jueves, 11 de septiembre de 2014

Veterum volvens monumenta virorum


Una comunicación que Vicente Paredes dirigió a Leite de Vasconcelos, y que éste recogió en O Arqueólogo Portugués 1916, nos informaba de que los dólmenes de Garrovillas de Alconétar estaban situados "à orillas del riachuelo Guadancil, en el sitio denominado Vegas de Garrote [...], atravesada dicha Vega, ó llano, por la vía férrea".

En la antigua minuta cartográfica del IGN se percibe con nitidez el trazado de la vieja vía del tren que, entre los puntos kilométricos 294 y 295 atraviesa el llano entre el cerro Garrote y el arroyo de Guadancil. Por lo que hemos podido comprobar este verano, la trinchera del viejo ferrocarril, que todavía está allí cortando el paisaje del pantano, no solo atravesaba el llano de Garrote, sino también, y suponemos que involuntariamente, por desconocimiento, alguno de los numerosos túmulos megalíticos que formaban la necrópolis de Guadancil.


Lanchas de pizarra caídas sobre cúmulo de grandes guijarros en el borde superior de la trinchera. Posiblemente sean restos, respectivamente, de los ortostatos que formaban una cámara megalítica semisubterránea, y de la masa tumular tipo cairn que cubría la estructura.



Lanchas de pizarra desguazadas en dos zonas inmediatas a la trinchera. Son evidentes restos de ortostatos pertenecientes a alguno de los megalitos de Guadancil.
 
La situación intermedia de estos restos respecto a la elevada posición de los dólmenes del cerro Garrote y a los ribereños del Guadancil, actualmente sumergidos bajo el pantano y solo observables en épocas de sequía estival, sugieren una continuidad entre ambas necrópolis, que pasarían a formar un único conjunto megalítico disperso por un paisaje topográficamente variado, de montaña, ladera y ribera.
 
Bibliografía:
 
- Mélida, José Ramón: Catálogo Monumental y Artístico de la Provincia de Cáceres (CSIC, 1918, vol. I: pg. 26-28 y lámina VIII)