sábado, 24 de noviembre de 2018

La sauna castreña de O Sarridal: una precisión terminológica

Ya van varias noticias en la prensa y en algún blog describiendo la Pedra Formosa del castro de O Sarridal (Cedeira) como la más antigua de Galicia (La Pedra Formosa de Cedeira es la más antigua de Galicia, Diario de Ferrol, 24/11/18). En todas ellas se pone de manifiesto el error de aplicar el nombre de Pedra Formosa a todo el edificio castreño (pars pro toto), y debemos precisar que dicho nombre nunca se ha empleado para referirse al conjunto de estos edificios balnearios. De ahí que pasemos a aclarar algunas cuestiones terminológicas referentes a estas construcciones exclusivas del noroeste peninsular.

En la punta de O Sarridal, formando parte de un castro prerromano, se ha excavado recientemente una sauna o edificio para tomar baños de vapor, costumbre higiénica y ritual (de purificación) que practicaban los antiguos pueblos galaico-lusitanos y astures, tal y como atestiguaba Estrabón en el cambio de era. El conjunto del edificio puede denominarse saunasauna castreña, o bien monumento con forno (nombre que recibió por parte de los arqueólogos en tiempos pasados, cuando no se sabía muy bien a qué función estaban destinadas estas construcciones).

Según las dataciones de C14 difundidas en los medios de comunicación, es correcto decir que la sauna castreña de O Sarridal podría ser la más antigua de las descubiertas hasta ahora en Galicia. Las dataciones, además, refuerzan la cronología prerromana de estos edificios, que ya se conocía a partir de los datos estratigráficos proporcionados por los resultados de las excavaciones arqueológicas, pues muestran cómo la mayor parte de estas construcciones de la Edad del Hierro son amortizadas, transformadas o abandonadas durante la romanización posterior. Por lo tanto no se sostienen las tesis que adscriben los baños de vapor galaico-lusitanos y astures a la romanización de nuestro territorio, como por ejemplo la reciente de Sergio Ríos. 

(C) Andregoto Galíndez, 2018.

Conjunto de la sauna castreña de O Sarridal con sus relajantes y espectaculares vistas al mar; se podría haber completado el saludable baño de vapor con los beneficios de la talasoterapia propiciados por la brisa marina. El edificio se articula en cuatro espacios, de izquierda a derecha: un atrio enlosado con bancada, cuya función podría haber sido la de vestuario; la cámara donde se tomaban los baños de vapor en el medio; la pila o piscina de agua fresca (para alternar los baños de vapor con el frío, y completar la higiene); y el horno en el extremo de la derecha, donde se producía la combustión necesaria para generar el vapor vertiendo agua sobre piedras candentes (cantos rodados, como los que han ido apareciendo en los casos de la sauna de Espasante y en la de Sarridal, según información proporcionada por el arqueólogo E. Ramil).


Muro de piedra seca con arco de medio punto, que separa el atrio de la cámara de vapor. En otras saunas castreñas, sobre todo en las que se conservan en Portugal, el atrio estaba separado de la cámara de vapor mediante una losa monolítica de piedra perforada en su centro para dar paso a la cámara. Estas losas monolíticas, a menudo grabadas con decoraciones geométricas a base de sogueados, trisqueles, o espirales, etc. son las llamadas Pedras Formosas, por ser excepcionalmente hermosas, valga la redundancia.

En la sauna de O Sarridal el tabique de separación que da paso a la cámara no es, como puede observarse, un monolito de piedra o Pedra Formosa. Presenta la particularidad, única, de haberse conservado en su integridad esta solución arquitectónica prehistórica, de doble murete de piedra seca que va formando un arco de medio punto por aproximación de hiladas. Aunque el murete no sea una Pedra Formosa, se le puede denominar así, pues cumple la misma función y tiene un aspecto similar. La Pedra Formosa es, por lo tanto, un elemento arquitectónico que forma parte de la sauna; en ningún caso debe confundirse con el edificio en su conjunto.


Vista desde el interior de la cámara de vapor: la cámara conserva parte del suelo formado por grandes losas de pizarra. En la parte delantera vemos la "Pedra Formosa" con su pequeño acceso; desde este ángulo se perciben los restos de la doble capa o doble muro de piedra.


Piscina o pilón para agua fría entre la cámara de vapor y el horno. Puede verse en el fondo del receptáculo la salida de la canalización de agua. Suponemos que el agua no estaría demasiado fría, al estar pegado el pilón al muro del horno. Se trata de una solución ciertamente innovadora, pues en otras saunas la piscina se sitúa incluso fuera del edificio. Según Villa Valdés esta disposición del tanque de agua responde a las saunas del "modelo primigenio, con un cuerpo central delimitado por paredes rectas que remataban en cabecera semicircular cerrada y junto a la cual se disponía el tanque transversal, abierto en el piso de la cámara y chapado con losas de pizarra" ("Las saunas rituales de la Edad del Hierro de tipo cantábrico y su efímera perduración bajo dominio romano", Férvedes, nº 9, 2018).

Sector del horno.

En resumen

  1. Sauna castreña = edificio balneario prerromano exclusivo del noroeste peninsular
  2. Pedra Formosa = solución arquitectónica divisoria entre las estancias del edificio balneario, a menudo un monolito de piedra con decoración geométrica, otras veces, un murete con vano, como el de O Sarridal
  3. Monolito = piedra tallada en una sola pieza, puede aplicarse a las Pedras Formosas que están talladas en una sola pieza, pero no al murete de O Sarridal ni a la sauna en su conjunto

jueves, 22 de noviembre de 2018

O Confurco (Ferrol)

En Ferrol existen dos Confurcos, el de Mandiá y el de Doniños. En contra de alguna definición que podemos encontrar en los estudios generales sobre toponimia gallega ("Confurco, que se refire á confluencia de dúas ladeiras" - Cabeza Quiles, Toponimia de Galicia), Confurco no alude a una forca entre montes, es decir, a la depresión que se forma en la junta de dos montes. No se trata de un orónimo, sino de un odónimo, relativo siempre a la toponimia viaria.

En documentos italianos el término antiguo Confulcium o Confurcium se interpreta como un "bivio, forca, strada che si spartisce in due" (Delfino Muletti, Memorie storico-diplomatiche appartenenti alla città ed ai marchesi di Saluzzo). Un cruce o confluencia de dos caminos, o de un camino que se divide en dos.

