersonalización o de “externalización” de la acción. Podríamos aventurar un proceso como el siguiente: el actante marcado se convierte en A, la marca de A se extiende por analogía a todo el paradigma para las biactanciales, y el valor P del actante marcado desaparece. En los auxiliares la concordancia sigue reflejándose pero invertida: dugu se entiende como nosotros (A) + lo (P) cuando antes era a nosotros (P) + él (A). Otra forma de explicar el cambio de funciones sería considerar un paso intermedio “tematización”: el actante marcado P pasa a considerarse TEMA desde un punto de vista sintáctico extraoracional; su situación extraoracional posibilita el cambio de función.

En conclusión, es conveniente una actualización del concepto de ergatividad: es muy probable que el mecanismo desencadenante de la ergatividad (tal como supone la GGT) haya sido la causatividad. A lo que habrá que añadir: en contextos biactanciales con ambos actantes animados, lo que sugiere un sistema neutro previo (funciones sin marca) y una clasificación arcaica en animados / inanimados capaces de desempeñar unívocamente los papeles de A y P.


BIBLIOGRAFÍA

-Aznar Martínez E, Las glosas emilianenses en euskera, Revista idiomas, 2004, en http://centros6.pntic.mec.es/eoi.alfonso.x.el.sabio/REVISTAPG7.pdf
[contiene recopilación bibliográfica de los estudios previos sobre las glosas, así como una nueva propuesta]
-Leemens M, The transitive-ergative interplay and the conception of the world, d. 1995, en http://www.univ-lille3.fr/silex/equipe/lemmens/docspdf/abort.PDF
[emplea la concepción de ergatividad que seguimos aquí en relación con las construcciones causativas, despista un poco la nomenclatura de las funciones causativas-ergativas INSTIGADOR y MEDIO]
-Mendikoetxea A, Construcciones inacusativas y pasivas, en Bosque I y Demonte V, Gramática descriptiva de la lengua española, Madrid, 1999
[similar aproximación a la defendida en este artículo]
-Menéndez Pidal R, Glosas Emilianenses, en Orígenes del español, Madrid, 1968
-Villar F, Ergatividad, acusatividad y género en la familia lingüística indoeuropea, Universidad de Salamanca, 1983
[excelente aproximación a la concepción clásica de la ergatividad, importante selección de bibliografía y contenidos útiles para establecer posibles vínculos entre este concepto sintáctico y la categoría animación]
-Zubiri I, Gramática didáctica del euskera, Bilbao, 2000

domingo, 10 de marzo de 2024

O rei no río: enterramentos reais nos cauces fluviais no Bronce Final

Je veux dire que l'idée de secret devait primitivement se rapporter non pas tant aux trésors ensevelis avec le chef, qu'au cadavre même du chef (Van Gennep)


Imos ligar dous feitos rituais ata o de agora non relacionados.

a) As inhumations sub-aquatiques que estudara o etnógrafo francés Arnold van Gennep no seu artigo adicado ó unico caso que o investigador coñecía daquela en Europa, "La tombe d'Alaric" (Revue Archeologique, 1924).

b) Os chamados depósitos votivos fluviais do Bronce Final (c. 1000 a.C.) maiormente armas e enxoval guerreiro (como p. ex. cascos), atopados nos cauces dos ríos europeos.

A tomba subacuática de Alarico.

Inhumacións nos cauces dos ríos



No gravado de Leutemann vese como o cauce do río Busento é cortado cunha represa de táboas para poder escavar a tomba na que se depositan o corpo do rei e o seu enxoval funerario. O cortexo fúnebre vai baixando ó interior do cauce baleiro.

Contaba o historiador godo Jordanes que á morte de Alarico o río Busento (sur de Italia) foi desviado temporalmente para escavar unha fosa profunda no seu leito; alí depositaron o corpo do rei e grandes riquezas. Os escravos, prisioneiros de guerra, que se encargaron destes traballos logo foron mortos*.

