jueves, 9 de julio de 2015

De la thiuda al feudo, y a la deuda

Se han propuesto varias etimologías para explicar el origen de la palabra feudo, entre ellas el latín foedus, sustentada historicamente en el supuesto tratado de hospitalidad suscrito por romanos y germanos; el latín fides; o incluso la original e inverosímil idea que suscribe el Padre Santa Rosa de Viterbo, que la considera las siglas  "das seguintes palavras: Fidelis, Ero, Vobis, Domino, Vero, Meo" = os seré fiel, mi verdadero señor, o cosa semejante.

Varios autores como Pena Graña o Piggott, y ultimamente muchísimos más, han defendido con buena base que el sistema feudal medieval hunde sus raíces en las sociedades de jefatura (chiefdoms) prehistóricos de la Edad del Hierro, y en atención a ellos presentaré la que me parece la hipótesis etimológica más probable, que nos lleva del término paleoeuropeo que designa la elitista y principesca sociedad de jefatura, touto (Osco) / tauta (Lituano) / tuah (Irlandés) / toudo (Lusitano) / þiuda (Gótico), etc. a los feudos medievales y actuales, en los que el pacto de jefatura entre nobles guerreros lleva siglos boqueando debido a las irrupciones de un tercero en discordia del cual nadie se acuerda, a no ser para sacarle rédito, el pueblo irmandiño, los sans-culottes, los príncipes de las Mareas.

Ni en los romances hispánicos ni en la lengua de los conquistadores normandos del reino sajón existía el sonido fricativo dental en posición inicial  [þ] que se encuentra en el Gótico þiuda o en el Antiguo Sajón þeod, "sociedad, asociación por un vínculo, comunidad", por lo que al introducir esta palabra en su propia lengua tuvieron que adaptarla al sonido más próximo que poseían [f], feudo, feod, "pacto, sociedad". Esta sustitución de la dental fricativa por una labiodental fricativa a veces sorda, otras sonora, es común en francés y se produce, como señala Jespersen, en otras posiciones distintas de la inicial: nif < nidu, parvis < paradisu (Language: Its Nature and Development). Muy probablemente la historia de la palabra feudo se explica, pues, por un préstamo del gótico al romance, en que el sonido [þ] de thiuda, "societas", es adaptado como [f] resultando la palabra feudo, en la que se mantienen las acepciones relativas a la simbiosis, al pacto, al deber entre las partes, a la deuda que implica toda relación feudovasallática. Es la misma deuda que todavía estamos obligados a pagar a los Thiudariks germanos.