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viernes, 27 de septiembre de 2019

Cazadores en el territorio: A Escoitadoira, A Faladoira y Catadoira

En el reciente estudio "Léxico y toponimia de la caza de fieras en Asturias. Paisaje, construcciones y costumbres en torno a las antiguas trampas de caza", de Ordónez Castañón y Xulio Concepción (RFA 17, 2017, pgs. 65-92) se indica que en ocasiones "este campo del lenguaje toponímico asturiano no se refiere, directamente, a trampas o métodos de caza, sino a ciertos aspectos etológicos de estos animales: lugares de paso frecuente, de avistamiento, de espera, de reproducción, etc."

Ya habíamos tratado en otra ocasión los topónimos Trapa y Trapela, que sí indican directamente la existencia de trampas de caza (Castañoso en el Libro de la Montería, Arqueotoponimia, 2015). Ahora veremos otros del tipo indirecto que mencionan Ordóñez y Concepción, y cuya etimología remite a las actividades humanas que conducen a la captura final de una presa por parte de su depredador: otear, olfatear, apresar.

A Croa do Castro en el Coto da Escoitadoira, junto al Castro de Castrelo
(Santa Mariña do Monte - San Sadurniño).

Evidentemente, como se encargan de señalar Ordóñez y Concepción, la etimología del topónimo A Escoitadoira es el latín auscultare. En auscultare se ha querido ver un aus- procedente de auris, "oreja", pero ese aus- más bien parece proceder, igual que en auspex, de avis. Entonces auscultare sería inspeccionar o examinar los indicios o señales que se encuentran en la naturaleza, por antonomasia los que se deducen del vuelo de las aves. En cualquier caso, otear, inspeccionar, observar o incluso escuchar nos sirven para explicar el significado general de este topónimo.

A Escoitadoira del Castro de Castrelo se documenta por primera vez hace 800 años: "quomodo dividit de rivulo qui vocitant Loura; deinde per Loura vetula [Loira Vella] et per Lama Montenelle et per Auscoltadoria de Castrelo" (texto del año 1253 de Pedroso: CODOLGA). Nos fijamos en que ya desde una época temprana A Escoitadoira se considera puesto de observación dependiente del castro principal.

Aquí nos sumamos a la hipótesiss de Ordóñez y Concepción de considerar este tipo de topónimos como referidos a lugares en los que se acechaba "la fauna en algún punto estratégico para la caza". Su propuesta está fundada etimológicamente, y reforzada por el contraste que proporciona el trabajo de campo toponímico (directo y mediante tecnología SIG), del que son partidarios a ultranza tanto para la verificación de referentes como para la recogida de interpretaciones locales de los nombres de lugar. En este caso la explicación se la proporcionaron los paisanos de Zurea (concello de Ḷḷena). Aunque más adelante cambian de orientación: "al tiempo que se curiaban las cabras y ovejas en las carbas, el pastor de la vecera tenía que controlar desde la mañana la presencia o el paso de lobos, osos o raposos". Ahora los autores sugieren que en estos puestos de observación se ejercería una labor de vigilancia sobre las especies peligrosas que podían atacar a los rebaños.

Vista de Sabanda desde la zona del Coto de A Escoitadoira, con las vacas al fondo.
(C) Dolores González de la Peña, 2019.

Discrepamos de esta segunda posibilidad. Los palatios, "apriscos neolíticos para el ganado", se formaron en las zonas medias y bajas de los valles que los bóvidos frecuentaban previamente durante sus desplazamientos estacionales. Estos lugares ya eran conocidos, observados y acechados por los cazadores de la prehistoria. Junto a ellos se construyeron los castros como lugares de habitación estable tras el cierre del palatiom, que conllevó la domesticación definitiva. Es por ello que nos parece más seguro considerar A Escoitadoira do Castrelo como un punto de acecho de cazadores prehistóricos que se perpetuó como lugar de habitación en la Edad del Hierro. La continuidad del significado del nombre de lugar se mantuvo, cambio de lenguas incluido, por el peso de una tradición, o forma de entender la posesión del ganado, que no se habría perdido en ningún momento hasta la romanización.