No estudo de Van Gennep afírmase que o ritual funerario atípico descrito por Jordanes non é unha lenda, como pensaba Salomon Reinach. Di que Reinach chegou á conclusión de que era unha fantasía porque non coñecía ningún ritual funerario que comportase a inhumación no leito dun río previamente desviado (só a pasaxe de Dión Casio que narra como Decébalo, rei da Dacia, fixo enterrar o seu tesouro deste xeito).

Co obxecto de confirmar que non era un ritual funerario inventado, Van Gennep forneceu cinco casos seguros máis, que tiña anotados para as súas investigacións sobre os Modes de la Sépulture, os cinco africanos: dous na África oriental belga, dous na conca occidental do Congo e outro na Serra Leona. Non se trataba dun ritual xeralizado, senón destinado a individuos pertencentes a certa clase social: grandes xefes e un especialista relixioso. O proceso era o seguinte: desviábase o leito dun río para escavar unha fosa de sepultura onde era depositado o corpo do defunto co seu enxoval (nun caso descríbese en detalle como composto dun fusil, lanzas e machados); logo disto permitíase que o río voltase ó seu cauce. Nun só caso Van Gennep aporta o dato dos sacrificios humáns nestes rituais funerarios africanos, tanto das mulleres e dos fillos do defunto, que terían sido sepultados vivos xunto del, como de escravos mortos na ocasión da cerimonia.

Pola nosa conta podemos engadir ós casos africanos anotados por Van Gennep outros seis que temos atopado en Eurasia: a tomba de Gilgamesh, a de Atila, a de Ghenghis Khan**, a do profeta Daniel, a do Rei Lear** e as vontades funerarias do emperador chinés Liu Heng.

1. A tomba de Gilgamesh: nas taboíñas cuneiformes co ciclo épico de "A morte de Gilgamesh" atópase ó heroe desviando o cauce do Éufrates para construír a súa tomba nun lugar elixido por revelación divina; logo as súas mulleres e outros personaxes (músicos, o mordomo, criados, o barbeiro...) son tamén deitados na tomba para acompañar o rei ó Alén, e finalmente cando o rei é depositado nela o río déixase correr de novo polo seu cauce para cubrila e ocultar o lugar para sempre (Scott E. Noegel en A Companion to Ancient Epic, 2008, John Miles Foley ed.).

Este costume funerario dos antigos reis asirios ven refrendado por Arrio (Anabase de Alexandre o Magno, 7.22.2) e Estrabón (Xeografía, 16.1.11). O primeiro conta que Alexandre na súa visita ós canais da baixa Mesopotamia viu as tumbas dos antigos reis nos xuncais dos pantanos. Nun documento do rei Urukagina de Lagash (III milenio a.C.) lístanse enterramentos nos pantanos de Enki, seguramente asociados ó culto do deus sumerio das augas primordiais (v. Wicks, Bronze 'bathtub' coffins. In the Context of 8th-6th Century BC Babylonian, Assyrian and Elamite Funerary Practices, 2015).

2. A tomba de Atila (lendas húngaras e de Transilvania estudadas por Mihály Hoppál, "The Burial of Attila", Hungarian Review, 2011). Só fornecemos tres lendas da manchea delas que veñen no estudo de Hoppál, onde tamén se analiza a posible conexión entre elas e certas tradicións funerarias chinesas e mongolas

  • no río Tisza previamente desviado, nun triple ataúde de ouro, plata e ferro; tódolos os homes que participaron nos traballos e na cerimonia foron sacrificados para que non puidesen revelar o lugar; logo o río voltou ó seu cauce (lenda da cidade de Dömös)
  • no mesmo Tisza nos tres ataudes de distintos metais; nun punto do río elixido polos líderes; seguindo a visión dun chamán desvíase o río; son sacrificados 300 dos mellores guerreiros do rei, acompañados das súas esposas (lenda da cidade de Mohács)
  • na lenda de Ásvány explícase que o punto do río elixido para a tomba foi unha bifurcación do cauce; explícase a orixe desta cerimonia funeraria na visión dun chamán, que responde deste xeito á pregunta de como ían sepultar ó líder: "nun raio de sol [ataúde de ouro], nun raio de lúa [ataúde de prata], na noite escura [ataúde de ferro], baixo a auga e baixo a terra [nunha sepultura escavada no leito dun río], e ninguén saberá onde foi enterrado Atila"
Nun raio de sol,
nun raio de lúa,
na noite escura,
baixo a auga e baixo a terra,
e ninguén saberá onde foi enterrado Atila