En nuestros documentos medievales con frecuencia el contexto alude precisamente a las encrucijadas que forman los cruces viarios de los Confurcos, o a las vías que llevan hacia ellos (vereda, carreira): 
  • per illas incruziliadas de subtus Confurcu (año 1102-1109, tumbo de Caaveiro) - referente al Confurco de Mandiá
  • et uadit ad illum confurcum de cauto de illa encruzelada quomodo uadit sursum cabo uereda (año 1176, Toxos Outos)
  • ad Mamuas do Confurco inter sanctum Iacobum de Carreira et Surdiis (año 1176, Sobrado)

En francés encontramos la misma explicación, "confurcum, "endroit où plusieurs chemins se croisent" s'est fossilisé dans plusieurs lieux-dits: Couffours / Confoux" (Stéphane Gendron, La toponymie des voies romaines et médiévales: les mots des routes anciennes", 2006). La base de formación es similar a la de Carrefour (cruce de cuatro caminos).

Asimismo, Du Cange define la variante confurtium como forum o compitum, "cruce de vías de comunicación, lugar donde se juntan varios caminos", y explica que a veces funcionaban como mercados.

Bordeados en algunos casos de túmulos funerarios neolíticos, como testigos de la remota antigüedad de nuestros caminos, los Confurcos eran lugares donde se realizaban sacrificios a los lares compitales o de las encrucijadas durante las Compitalia: "ubi viæ competunt, tum in compitis sacrificatur" (Varrón).

O Confurco de Doniños - Ferrol. Encrucijada del compitum rodeada de dos campos de túmulos funerarios, el de Monte Ventoso y el de Brión.

martes, 20 de noviembre de 2018

O Pieiro (Ferrol)

Seguimos explorando el paisaje arqueotoponímico del cabo Prioriño en Ferrol. Intriga el topónimo O Pieiro, explicado por Cabeza Quiles como derivado de pía (< latín pila, "receptáculo o concavidad de las rocas"). Así define Carré Alvarellos pieiro: "Pilón, receptáculo de piedra que se utiliza para lavar, beber el ganado, etc.".

Según nuestro informante Daniel de las Heras, con familia en O Pieiro, por el camino que va de O Confurco a O Pieiro se puede "observar la presencia de pías", es decir, formaciones rocosas con piletas probablemente originadas por la erosión eólica, lo que podría justificar la propuesta del profesor Cabeza Quiles.

Pías en O Pieiro. Fotografía por cortesía de Daniel de las Heras.

No obstante, y de acuerdo con el carácter de antiguo puerto ballenero de Prioiro que vimos en la entrada anterior (Novaterra), podemos arriesgar una etimología a partir del latín petrarium, "[muelle] de piedra" > pedreiro > peireiro > pereiro, forma que sufriría haplología o supresión de sonidos idénticos y próximos (la erre, en este caso), peeiro, y a continuación, disimilación de las dos es: pieiro.

O Pieiro, sería, por lo tanto, de la familia del sustantivo peirao, "muelle", derivado del latín petranum.

Faro de Prioriño, en Pieiro Chico. (C) Dolores González de la Peña, 2018.

Existen dos Pieiros, O Pieiro Grande y O Pieiro Chico, y entre ambos el topónimo Entrepieiros. Si el nombre no refleja la existencia de pequeños puertos o radas para la pesca, podría indicar, cuando menos, el carácter pedregoso de los dos espolones que forman el cabo Prioriño.


En la "Descripción del Arciprestazgo de Trasancos", del Diccionario Geográfico de Tomás López (Provincia de A Coruña, f. 479 y siguientes), podemos leer que O Pieiro era el nombre que recibía todo el monte cuya cumbre remata en Monte Ventoso, y que antiguamente se conocía como Monte del Consejo: "en su cima tiene un llano de más de una legua, y en él dos casas de vigías para descubrir el mar, que a la una llaman la Zapatera, y a la otra Monte Ventoso, por estar en lo más alto".

La forma Consejo será castellanización de Consello, pronunciación seseante de Concello, que aquí indicaría la propiedad municipal o comunal del monte. 

sábado, 17 de noviembre de 2018

Novaterra (Ferrol)

¿A quién le importa el nombre correcto de un monte de los ártabros perdido al noroeste del noroeste? 

Cerca de O Pieiro, en Ferrol, existe un orónimo que lleva el curioso e incorrecto nombre en la cartografía actual de Novateira, imposible de reducir a étimo alguno. Si examinamos las minutas y planimetrías previas a la carta geográfica (IGN) podremos observar que el nombre correcto era Novaterra, y que además existía de forma redundante, junto a él, el orónimo Monte Nuevo, que ratifica la corrección de Novaterra frente a Novateira.


El orónimo Novaterra pertenece a la misma familia de topónimos que Terranova (Newfoundland), Nieuwland, Nieweland, Nova Terra Laboratorum (El Labrador), etc. que nos indican nuevos descubrimientos de territorios y el establecimiento en ellos por parte de colonos. En el caso del Novaterra ferrolano parece que el nombre, latino, pudo haber sido puesto por colonos romanos, aunque no alcanzo a explicar por qué se dignaron a concederle tal distinción si es un accidente costero visible sólo en navegaciones procedentes del Atlántico norte... Su ubicación como referencia náutica para viajes marítimos procedentes del norte me lleva a concluir que se impuso por vía culta, siendo nuestro Novaterra la primera tierra firme que avistaron, tal vez, los colonos bretones que llegaron a Galicia.

También, como en Terranova, cerca de Novaterra se cazaban ballenas: "la primera noticia documentada de un puerto ballenero en Galicia, el de Prioiro, en la costa ferrolana, data de 1288. Se trata de un documento en el que Sancho IV confirma otra carta anterior, del año 1286, en la que el rey salvaguarda el derecho del monasterio de Sobrado a percibir parte del diezmo de la ballenación que le correspondía en aquel puerto" (Felipe Valdés Hansen, Los balleneros en Galicia (siglos XIII al XX), Fundación Barrié, 2010).


Cuadro dentro de un cuadro de Lugrís representando la caza de ballenas por parte del Herakles en Newfounland o Terranova. (C) Dolores González de la Peña, 2017.

Pero después de dejar volar la fantasía, y gracias a la aportación de Daniel de las Heras, amable lector que me indica la existencia del microtopónimo Lobateiras por los alrededores, no podemos descartar que el nombre correcto del monte haya sido Lobateira, "guarida o lugar de lobatos". Teniendo en cuenta que la confusión de alveolares es frecuente en topónimos, como Leixa / Neixa (documentado de doble forma en la Edad Media), es posible que a los cartógrafos les sonase como Novateira lo que era un Lobateira, y que a continuación lo transformasen en Novaterra por influencia de Finisterra. 

