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miércoles, 13 de mayo de 2020

De pazos y pijas

Retrato de Herminia Borrell en su pazo de Sigrás. L.G. de la Peña 2020
Retrato de Herminia Borrell en el jardín de su pazo en Sigrás.
Grafito y ceras sobre papel satinado. Dimensiones: 78*64 cm.

Con este dibujo participo en el concurso o reto "Arte na casa", organizado con motivo del Día de los Museos por el Museo de Belas Artes de A Coruña*. Versiona un retrato de Herminia Borrell realizado por Elena Olmos Mesa entre 1930 y 1939. Como variación, además de la técnica, incluyo como fondo el Pazo de Sigrás, que Herminia pasó a ocupar en 1930 tras su divorcio de Nubar Gulbenkian. Unos años después de que la influencer camariñá marcara tendencia instalándose en Sigrás, los Franco, en cuyo séquito eran habituales tanto Herminia como su hermano Max, se hacen ilegalmente con el Pazo de Meirás, donde Herminia había celebrado su presentación en sociedad de la mano de doña Emilia Pardo Bazán. Se deduce de esta anécdota que a la estrambótica pareja, movida por el afán emulador carente de distinción y elegancia que siempre guió sus elecciones, se le metió en la cabeza tener un pazo en La Coruña para no ser menos que la Borrell.

** Ya se ha hecho pública la selección. El mío no ha tenido la suerte de estar entre los elegidos. ¡Pobre perrín!
http://www.belasartesnacasa.es/reto-museonacasa-artenacasa/

domingo, 3 de junio de 2018

En casa del herrero, cuchillo de piedra

Extraordinaria hoja de piedra pulida procedente de un túmulo funerario de A Terra Chá (c. 2500 años a.C.), con su agujerito para enmangar la navaja y plegarla.
Museo de Prehistoria y Arqueoloxía de Vilalba.
(C) David Reinero para praza.gal. Fotografía retocada por mí hasta hacerla coincidir con el objeto según mi recuerdo.

Hay museos de Prehistoria y Arqueología donde te dejan fotografiar todo, el British, el MAN, el del Castelo de San Antón... pero en el de Vilalba no: se oye un raudo taconear aproximándose desde la entrada hasta donde me encuentro peleando con los brillos de las vitrinas y se produce la interrupción del uso y disfrute del patrimonio.

- No se pueden fotografiar las piezas.

- Bueno, no lo sabía y me parece raro, porque en otros museos se permite. De todas formas, sólo me ha dado tiempo a hacerle una al petroglifo de Vilagondriz...

- ¿No serán para publicar, no?

- ¡No, qué va!

Y me hubiera gustado añadir:

- Son para argallar extrañas teorías que expongo en mi blog porque necesito imperiosamente contarme a mí misma lo que no suelo encontrar en los libros, por ejemplo, lo que me sugiere esta extraordinaria hoja de piedra pulida aparecida en un túmulo de A Terra Chá, que me recuerda a las navajas de Fonsagrada, de Oscos o de Taramundi. Parece que aunque la tecnología haya avanzado desde la piedra pulida al metal, las formas se han mantenido durante milenios. ¿Son los ferreiros los descendientes, profesionalmente, de los talladores de piedra, que también usaban yunques? Otra cosa que se me ocurre es que en el túmulo se haya dispuesto junto al difunto su navaja, necesaria para emprender el camino al Más Allá, igual que cualquier paisano que se preciase hasta mediados del siglo pasado no iba a ninguna parte sin su navaja. No parece que las costumbres hayan evolucionado mucho desde entonces. Pero como todo este brainstorming de ideas no lo puedo compartir en general con nadie porque resulto pesada o friqui, y la gente ya tiene bastante con sobrevivir hasta fin de mes, lo suelto en mi blog, y me quedo muy relajada.

Salvo este contratiempo motivado por la imposición de no realizar fotografías, recomiendo la visita al centro pues hay piezas muy interesantes y bastante bien documentadas. Eso sí, mejor tener buena memoria eidética para no olvidar lo que has visto a la media hora.