3. A tomba de Ghenghis Khan: segundo Werner ("The Burial-Place of Genghis Khan", Journal of the North-China Branch of the Royal Asiatic Society, 1965) existen varias tradicións ou mitos sobre a tomba do emperador mongol Ghenghis Khan, e unha delas é a de que foi sepultado no leito dun río que fora desviado temporalmente.

4. A tomba do profeta Daniel: segundo Ritter, no seu Erdkunde, a tomba do profeta Daniel estaría no leito dun río preto de Susa. O río tería sido desviado para construír unha tomba de pedra no seu leito, e logo a auga se deixaría fluír de novo polo cauce habitual.

5. A tomba do Rei Lear: na Historia Regum Britanniae (s. XII) o galés Godofredo de Monmouth conta que á morte do Rei Lear a súa filla Cordelia enterrouno nun subterráneo que mandou construír baixo o leito do río Soar - "Cordeilla [...] sepelivit patrem in quodam subterraneo, quod sub Sora fluvio intra Legecestriam fieri praeceperat". Este importantísimo caso sitúa xa no ámbito do Bronce Final Atlántico os enterramentos sub alveo que estamos a comentar: segundo as Crónicas de Raphael Holinshed a morte de Lear ocorreu 54 anos antes da fundación de Roma, é dicir, no ano 801 a.C., en pleno Bronce Final. Expresamente, na descrición deste enterramento non se reflicte a técnica utilizada para construír o subterráneo baixo o leito do río, pero dedúcese que o cauce tivo que se reter ou desviar dalgunha forma para facer a obra.

6. O caso do emperador chinés Liu Heng, falecido no ano 157 a.C. é ben relevante pois amosa que o costume era unha práctica funeraria habitual entre os líderes imperiais. Coñecemos o seu testamento vital no que expresamente ordea que á súa morte non se escave na montaña nin se desvíe o cauce do río en Baling para facerlle un mausoleo, e que as súas concubinas sexan enviadas de volta ó seu fogar (isto é, que non fosen sepultadas en vida xunto del). Liu Heng caracterizouse por levar unha vida moi austera e así se percibe nas súas últimas vontades (Hing Ming Hun, The Magnificent Emperor Wu: China's Hang Dinasty, 2020).

Doutra banda, na base de datos dúchas.ie do folklore de Irlanda atópanse lendas como a do tesouro de Decébalo: "In one of the fields of our land there is supposed to be hidden treasure. This wealth is supposed to be buried there by Mc Carthy, Lord of Duhallow on his way from Fermoy to Kanturk in flight from his enemies. The story goes on to tell how he had one of his servants with him, and when the treasure was buried he killed the servant so that the secret would be never known. The Book of Doneraile says it was buried in the old bed of the Skehanagh river" (Richard Hanley - Cork).

O depósito votivo de Santo Estevo de Ribas de Sil. Unha posible inhumación sub alveo (baixo o cauce dun río)

Os chamados depósitos votivos fluviais do Bronce Final Atlántico (c. 1000 a.C.) veñen considerándose iso, depósitos votivos de armas e enxoval dos guerreiros, relacionados maiormente cun culto as augas (v. estado da cuestión en Beatriz Comendador Rey, "La espada de Forcas (Parada de Sil - Ourense) en el contexto de la cuenca hidrográfica del río Sil", 2014), ou ben cecais con certos rituais liminais vencellados ás fronteiras territoriais, posibilidade que apuntara Marcial Tenreiro ("La lanza en la tierra: rituales jurídicos de toma de posesión entre la Antigüedad y la Edad Media", 2007).