El Pasatiempo (Betanzos)

Mucho antes de que la gente visitara Isla Mágica, Terra Mítica o Parque Europa, los gallegos García Naveira diseñaron El Pasatiempo. Y aprovechando que el primer parque temático de la historia se nos desmorona otra vez, pendiente de la ejecución de un presupuesto de restauración en el que se van a invertir 600.000 €, retrasado porque todavía se carece de proyecto, rescato un artículo que publiqué hace once años en la web Celtiberia.net, ya que también estaba adquiriendo calidades decadentes, como la inversión de sus fotografías y el desajuste del texto.



"Nos sentamos a la sombra de las acacias, en un banco de piedra cubierto de hojas. Enfrente se abría la puerta del laberinto misterioso y verde. Sobre la clave del arco se alzaban dos quimeras manchadas de musgo, y un sendero umbrío, un solo sendero, ondulaba entre los mirtos como el camino de una vida solitaria, silenciosa e ignorada"
Valle-Inclán, Sonata de otoño (1902)


Capitel de un templete.

El Parque del Pasatiempo (Betanzos) se comienza en 1893, en un momento dominado por la estética modernista finisecular, pretenciosa, que busca refinamiento, exquisitez, reflejar de alguna forma las esencias que se atribuía la burguesía de la época: un comportamiento aristocrático y una alta sensibilidad. De estos anhelos nace la obra de arte decadente, en forma de novela o de jardín. Son obras difíciles de entender desde los gustos actuales. Incluso para las bien estudiadas Sonatas de Valle-Inclán la crítica “sigue considerando que ese mundo de donjuanes, damas decadentes, mujeres fatales, aristócratas, y sensibilidad refinada y morbosa no puede tomarse en serio; por lo tanto, el autor tiene por fuerza que ser irónico” (1). Es posible hacer una lectura irónica del Valle modernista, pero no era esa la interpretación en la que pensaba el autor cuando redactó su obra; él valoraba y se sentía parte de ese mundo crepuscular que recreaba en sus obras. Don Juan García Naveira, dotado de una alta capacidad de emoción y un espíritu receptivo y sensible, intentó transmitir y recrear sus experiencias diseñando un jardín reflejo del alma.

Estanque del Retiro con la Torre de Hércules.

En la zona del parque que está sobre el Estanque del Retiro se lee esta inscripción que hoy nos puede parecer un poco infantil y presuntuosa, ya que el texto oculta malamente que su autor está proyectando la idea que tiene de sí mismo sobre el visitante:

UD. QUE LE GUSTA VIAJAR Y QUE TIENE CONOCIMIENTOS Y UNA EDUCACIÓN QUE SE SEPARA ELEVÁNDOSE DE LA DE LAS CLASES ELEVADAS DE ESPAÑA SACARÍA GRAN PROVECHO Y GUSTO VISITANDO TODO ESTE PAÍS DE ORIENTE.


El Palais Idéal del cartero Cheval es el precusor del Pasatiempo en la mezcla ecléctica de motivos y en algunas soluciones arquitectónicas: por la mezquita de Mohamed Alí se accede a un nivel superior del parque y por la Mezquita del Palais Idéal también se accede a una terraza. 

Pero el parque no sólo era un lugar de esparcimiento, parte de la zona temática fue concebida como material didáctico que completaba las enseñanzas que se impartían en las vecinas Escuelas García Naveira. El famoso panel del buzo es la materialización de una lección del libro de texto de las Escuelas: 


LOS BUZOS:
"El mar encierra tesoros inmensos: restos de naufragios y riquezas que se crían en sus enormes profundidades, tales como las perlas y el coral. Hay hombres que se dedican a extraer del mar estos tesoros: son los buzos. Los buzos deben de ser hombres sanos y de valor. Protegidos por un traje impermeable y sujetos a una cuerda resistente que los une al buque, bajan a ciertas profundidades del mar. Para poder descender y sostenerse, sus botas van guarnecidas de pesadas planchas de plomo. El buzo lleva, en una mano, una lámpara eléctrica, y en la otra, un hacha con la que defenderse de los grandes peces que pueden atacarle. La cabeza del buzo está protegida por un aparato de hierro, parecido a una gran bola, llamada escafandra, el cual tiene dos cristales de aumento en el sitio correspondiente a los ojos..." (2). 


Lo morboso define también la estética peculiar de esta época, es un “morbo” que hoy nos parece muy obvio, con ambientaciones conseguidas a base de damas pálidas y lánguidas, ataúdes y murciélagos. En uno de los relieves del parque se representa un murciélago muy realista, y en sus catacumbas no faltan dos sepulcros antropomorfos medievales reutilizados por los García Naveira como decorado.


En 1995 se comenzó a restaurar el parque del Pasatiempo, abandonado desde 1933.


Algunas especies de plantas se conservaron asilvestradas durante los años en que estuvo abandonado, como el caso de esta clemátide de las terrazas superiores. La clemátide se conoce también como alegría de los viajeros y es muy posible que Don Juan la haya elegido como pequeño homenaje a los emigrantes, o bien para representar su gusto por el turismo cultural y los viajes. 

En el estudio de Cabano, Pato y Sousa que menciono en las notas se insiste en el alto contenido simbólico del jardín, nada es inocente en este jardín iniciático. Según estos autores esto se debe a que don Juan era masón.

José Crespí Rodríguez, paisajista y director de las obras de restauración, nos informa de que muchas de las piezas que contenía fueron robadas o vendidas por los familiares de García Naveira, y que la parte baja del parque, de mayor extensión que la zona temática restaurada, había desaparecido totalmente. En la memoria de la restauración hace constar que “es un exponente inigualable del estilo ecléctico desarrollado en jardinería pública. Tanto el desarrollo de la estructura del parque como los elementos que lo componen son de gran calidad en su concepción y ejecución. El parque estaba concebido con gran riqueza ornamental y una gran imaginación e ingenio. Su interés radica en la gracia con la que se mezclaban los diferentes espacios por medio de soluciones que a veces sorprenden por la depurada técnica con la que están ejecutadas. Además es un extraordinario homenaje a América y a la emigración española” (3).