El cuerpo del delito: petroglifo de Vilagondriz, fotografiado por mí en el Museo de Prehistoria y Arqueoloxia de Vilalba.

domingo, 1 de abril de 2018

Regreso a Rodinia


Reconstrucción de los paleocontinentes que formaron Rodinia, según Torsvik.
(C) The rootless variscan suture of North-West Iberia (Galicia -Spain). Conference abstracts and field trip guide. Ed. Arenas, Martinez Catalá, Abati y Sánchez Martínez, Madrid, Instituto Geológico y Minero, 2007. Mapa en la pg. 48.

Hace 1.100 millones de años los continentes que acabarían uniéndose para formar Rodinia, un supercontinente que precedió a Pangea, se disponían como en la reconstrucción de Torsvik: al este del dominio continental de Amazonia y África Oeste existía un sistema en arco conformado por las islas de Avalonia y Cadomia.

Las rocas de anfibolita de O Purrido (Ortegal), cuyos circones arrojaron dataciones uranio-torio de hasta 1.658 millones de años antigüedad, son las más antiguas de la Península Ibérica. Según se expone en la bibliografía citada, se fijaron a la costa del paleocontinente Amazonia-África Oeste por la presión ejercida por parte del sistema insular en arco (islas de Avalonia y Cadomia). Tras el ensamblaje de todos los paleocontinentes en el supercontinente de Rodinia, O Purrido continuó ocupando la costa.

Millones de años después, la fragmentación continental de Rodinia en otros paleocontinentes de formas distintas, situó a O Purrido en la costa norte de Gondwana, continuando cara al mar. La historia geológica de Galicia está ligada al mar desde hace millones de años; y aún nos queda mucho para llegar al famoso supercontinente llamado Pangea, que se disgregó en las formaciones continentales actuales, pero voy a abreviar, una vez que situamos las anfibolitas de O Purrido en Rodinia hace 1.000 millones de años.

Las anfibolitas de O Purrido, las rocas más antiguas de la Península Ibérica, son tan antiguas que no pertenecen a nuestro continente (geológicamente). Se caracterizan por ser muy duras, densas, oscuras, compactas y muy pesadas, con algo de metálico. No es un soporte que se pueda trabajar con facilidad, y sin embargo, hace 300.000 años un ser humano que vivía en la zona de Vixía Herbeira recogió una de estas piedras en aquel territorio, resto de la vieja y desaparecida Rodinia. Sobre ella talló un bifaz de unos 25 cm de largo y más de 2 kilos de peso. Y hace nada, otro ser humano encontró la herramienta lítica tallada hace 300.000 años sobre una roca formada hace 1.100 millones de años en un paleocontinente disgregado o desaparecido.


Bifaz de Vixía Herbeira. El único que ha aparecido hasta ahora en la comarca de Ortegal, presenta una rotura en el filo derecho, producida tal vez durante su talla, o posteriormente por meteorización. (C) Dolores González de la Peña.

Hoy la hemos depositado en el Museo de Historia Natural de Ferrol por tratarse de una anfibolita que completa la estupenda sección del museo dedicada a los minerales de Ortegal. Podríamos preguntarnos si se trata del bifaz más antiguo del mundo, evidentemente por la datación del soporte (anfibolita de Ortegal c. 1.658 millones de años), no por el momento en que fue tallado por la mano del hombre (c. 300.000 años a.C. basándonos en nuestros rudimentarios conocimientos de tecnología y tipología lítica).

