domingo, 2 de febrero de 2014

Couso 2

Phina Gavray-Baty en su Vocabularie toponimique du Ban de Fronville estudia el topónimo Cossoû: "li grand cossoû et li p'tit cossoû désignent aujourd'hui des chemins étroits". En los ejemplos que recoge queda patente su sentido viario:
  • rualle de consoux (1560)
  • son jardin dit le coussou (1666)
  • chemin nommé le cossou (1724)
  • quattre cousou (1610)
  • quattre cossoux (1652)
Du Cange remite Cossou o Coussou a cursorium, "sic vocantur apud Arelatenses singulæ pascuorum portiones". El principal testimonio que recoge menciona uno de los predios o Coussouls de Crau:  "concedimus et confirmamus in perpetuum Cursorium quoddam de Cravo" (año 1221). La explicación que ofrece a la etimología cursorium es que en estos espacios el ganado podía pacer y correr (cursu = carrera).

Hace algún tiempo había dedicado una entrada al topónimo Couso rechazando su origen o parentesco con el latín cursu, étimo que no satisfacía los testimonios medievales del topónimo con diptongo au (causo). Ahora me replanteo esta posibilidad ante los casos franceses. Las formas causo de los documentos medievales podrían explicarse como pseudolatinizaciones: a partir de la constatación de que algunos diptongos ou del gallego remiten a diptongos au en latín (taurum > touro), se aplica erróneamente esta regla a otros casos, suponiendo que couso proviene de un inexistente *causo.

El étimo latino cursum, "camino", evoluciona en gallego hacia cosso > coso. Por lo que la forma con diptongo ou ha de ser un hiperenxebrismo, igual que cuando se emplea couto en lugar de coto (me refiero al coto proveniente de la base prerromana *KOTT-, "elevación": Veiga Arias, Algunas calas en los orígenes del gallego).

La relación entre la toponimia del tipo Couso y antiguas vías de tránsito, bordeadas de megalitos, se ha puesto de manifiesto en el trabajo de Filgueiras Rey y Rodríguez Fernández (Túmulos y petroglifos. La construcción de un espacio funerario, Espacio, Tiempo y Forma, 1994). Si esto es así, sin duda es porque el topónimo es indicativo de un curso, de un camino, junto al cual podían situarse predios agrícolas, siguiendo el trazado o curso del cardo y decumano que establecen la base de la centuriación.

Isabel Velázquez Soriano en su estudio sobre la pizarra visigoda nº 45 de Diego Álvaro (Ávila) documenta el término con el significado de predio en el siglo VII: "la pizarra contiene una larga lista de contribuciones de posibles campesinos dependientes [...] Dichas contribuciones se hacen en sextarios o pagos de cantidades recogidas de la tierra, en unos espacios o predios denominados cussos (cusos), término que considero procedente de cursus latino, con el valor de praedium y precedente del castellano "coso"" (Las pizarras visigodas, RAE, 2004, pg. 257).

Puede que el teónimo galaico Cosso o Coso sea variación de este cursus que estamos analizando. Un dios del camino, o tal vez un Terminus o marco predial (cusso) sacralizado.

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