Dedicado al primer líder independentista peruano, el inca José Gabriel Túpac Amaru II, uno de los relieves modelados y enmarcados en cemento nos muestra sin tapujos la mayor atrocidad cometida por los funcionarios españoles en América, el desmembramiento del indio, cuya ejecución y la de su familia describe así un parte militar: “Luego subió la india Micaela al tablado, donde asimismo en presencia del marido se le cortó la lengua y se le dio garrote, en que padeció infinito, porque, teniendo el pescuezo muy delgado, no podía el torno ahogarla, y fue menester que los verdugos, echándole lazos al cuello, tirando de una a otra parte, y dándole patadas en el estómago y pechos, la acabasen de matar. Cerró la función el rebelde José Gabriel, a quien se le sacó a media plaza: allí le cortó la lengua el verdugo, y despojado de los grillos y esposas, lo pusieron en el suelo. Le ataron las manos y pies a cuatro lazos, y asidos éstos a las cinchas de cuatro caballos, tiraban cuatro mestizos a cuatro distintas partes: espectáculo que jamás se ha visto en esta ciudad. No sé si porque los caballos no fuesen muy fuertes, o porque el indio en realidad fuese de hierro, no pudieron absolutamente dividirlo después que por un largo rato lo estuvieron tironeando, de modo que lo tenían en el aire en un estado que parecía una araña. Tanto que el Visitador, para que no padeciese más aquel infeliz, despachó de la Compañía una orden mandando le cortase el verdugo la cabeza, como se ejecutó” (4). 

Con la restauración del parque se consiguió paliar justamente el visible deterioro de lo que todavía se conservaba después de años de desidia, pero también se anuló parte de su encanto, porque no hay nada más crepuscular que la ruina y el abandono de un jardín decadente. 

(C) C. Rabasco, 1989. Estanque del Retiro antes de los trabajos de restauración. 

DATOS DE INTERÉS 



En rosa, extensión actual del parque cortado por la carretera, a la izquierda de la cual se sitúa la zona temática restaurada. En rojo y con un contorno aproximadamente triangular he intentado recoger la extensión completa que tuvo: por un lado limitaba con el río Mendo o de las Cascas y por otro con el camino que llevaba a la villa de Betanzos, ocupando la falda de una pequeña elevación y una zona desecada de marismas llamada Carregal (contornos originales tomados del libro de Cabano, Pato y Sousa, pasados a imagen del SIGPAC). 

BREVE RECORRIDO POR EL PARQUE TEMÁTICO 

Primer nivel 


1. Grutas subterráneas conectadas con las catacumbas. Estanque de los Hipopótamos con la Boca del Hades. En todo el trayecto pueden observarse distintos animales en relieve modelados con cemento sobre un fondo de conchas: elefante, jirafa, camello, hipopótamos. 

2. Estanque del Retiro con templete en una isla. Torre de Hércules. Árbol de Guernica. Varios medios de locomoción en relieve, entre los que destaca un dirigible.


3. Invernadero, y junto a él, friso de animalitos bajo la balaustrada. 

Subida al segundo nivel 

4. Relieves enmarcados a modo de cuadros: Túpac Amaru, escena de un duelo, los cristianos en el circo. Algunos están copiados de cuadros conocidos como “El fusilamiento de Torrijos”, de Gisbert. 

5. Estanque de Salomón. 

6. Escena del buzo en el fondo del mar. 

7. Composición con los distintos husos horarios del mundo. En la esfera central, marcando las 12 en Buenos Aires, puede leerse “Cronómetro Escasany”. Es una composición que muy probablemente reproduce la que estaba en el frente de la joyería Escasany (Rosario, Argentina), pues allí podían verse “las horas del mundo, al menos las que para nosotros eran las principales (París, Londres, Roma, Nueva York, no recuerdo si estaba el reloj con la hora de Madrid)” (5).


Segundo nivel 


8. Árbol genealógico del capital: curiosa inscripción que hoy entraría dentro de los diagramas de flujo o flujogramas. Conduce al objetivo CAPITAL siguiendo diversos itinerarios ORDEN-PREVISIÓN-ECONOMÍA-CAPITAL, HONOR-FIRMEZA-CONSTANCIA-AHORRO-CAPITAL... 

9. Enorme muralla que sostiene el tercer aterrazamiento. Sobre ella los siguientes relieves monumentales:

  • El viaje a Egipto de los García Naveira: mezquita del Cairo, pirámide de Gizeh y la familia en caravana de camellos. El cielo de este paisaje aparece decorado con un biplano. 
  • Muralla China. 
  • Canal de Panamá. 

Subida al tercer nivel 

10. La puerta bajo la mezquita conduce a una enorme gruta artificial de diseño laberíntico, poblada de estalactitas y árboles-columna de inspiración gaudiana. Por la gruta se asciende a la tercera terraza. 

Tercer nivel 


11. La terraza, también de inspiración gaudiana, se asemeja a la terraza con chimeneas de la casa Milá. 

12. Mirador chinesco. 

13. Escultura de un león de tamaño gigante (reconstrucción de una escultura previa similar).

Cuarto y quinto nivel 


14. Sin un plan definitivo: destacan algunas estatuas como la Alegoría de la Justicia. 

GALERÍA FOTOGRÁFICA. EL PASATIEMPO ANTES DE SU RESTAURACIÓN (por cortesía de Carmen Rabasco)

(C) C. Rabasco, 1989. Detalle del revestimiento de conchas del Estanque de los Hipopótamos o de la Gruta, a la entrada del parque temático. Al fondo a la izquierda, la columna que sostiene la estatua de la Caridad, en la zona baja del Pasatiempo.

(C) C. Rabasco, 1989. Boca del Hades, en un divertículo del Estanque de los Hipopótamos. Inspirada en la Boca del Infierno del jardín de Bomarzo.

(C) C. Rabasco, 1989. Panel del buzo.

(C) Ramos Ardá, 1987. El viaje por Egipto de los García Naveira (6).

(C) C. Rabasco, 1989. Último nivel con la Alegoría de la Justicia y en la parte superior las piernas de don Juan, fragmento de una escena en que aparecía don Juan en zapatillas sentado en un sillón con su nieto en el regazo. 

BIBLIOGRAFÍA


(1) DE JUAN BOLUFER A, La técnica narrativa en Valle-Inclán, Lalia, Series Maior 13, Universidad de Santiago de Compostela, 2000, pg. 20. 

(2) CABANO VÁZQUEZ I, PATO IGLESIAS ML, SOUSA JIMÉNEZ X: El Pasatiempo. O capricho dun indiano. Sada, Edicións do Castro, 3ª ed. 1998, pg. 113. 

(3) CRESPí RODRÍGUEZ J, “Restauración del Pasatiempo”, Anuario Brigantino 19, 1996, pg. 385-7. 

(4) La ejecución, junto con la sentencia y la condena, y el atroz sometimiento del pueblo, en GUTIÉRREZ ESCUDERO A, "Túpac Amaru II, sol vencido: ¿el primer precursor de la emancipación?", Revista araucaria 15, 2006. 

(5) BESSO J, “Interiores: matar la muerte”, en La Capital, nº 48389, 16 de mayo de 2004. 