Serra da Faladoira y A Faladoira (O Castro de Goá - Cospeito). Derivado del latín afflare, "oler la pista de un animal, olfatear, cazar". Es el étimo que evoluciona en portugués a achar, pero si se produce la epéntesis de una vocal de apoyo, *affalare, se ve impedida la evolución de -fl- a -ch-. En el Castro de Goá el recinto castreño aparece todo rodeado por su vertiente orientada a A Faladoira de los topónimos Curros do Castro, Curro Grande, Curro do Pozo y Curro da Beira do Río, indicando seguramente que la etimología de A Faladoira guarda relación con el campo semántico de los recintos pecuarios o con el ganado que albergaban. En la Serra da Faladoira el topónimo A Batuda (participio en -udo /-uda del verbo battuere, "golpear") indica el sistema de caza mediante batidas que transcurrirían utilizando los túmulos como referencia visual en los desplazamientos.

Catadoira (Castro de Montoán, Santo Adrao de Veiga - Ortigueira). Derivado del latín captare, "apresar, cazar". Esta etimología acaba de aclararnos la relación de Catabois con el Castro de Santa Mariña (Ferrol). Moralejo padre había considerado captare en el sentido de "observar" (*captatorium o *captatoria "miradero, atalaya": Toponimia gallega y leonesa, 1977, pg. 338), pero quizá sea también de aplicación el sentido original de captare, "apresar, cazar". Más improbable parece la propuesta de Cabeza Quiles de explicar los topónimos tipo Catadoiro como lugares donde se despiojaba a la gente, aduciendo el significado del gallego catadoiro, "persoa que limpa ou se limpa de piollos ou pulgas": según uno de sus informantes, O Catadoiro de Razo (Carballo) "era o lugar onde se cataban as mulleres unhas a outras os piollos e tamén aos nenos" (Toponimia de Galicia, 2008,  pg. 169). 

Constatamos, así, que en el entorno inmediato de algunos castros se conservan topónimos y estructuras directamente relacionadas con la actividad cinegética (trampa de paredes convergentes del Castelón de Castañoso descrita en la entrada "Castañoso en el Libro de la Montería"). Este hecho podría concordar con el aprovechamiento de las instalaciones de los cazaderos prehistóricos de los fondos de los valles como curros naturales o palatios durante el neolitico, y la construcción posterior junto a ellos de los recintos fortificados castreños.

miércoles, 1 de agosto de 2018

Alto do Caxado - O Caxado (As Pontes)

Federico Maciñeira en su obra Bares. Puerto hispánico de la primitiva navegación occidental (1947, ed. Bouza-Brey) sólo tiene una breve nota sobre este orónimo (pg. 46): "en Portugal uno de los tres islotes del Sacrum Promontorium de los textos primitivos grecorromanos (cabo de San Vicente) denomínase también, según Leite de Vasconcellos (Religiões da Lusitánia, II, pg. 10), pedra do Caxado".

No encontrando más datos sobre el topónimo, entiendo que tendrá que ver con el sustantivo caxado, que por ejemplo Leandro Carré Alvarellos define como "cayado; bastón de pastor". Podría tratarse, por lo tanto, de un nombre de lugar que indicaría la existencia de un menhir en la cumbre del monte, similar a los que se encuentran en la necrópolis tumular de Pena Faladora. La consideración de los menhires como cayados o bastones es bastante frecuente en el folklore; también nombrados mediante el sustantivo pau, término que según Francisco Javier Rodríguez, Juan Cuveiro Piñol, Marcial Valladares, etc. tenía el significado de "palo, bastón".

La primera mención a unos paus, en el sentido de menhires de demarcación, aparece en un documento de 1177: "que est inter villare de Iove et Candeyro, de inde ad Palos de Comite ubi primo fuit incoatum" (fuente: CODOLGA, documentos de Monfero). Se trata de la delimitación del coto de Labrada y Buriz, que en cierto punto pasa por una de las mámoas que está entre Xove Vello y Candieiro (Castro de Labrada), para luego volver sobre el desaparecido alineamiento de Paus do Conde hasta Estrimil (Labrada, zona de la necrópolis tumular de O Galiñeiro).

Otro caso sería el de la estela cruciforme de O Pau da Vella (Serra do Buio). Para Moncho Boga "Pau da Vella é sinónimo de Fuso da Bruxa ou Fuso da Moura" (Antas-dólmenes de Santo Tomé. O Valadouro, 2012). No estoy de acuerdo con él, parece más bien lo que estamos comentando, otra interpretación de los menhires como simbólicos bastones o cayados: bastones del Conde, bastón de la Vella, etc. lo mismo que en Francia algún menhir ha recibido el nombre de Batôn de Gargantua.

