martes, 30 de septiembre de 2014

Hidronimia en -obre

Decía Longnon hace casi un siglo en Les noms de lieu de la France (1920) que "vera es la forma latina de una palabra posiblemente gala que se habría conservado en el bretón armoricano gouer, con el significado de río; aunque algunos celtistas consideran que esta última palabra está por un antiguo wober".

En realidad el olvidado Longnon no andaba nada desencaminado, salvo por la filiación gala de la palabra, porque vera (ribera, con su doble sentido alusivo a la corriente y a la orilla), gouer y el antiguo wober entroncan con la entrada āpero de Pokorny, "orilla", responsable de los resultados del inglés antiguo ofer, antiguo frisón over, alemán antiguo över / uover, "shore". Y aún podríamos añadir a la lista de este hidrónimo paleoeuropeo los topónimo gallegos en -obre (-ouure / -ovre / -obre, en documentación medieval).

El diccionario de anglo-sajón de Bosworth en la entrada O'fer, define el término como margo, ripa, littus: St. Marie Offeres, St. Mary Overies / Overs = Sancta Maria Ripae / ad Ripam.

En The Place-Names of Cambridgeshire leemos que el topónimo Over se deletreaba Overe en 1210, o Ovre y Oure en el Domesday Book, el acusativo singular era ofre, y el dativo ofer, significando la orilla del mar o, sobre todo, la ribera de un río; este Over se sitúa en lo que fue una antigua plataforma o terraza fluvial.

De aquí, por supuesto, que la topografía de estos lugares se caracterice por su elevación con respecto al cauce o valle, y se infiere que la elevación no era tanta, presumiblemente, cuando se le dio el nombre de "orilla". Es por esto que suponemos que estos topónimos se insertan en un estrato arqueotoponímico muy antiguo, que pertenecen sin duda a una paleolengua datable geológicamente por la antigüedad del aterrazamiento.

Solo a modo de ejemplo, en el medieval Anovre, actual Ombre (Pontedeume), podría estar presente la raíz hidronímica *ANA, la misma que la del clásico Anas, actual Guadiana (o como la del Anaris, según aportación del profesor Juan José Moralejo, que emparenta ambos topónimos en su estudio Hidronimia prerromana de Gallaecia). Este factor potencia la consideración de la segunda parte del topónimo, -ovre, como hidrónimo, significando todo él "la ribera o terraza del Anas". Y así podríamos continuar analizando el resto de la toponimia en -obre, y hasta a lo mejor lo vamos haciendo, si la hipótesis que la considera proveniente del celta bris < * brix, forma supuestamente reducida del celta briga, nos lo permite.

Pasemos ahora a algunos topónimos germanos como Gronover, Hannover, o Nienover, documentados en la Edad Media como Gronovere, Hanovere / Hanober / Hanöfra, y Nyenovere. Excuso extenderme en su carácter de compuestos con este elemento uover / ufer, "orilla, ribera". En algún caso, como en el de la forma medieval Honoverbergen, aparece el lexema berg en la composición, homólogo del briga céltico, hecho que excluye por completo, por si quedara alguna duda, que el elemento over en la toponimia germana guarde cualquier tipo de relación etimológica con los temas berg o briga. Honoverbergen sería un asentamiento en altura (berg) situado en la ribera de un río, o en la costa.

Hace años ya habíamos visto que no todos los documentos epigráficos rematados en la cadena -briga o similar son, efectivamente, topónimos compuestos con briga, "asentamiento fortificado" ("Notas sobre -briga integrando topónimos", Celtiberia.net, 2006): los documentos epigráficos en que se mencionan por ejemplo Caelobricoi, o Veigebreaego, no nos hablan de ninguna Caeliobriga o Veigebriga, sino que son epítetos teonímicos formados a partir de topónimos en -obre o -ebre mediante la adición de un sufijo derivativo. Es decir, las formas básicas serían Caelobre y Veigebre, que originarían los topónimos actuales Callobre o tal vez Sillobre (con seseo y ae > e > i por inflexión), así como un posible *Veixebre. Prósper propone un análisis semejante para el epíteto teonímico Eberobrigae, que podría ser un adjetivo femenino formado por derivación a partir de Eberobre, y no el genitivo de Eberobriga (Lenguas y religiones prerromanas del occidente de la Península Ibérica, 2002).

En Francia el caso es todavía más complicado, pues de la lista de topónimos de Ernest Nègre (Toponymie générale de la France) supuestamente provenientes de briga, solo está documentado uno como tal (Eburobriga), el resto encaja en la serie de topónimos en -obre provenientes de la base paleoeuropea over, "ribera, orilla, terraza de un río". Un lugar como Moyeuvre se documenta por primera vez glosado como Modover Superior (Dictionaire Topographique de la France), glosa y forma que remiten a la base paleoeuropa over, "terraza, bancal", lo que no es obstáculo para que Nègre lo considere un topónimo en -briga, lo mismo que Vendeuvre, mientras que en las islas británicas el mismo, Wendover o Gwenddwr, se liga al céltico dubron, "río, agua". Aunque queden voces discrepantes, con las que coincido, que sugieren para Candever / Cendefer / Candover que la forma efer podría ser una mutación de ofer, "terraza de un río" (Richard G. Roberts, The Place-names of Sussex).

Ya con clara aplicación como hidrónimos, Dauzat recoge en Francia los siguientes: Argentouyre, Bindouyre (también Bendouyre y Bengouyre; compuesto con la variante gouer de que hablaba Longnon), Douctouyre, Senouyre, Touvre (Tolveram en el s. XI), Touyre (también Lectouyre; que en este caso explica como compuesto con el elemento celta durum, "fortificación"), Vernazoubre, Vernobre, etc.

Parece claro que Vendabre (provincia de A Coruña, documentado en el año 887), Wendover, Gwenddwr y Vendeuvre o Bendouyre son variantes de un mismo nombre de carácter hidronímico, formado mediante la base paleoeuropea over, "orilla, línea de costa, tierra firme elevada sobre la línea del agua".