(6) Según fotografía publicada en el artículo de SANDOVAL R, "El Pasatiempo. Bomarzo en Galicia", El País Semanal, 20 de diciembre de 1987, p. 82- 90. 

Los puertos de Ferrol y Betanzos en el siglo XII

Ría de Sada o de Junqueyras (Xunqueiras < Iuncarias) según mapa del s. XVIII de D. Josef Beade, cura de Osedo y Mosteirón (Tomás López, Diccionario geográfico. La Coruña y Lugo, f. 448). Se establecen los límites entre el arciprestazgo de Pruzos y el de Cerveiro en el río Mandeo.

"y después del monte que se llama Prior, quedan a la izquierda tres óptimos puertos muy próximos entre sí; estos son el de la Hospedería de Brión [Inne de Briun], el de Xunqueiras [Iunckare] y el de Far [Le Far]. La entrada del puerto de la Hospedería de Brión está entre dos montes, y cuando se entra se encuentra un amplio espacio, y a la izquierda del puerto están los monjes de la Orden Cisterciense, y el lugar que habitan se llama Brión. De este puerto pueden salir las naves con viento del norte, del noroeste, del oeste, del sur y del suroeste. El puerto de Xunqueiras es ancho y profundo, y para entrar en él hay que dejar la isla Marola a la derecha, y subiendo por él queda la iglesia de San Xurxo de Torres, y delante de ella hay un ancoraje para navíos; subiendo este mismo río siete millas hay una villa fértil y buena que asimismo se llama El Far, que es una villa de templarios, y desde ella a Santiago hay nueve millas" (Roger de Howden, siglo XII, De Viis Maris, cita original en latín en Du Yorkshire à l'Inde: une "geographie" urbaine et maritime de la fin du XII siècle: Roger de Howden?, Patrick Gautier Dalché, 2005).

La descripción de la ría de Ferrol en el siglo XII es muy detallada, reflejándose su característica entrada, muy estrecha al situarse entre dos montes, y aporta el detalle, interesantísimo, de la existencia de una hospedería o albergue en Brión, regentada por los cistercienses, dato que indica la relevancia de la ría de Ferrol como destino de los navíos procedentes de las islas británicas que realizaban el Camino Inglés a Santiago en la Edad Media.

As Xunqueiras desde el Pazo de Mariñán. (C) Dolores González de la Peña, 2019.

A continuación describe el puerto de Xunqueiras (inequívocamente, la ría de Betanzos), en la desembocadura de los ríos Mandeo y Mendo, al cual se accedía dejando la isla de la Marola a la derecha. El ancoraje se situaba ante la iglesia de San Xurxo de Torres en Vilarmaior [Sanctus Georgius de Turribus]. El nombre que recibía la ría, das Xunqueiras, se mantuvo hasta el siglo XVIII (v. imagen con el plano del cura de Osedo y Mosteirón), y se debía a la vegetación de As Mariñas, unos "937 ferrados de tierras juncas" de carácter comunal hasta el siglo XIX. Los vecinos de Betanzos se servían de la extensa mariña de juncales "no sólo para el pasto de los muchos ganados que se crían en ellos, sino también para el abono de sus tierras" (Antonio Meijide Pardo, "El plan Lemaur sobre los juncales de la ría de Betanzos en el s. XVIII", Estudios Geográficos, nº 102, 1966). Que el puerto descrito por Howden es el de la ría de Betanzos es incuestionable, por eso llama la atención la interpretación totalmente sesgada y errónea que de este pasaje realiza el historiador Alfredo Vigo Trasancos, pretendiendo que la mención a San Xurxo de Torres es una alusión a la Torre de Hércules y a la iglesia de San Jorge de la ciudad de A Coruña:

"el dato más curioso que señala es que, siguiendo el recorrido costero habitual en un navegante, cita el autor, al pasar la isla de la Marola, una iglesia llamada "Sanctus Georgius de Turribus" a cuyos pies "anclaban los navíos" que es una clara alusión a la Torre de Hércules y a la antigua iglesia coruñesa de San Jorge, entonces inmediata al mar y que habría de ser, con el tiempo, una de las parroquias más importantes de A Coruña y la más vinculada al barrio marinero de la Pescadería" ("A Coruña. Historia e imagen de un puerto atlántico (s. I - 1936)", 2014).

Nada de esta tergiversación es cierto, ni siquiera que en el periplo se franquee la Marola para entrar en el puerto de Iunckare o Xunqueiras (se deja a mano derecha), pero es que a partir de la descripción del ancoradoiro de la ría de Betanzos las indicaciones de Howden se vuelven confusas al situar una villa llamada Le Far en el mismo curso fluvial algo más arriba. Esto podría llevarnos a suponer la existencia de una villa de templarios llamada Le Far siete millas más adentro siguiendo el curso del río Mandeo, villa que tendría el mismo nombre que el puerto de Le Far, el cual sólo se mencionaría brevemente a continuación:

"Desde aquí, en la tierra de este mismo reino, hay un gran monte denominado Caión, y una gran isla llamada Sisarga, y dista del puerto del Far cuatro millas. En esta isla hay tres eremitorios, y ninguna nave puede circular con seguridad entre ella y tierra firme".

Es decir, villa y puerto del Far serían lugares distintos, o bien en este punto el conocimiento de la ría de O Burgo por parte de Howden no es apropiado y la confunde con la de Betanzos.

Pero, en definitiva, una vez situado el puerto de Xunqueiras (y su relación con el itinerario a Santiago) en la ría de Betanzos, queda claro que el desembarco vikingo de Gunderedo del año 968 al que alude el Cronicón Iriense fue aquí: "quod Normani, & Frandenses, & gens multa inimicorum veniens de Juncariis volentes ire ad Iriam [...]".

lunes, 12 de noviembre de 2018

Muerte en Curuxeiras (microfotonovela policíaca)

El androide de la inspectora Galíndez zumbaba insistentemente, abandonado en la cocina, mientras ella iba completando con parsimonia su ritual de belleza matutino, que culminaba con unas gotas de Shalimar y más y más capas de rimmel. Más tarde, bebiendo su café y fumando el primer cigarrillo de la mañana, pudo comprobar que el Departamento de Viejos Homicidios había reabierto un antiguo caso en la Ciudad Vallada, que permanecía clausurada desde el siglo pasado. Ya no vivía nadie que la hubiese habitado o conocido, por lo que, sin guía posible, se descargó un viejo plano, y tras enfundarse sus viejos y ajustados Wrangler se dirigió hacia allí en su Peugeot 208 vintage.