Momentos previos al depósito de la anfibolita en el Museo de Historia Natural.
(C) Dolores González de la Peña.

domingo, 12 de noviembre de 2017

Petroglifos de Proendos en el Museo Provincial de Lugo




Creo que no es un hecho suficientemente divulgado que una parte de los petroglifos de Proendos (Sober, Lugo) se encuentra expuesta en el claustro del Museo Arqueolóxico Provincial. Se trata de una tampa de sartego procedente de la necrópolis hallada en el castro de Proendos. Muestra varios petroglifos de coviñas rodeadas por círculos concéntricos y presentan la particularidad de estar realizados sobre pizarra. Su interesante aparición en contexto funerario tal vez sea intencionada, como sucede por ejemplo en Irlanda, donde las grafías propias de los petroglifos del grupo hiberno-galaico han inspirado la decoración de las sepulturas megalíticas, según demostró Susan Ann Johnston en su tesis doctoral Prehistoric Irish petroglyphs: Their analysis and interpretation in anthropological context, 1989.

sábado, 28 de enero de 2017

Quessada e o seu tempo, en Ferrol

Rafael Pillado (Fuco Buxán), González Alén (Fundación Jaime Quesada Blanco), Xesús Alonso Montero (Real Academia Galega) y Suso Basterrechea (Concello de Ferrol) ayer durante la presentación del Catálogo de la exposición Quessada e o seu tempo, en el Centro Cultural Torrente Ballester.

Con la exposición Quessada e o seu tempo, promovida por el actual gobierno municipal del Concello de Ferrol (ya que no fue posible con los anteriores del PP y del PSOE) y la Asociación Cultural Fuco Buxán, y que ha podido materializarse gracias a la desinteresada colaboración de la Fundación Xaime Quesada Blanco, Ferrol le rinde homenaje a un artista excepcional cuya obra ha estado vinculada estrechamente con nuestra ciudad, y con el compromiso activo y la lucha política internacional por los derechos humanos.

En marzo de 1972 las represalias por parte de la dictadura tardofranquista de los trabajadores ferrolanos que pedían mejoras laborales acabó con la vida de Amador y Daniel en As Pías, dejando además medio centenar de heridos en las calles de la ciudad; el trauma que se vivió entonces, y cuyas consecuencias -el desmantelamiento del sector naval y de la ciudad de Ferrol- duran hasta hoy, generó un clima de terror que impresionó a Xaime Quesada, que visitó nuestra ciudad integrando la comisión de intelectuales y artistas que partieron de toda Galicia para entrevistarse con las autoridades y mostrar su solidaridad con los represaliados. A estos singulares acontecimientos históricos dedica dos obras que se han podido contemplar creo que por primera vez en la ciudad: Esfola nas Pías (óleo de 1972 o 1973) y Morte nas Pías (aguafuerte de 1977). Este último, influenciado por la serie de Los desastres de la guerra de Goya.

Más tarde visitará la ciudad en otras dos ocasiones para pintar al aire libre, mientras hablaba con los vecinos, sendos murales en la Plaza de Armas: una Alegoría por la Paz (1981), con motivo del debate sobre la entrada de España en la OTAN, y una Defensa de la Vida (2002), con motivo de la ubicación en la Ría de Ferrol de la planta de gas de REGANOSA. En la última visita de 2002 realiza un díptico magistral en el que reúne armoniosamente sus dos estilos más opuestos, el cubista picassiano influenciado por El Guernica, de colores agresivos y primarios, que suele reservar para la temática reivindicativa y de lucha política, y el figurativo, de colores matizados y suaves, que sigue modelos y proporciones que recuerdan a la alegoría de La Primavera de Boticelli. Estos dos murales están expuestos en el Auditorio de Ferrol desde el año pasado.

Cabe destacar que, como artista altamente comprometido con el movimiento de clases y con la lucha política en pro de los derechos humanos, no consintió jamás que se le pagasen estos trabajos que él consideraba su deber con la sociedad, ni siquiera la estancia en Ferrol, su manutención ni el desplazamiento, tal era su compromiso con la firme creencia en que el artista no debe mantenerse al margen de la realidad social, de la miseria, y la injusticia.

