domingo, 4 de marzo de 2018

La diaconisa Modesta (In tempore sueborum)

Se amplía la fecha de la exposición In tempore sueborum hasta el 6 de mayo, de lo cual me alegro, porque uno de los defectos que le veía a la muestra era su corta duración. No obstante, y a pesar de la ausencia inexplicada de algunas piezas prometidas y anunciadas a bombo y platillo, la calidad de la exposición y de los estudios que acompañan a las piezas es muy alta, aportando incluso interpretaciones completamente rupturistas de forma amena y asequible para los visitantes, que a pie vamos contemplando objetos, documentales y paneles sin cansancio.

Una de estas nuevas hipótesis con la que nos sorprende la exposición, a la cual se dedica un vídeo en la sala de Santa María Nai, versa sobre las laudas de estola, que López Quiroga y Martínez Tejera consideran que no son una evolución a partir de las laudas con representación del orante (1). Por su dispersión territorial limitada a la Gallaecia evidencian "su estrecha relación con las sedes epicopales y la red viaria que desde ellas conectaba la capital de la diócesis con las ecclesiae dispersas por el inmediato entorno rural". Para los autores el motivo representado en las laudas de estola sería realmente una estola. Aunque no lo expresan tan claramente, aducen los cánones eclesiásticos de la época (Concilio de Braga, año 561) que insistían en "la necesidad de que el diácono lleve la estola siempre bien visible", no bajo la túnica, para diferenciar a los diáconos de los otros miembros del clero (pg. 145-148 del Catálogo).

Por lo tanto, si aplicamos esta hipótesis a la lauda de estola de Modesta (HIC REQUIESCIT MODESA) tendremos que llegar forzosamente a la conclusión de que la tal Modesa o Modesta (la S torcida indica seguramente una ligatura o abreviatura ST) pertenecía a la alta jerarquía eclesiástica; una diaconisa ordenada en tiempos en los que el Priscilianismo estaba dando sus últimos coletazos (fue reprobado en el mismo concilio de Braga del año 561). Diaconisas las hubo por entonces, sin ir más lejos la galaica Egeria, que podría haber sido otra por su cualidad sanctimonial y cargo preeminente al frente de una comunidad de sorores, en su viaje a Tierra Santa menciona a su amiga la diaconisa Marthana, y lo hace de una forma tan natural que nadie sospecharía que en aquella época era algo anormal. Las matronas romanas viudas eran con frecuencia ordenadas diáconos en el cristianismo primitivo, con potestad para bautizar, predicar la palabra de Dios y dar la comunión, y como sus homólogos varones, recibían la estola y el anillo,  símbolos del diácono.

Lauda de estola de Modesta, s.V-VI, San Bartolomé de Rebordáns, Tui. Pieza 190 (Sala Marcos Valcárcel).


Además del evidente mombre de mujer, sobre el cual no se dice absolutamente nada en los paneles ni en el catálogo, y se deletrea constamente como Modesa, dando por supuesto que se trata de un raro nombre masculino, otro dato que indica que la lauda cubría una sepultura femenina es la cabecera, en la que se observa una rueca de dedo esquemática cuyo referente más inmediato encontramos por azar también en la exposición.

Rueca de dedo del Castillón de Tábara, Zamora. Pieza 165 (Sala Marcos Valcárcel)

Según el catálogo, las ruecas de dedo "aparecen con frecuencia, por ejemplo, en el ajuar de las tumbas femeninas de Panonia o representadas en las estelas, sarcófagos y monumentos funerarios en Panonia y Asia Menor. Su aparición en las tumbas femeninas se debe a que la rueca se ha convertido en una especie de atributo o marcador de género y clase social de las matronas" (Pérez Rodríguez-Aragón, texto explicativo sobre la pieza 165). Le faltaría decir que estas matronas eran romanas.


En la cabecera se encuentra grabada también la esvástica, herencia de la religión romana, que pervivió como símbolo en el cristianismo primitivo, así como un pequeño círculo que podría figurar el anillo de la diaconisa.

(1) Me parece posible sostener que el orario o estola litúrgica se haya considerado en Gallaecia una representación esquemática de un orante, pues además del parecido formal, etimológicamente orario proviene de orare, "rezar".

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