Saltó el cierre sin esfuerzo gracias al duro entrenamiento diario; pero le molestó que su negra melena, veteada prematuramente de finos hilos plateados, se le enganchase en la alambrada, donde algunos cabellos quedaron acompañando a los jirones de las balizas policiales que se usaban en el siglo pasado.

Recordaba de sus estudios en la Academia de Arqueología Criminal la conferencia impartida por el Dr. Salinger -ese mismo día se habían convertido amantes-, sobre los okupas y homeless de la Pasada Era. En el número 32 había evidentes signos de okupación. Pero Salinger era un teórico, en realidad todos lo eran. Pensativa, retiró su larga y lisa melena negra hacia la espalda con un ligero gesto de la mano, para adentrarse en la vivienda  número 32 contaminándose lo menos posible.

Hasta ese momento no supo lo que era el miedo. Su respiración estaba agitada, y el corazón le palpitaba en los oídos, ensordeciéndola.

Se dirigió a la puerta que daba paso a la escalera que ascendía al piso alto del número 32.

Allí estaban los cuerpos, en un ángulo del piso superior. Primero vio dos figuras abrazadas, como si en el momento final la mayor intentase proteger a la pequeña de la amenaza. Se mordió los labios a punto de gritar. Su entrenamiento en la Academia no la había preparado para un caso como aquel.

Todos habían muerto implorando, suplicando. ¿Por qué se había clausurado la Ciudad Vieja? La respuesta estaba sin duda allí, relacionada con la masacre del 32 de Curuxeiras. Su instinto le dijo que era muy posible que incluso el fin de la Pasada Era también guardase relación con aquel genocidio.

Recorrió las calles a toda velocidad, escapando de aquel horror. Las ventanas de las últimas viviendas habitadas estaban tapiadas con cemento, para evitar una emanación tóxica. ¿Qué era lo que había sucedido?

En la zona límite pudo observar un fragmento de graffiti, que fotografió con su androide. Tal vez fuese un indicio relevante para la investigación sobre el antiguo crimen de la Ciudad Vallada.

domingo, 11 de noviembre de 2018

Un día en Ferrol con monsieur Petitcolin

Mi prima Ana acaba de publicar en el Diario de Ferrol un artículo de opinión titulado "Ferrol, esa pequeña Viena", donde procura mejorar la baja autoestima que los ferrolanos sentimos por nosotros mismos y nuestra deteriorada ciudad. Os animo a leerlo.

Por mi parte, y a pesar de la inyección de optimismo de mi prima, soy más partidaria de la opinión  pesimista que se formó el francés Petitcolin en su corta visita a la ciudad y, siguendo a este autor, la veo más como la Suiza española. Aunque, como se verá, la visión melancólica del francés se debía en parte a que tenía una fame negra, y mejor le hubiese ido en su visita si la hubiese hecho con el estómago lleno del caldo gallego que le sirvieron a la cena en la Fonda Suiza, donde se alojó.

El 29 de julio de 1895 monsieur Petitcolin decide ir a pasar un día en Ferrol, por lo que toma el vapor "Hércules" desde A Coruña. Traduzco a continuación casi todo el relato de su corta estancia en la villa a partir de su obra Galice et pays basques, Paris, 1896.

"Sin contratiempo alguno pasamos la Marola, roca peligrosa a causa de los remolinos de corrientes que se forman procedentes del fondo de las bahías de Ares y Betanzos. Así, los marineros tienen la costumbre de decir:
Quien pasa la Marola,
pasa la mar toda.

La entrada abrupta a la bahía de Ferrol se abre entre los peñascos de las puntas de O Segaño y de San Carlos, contra los montes Faro y San Cristóbal.

El sitio es admirable, y el paso encajado, estrecho, profundo y de una milla y media de largo convierte en imposible de tomar esta posición natural. Sólo la defienden dos fuertes, el castillo de San Felipe, que data de Vauban, y el de la Palma, reciente, pero que parece sin armar completamente".

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"Tras doblar las puntas de O Bispón y de Redonda, entramos en una rada espléndida, maravillosamente protegida, un lago de esta Suiza española se extiende sobre una longitud de cuatro millas hasta la desembocadura del río de Xubia, que muere en una playa de arena. En su contorno se encuentran las villas de Mugardos y O Seixo a la derecha, y a la izquierda A Graña, el mejor muelle del puerto.

Rodeado de un cinturón de fortificaciones, Ferrol se muestra con la alta muralla de su arsenal, el cuartel de infantería -gran edificio cuadrado-, sus almacenes, sus diques; su aspecto tiene la austeridad y la frialdad del Siglo de la Ilustración".

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Nota: nuestro viajero traba amistad en el "Hércules" con una dama de A Coruña que iba a visitar a su familia en Ferrol. La dama hablaba perfectamente francés, y por su mediación consigue alojamiento en la Fonda Suiza. Probablemente se trate de una de la hermanas Rubio de la Peña, primas de mi abuelo, que iría de A Coruña a Ferrol de visita familiar. El trabajo en las Aduanas y el dominio del idioma francés, así como la familia dividida entre ambas ciudades, me mueven a suponer el parentesco.

"Uno de sus criados nos condujo por la calle Real a la Fonda Suiza, y percibí la honestidad del hombre, que rechazó toda gratificación.

Se nos alojó en una habitación inmensa, sórdida, oscura, y desde ese momento empezamos a contar las horas que nos quedaban para partir".

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"Nuestro cicerone no aparecía y nos fuimos a la casa del vice-cónsul, que estaba ausente y no volvería hasta las siete. Nos dimos la vuelta y, mientras, nos lanzamos a la aventura en la villa muerta".

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"El arsenal está bien equipado. Se hizo traer un equipamiento completo desde Inglaterra hace diez años, pero no se utiliza. Se mantiene únicamente para tener ocupados a los obreros y no dejarlos morir de hambre. Por lo menos existe todo lo necesario para construir, sino los acorazados, al menos los cruceros.

Desde lo alto de la terraza desde donde contemplábamos el arsenal, sólo vimos dos navíos en la dársena. De los almacenes no se remontaba ningún ruido, sólo un silencio pesado allí donde tendrían que concentrarse las fuerzas vitales del país.

¡Y pensar que los españoles han conquistado la mitad del mundo! Pero la incuria ha provocado que estas gentes abandonasen la actividad, demasiado consentidas por la naturaleza".

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"Como A Coruña, Ferrol se compone de dos villas. Nosotros vimos primero la vieja con casas sórdidas y callejuelas empedradas. En una de ellas, nauseabunda, las pieles de cordero se secaban en trozos, las gallinas picoteaban y los cerdos se revolcaban en el barro; al fondo, la cruz de una iglesia se erguía sobre esta podredumbre.