La exposición que se clausura estos días es, pues, una selección de la obra política de Xaime Quesada. En títulos, temas, motivos y soportes, como los afiches clandestinos para el PCG, hemos visto a través de la mirada crítica y de la sensibilidad de este artista genial realidades poco o nada habituales en el Arte Pictórico: dictaduras (España, Chile, Camboya, Indonesia, Argentina...), holocaustos, reos, cárceles franquistas, tribunales, gritos, llantos, dolor, sufrimiento, censura, torturas, masacres, asesinatos de población indefensa, campos de exterminio, ejecuciones (garrote, silla eléctrica, linchamiento), daños colaterales, limpieza étnica, fundamentalismo islámico, Afganistán, Iraq... No es, por lo tanto, una exposición de visita fácil y agradable, pero por una vez en mucho tiempo Ferrol  ha tenido lo que se merece, la posibilidad de sublimar y comprender a través del arte unos acontecimientos que marcaron nuestro devenir hace 45 años.

sábado, 3 de diciembre de 2016

O pasado nas mans



El Museo de Pontevedra acaba de publicar los cortos que concursan al I Festival de Videoinvestigación sobre el patrimonio arqueológico de la provincia de Pontevedra dentro del proyecto de Telearqueoloxía, que busca acercar la disciplina arqueológica y su objeto de estudio a la sociedad, así como implicar a la gente en el proceso de investigación arqueológica. En la web del enlace anterior se pueden votar los cortos en las categorías de lascas y bifaces hasta el día 15 de diciembre.

Con su documental O pasado nas mans mi amigo Anxo Martínez de Alegría relata precisamente su (y nuestra) involucración como voluntarios y aficionados en la investigación arqueológica de nuestro entorno, pues, como señala él, egipcios y griegos nos quedan muy, muy lejos, y tenemos tanto patrimonio que aprender a valorar... por ejemplo, un castro galaico olvidado junto al patio de recreo. Así empieza esta extraordinaria historia, en las aulas, como debe ser, y continúa fomentada por las publicaciones del propio Museo de Pontevedra.

De la mano de Anxo, la mano de un peón voluntario que ha participado en todas las excavaciones arqueológicas con voluntariado de la provincia de Pontevedra de los últimos treinta años, pasamos por el Vigo romano, por el castro de Troña, por el yacimiento paleolítico de Porto Maior, y atendemos a sus sencillas y exactas explicaciones resultado sintético de amplios conocimientos y adecuado manejo de fuentes bibliográficas. Aprenderemos qué interés geoestratégico tenían los fenicios en Vigo, o cómo se lo montaban los primeros arqueólogos que excavaron Troña en el balneario de Mondariz (el documental tiene bastante presente el enfoque historiográfico), nos contará el folklore asociado a la Pedra da Serpe aparecida en Troña, y sabremos que Homo Heidelbergensis fue la especie humana que talló los bifaces más grandes de Europa en Porto Maior.


Las consecuencias del parón que sufrió la arqueología de campo institucional en Galicia en los últimos años o Internet, que propició blogs con contenidos de divulgación  arqueológica como Capítulo 0, también son objeto de análisis en O pasado nas mans.

Tocar el pasado lo vuelve presente, y de algún modo esa sinestesia nos transforma en inmortales.



sábado, 22 de octubre de 2016

El molino de mano de Galicia Cen


Ayer asistí a la visita guiada por Manuel Gago, comisario de la muestra, a través de los cien objetos que componen la exposición itinerante Galicia Cen. 100 Obxectos para contar unha cultura, que tuvo lugar en la sede de Afundación de A Coruña, seguida de una interesante mesa redonda en donde se puso de manifiesto la idea central de que los objetos transmiten una historia. ¿Pero se trata de una historia unívoca, igual para todos los receptores, o, según sostiene la Estética de la Recepción, los objetos pueden contar distintas historias en función de quién y cómo los observe? Un elemento esencial de esta exposición es su catálogo, en donde se nos ofrecen ya elaboradas las  historias que cuenta cada objeto, limitando en ocasiones la posibilidad de que podamos reconstruir otra visión o interpretación del pasado. Y esto se lleva a su extremo en el caso de la historia que Alfredo González Ruibal cuenta a propósito del molino de mano, la cual constituye un buen ejemplo del discurso patriarcal que impregna la reconstrucción histórica de nuestro pasado.