Aiguille de Gargantua, también conocida como Batôn de Gargantua.

Pauchantada (As Somozas) y Paufito (Ortigueira), además de otros casos que aparecen en la inacabada base de datos Toponimia de Galicia, podrían indicar la existencia de menhires considerados como bastones de algún personaje mitológico, o atribuidos a algún personaje real, como el Conde del documento de Monfero.

La evidencia de que esto ocurrió así en la antigüedad remota la tenemos, quizá, en la costumbre de grabar báculos o bastones en los menhires (en el Cromeleque dos Almendres aparece alguno). La historia más sorprendente que conozco al respecto es la leyenda etiológica que intentaba explicar el grabado de un báculo en un menhir irlandés que formaba parte de un cromlech: San Patricio lo golpeó con su bastón por tratarse de un ídolo pagano, y la huella del báculo pastoral cristiano quedó impresa en él (Charles O'Connor, Rerum Hibernicarum Scriptores Veteres, pg. 99). El folklore y la arqueología ponen de manifiesto que los grabados de bastones o báculos son anteriores al cristianismo, propios seguramente de las sociedades pastoriles neolíticas.

Menhir de Arritxulangaña (Navarra). (C) Cromlech, 2007, para Celtiberia.net. Según el autor de la fotografía, tiene grabado el báculo de la Colegiata de Roncesvalles. Me permito dudar de la atribución cristiana.

viernes, 27 de julio de 2018

Cruces del antiguo Camiño dos Arrieiros

Revisando mis notas de campo de 2007 para ver qué había anotado sobre el túmulo de Penas Verdes, veo con nostalgia la vieja estela cruciforme de la carretera a Rediz. No la recoge Juan José Burgoa en su trabajo de 2013 sobre As cruces de pedra do Camiño Vello dos Arrieiros (Cátedra). Es normal que no la haya descrito porque es inédita, y aunque en su estudio maneja fuentes de Celtiberia.net (que no detalla), yo no la había publicado entonces. Aprovecho para referenciar sus fuentes celtibéricas, todas de mi autoría y firmadas con el pseudónimo Onnega / Onega:

  1. Un camino prehistórico: Camiño dos Arrieiros, julio de 2007
  2. Cristo de Mouraz, enero de 2008
  3. Necrópolis de Pena Branca, enero de 2008


Estela cruciforme de Rediz-O Campo-Azcoito. (C) Dolores González de la Peña, 2007.

Es una pequeña cruz de pizarra con las siguientes dimensiones: 58 cm de ancho; 72 cm de alto. Los brazos son muy desiguales y recuerdan un poco a las cruces en forma de mariposa de Bretaña, las medidas de los bordes de cada uno son: 24, 29, 27 y 28 cm (en el sentido de las agujas del reloj). En ella se han grabado una cruz en el centro, cuyo brazo inferior se curva en forma de anzuelo hacia el brazo derecho de la cruz; bajo ella dos letras invertidas, AP, y una tercera letra, C, girada hacia el brazo derecho. La cruz se encuentra chantada en un pequeño túmulo junto a la carretera, pasado Rediz y antes del cruce que lleva a O Campo y Azcoito, a la izquierda de la vía. El túmulo, de pequeñas dimensiones, podría ser una mamoíña, o únicamente una forma de resaltar la cruz sobre un rudo pedestal de tierra. El revés de la estela también tiene grabada en el centro otra cruz, como la delantera, pero con todos los brazos rectos.

En el supuesto caso de verificarse que el montículo de tierra sea una mamoíña, tendríamos ya dos cruces sobre túmulo en A Faladora (junto con el Cristo de A Faladora). No está catalogada ni inventariada.

Ubicación del montículo con la estela cruciforme. Se ve al lado izquierdo de la carretera, antes del cruce con los indicadores que señalan a O Campo, Azcoito y Curuxeira.

Examinando la microtoponimia del visor PBA de la Xunta, veo un sugerente Coto dos Frades en las inmediaciones, y algo más arriba Cruz de Salgado. Las letras grabadas en la cruz coinciden con las iniciales de algunos de los nombres de lugar de la zona: C = Curuxeira / Campo?; A = Azcoito?; AP= As Pontes? También la numeración de los marcos en las mojoneras es bastante corriente (si consideramos la posibilidad de que sea una cruz de término, o una estela funeraria reutilizada como cruz de término).

