viernes, 20 de junio de 2014

El tímpano oculto en Santa María de Cambre

Hace unos días tuve la oportunidad de que mi amigo Pancho Gallego me acompañase a Cambre a ver el castro frente a la iglesia de Santa María, así como el Museo Arqueolóxico, que yo no conocía y me resultó muy interesante. En él se conservan los restos de una villa romana que se halló en las inmediaciones, fundamentalmente el balneum privado. Lástima que la bóveda que lo cubría aún no se haya reconstruido, pero sí se ha realizado una muy buena maqueta del conjunto a partir de los fragmentos conservados, que nos muestra un océano donde flotan varios tipos de peces y un precioso pulpo.

Como nos sobraban unos minutos, redondeamos la excursión revisitando la iglesia. La Hidria, la Boca del Infierno, el tímpano de la entrada con su Agnus Dei, el ara romana reutilizada para grabar un bajorrelieve de la Virgen con el Niño, y un montón de detalles más complejos que los amantes del románico saben apreciar.

El románico me atrae porque en él se manifiesta la pervivencia de cultos anteriores; gracias a que el cristianismo ha adaptado viejos rituales paganos para ganar adeptos, conservamos las trazas de viejos cultos en su arquitectura, y en los propios ritos cristianos.

Así el altar cristiano. Según Sastre de Diego, "se viene considerando el tipo de altar que bien reutiliza, bien imita un ara romana pagana, como una de las formas más antiguas de altar cristiano", esto se debería a un "intento por parte del cristianismo de ir asumiendo cada rincón de la religiosidad pagana, sin más remedio que asimilar y superponerse en muchas ocasiones a los vestigios de paganismo. Es aquí donde parece cobrar sentido la reutilización de las antiguas aras paganas y su conversión intencionada en altares cristianos" (El altar hispano en el siglo VII).

Por esta razón, siempre que voy a una iglesia antigua miro, si es posible, debajo del altar. Aunque la verdad no esperábamos encontrar esta maravillosa pieza oculta bajo él.


El relieve podría ser el viejo tímpano de la puerta que daba al claustro, según nos explicó el párroco. Se encontró durante unas excavaciones en 1916, de lo que se deduce que había sido amortizado, reutilizado como simple material de construcción en alguna de las reformas que sufrió la iglesia (breve nota del hallazgo en Castiñeiras González, "La reutilización de piezas romanas y medievales en Galicia", Brigantium, 1989-90, vol. VI).

Se trata de una pieza notabilísima por dos razones. Nos aclara el origen del tema iconográfico del Agnus Dei, que se creía judío: en ella se representa el sacrificio pagano de un cordero según el antiguo rito romano, ya que uno de los dos oficiantes sostiene el largo cuchillo propio de esta ceremonia. El animal no sujeta entre sus patas ninguna cruz, como viene siendo habitual en la iconografía posterior, únicamente lleva sobre su lomo la cinta (dorsuale) con que los romanos adornaban a los animales que eran conducidos al sacrificio. En el extremo superior izquierdo se ha esculpido el altar donde se inmolaría la víctima del sacrificio. Es el altar que nos describía Sastre de Diego, una mesa de piedra sostenida por dos aras romanas. Por lo que esta miniatura de altar resuelve definitivamente, si es que cabía alguna duda, el problema del origen del altar cristiano.


Puede concluirse que es un tímpano de transición entre lo pagano y lo cristiano, una transición incipiente en la que hay más de lo primero que de lo segundo. Es posible que por eso, tras su descubrimiento a principios del s. XX, se haya puesto bajo el altar con las figuras boca a bajo en un intento de dañar la memoria del antiguo culto pagano, circunstancia que también llamó la atención del actual párroco (damnatio memoriae, v. p. ej. Sastre pg. 324).