viernes, 26 de diciembre de 2014

La divinidad montaña

Casaubon y Escalígero ya notaron que el nombre del dios romano Heliogabalo era una interpretatio grecolatina de Alahgabal, "deum montis", pues en lengua árabe o siria alah / elah = divinidad + gabal / gebal / jebel = montaña. Autores recientes coinciden con esta idea al expresar que en el nombre original del dios no había ninguna referencia al sol, sino que se produjo un deslizamiento del arameico 'LH', "dios", al griego HELIOS" (Millar, apud Simon Swain, en Apologetics in the Roman Empire).

Su carácter ctónico, y no celeste, se pone de manifiesto en el sobrenombre de la divinidad, Ammudates, ammûd = "pilar, columna", en lengua hebrea. Alagabalo Ammudati es la divinidad montaña, el pilar o soporte cósmico, el Atlas del mito griego que sostiene las columnas que separan el cielo de la tierra, las patas de Jo-mo-glan-ma (> Chomolangma, nombre nativo del Everest = Vaca Divina) que sostienen la bóveda celeste (Kempson, en Everest: The Unfinished Adventure, 1937, pg. 285), el dios bíblico que habita en la montaña y que fue probablemente la misma montaña.

Conocemos la representación de la divinidad montaña Elah Gabal como betilo cónico, a la cual se le rendía culto en el templo de Emesa, gracias a las emisiones de algunas monedas con su efigie. Su figura recuerda a la de los kudurru mesopotámicos que, a pesar de ser considerados simples marcos o piedras de término, son representaciones de la montaña cósmica, pues siempre aparecen rodeados de su inseparable serpiente.

(C) British Museum. La serpiente rodea el betilo, todo él es la montaña cósmica o divina que contine el universo estratificado: arriba, el sol, la luna y las estrellas. Es muy improbable que los kudurru hayan sido piedras de término, ya que únicamente se han encontrado en el interior de templos. El hecho de que el texto cuneiforme llegue hasta su base también impide imaginarlos hincados en el suelo.

En muchas concepciones cosmogónicas aparece la montaña rodeada de la serpiente cósmica, probablemente un emblema del río o del océano celeste: así en la concepción árabe la Montaña de Qâf fue rodeada por Alá con una serpiente, en la mitología nórdica Jormundgander es una serpiente que rodea toda la tierra, y según el folklore gallego en el Pico Sacro habitaba el dragón o serpiente llamado Ilicino. No vamos a olvidarnos de la famosa representación plasmada en A Pedra da Serpe, que no es otra cosa que la divinidad montaña con su serpiente cósmica, hoy cristianizadas con un cruceiro que representa el triunfo de un dios celeste sobre las antiguas divinidades ctónicas ligadas a la tierra.

Pedra da Serpe de Gondomil. (C) Alfredo Erías.

No ha desaparecido el culto a Nuestra Señora de la Montaña, transformada ahora en advocación mariana. También sobrevive su vieja representación oculta bajo el manto estrellado de la Virgen: a sus pies, y a modo de humilde pedestal, siempre aparecen la montaña cósmica como orbe, y la serpiente, las viejas deidades ctónicas aniquiladas por los nuevos dioses celestes.

Pedestal de la Virgen en San Nicolás de Cis, Oza dos Ríos.