Pero entre nuestras favoritas, además del Cristo da Faladora, está la cruz de Chao do Bidueiro, en el lugar de Suapena, inmediato a A Pena Moura. Fue dibujada por Maciñeira exactamente tal y como se ve desde el camino.


Cruz de Chao do Bidueiro (Suapena). (C) Dolores González de la Peña, 2007.

No quiero acabar sin mencionar otra cruz que falta en el estudio de Burgoa, ya que casi toca Pena de Francia; es precisamente la de Pena de Francia.


(C) Dolores González de la Peña, 2014.

jueves, 26 de julio de 2018

Gran menhir o pedrafita de A Faladora, con su G.II-1 y G.II-2

Lo que cambian las cosas en 11 años... Hemos pasado de no saber distinguir un menhir que tenemos delante de las narices, a que aparezcan como setas (menhires de Melide, por ejemplo).


(C) Dolores González de la Peña, 2007. Gran menhir de Pena Faladora.

Cuando en 2007 recorrí el Camiño dos Arrieiros por la sierra de A Faladora para localizar, con el libro de Maciñeira bajo el brazo y siguiendo las recomendaciones de X.M. Bello Diéguez, los principales túmulos y dólmenes descritos por él, me topé por casualidad con un menhir tumbado que, aunque no tenía claro que fuese un menhir, algo me decía que sí. Sobre todo tras ver la ingente cantidad de fotos de menhires tumbados y medio hundidos en la tierra que nuestro compañero de Celtiberia.net, Cromlech, colgaba sin cesar (v. Ruta de menhires de Legaire. Araba). Tras publicar en aquella web con otro pseudónimo medieval, Onnega, los resultados de nuestro recorrido, Un camino prehistórico: Camiño dos Arrieiros, con documentación y fotos (Forno dos Mouros, Cristo da Faladora, necrópolis de Pena Faladora, y por supuesto el posible menhir, que identifiqué como el menhir que había descrito Barros Sivelo y que Maciñeira no logró encontrar) los comentarios fueron bastante desesperanzadores, incluso rozando el pitorreo (pero era divertido):

-"el primer menhir metamórfico, menuda primicia noraboa..."

El caso es que nadie nace aprendido, como se suele decir. Y todos los cambios requieren tiempo para asimilarlos. Salvando la diferencia, y si se me permite la comparación exagerada, algo parecido le ocurrió a Sautuola con Altamira, hasta que empezaron a aparecer más cuevas pintadas. Hoy, 11 años después de aquella aventura, en la que también encontramos el alineamiento de marcos territoriales en el que se integraba el menhir (tal vez reutilizado para este fin), resulta que ya es un bien catalogado como menhir, y tiene hasta su G.II-1 (ÁREA DE PROTECCION INTEGRAL) y su G.II-2 (ÁREA DE RESPETO) desde noviembre del año pasado. ¡Ave María Santísima! Prometo que no volveré a pronunciar en vano el nombre de la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural.

¡Vade retro maquinaria pesada! No podréis acercaros a su perímetro de seguridad.


Ficha del menhir en el inventario de Patrimonio. Si se abre por completo la ventana aparecen los datos referidos a su nivel de protección. (C) Visor de Aproveitamentos Forestais, Xunta de Galicia.


(C) Dolores González de la Peña, 2007. Alineamiento que señala el límite territorial que corre por el Alto da Faladora, publicado por primera vez en Celtiberia.net 2007 (Un camino prehistórico: Camiño dos Arrieiros). ¿Tal vez un límite territorial de origen prehistórico?

Mámoa das Penas Verdes 2 / A Pena Moura (As Pontes)


Fotografiada por mí en 2007 mientras recorríamos el Camiño dos Arrieiros bordeado por los túmulos descritos por Federico Maciñeira (Bares. Puerto hispánico de la primitiva navegación occidental, 1947, ed. Bouza Brey) ahora la identifico correctamente gracias a los visores de la Xunta. Se trata de la mismísima Pena Moura, que da nombre al lugar.