El molino de mano se exhibe como contrapunto formando parte de una instalación que busca dialogar sobre el empoderamiento femenino, junto a un vídeo que muestra a un grupo de madres protestando a gritos ante las rejas del Pazo Baión propiedad del narco Oubiña.

"Entre as ferramentas que aparecen en Galicia durante o Neolítico, talvez unha das máis esquecidas sexa o muíño de man. O esquecemento é inxusto, dada a importancia do útil, mais ten a súa explicación. Cando pensamos na pedra puída o primeiro que vén á cabeza son os fermosos machados neolíticos, un trebello case seguro que masculino, pois son os homes en case todas as culturas os encargados de facer roza e cortar grandes árbores. É tamén un obxecto de estatus. O muíño, porén, é un obxecto humilde: ao contrario que os machados, nunca se transformou en elemento de prestixio nin moeda de cambio. E seica o máis importante para explicar o seu esquecemento: non é un obxecto masculino, senón feminino. Muller e muíño ficarán asociados estreitamente durante toda a Prehistoria recente. Non nos decatamos, no entanto, de que as pedras de moer supoñen ademais unha nova xestualidade: a muller traballará a partir de agora de xeonllos, a vista no chan. Esta postura do corpo, que temos visto en tantas reconstrucións de museos, non é inocente, pois vai contribuír á creación das diferenzas de sexo que aparecen precisamente durante o Neolítico: os homes seguirán ergueitos —cazando, cortando, cultivando—. E, de aquí a pouco, mandando como líderes da comunidade".

En el texto se contraponen dos objetos prehistóricos como masculino y femenino, y se extraen conclusiones poco o nada contrastadas que prefiguran ya en el pasado remoto la moderna situación de desigualdad social de hombres y mujeres. A partir de la postura laboral puntual de rodillas, que adopta la mujer en la tarea de la molienda, se extrapola a todos los órdenes de la vida su inferioridad con respecto al varón.

machado neolítico - masculino - hermoso objeto de prestigio y estatus - postura erguida - liderazgo

muiño de man - femenino - objeto humilde y olvidado - postura arrodillada - sumisión

El encadenamiento falaz de conceptos se intuye por ejemplo con la consideración autoindulgente que califica al hacha de mano como objeto de prestigio porque es masculino, frente a la supuesta humildad del molino de mano, porque es femenino. Y es que la mentalidad patriarcal impregna, consciente o inconscientemente, los objetos masculinos de excelencia, relegando los femeninos a un ninguneado segundo plano. Desde esta calificación autoindulgente se razona en sentido inverso, llegando a  concluir lo que se pretendía, que la desigualdad actual de los roles de género surge en el Neolítico cuando la mujer asume una postura laboral arrodillada ante un molino de mano. Pero arrodillarse ante un molino no es arrodillarse ante un hombre. 

En Tell Abu Hureyra, un asentamiento neolítico del Éufrates a su paso por Siria, Molleson (una mujer) atribuyó las malformaciones del dedo gordo del pie observadas en los esqueletos femeninos a la actividad de la molienda (las mujeres arrodilladas se apoyaban contra los talones, con los dedos de los pies flexionados durante largo tiempo), mientras que las rótulas de los hombres, que solían presentar una muesca, fueron interpretadas por Molleson tendenciosamente como resultado de la posición en cuclillas para descansar. Las mujeres neolíticas de este yacimiento estarían explotadas por hombres que estaban todo el día sentados sin hacer nada. ¿No se trata de la misma visión patriarcal sobre el pasado? La posición en cuclillas, a ras del suelo y no erguida, es adoptada siempre por los hombres para trabajar en parada; si se sostiene en el tiempo acaba por resultar incómoda y colocan un diminuto taburete para sentarse. Las muescas masculinas de las rodillas son de origen laboral, pues nadie tiene callo de no hacer nada. Así, los huesos de Tell Abu Hureyra nos hablan de hombres y mujeres muy trabajadores, con dos diferentes y dignas posturas laborales a ras del suelo: ellos también trabajaban humillados, y mucho.