Puntualmente algún investigador como Bradley tense pronunciado polo carácter funerario dos depósitos fluviais (The Passage of Arms, 1990) argumentando que, mentres que no Bronce Inicial as espadas se atopan maiormente en tombas, no Bronce Medio e Final son recuperadas principalmente de contextos acuáticos, distribución complementaria que podería ser indicativa de que formaban parte tamén dun rito funerario, no que, desta vez, os corpos e os enxovais se depositarían nos ríos, en lugar de deixalos nas tombas en terra, como sucedía no Bronce Inicial. 

A hipótese de Bradley sobre un posible ritual funerario acuático estaría, na nosa opinión, refrendada polos casos comentados no apartado anterior, mailas tradicións funerarias africanas aportadas no estudo de Van Gennep. Claro que Bradley non se pronuncia sobre o proceso de deposición de corpos e enxoval do seu ritual funerario acuático; mais se se trata de facer unha tomba nun río, non simplemente arroxar ou colocar nel o corpo e o enxoval do defunto, será preciso en xeral desvialo ou retelo cun traballo de enxeñería hidráulica previo do que o investigador non fala (aínda que hai algún outro sistema de facelo nas propostas que veremos logo sobre os depósitos de armas na ría de Huelva).

Pero temos polo menos dúas evidencias de que os chamados depósitos votivos fluviais do Bronce Final poderían ser restos de enterramentos sub alveo para ocultar a tomba dun personaxe que, polos datos que figuran nos casos enunciados de Eurasia e nos costumes africanos, se se permite o paralelismo, tivo que ter a categoría dun rei, líder militar ou xefe.

  • A primeira evidencia é que estes depósitos do Bronce Final se atopan preferentemente en vaos, bifurcacións, confluencias e mananciais, puntos que se veñen interpretando como lugares con connotacións especialmente liminais para as ofrendas, pero que dentro da hipótese que estamos a expor evidénciase que son puntos nos que é máis doado facer unha desviación temporal dun cauce fluvial para escavar unha fosa sepulcral ou construír unha cámara, ben polo menor caudal do río (no caso dos vaos e nacedoiros), ben pola posibilidade de desvialo por unha das ramas pechando o caudal da outra (nas bifurcacións, como se narra nunha das lendas sobre Atila) ou pola posibilidade de derivar o tributario por unha canle provisional trazada en diagonal cara o río principal (no caso das confluencias) o que permitiría deixar parte do cauce do tributario en seco para facer a fosa ou cámara funeraria.
Un dos dólmenes do Vao do Guadancil (Cáceres) estudado por Mélida aínda conservaba o túmulo que o cubría cando foi inventariado polo investigador. Dicía que o montículo (túmulo) "está todavía cubierto por los taludes terrosos del río" (Catálogo Monumental de la Provincia de Cáceres, 1914-18). 

  • A segunda é a posible tomba atopada en 1954 no centro do cauce do Sil, en Santo Estevo de Ribas de Sil, cando se deixara en seco o leito do río para facer unha presa no proxecto de construción dunha central hidroeléctrica. Segundo o arqueólogo Almagro Basch o lugar do achádego era unha poza ou fosa natural do río chea de entullo arrastrado pola corrente. Segundo a nosa opinión, nesta poza natural teríase depositado o corpo (presumiblemente) mailo enxoval dun guerreiro, e logo se cubriría de pedra. Na interpretación de Almagro Basch considerábase que o entullo ou material de acarreo fora levado polo río e depositado na poza naturalmente, como tamén tería chegado accidentalmete á poza o corpo dun guerreiro coas súas armas (que cecais tería caído ó río); corpo e armas acabarían xusto no fondo da poza natural (nótese que neste suposto a poza tería que estar baleira) para logo ser cobertos polo acarreo, entullo e pedras arrastrados pola corrente. A hipótese de Almagro Basch non satisface a cuestión da estratigrafía deposicional dos elementos (panoplia de armas) na poza, propia dunha tomba, nen moito menos explica por que unha poza natural nun río ía estar baleira ata que recibiu o corpo e as armas dun guerreiro que quedaron no seu fondo, momento no que se comezou a rechear de pedras arrastradas polo río.