Me la indicó un lugareño que trabajaba su leira en A Pena Moura cuando le pregunté dónde estaba el famoso Forno dos Mouros: "sí, está por alá arriba onde os molinos; hay moitos, algúns ten chantos coma personas...; pero aquí ten outros, detrás do depósito de auga".

Se trata de una mámoa con restos de la coraza y la cámara, que todavía conserva la losa de cobertura y una lancha completamente descolocada hincada en la informe masa tumular. Presenta como peculiaridad el hecho de estar situada apoyándose en el crestón o afloramiento que se ve al fondo y que se inicia aquí a un nivel más bajo. Es posible que se haya aprovechado parte de él en la construcción funeraria, tal vez como parapeto o primitivo contrafuerte.

Otra vista, más cerca, de la cámara. (C) Dolores González de la Peña, 2007.

En apoyo de esta hipótesis, Criado Boado y Vaquero Lastres ("Monumentos, nudos en el pañuelo. Megalitos, nudos en el espacio: análisis del emplazamiento de los monumentos tumulares gallegos", Espacio, Tiempo y Forma, Serie I, T. 6, 1993, págs. 205-248) dicen que existen "ejemplos de monumentos megalíticos en los que la cámara ha sido construida utilizando y aprovechando una afloración de roca del sustrato. Algunos ejemplos aportados por Maciñeira y pertenecientes a Serra Faladoira permiten documentar que, si bien este fenómeno no es general, tampoco es excepcional o accidental". De todas formas, este caso concreto de Penas Verdes no fue descrito ni estudiado por Maciñeira, pero sería representativo de la tipología.

Esa pluralidad de ejemplos aportados por Maciñeira a los que aluden Vaquero y Criado, finalmente se reduce a una muestra que mencionaría don Federico en la obra que estamos consultando: sería la de Monte do Grou, que no soy capaz de encontrar en el texto al no indicar estos autores la página correspondiente en su cita. Busco y rebusco en mi Bares. Puerto antiguo... y no encuentro nada sobre esta extrañísima tipología semihipogea que a lo mejor es exclusiva del megalitismo gallego, y merecedora de un estudio más pormenorizado.

Sin embargo, sí existe el túmulo aludido en Monte Grou. Cándido Rico, de la web Megalitos Arqueolóxico, me había informado de su existencia en 2008: "leí que te interesaban aquellos casos en los que un afloramiento natural era aprovechado para una cámara. Te recomiendo la subida a la cumbre del Monte Grou en As Pontes, donde al lado de un mojón de referencia geodésica de Endesa, encontrarás un túmulo con esas características".

Así que recurro de nuevo a Cándido Rico, que me informa del error en la cita bibliográfica de Vaquero y Criado. Maciñeira describe el túmulo de Monte Grou en su otra obra sobre los túmulos de Ortegal. Así es, concretamente en la parte publicada en el BRAG , nº 273, pg. 316: "sobre el lugar de O Grou en dirección O. y en un rellano que forma el encuentro de dos laderas en las altas estribaciones de la montaña, encuéntrase la medoña 168 [...]. Al SO. de ésta como a unos 400 m y no lejos del castro natural [cerro] número VI [de su plano], aparece también aislado de los grupos anteriores y siguientes el túmulo 169, de unos 15 m de diámetro. Ocupa la cúspide de un elevado cabezo que ante los contrafuertes de la elevada montaña, en plano inferior a éstos, cierra y domina el valle por aquella parte, al N. del lugar Castro de Uz, sirviéndole de majestuoso coronamiento. Y en la gran excavación que le han efectuado los buscadores de tesoros dos mouros, pude observar la interesantísima circunstancia, según indica el croquis que acompaño, de haberse utilizado una saliente de la pizarrosa roca sobre el terreno para que por su más adecuada cara sirviese de soporte parietal de una cámara, caso que se repite en la comarca en el nº 14 de la vía Faladora [nº 73 de la obra Bares. Puerto hispánico...., 1947, pg. 78 - necrópolis de Pena Branca: "aprovecharon una apropiada saliente de la roca sobre el suelo, a fin de que hiciese las veces de soporte del menguado dolmen por el W"].