Por el medio de los campos de maíz, de patatas y de coles, seguimos las murallas del recinto, con sus aspilleras. En el puerto, un navío inglés averiado, el "Hércules" y dos fragatas subrayaban la soledad que ni un rayo de sol era capaz de alegrar.

Por todas partes la destrucción, la ruina, la desolación; una casa derruida por un incendio muestra dolorosamente su cadáver calcinado. Las casitas pequeñas, bajas, nos recuerdan el interior de un barco; de una ventana cuelga una cortina hecha jirones.

Un farol sin lámpara nos anuncia la villa nueva, que ha abortado por haber querido nacer demasiado rápido. Atravesamos las manzanas, islotes solitarios de casas vacías con las contraventanas cerradas con toscas tablas de madera, vidrios cascados, balcones donde faltan las balaustradas; otras construcciones permanecen inacabadas, dejadas al abandono, los muros apenas saliendo de la tierra; la hierba creciendo como en una campiña rala: antes de eclosionar, la vida ha sido sofocada.

Las calles están trazadas en ángulos rectos, se alargan interminables y solitarias, es como un damero inmenso. Una mujer sola en su mirador deja vagar su mirada pensativa. Una fuente; este lugar que generalmente suele ser un lugar de reunión, aquí sólo se visita por necesidad. En una iglesia tocan las seis, que en esta calma resuenan extrañamente vibrantes, casi insólitas.

Nos dirigimos a la calle de Dolores. ¡Qué bien nombrada está la calle de los Dolores! Le resulta bien la expresión a esta población de marineros y soldados que viven en la inquietud por el regreso de un ser querido".

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"Continuamos, siempre a paso lento, cargados de melancolía, a través de las largas calles tristes; el tiempo es gris, como nuestros pensamientos.

Llegamos a la Alameda; es hermosa y verde, los paseos son grandes, y encontramos la alegría y la vida con las flores, los jardines y los niños divirtiéndose.

En el paseo la estatua de un almirante porta esta inscripción: "Al excelentísimo Señor don Victoriano Sánchez Barcaiztegui, hijo del Ferrol, el Ayuntamiento".

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"La moderna catedral y un mercado apropiado, bien abastecido, rodeado de rejas, proporcionan la ilusión de una ciudad que siente la necesidad de vivir e incluso desarrollarse".

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"En el hotel dos sorpresas nos esperaban, una habitación mejor sobre la calle Real y una cena reconfortante, con caldo gallego sin tocino rancio [unto]".

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"Quedamos con nuestro representante [el vice-cónsul] a las nueve y media y nos mostró los tres círculos principales de Ferrol.

El Círculo Juvenil, el mejor, se encuentra debajo de la fonda; es nuevo, lujoso, muy frecuentado. El más antiguo data de 1842, un poco raído, triste, solitario; es el lugar de reunión de los viejos; allí sólo encontramos al coronel de infantería de marina. El tercero es el Club de los Comerciantes, está decorado con un perfecto mal gusto; el gran salón adornado de espejos recuerda bastante al de un burdel".

sábado, 10 de noviembre de 2018

La misteriosa traslación por los aires de Santiago Apóstol

                "Si alguno cree que las almas y los cuerpos humanos están ligados á las estrellas fatales, como dijeron los paganos y Prisciliano, sea anatematizado".

Borobó, Raimundo García Domínguez, dedicó un imprescindible estudio a este aspecto casi desconocido, y declarado apócrifo, de la traslación aérea de Santiago Apóstol, que llegado a las costas de Galicia, al lugar de Bisría ("inter duos ribos qui dicitur Bisría": probablemente un "inter ambas aquas" o "ambis aquis" distinto de Iria Flavia), fue sustraído de su nave y conducido por el aire a Compostela, no en un carro tirado por los bueyes de la Raiña Lupa, sino volando, mucho antes de que funcionase el aeropuerto de Lavacolla ("La traslación aérea de Santiago Apóstol", Cuadernos de Estudios Galegos, nº 112, 2000). Si seguimos la leyenda considerada apócrifa, transmitida en las versiones conservadas de la Carta del Papa León, el Camino Primitivo auténtico, el que siguió el Apóstol, no sería ni por mar ni por tierra, sino el puente aéreo a Lavacolla.

Una versión de la leyenda que no emplea Borobó es la casanatense: 

"Tunc repentino spera e celo uenit radians sicut sol, que ex rate substulit sanctum corpus apostoli, et per aerem deportans per duodecim milia passuum usque ad montem qui uocabatur Illicinus [Silicinus]"(versión casanatense, Escritos Jacobeos, Manuel Díaz y Díaz).

De haberla conocido, el autor no sostendría el mito de tipo astral o astronómico que suscribe a partir de la versión que utiliza, la cual declara que el cuerpo del apóstol fue conducido por el aire al centro del sol. A esta hipótesis se suma Almagro Gorbea (Diccionario biográfico español, vol. 41, 2013: "La reina Lupa, el bosque Ilicino y el monte Sacro"), que desarrolla el tema de la heroización solar del apóstol, donde cree ver reminiscencias míticas célticas.

"Per aerem". (C) A. Galíndez, 2018.

Siguiendo el texto casanatense veremos otra cosa más curiosa todavía, lo que podría interpretarse, desde una perspectiva moderna, como un caso de abducción de un humano por un ovni; ¡como para dedicarle un episodio completo de la serie Ancient Aliens! Según este documento el apóstol no fue conducido al centro del sol por el aire, sino que "repentinamente llegó una esfera del cielo, radiante como un sol, la cual sustrajo de la nave el cuerpo santo del apóstol y lo trasladó por el aire 12 millas hasta el monte que se llamaba Ilicino". Un poco más adelante el nombre aparece como Silicinus, posible derivado de silex, siliceum, es decir, el monte Pedroso santiagués, donde se localizan unos típicos y enigmáticos petroglifos de círculos concéntricos, quién sabe si grabados en la antigüedad para representar los primeros avistamientos ovni, que habelos, hainos (y con esto no quiero decir que nos hayan visitado en el pasado naves extraterrestres no tripuladas o repletas de alienígenas, sino simplemente que hubo avistamientos de objetos volantes no identificables para los conocimientos de la época).

Petróglifo do Monte Pedroso (Santiago de Compostela). (C) Regueifeiro, 2011, Patrimonio Galego.

Y de nuevo volvemos a encontrar el motivo astral en relación con el relato de la inventio del cuerpo de Santiago, anunciada por la aparición de "sacris luminaribus". Luminarias era el nombre que recibían los planetas, satélites y el sol en la antigüedad.

