domingo, 17 de febrero de 2013

Barcarrota y Anafreita

En Portugal existen varios megalitos en lugares denominados Nave y Barca: Lomba da Barca (Nisa), Nave do Padre Santo (Nisa), Nave do Grou (Arronches), Nave Fria (Arronches)... En los dos primeros casos es evidente que el topónimo está motivado por la existencia del megalito, designándose el dolmen como nave del santo o barca. Nada de esto es extraño si tenemos en cuenta que en Menorca existe otro tipo de construcciones funerarias denominadas navetas. Por lo que parece el paralelismo entre los sepulcros prehistóricos y las embarcaciones es incuestionable en toda Europa noroccidental, donde formas y nomenclatura aluden constamente a los navíos, desde el Báltico, donde se registran en el Bronce enterramientos en barcos de piedra (stone ships o ship settings), hasta Lusitania.

"Por tanto, una cosa puede estar clara, el topónimo Barcarrota procede con seguridad de Albarcarrota, que a su vez deriva de albarca", dice Mira Caballos, y relata la leyenda local de la aparición de la Virgen a un pastor mientras cosía una abarca rota. A pesar de la seguridad manifestada por el autor, aquí no nos conformamos con este tipo de explicaciones naïf; entre otras objeciones, porque se da la casualidad de que entre el término de Barcarrota (Badajoz) y el de Valencia de Alcántara (Cáceres) se encuentra una de las mayores concentraciones de megalitos de Europa. 

Dolmen de El Milano, Barcarrota. (C) Ventero, en Celtiberia.net 2006.

Asímismo, en Anafreita (Friol, Lugo), documentado en la Edad Media como "nave fracta" (CODOLGA, año 934), se localiza una importante necrópolis megalítica en la que se encuentra el túmulo de Anafreita, también esnaquizado, como el de El Milano de Barcarrota y tantos otros, en busca de los tesoros de los mouros: "descubierta en el siglo XVI, durante la singular campaña del licenciado Vázquez de Orjas en busca de los tesoros de los 'gentiles galigrecos que poseyeron el Reyno de Galicia antes de los romanos'. Contiene grabados serpentiformes" (Ficha del túmulo de Anafreita, de Amigos do Arqueolóxico). Aunque el expolio de túmulos se autorizó oficialmente en esta época es muy probable que la costumbre ya viniera de antes, provocando la destrucción temprana de estos monumentos, así como la creación de los topónimos Barcarrota y Nave Fracta.