domingo, 15 de julio de 2018

El hidrónimo Eume

El río Eume nace en Río Pequeno, que da paso al Pieles, en la Serra do Xistral (Lugo).

Minuta cartográfica del IGN.

Respecto al hidrónimo Pieles, cabe suponer su origen a partir del latín pila, "concavidad para depósito de agua", en diminutivo plural: pilellas > pielas (con pérdida de la -l- intervocálica y simplificación de la geminada -ll- propia del gallego). Esta misma etimología ha de tener el topónimo zamorano Peleas, de pilellas con yeísmo (pileyas) y posterior eliminación de la semiconsonante antihiática. Dudo de que el hidrónimo Pieles no haya sufrido algún tipo de corrupción, puesto que en la documentación medieval galaica siempre encontramos Pielas, siendo imposible argumentar que se trate de un femenino plural en -es, como en asturiano:
  • arroyo de Piellas - año 841 (Lugo)
  • Lama de Pielas - año 977 (Xubia)

El uso de denominadores como Río Pequeno frente a Río Grande (por ejemplo, otro de los nombres del río Xubia) está motivada evidentemente por el tamaño del río (cfr. Rei Chiquito, en Lugo), pero no sólo, porque en el caso del Eume se aplica al lugar de su nacimiento. Desde esta perspectiva, la denominación Pequeno podría encajar en el sistema de linajes fluviales que he desarrollado a partir de la propuesta de los potamónicos parentales de Xaverio Ballester, esbozada en "Hidronimia paleoeuropea: una aproximación paleolítica" (2007) y en "Deva y otros devaneos arqueoibéricos" (2009).

Frente a las raíces reconstruidas de la hidronimia paleoeuropea a las que estamos acostumbrados, todas ellas relacionadas con conceptos hídrico-fluviales como "agua", "fluir", "cauce", "tragar", "moverse", etc. Ballester nota una tendencia a la denominación parental humana en el sistema de nomenclatura de los hidrónimos paleoeuropeos, que explica por un tabú lingüístico: "los yakutos llaman 'abuela' al río, mientras que todavía en época reciente los rusos llaman 'mamita' (matuska) a los grandes ríos". Según el autor, son las raíces ama, ana, aba, apa como términos de parentesco humano que designan a la madre, a la abuela, o al padre, las que aparecen en un subsistema de la antigua hidronimia europea. Como ejemplos recientes de que efectivamente se produjo este hecho está el nombre del río Marne < Matrona, y en Galicia los numerosos casos de Madre de Auga (A Mezquita), A Madredauga (O Saviñao), Rego da Madre (Foz), Regueiro da Madre (O Páramo), Fonte de Boamadre (A Teixeira), Fonte da Madroa (Vilariño de Conso) o mismamente el título poético de Padre Eume, que recuerda a la fórmula Tiberinus Pater de los romanos.

El origen del sistema de nomenclatura basado en los nombres de parentesco humano pudo haber sido causado por tabú lingüístico, como defiende Ballester, como mero tratamiento de respeto al río; pero también por equiparación entre los linajes humanos y los intrincados sistemas fluviales. Así, descubrimos que en la hidronimia paleoeuropea la nomenclatura de los ríos conserva trazas de una jerarquía de parentesco o filiación humana que no sólo se reduce al tratamiento de Madre / Padre.

Hay ríos que se consideran hermanas entre sí, como el Sor, que nace en Ambosores (latín sor = hermana) y compite en la carrera de la leyenda de "Las tres fuentes hermanas", o el Suir irlandés, que forma parte del sistema fluvial de las Three Sisters (tSiuir = hermana en gaélico irlandés). Respecto al Sor, JJ Moralejo no descartaba que la documentación medieval "Saur" fuese pseudo-latinización de un original Sor ("Hidronimia prerromana de Gallaecia", Onomástica Galega II, 2013, ed. Kremer). 

Hay ríos hermanos, como el Frade (Bueu), afluente del Bispo (trasladada la jerarquía familiar a la eclesiástica), o el Frei Bermuz, afluente del Eume.

Ríos que podrían ser nietos o sobrinos, si hacemos caso de la antigua forma Nepta > Neda, que podría ser el antiguo nombre del actual río Belelle: "incipit in ipsa aqua quae intrat in ipso fluuio de Nepta" (año 977, Xubia).

Ríos gemelos: posiblemente el topónimo Arauzo de Miel (Burgos), documentado como "Arabuzo de Gemielle" en 1062, proceda del término latino gemellus, en el sentido hidronímico que estamos proponiendo.

Teniendo presente esta posibilidad, el hidrónimo Eume, bien haya sido en origen Ume (como defendía Isidoro Millán González-Pardo*), bien haya sido un compuesto bitemático E-Ume (como pensaba don Edelmiro Bascuas**), puede considerarse en relación con el hidrónimo euskera Urumea, compuesto cuyo segundo elemento es el sustantivo vasco umea, "niño, pequeño". Tiene sentido al observar el nombre que continúa llevando, en otra lengua, el río en su nacimiento, Río Pequeno, y asimismo se encuadra en la hipótesis que venimos exponiendo sobre la existencia de un subsistema paleoeuropeo de nomenclatura hidronímica basado en el de los linajes familiares humanos. Parece que el sustantivo ume / umea, "pequeño", conservado por la lengua preindoeuropea vascuence pudo haber estado diseminado por toda Europa, a la luz de casuística como Umia (Pontevedra), Uma (afluente del Tea), Eume (A Coruña), Irimia (nacimiento del río Miño en Lugo), Urumea (Navarra-País Vasco) y Umeälven (Suecia).

* Toponimia del Concejo de Pontedeume y Cartas Reales de su puebla y alfoz, 1987.
** Estudios de hidronimia paleoeuropea gallega, 2002.




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