Luminarias astrales que aparecen grabadas en la estela de Primiano (Museo Arqueológico del Castelo de San Antón) con las mismas formas a base de círculos concéntricos de los petroglifos galaicos; ya habíamos avanzado que en esta estela se podría estar representando la creencia herética priscilianista sobre la reencarnación del alma: "creía Prisciliano que las almas de los seres humanos eran cuerpos astrales que descendieron a la tierra a través de siete estrellas" (Hijos de las estrellas). La leyenda de la traslación del cuerpo de Santiago por la esfera celeste no fue, por lo tanto, clasificada por la Iglesia como apócrifa por ser una leyenda inverosímil (también lo es su llegada a las costas gallegas en barca de piedra), lo fue porque de ella emanaba un inconfundible tufillo herético priscialianista: la transmigración astral del alma.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

El anillo de un hombre libre

La traducción que suele ofrecerse de la leyenda grabada en el anillo de San Gonzalo, O Bispo Santo, es "no quiero ser regalado ni vendido", presuponiendo que el objeto habla por sí mismo para manifestar su deseo de no separarse de su dueño. "Nolo esse datus neque venum datus".

Pero otra lectura posible surge si consideramos que el emisor del mensaje ha sido el propio obispo, o que éste suscribe el lema de un antiguo anillo que llegó a sus manos. El verbo venum dare (el supino en dare venum implica poner en venta) podría haberse usado con el matiz jurídico que adopta cuando se trata de personas que son vendidas como siervos, perdiendo así su libertad. San Gonzalo, portador de un anillo de cualidades élficas, que habría inspirado a Tolkien, manifiesta su condición de hombre nacido libre, un estatuto jurídico que no todos los seres humanos poseían en aquella época (siglo XI). Quizá por ello la libertad sería más preciada que ahora.

Su férrea voluntad de no entregarse ni ser vendido como siervo a otros, situación de cautiverio y sumisión a la que se veían abocados los supervivientes derrotados en las guerras de la antigüedad, se manifiesta en la inscripción anular, e imaginamos fácilmente hasta qué punto podría llegar a defender su estatus de hombre libre si recordamos la leyenda del milagro que operó enfrentándose desde la costa gallega contra la flota normanda.


Anel do Bispo Santo (museo de la basílica de San Martiño de Mondoñedo).
Es mejor morir de pie que vivir de rodillas.
(C) Andregoto Galíndez, 2018.

domingo, 4 de noviembre de 2018

Los despotes theron de San Martiño de Mondoñedo

El capitel más enigmático de la basílica de San Martiño de Mondoñedo (O Caritel, Foz) muestra en sus tres caras los relieves de una mujer y un hombre vestidos con larga falda y corto faldellín, respectivamente, en actitud hierática con los brazos elevados sosteniendo por el cuello el par de leones rampantes que los flanquean. La mujer se distingue por la mayor longitud de su falda y dos pequeños bultitos que representan los senos, por lo demás, las figuraciones son idénticas. La representación de las cabezas de los animales, por confluencia de ambas sobre la testa de la figura humana, semeja una sola de tipo bifronte.

Potnia Theron de San Martiño de Mondoñedo. (C) Dolores González de la Peña, 2018.

Según el folleto informativo que se distribuye en el museo de la basílica, se trata de "una representación del Pecado Original: un hombre y una mujer, supuestamente Adán y Eva, son devorados por dos leones que se yerguen de forma amenazante frente a ellos. En el centro de la imagen, podemos observar a la serpiente enroscada a una representación, muy simplificada, del Árbol del Paraíso".

Potnios Theron de San Martiño de Mondoñedo. (C) Dolores González de la Peña, 2018.

En la web Arquivoltas (A. García Omedes) discrepan de esta interpretación: todas la fuentes consultadas consideran la escena "una extraña expulsión del Paraíso de Adán y Eva; hecho que no comparto. Hay en las esquinas dos personajes, femenino y masculino a los que sendas fieras devoran la cabeza mientras ellos sujetan sus cuellos con las manos. Esa iconografía la he visto repetida muchas otras veces en templos bien conocidos. En Loarre, por ejemplo, trocando fieras por anfisbenas o por dragones con apariencia de basiliscos, también en Loarre o en Toulouse. Ese modo de castigar "por la cabeza" para el profesor Guesuraga supondría la pena por haber pecado de pensamiento".

Desde mi punto de vista, la representación simétrica de las dos figuras humanas flanqueadas por animales salvajes rampantes sostenidos por el cuello coincide exactamente con las representaciones prerromanas de la antigua divinidad denominada despotes theron (señor de los animales), o potnia theron / potnios theron (versión femenina y masculina de la divinidad dueña de los animales). En el capitel tenemos, por lo tanto, la representación de una potnia theron y su paredros o compañero masculino en la típica actitud de dominio sobre las fieras, a menudo caballos, pero también leones, etc.

Potnia o potnios hippon de Mogón (Jaén). (C) Europeana.

En este contexto, la incorporación del motivo de los despotes theron al primitivo cristianismo se debería al sincretismo con que operan las nuevas religiones al instaurarse fagocitando y asimilando cultos previos. El dios del cristianismo se presentaría, así, como Señor y Señora de los Animales.

En el capitel de San Martiño, datado aproximadamente en el siglo XI, se habría producido una interpretación por parte del maestro escultor de la clásica composición triangular, en la que a veces las cabezas de los animales rampantes se yerguen y casi se tocan sobre la divinidad, como si las bocas de las fieras estuviesen mordiendo la cabeza del personaje central.

jueves, 1 de noviembre de 2018

O Caritel (Foz)

Según Fernando Cabeza Quiles (Toponimia de Galicia) el topónimo Caritel provendría del latín caractere, "marca, señal, letra", posiblemente realizada en los mojones de delimitación de un territorio. También Xosé Lluis García Arias se inclina por esta opción etimológica aunque afina el sentido del sustantivo kaltere: "finxu o llende d'una propiedá" (Propuestes etimolóxiques).

Pero tratando de límites y su amojonamiento, sería mejor partir del étimo quartellum, "hito, mojón cuadrado (de cuatro caras)", similar al latín quadrellum (< quadrum), "menhir, mojón". La evolución fonética supone kw- > k-, epéntesis de vocal i tras r en posición trabada, y apócope. De esta forma el referente de Caritel habría sido primero el amojonamiento mediante hitos o pedrafitas, y en segundo lugar, el territorio así delimitado; en este último sentido, equivaldría al francés quartier, "barrio".

De la misma familia, la acepción moderna del sustantivo cartel, por su forma también cuadrada.

Cartel: término o señal de propiedad en el Museo de León. PRIVATU.
(C) Dolores González de la Peña.