Por lo que veo, los dos ejemplos de Maciñeira en Monte Grou y Pena Branca se refieren al aprovechamiento como ortostato de una lancha solitaria que aflora de la tierra de forma natural, y no al adosamiento total y semihipogeo del túmulo a un largo crestón pizarroso que recorre la dorsal. En principio parecen dos formas constructivas distintas: en la descrita por Maciñeira se aprovecha un elemento pétreo natural similar a un ortostato para construir la cámara in situ, quedando integrado en la construcción, y en el caso de Penas Verdes la cámara penetra, a modo de hipogeo, un largo crestón pizarroso que forma el largo contrafuerte natural del cordal.

Entre mis notas de 2007 había contrastado también la hipótesis de Tilley, "The powers of rocks: Topography and monument construction on Bodmin Moor" (World Archaelogy, 1996, nº 2), y Bradley, "Ruined Buildings, Ruined Stones: Enclosures, Tombs and Natural Places in the Neolithic of South-West England" (World Archaeology, 1998, Vol. 30, nº1). Estos autores destacaban, respectivamente, una predilección por la ubicación de los megalitos en la proximidad de crestones y afloramientos rocosos (Tilley) y un modelo constructivo megalítico imitativo de los crestones y afloramientos (Bradley). Pero esta nueva tipología de túmulos funerarios semihipogeos adosados e integrados en el propio crestón, supera con creces todas las expectivas indicadas por Tilley y Bradley.

Túmulo adosado al largo crestón rocoso que remata A Panda da Serra. (C) Dolores González de la Peña, 2016.

Otro caso que tengo fotografiado en la misma zona es el Túmulo da Panda da Serra, que según el visor PBA de la Xunta es la mámoa 4 del grupo que denominan "Cruz da Serra Faladora" (al que pertenece el famoso Forno dos Mouros). También adosado a crestón, tiene un aire con el de Penas Verdes no sólo por este motivo, sino también por el enorme ortostato (seguramente menhir) que decora el túmulo.

Libreta de campo de 2007 con las anotaciones y dibujo del túmulo de Penas Verdes / Pena Moura. (C) Dolores González de la Peña.

El orofitotopónimo Penas Verdes, motivado por el intenso color verde de la hierba y del tapiz vegetal que cubre los crestones y el túmulo, anuncia tal vez un lugar especialmente húmedo. Habrá de estudiarse en relación con el colorido de otros penedos de la zona: Pena Moura y Pena Branca.

viernes, 8 de abril de 2016

Túmulo en A Panda da Serra Faladora


Podría tratarse del túmulo 30 de la numeración de Maciñeira (Bares, pg. 49 y 50), que en 1900 presentaba una curiosa corona de losetas de pizarra. Ya en 1933, cuando lo volvió a ver, la corona había sido destruida por los chalgueiros, que habían dejado al descubierto parte de la cámara. De no ser el túmulo 30 con uno de los ortostatos desmontado totalmente y extraido de la cámara, con lo que se pondría de manifiesto la continua expoliación del yacimiento, podría tratarse de un nuevo túmulo no identificado por Don Federico, tal vez con un menhir o marco hincado en su frente. Se sitúa próximo a los tres túmulos de Forno dos Mouros, entre ellos y el Cristo da Faladora, pero en la parte superior o Panda da Serra y cerca del nacimiento del rego Casateites. Dicho hidrónimo podría estar motivado por la proliferación de dólmenes en ese sector de la sierra Faladora, consideradas las estructuras megalíticas como casas techadas o cubiertas con losas.

NOTA DE 2018: según veo en el visor PBA de la Xunta, es la que identifican como mámoa de Cruz da Faladoira 4. Entiendo que responde a la misma tipología de túmulo adosado a crestón que estamos viendo en la zona, como el de Penas Verdes / Pena Moura.

martes, 25 de agosto de 2015

Nuevo menhir en A Faladora

Nuevo* menhir en A Faladora con sus descubridores Sabela y Jorge López González (clic sobre la imagen para ampliar).

Con este nuevo* menhir que encontramos hace unos días en Pena Faladora mientras buscábamos el gran menhir de cerca de cuatro metros que habíamos localizado en 2007 (Un camino prehistórico: Camiño dos Arrieiros), va cobrando cuerpo la existencia de un alineamiento megalítico ante la necrópolis tumular.

 Gran menhir de Pena Faladora del que había hablado Barros Sivelo en Antigüedades de Galicia, 1875, y cuya situación se ignoraba hasta 2007.