"Al realizar, en pleno mes de julio de 1954, excavaciones profundas, poco antes de quedar terminada la excavación, en una poza rellena de acarreos, situada casi en el centro del cañón del río, en la parte del cuenco de la presa, y que alcanzaba una profundidad de cerca de 4 m., un obrero encontró, al notar que había roto algo extraño, una punta de lanza. Observado esto por el capataz señor Rey, avisó al encargado de la obra, señor Oliden, y se procedió a excavar con cuidado la parte que quedaba de la poza, encontrándose entre ese día y el siguiente las cuatro piezas que forman este conjunto de objetos de bronce: dos puntas de lanza, una espada y una pieza menor o de adorno" (Almagro Basch: "Un nuevo depósito del bronce final hallado en San Esteban del río Sil", 1958).


Croquis de Almagro Basch co lugar onde se atopou a fosa do Sil, considerada polo investigador como una poza chea de acarreo na que apareceron no seu fondo as dúas lanzas maila espada, segundo se indica no texto do debuxo.


O depósito de Santo Estevo, polo exposto, seméllanos un enterramento sub alveo, aproveitando unha fosa ou poza natural. Polo grande caudal e profundidade do álveo do río non é doado propor que o enterramento se realizase polo sistema de desviar / reter o cauce do Sil (salvo estiaxe dramática que case implicaría unha catástrofe climática), sendo posible, pola contra, o emprego doutras formas de realizar a inhumación subacuática, como as que se prantexan para os depósitos achados na ría de Huelva.

Para o caso onubense os depósitos téñense interpretado, entroutras posibilidades, como enxoval funerario que puido guindarse á auga dende unha barcaza, embarcadoiro ou plataforma (Jesús M. Fernández Rodríguez, "Los depósitos de la ría de Huelva. En busca del barco perdido", Onoba, 2014).  O investigador, ó comentar a hipótese de Escacena e Belén sobre este depósito como necrópole indíxena indica que "cuenta con paralelos coetáneos en regiones inglesas como la del Támesis, el río Walbrook y en algunos pantanos escoceses (Bradley y Gordon, 1988; Alfayé, 2009, 308-309); se ha defendido igualmente para otras regiones peninsulares como el noroeste (González Ruibal, 2006-2007, 119 ss.); dispone de ejemplos etnográficos bien conocidos, como es el caso de la India, con un refrendo imaginario en las mitologías indoeuropeas y leyendas medievales, como la de la “Muerte de Arturo”". Suliñamos o uso dos paralelos etnográficos e dos refrendos lendarios por parte deste investigador, que os utiliza á inversa que nós, que imos das lendas e tradicións, baseándonos tamén en paralelos etnográficos, na procura de evidencias arqueolóxicas.

Os achádegos do Támesis como modelo


Retomando a hipótese funeraria de Bradley vemos que no 2013 expresábaa con moita máis contundencia: "A primeira fase para repensar a arqueoloxía mortuoría da Idade do Bronce é preguntarse se algúns deses supostos achádegos illados [depósitos de armas nos contextos acuáticos] en realidade non formarán parte do rexistro funerario. Non son o primeiro en se preguntar se os depósitos de armas son restos dun ritual funerario - unha especie de enterramento fluvial de alto estatus (v. Torbrügge 1971). Os restos humáns descóbrense nos mesmos ríos que os obxectos metálicos? Teñen a mesma cronoloxía e distribución que os achádegos de armas?" ("Foreword" da monografía Regional Approaches to Mortuary Analysis, 2013, ed. Lane Anderson Beck). En resposta as dúas preguntas do arqueólogo poderiamos responder: branco e en botella?

