sábado, 22 de noviembre de 2014

Las medidas de la expiación. El Palancar - Pedroso de Acim

En Pedroso de Acim se encuentra el cenobio más pequeño del mundo, construido por San Pedro de Alcántara en el siglo XVI. La enfermería, el refectorio, las celdas, el claustro, la capilla... todas las dependencias de un convento a gran escala forman parte del conventino, que viene a ser como una miniatura de un convento de tamaño normal. ¿Qué podemos decir del origen de estas exiguas dimensiones?

Resulta muy curioso, aunque tal vez se trate de una reflexión cuasi filosófica o metafórica, que en la portería del convento moderno que alberga en su interior el conventino se guarde una maqueta del mismo; la miniatura de la miniatura.

Maqueta del conventino: tras quitarle el tejado se observan las dependencias del piso superior alrededor del claustro.

Todo apunta a que el conventino de El Palancar fue el modelo arquitectónico real que sirvió al santo para formular posteriormente las normas constructivas que se reflejan en sus Estatutos de 1561, sobre todo en lo que respecta a las dimensiones del modelo ideal de eremitorio franciscano. Es decir, el conventino no se construyó a partir de estas normas contenidas en los Estatutos, sino que las normas se establecieron siguiendo un modelo preexistente. Y esto necesariamente ha sido así por dos motivos, mejor tres. El primero es que cuando redacta los Estatutos ya "San Pedro se había ejercitado en la erección del convento de Palhaes en Portugal y el eremitorio de la Purísima Concepción de Pedroso de Acim, conocido como El Palancar" (Diez González, "Alcance de las consignas constructivas de San Pedro de Alcántara en la descalcez franciscana. Algunos ejemplos extremeños").

El segundo es la extraordinaria coincidencia entre las dimensiones de ambos modelos, el real y el teórico: "No sea lo claro de la Claustra más de ocho pies" (Estatutos de San Pedro de Alcántara, 1561). Pero no es suficiente para garantizar la previa existencia del modelo real.

 Uno de los lados del claustro del conventino de El Palancar. 

El tercero sí. Es la estructura arquitectónica del conventino, construido en una vivienda donación de los mecenas de San Pedro. Por la forma de su planta, y su ubicación junto a la calzada romana del Berrocal, es muy probable que la vivienda donada por los Chaves fuese rehabilitación de una domus romana con su atrio, hoy minúsculo claustro. Dice Blanco Freijeiro que "la casa de peristilo tuvo en Hispania un arraigo tan profundo, que su huella subsiste [...] en la arquitectura religiosa, especialmente en la monástica [...]; basta ver los alzados de las villae [...] para quedar perplejos ante el aire monacal o conventual de estas edificaciones" ("La villa romana en Gallaecia y su posible relación con la vita communis del priscilianismo", en Arqueología Gallega, 1998, pg. 421-440).