Se encuentra asimismo caído formando parte del alineamiento de marcos que separan los concellos de Ortigueira y Mañón, y tal y como se aprecia en la fotografía se trata de un mineral elegido a propósito por su belleza ya que en el momento de formación del mismo se aglutinaron grandes incrustaciones de cuarzo blanco que contrastan con el gris oscuro de la pizarra. Está sin duda trabajado por las cuatro caras, presenta una sección transversal cuadrada y extremo distal ligeramente apuntado. Por lo que parece, en época relativamente reciente se aprovecharon por lo menos estos dos megalitos alineados entre sí y con el Cristo da Faladora, para delimitar, mediante la instalación de pequeños marcos entre ellos, los territorios de dos concellos.

*Según me ha indicado Xabier Moure al día siguiente de haber publicado esta entrada, el nuevo menhir de dos colores y altura aproximada de dos metros ya había sido descrito por él como pedrafita en 2014, formando parte de un posible alineamiento ("Aliñamento lítico prehistórico na Faladoira?" - onosopatrimonio.blogspot.com).
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Nota do 15/10/24: nos Deslindes entre os concellos de Mañon e Ortigueira, e máis no Caderno de Campo respectivo (1940 - arquivos do IGN) descríbese perfectamente un aliñamento de fitos entre Pena Faladora e Campo do Bidueiro (mollóns 32 a 33): "la línea de término está jalonada por un gran número de hitos a distancias bastante próximas y que la definen perfectamente". Son tantos que nin se molestan en enumeralos. Dada a gran diferenza de tamaño entre eles, consideramos que é bastante probable que en época reciente se teñan aproveitado os grandes menhires dunha especie de avenida procesional relacionada coas necrópoles tumulares desta dorsal, para formar a liña de demarcación dos concellos engadindo marcos de tamaño estándar.

Liña de demarción de fitos entre Pena Faladora e Campo do Bidueiro, co Cristo da Faladora no medio. (C) Caderno de Campo do deslinde Ortigueira - Mañon (1940 - IGN).

domingo, 29 de junio de 2014

"Falar os bois" y A Faladora

"Fasta, boi! Vorta!... Bamo, boi. Fasta, Marinheiro. Vorta, Brilhante! Diacho!"

Finalmente he tenido que rehacer esta entrada. Será la acepción poética del latín afflare, "alentar, animar, mover, excitar", la candidata elegida para explicar la expresión del gallego-portugués "(a)falar os bois" y del asturiano "(a)falar les vaques", pues en estas frases se conserva el viejo sentido de afflare: soplar, echar el aliento, insuflar, impulsar, apoyar. Incluso el sentido de "acariciar" del posible derivado de afalar, afalagar, estaba ya presente en el latín cuando nos decían los antiguos poetas que Céfiro acariciaba con su aliento las flores, impulsando así su crecimiento.
  • "El viento de Zéfiro afalagava las flores" (mismo uso que afflare).

La evolución de afflare hacia afalar y falar se explica fácilmente por el desarrollo natural de una vocal epentética, afalare, y aféresis condicionada (a)falar por la especialización semántica.

La voz humana como soplo, como aliento que acaricia, como expiración, porque a fin de cuentas la voz se genera afflando, expeliendo el aliento o el aire através de los órganos de la fonación. La misma relación entre aliento y voz existía también en griego clásico entre pneuma (aliento, viento) y phone (sonido), refiriéndose el phone a la acústica del pneuma.

Me lo han soplado, se oye todavía para dar a entender que nos han dicho algo. En latín se utilizaba sufflare (sufflare aliquid alicui), y en francés se conserva en expresiones como "qui vous a soufflé cela (aux oreilles)?".

Según se estudia en la actualidad fue Saussure el que describió el signo lingüístico como formado por dos caras, los sonidos y el significado asociado a ellos. Realmente la articulación del signo en estos componentes puede remontarse por lo menos a los nominalistas, que utilizaron el concepto de flatus vocis para referirse a lo que nosotros llamamos significante. La voz expelida. Abelardo decía que el lenguaje humano era un flatus vocis. Ya hasta va pareciendo que no es novedad relacionar (af)flare con falar.

Según Carré Alvarellos, Eladio Rodríguez y Franco Grande "(a)falar os bois" significa "guiarlos, conducirlos; dar voces a estos animales para que aceleren el paso o cambien de rumbo" (Diccionario de Diccionarios), es decir, animarlos, excitarlos (mismas acepciones que el afflare latino).