Un argumento semellante utiliza Potts ó falar da práctica funeraria acuática mesopotámica: "á vista de que non existen tombas reais identificadas con seguridade para tódolos periodos da historia da Mesopotamia, o costume funerario de enterramentos reais nos pantanos, preto do reino de Enki, podería considerarse unha explicación verosímil [desta ausencia]" (Mesopotamian Civilization, 1997).

Mais adiante, xa no 2022, na tese de doutoramento de Nichole Alice Arthur, Archaelogical human remains from the River Thames and its London deposits, formúlanse con claridade as propostas principais dos depósitos de armas nos ríos, considerándoos parte do rito da deposición funeraria dos corpos. No estudo alúdese nalgún caso a fosas (waterholes) no leito do río, das que se teñen recuperado ósos humáns, datados no Bronce Final. A síntese fundamental desta tese resúmese neste párrafo: "Hai dúas liñas principais na investigación sobre os restos humáns espallados polo Támesis: 1) Consideralas deposicións no río, como parte dunha práctica funeraria na que se depositarían tamén as armas. 2) Poden ser produto da erosión fluvial de tombas situadas na ribeira do río (riverside)" (px. 43 e 46). Tombas só na ribeira, ou poderían tamén estar no interior dos cauces?

Conclusións


Sostemos que, amais dos modos de inhumación subacuática propostos por exemplo para o caso onubense, é necesario considerar o modelo proposto nas lendas e tradicións históricas fornecidas sobre os enterramentos reais sub alveo, na modalidade que implica traballos hidráulicos como a desviación dos leitos dos ríos ou a retención do seu caudal. Seguramente estarían baseadas en prácticas funerarias de enterramentos subacuáticos (sub alveo) como os estudados por Van Gennep en África. A veracidade das mesmas susténtase no dato histórico que aparece nas últimas vontades do emperador chinés Liu Heng e nos documentos que describen o costume funerario da realeza mesopotámica. 

Amais, dito modelo de enterramento sub alveo semella compatible cos achádegos considerados ata o de agora como depósitos votivos de armas en contexto acuático (maiormente fluvial) do Bronce Final Atlántico, que en xeral se viñan vencellando a un culto ás augas. Vemos que na arqueoloxía británica as principais liñas de investigación xa son outras (hipótese funeraria).

Na nosa opinión, sería preciso verificar se os devanditos depósitos non son outra cousa que restos de enterramentos sub alveo, realizados coa función de ocultar a ubicación das tombas dos reis, tal e como se indica na maioría de casos aportados e amosa a práctica funeraria africana e no Oriente Próximo (Gilgamesh). Neste sentido, poderían, por exemplo, evaluarse os ríos nos que aparecen os depósitos, comprobando se hai evidencias de traballos hidráulicos que posibilitasen o desvío da corrente fluvial, ou ben comprobar, como deciamos, si prácticamente tódolos puntos nos que aparecen os depósitos de armas en contexto acuático pertencen á categoría de vaos, bifurcacións, confluencias e mananciais, é dicir, zonas fluviais doadamente desviables ou de baixo caudal onde é factible modificar ou reter o curso do río para construír estes sepulcros subacuáticos.

Como exemplo, o da necrópole orientalizante de Medellín (Badaxoz) estudada por Almagro Gorbea, situada nunha zona que quedaría dentro do cauce inundable do Guadiana e arrodeada de vellos cauces secos do río; segundo Almagro Gorbea a topografía desta paisaxe tería carácter simbólico (La necrópolis de Medellín, 2008).


* Se fose preciso perseguir a lenda neste tema recorrente, atópase no index dos contos tradicionais co código W 154-21 "Workers -builders- killed when secret building or grave is finished".

