domingo, 8 de noviembre de 2015

Castañoso en el Libro de la montería

Sauna del Castelón de Castañoso. Fotografía por cortesía de Anxo Martínez.

Decía Alfonso XI que el monte donde se sitúa el Castelón de Castañoso "es bueno de oso en todo tiempo, et a veces hay puerco". De ello damos fe pues en nuestra pasada excursión al Castelón nos encontramos con un jabalí, y tuvimos la oportunidad de ver los cortíns de piedra que se construían para proteger las colmenas del oso. Las vocerías o cuadrillas que iban armando estruendo para espantar a los animales hacia los puestos se situaban, según esta fuente, en Pacios, en el vado del arroyo de Cerredo, en Castañoso y en Silvachá. La situación fija de las vocerías siempre es estratégica, en lugares que por su topografía (v. Anotaciones al Libro de la Montería, de José A. Valverde) o por la existencia de estructuras facilitan la conducción de las presas con precisión hacia la trampa.

De todo ello ha quedado un vestigio en la toponimia del lugar, el nombre del monte frente al Castelón es As Trapelas, derivado de TRAPP-, "armadijo, trampa para cazar animales" (Corominas). Existen varios topónimos Trapa y Trapela en Galicia y Asturias que han de tener este mismo origen. Xulio Concepción en su Diccionario Etimológico de Toponimia Asturiana describe alguna de estas trampas, el "maíz sembrado en cortinos, como golosina de los xabalinos". De hecho, en el Libro de la montería algunas de las armadas se localizan en lugares denominados Trapa.

El testimonio del rey Alfonso XI, la toponimia y tal vez el propio Castelón, una exigua fortificación compuesta por solo dos construcciones visibles (y hasta 6 más sin excavar) encaramadas en lo alto de un enorme foso-terraplén, y que pudo haber sido un pabellón de caza, vestigio de pasadas monterías castreñas, sirven el paralelismo con los fullacht fiadh irlandeses, que se consideran campamentos estacionales de cazadores (Nancy Edwards, The Archaeology of Earl Medieval Ireland).


La configuración de la quebrada entre Castañoso y Silvachá, con el Castelón al fondo, en parte una fuerte pendiente natural, y en parte trabajada por el hombre con grandes fosos, con empinadísimas cuestas que convergen inexorablemente sin casi posibilidad de retorno a medida que nos acercamos al cortín y lo sobrepasamos, recuerda a una enorme trampa de caza, concretamente al antiquísimo tipo de las trampas de paredes convergentes, que aprovechaban el declive del terreno y sus precipicios para conducir al animal al foso. Si la de Castañoso carece prácticamente de muros de piedra es porque no los necesita en su totalidad, aunque sí se percibe un tramo en el que se refuerza una arista natural varios cientos de metros a base de tierra amontonada rematada por piedras, es la conocida como Rúa dos Mouros (A espectacular Rúa dos Mouros do Castro de Castañoso, blog Capítulo 0, Manuel Gago).

Bibliografía y notas: un estupendo artículo sobre estas estructuras cinegéticas que hunden sus raíces en la Prehistoria y son únicas en el mundo, exclusivas del noroeste de la Península Ibérica, es el estudio de Alberte Reboreda, Espacios lupinos de Galicia. En un excelente trabajo en colaboración con nuestros vecinos, "Os fojos dos lobos na Península Ibérica. Súa inventariação, caracterização e conservação", de F. Alvares y otros, se nos informa de que los más antiguos podrían haber sido construidos con tierra. Un indicador de la gran antigüedad de la estructura cinegética de Castañoso podría ser la próxima cueva de A Valiña, con restos de ocupación en el Paleolítico.