En castellano "falar os bois" tiene su equivalente en "halar los bueyes", no existe *"hablar con los bueyes":
  1. "Cuando uno viene del campo y sabe lo que es recolectar el café, y jalar las vacas y todas estas cosas..." (Una patria de propietarios y no de proletarios)
  2. "Gregorio se tiró al suelo y empezó a jalar los bueyes pa lao del paredón" (Cantos de elote tierno, María Mayela Padilla)
  3. "Cuando ya acabó de hacer la leña, que ya se iba a ir pa su casa, empezaron a jalar los bueyes y las guarniciones empezaron a dar de sí" (Cuentos españoles de Colorado y Nuevo Méjico)  
Aunque casi todos los ejemplos que he encontrado son del español de América, no parece posible sostener que nuestro falar y el equivalente castellano halar provengan de fabulare, y a estas alturas dudo de que provengan de la base germana *HALÔN, "tirar de algo, atraer" (v. halar en el Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana, de Corominas). En el español de América también halar tiene una acepción erótica que se explica del sentido latino de afflare, "excitar"; acepción que Marcial Valladares recogía en su Diccionario gallego-castellano, "tener relaciones amorosas (Pensa moito e fala pouco, O moito falar é vicio)".

En resumidas cuentas estamos ante otra forma romance, llena de matices, de expresar la capacidad humana del habla: el castellano cuando habla, fabula (fabulare > hablar), en cambio los gallegos, portugueses y asturianos, cuando falan, acarician como Céfiro, impulsan con su aliento, hacen sonar sus instrumentos de viento - órganos de fonación (afflare > (a)falar).

A Faladora (Affladora) podría acomodarse al sentido de afflare, "soplar". El topónimo vendría motivado por ser un lugar ventoso. También se acomodarían a la base afflare, "hablar", otras dos propuestas existentes: la que relaciona su nombre con la capacidad de sus crestones de pizarra de devolver la voz en forma de eco (faladora), y la que relaciona el topónimo con el antiguo camino que discurría por su dorsal, por el cual los arrieros afalarían sus recuas.

Eólicos en A Faladora (As Pontes de García Rodríguez).

Otro orónimo próximo que podría hacer referencia a las condiciones climatológicas de esa parte del cordal es A Coriscada,  de corisco, "golpe de agua fria con viento" (Marcial Valladares).

domingo, 19 de mayo de 2013

El menhir fantasma de A Faladora

Leo en un desplegable realizado por el Club de Montaña de Ferrol sobre la ruta del Camiño dos Arrieiros que a partir de la Cruz da Faladora hay "un posible menhir tirado camiño do repetidor". Para empezar el menhir está caído, porque lo que se dice tirado... es más bien imposible, a no ser que una de esas gigantas portadoras de megalitos lo haya arrojado al suelo, cansada de su carga.

Para continuar, no se trata de un posible menhir, es un menhir.

Este menhir es, ni más ni menos, que uno de los menhires que describió Barros Sivelo en Pena Faladora (Antigüedades de Galicia, 1875), considerados por él menhires de demarcación, y que años más tarde Federico Maciñeira no consiguió localizar precisamente por estar tumbado y prácticamente incrustado en la tierra, sobre todo por ser tan descomunal (casi alcanza cuatro metros de longitud) que parece un afloramiento de piedra.



 (C) Ángel Facio.

domingo, 21 de febrero de 2010

Menhir de Pena Faladora / Faladoira


Se trata del menhir más grande de Galicia, pues supera en unos 40 cm la longitud de A Pedra Alta de Cortegada. Tiene casi cuatro metros de largo y se conocía de oídas: Barros Sivelo lo mencionaba a finales del siglo XIX, situándolo en la necrópolis tumular de Pena Faladora, sin embargo Maciñeira no logró encontrarlo en su ruta por la sierra a principios del XX, lo que le llevó a suponer que Barros había confundido alguno de los pequeños mojones de la zona con un menhir.

Fue redescubierto por mí en 2007 y publicado en Celtiberia.net, Un camino prehistórico: Camiño dos arrieiros y a pesar de la polémica inicial que quedó registrada en los comentarios a aquel artículo, en donde se dudaba de su cualidad de menhir, en la actualidad ya comienza a considerarse entre los más altos de la península: Comparativa de algunos de los grandes menhires de la Península Ibérica.