** Agradezo a Xur Piñera e a Luís Torres a formación deste corpus cos casos relativos ás tombas sub alveo de Ghenghis Khan e do Rei Lear, e ó arqueólogo José María Bello as súas indicacións e correccións.

sábado, 9 de marzo de 2024

A ponte de Montefurado: A Porteliña

En tódolos caderniños itinerarios de Benito Méndez (principios do século XIX) que describen as rutas que pasan polo sureste de Galicia, ten moita relevancia o túnel de Montefurado (Quiroga), concretamente pola súa utilidade como ponte para pasar o Sil.


Por exemplo neste di que ó chegar a San Miguel de Montefurado "como a unas 100 varas pasa el río Sil por dentro de un monte, siendo este de muy poca altura y de ancho tendrá como 50 pasos. El arco por donde se introduce dicho río tiene de altura desde su profundidad 60 varas y de ancho 8. En tiempo de invierno se llena todo el arco, pero en el verano como las dos terceras partes. Por la cima del monte que forma como especie de puente sigue un camino que se dirige a la Puebla [de Trives]".

Unha opinión ambigua ó respecto era a que sostiña o enxeñeiro Guillermo Schultz na súa Descripción geognóstica del Reino de Galicia (1835): "[...] el Montefurado del Sil, que consiste en un socavón de unas cien varas de longitud para dar paso recto al río Sil al través de una lomita, en lugar de las mil varas de vuelta que éste daba naturalmente alrededor de la colina. Esta obra parece haber sido más bien una especulación agrícola que minera, porque la antigua madre del río, que por este medio se puso en seco, ofrece hermosos prados y buena tierra de labor, que en aquel sitio son muy escasos y apreciables; además el Montefurado sirve de puente seguro sobre aquel peligroso río. Sin embargo puede ser también que fuese hecho este socavón con objeto de mudar de cuando en cuando el curso del río para beneficiar en los intervalos las arenas auríferas".

Pola súa parte, Francisco Coello (1864) cuxa representación de Montefurado co castelo que tiña no seu cumio xa presentáramos como novidade en 2014 (v. "Entorcisa", Arqueotoponimia, 13/4/2014), no mesmo mapa da provincia de Lugo inclúe un plano do entorno, que segue o que lle pasara Manuel Vázquez Queipo. Nel a hipótese mineira domina sobre as demáis. Os textos indican: "Sitio en que se explotan las arenas auríferas" (á saída do túnel), "Vestigios del canal para llevar las aguas a los lavaderos" (seguindo en paralelo o curso do Sil polo norte). Mais tamén sinala o camiño que dende O Hermidón atravesaba o Sil polo cumio do monte cara a Anguieiros ("Camino de la Puebla de Tribes").

Francisco Coello: entorno de Montefurado (1864). (C) IGN.

Nesta coxuntura funcional, a existencia dunha ponte romana típica, a da Cigarrosa (A Rúa - Petín), moi próxima á de Montefurado, semella descartar que o obxectivo principal de furar o monte fose facer outra ponte, salvo que... esta se fixese antes da romanización do noroeste peninsular, cando tamén era necesario atravesar o Sil mais non se tiñan coñecementos arquitectónicos suficientes para facer unha ponte desa envergadura.

Dende O Castrillón pásase o cauce seco do río Sil, súbese ó monte da Porteliña (Montefurado) e pásase á outra banda do río, que vai polo túnel.

O feito de existir un asentamento da Idade do Ferro chamado O Castrillón neste punto do paso, indicado polo microtopónimo que vimos de atopar, suxire que a tecnoloxía consistente en facer pontes furando un monte para dar paso a un río deixando en seco o vello cauce, podería ser indíxena, xa que logo os romanos non as facían así. O microtopónimo A Porteliña no paso do cumio indica tamén a funcionalidade de ponte da obra de enxeñería posiblemente galaica; segundo o Padre Sarmiento portela podía ter o significado de "paso dun río".

Ata onde puidemos averiguar, a de Montefurado sería a única ponte do mundo construída deste xeito.

jueves, 7 de marzo de 2024

Castelo do Pico Sacro en 1812

 

Torre do castelo do Pico Sacro debuxada en 1812 por Benito Méndez. No caderniño itinerario o autor informábanos de que o seu estado era ruinoso, e só se conservaba o lenzo da parede norte, que se representa nesta vista.