Hay un excelente artículo de Ángeles Querol, "Mujeres y construcción de la Prehistoria: un mundo de suposiciones", en donde desarrolla por extenso un análisis del rol femenino arrodillado que se ofrece con frecuencia en las reconstrucciones museísticas del pasado:

"¿En qué se basan por lo tanto todas estas reconstrucciones o construcciones sociales del pasado prehistórico? Por lo general en lo que ocurre en el presente o ha ocurrido en el pasado más inmediato, etnológico o no o, incluso, en lo que se imagina [el reconstructor] que "debió" ocurrir. Este "actualismo imaginativo" prácticamente inevitable resulta muy peligroso desde varios puntos de vista, ya que el público en general da gran importancia a la antigüedad de las costumbres o de los valores, y con tal antigüedad refrenda actitudes del presente que pueden llegar a ser poco recomendables, como por ejemplo, la agresividad, la desigualdad social o la subalternidad de unos individuos frente a otros, muy en especial de las mujeres frente a los hombres".

El texto del catálogo sobre el molino no mejora en la versión abreviada del folleto de la exposición: "tras estas pedras gastadas están as mans de afanosas mulleres que non deixaron trazos na historia. Sobre elas técese a invisibilidade que caracteriza sempre as clases subalternas". No mejora porque la invisibilidad femenina se justifica por subalternidad de la mujer respecto al hombre, y no por ser ellas (y ellos) figuras inasibles de un tiempo pretérito.

Dado el carácter didáctico de la muestra, y con el objeto de que los niños (ayer había uno, y francamente interesado) no se formen ideas equivocadas sobre la real diferenciación de roles y la pretendida y pretenciosa superioridad e inferioridad de unos y otros, sería conveniente seguir las indicaciones del estudio de Querol y revisar el contenido subliminal, denigratorio para la mujer, que se desprende de la instalación del molino de mano, en particular los textos del catálogo y del folleto, deconstruyendo asimismo esta historia indemostrable de sumisión y explotación laboral de la mujer por el hombre en las sociedades prehistóricas.

sábado, 9 de abril de 2016

Celtic knots


Capitel de Santa María del Azogue, Sanabria, con el mismo esquema de tejido entrelazado que el motivo representado en el torques de Xanceda (Castelo de San Antón).


domingo, 15 de septiembre de 2013

Torques galaicos en el Museo Británico


Torques expuestos en la colección del British Museum y etiquetados como "procedentes del Noroeste de la Península Ibérica". Se trata de dos torques procedentes de Gallaecia, con remates en doble escocia como los del torques de Burela.


La fotografía de arriba sirve para mostrar el parecido entre los torques del British y una pieza similar expuesta hasta hace unos días en el Museo de Lugo, perteneciente al "legado" de Álvaro Gil, reclamado y retirado del Museo por sus herederos.

Adenda: gracias a una referencia bibliográfica que nos proporciona Archeoten sabemos que MJ Almagro Gorbea se interesó en la procedencia de los torques galaicos del British: "Dos nuevos torques de oro, de tipo gallego, en el Museo Británico" (Empúries, nº 24, 1962). A raíz de su estudio, Mário Cardozo, en un artículo publicado en la Revista de Guimaraes, apuesta por su origen portugués, Gallaecia Bracarense, identificando una de las piezas con el también desaparecido torques de Codeçais, Chaves ("A perda frequente de especímenes preciosos da nossa joalharia arcaica", RG, nº 75, 1965).

Torques de Codeçais (Chaves) segundo Mário Cardozo, 1965.