* Quen precise máis información do debuxo, que traballe un pouquiño, pois os datos que fornezo son máis que suficientes para atopar a fonte.

viernes, 1 de marzo de 2024

A pel do xaguar

 

En The Shaman and the Jaguar (1975) o antropólogo Reichel-Dolmatoff describe os estadios do trance que os indíxenas de Colombia acadan mediante o emprego dun enteóxeno, o yajé. Estes estadios coinciden cos da viaxe espiritual da alma ó Alén (Paraíso) dos chamáns.

Doutra banda, a devandita experiencia vía trance chamánico natural ou inducido (no caso colombiano) é a mesma que teñen experimentado moitas personas ó caer nunha morte temporal e ter o que se coñece na literatura científica como unha Near Death Experience (NDE), maiormente célebre polos relatos das versións occidentais cristianas do doutor Raymond Moody: viaxar por un túnel e atoparse ó final no Ceo contemplando a Deus, arrodeado de anxiños e seres queridos. As NDE e as viaxes chamánicas ó Alén, aínda sendo a mesma experiencia, logo son interpretadas de diferentes formas segundo a cultura na que se insire a persona que as experimenta.

Entre os indíxenas colombianos a primeira fase do trance, que é a visión de fosfenos (unha pauta de manchas luminosas de cores entre pardo, preto e amarelo) como estreliñas ou glóbulos, pode ser identificada culturalmente como se se estivese a ver a pel dun xaguar. Dito animal pasa entón a se considerar como un espíritu guía ou animal de poder, e créanse mitos cosmogónicos en torno a el, ou en torno da anaconda, se o que se cre pecibir nos fosfenos é a pel desta serpe.

A mitoloxía / relixión construída así, a partires de identificacións variables de patróns neurolóxicos universais, que dependen do nicho ecolóxico e cultural dun pobo, amosa a súa falsedade, mais resulta operativa para os especialistas relixiosos nas súas funcións de control e exercicio do poder sobre o pobo.

Polo tanto, en Mesoamérica é frecuente que os guerreiros e os especialistas relixiosos vaian ataviados con peles de xaguar, o que os identifica co sagrado experimentado, sentido ou vivido no trance e cos animais de poder visionados. No Códice Tovar (s. XVI) o especialista relixioso, "el que había de sacrificar", vai coberto coa pel do felino.

En Europa non temos xaguares, mais si gatos monteses (lobos cervais, linces). Un dato indicativo de que no Antroido e nas mascaradas da invernía do noroeste peninsular houbo un especialista relixioso prehistórico como oficiante dos ritos, un chamán, é a interesante máscara do peliqueiro, en forma de mitra e coberta coa pel do lobo cerval (hoxe en día, de peluche estampado; ás veces cun tigre pintado diante). Dita máscara podería ter a súa orixe, como no caso mesoamericano, na interpretación dos fosfenos da fase inicial dos trances chamánicos por parte dos iniciados, como se estivesen a ver un gato montés, o que se tería considerado animal de poder ou espíritu guía do oficiante / chamán, pasando a compor a súa máscara identificadora.

Peliqueiros de Campobecerros. (C) Andregoto Galíndez, 2020.

Pero non só, pois con moita frecuencia os fosfenos luminosos, patróns de luciñas douradas e pardas, son identificados polos que experimentan un trance chamánico natural ou inducido, ou a súa versión en forma de NDE, como unha visión cósmica (a Vía Láctea é citada no estudo de Reichel-Dolmatoff). As máscaras das pantallas de Xinzo de Limia lembran estoutra visión do Alén dos especialistas relixiosos ou chamáns prehistóricos, oficiantes de antigos rituais onde se enraizan as tradicionais mascaradas de invernía. 

Pantallas de Xinzo de Limia. (C) Andregoto Galíndez, 2020.