jueves, 16 de agosto de 2018

San Gonzalo (Obispo Santo), el druida Amergin y la Virgen de Pastoriza

Ahora mismo estoy leyendo Los normandos en Galicia durante el siglo X. Antecedentes, naves, itinerarios, obispos y castillos, de Fernando Alonso Romero, Andavira, 2017.


Milagro de San Gonzalo hundiendo la flota normanda. (C) Urbano Lugrís, "Los milagros de San Gonzalo". Fotografía de Andregoto Galíndez en la exposición "Paredes Soñadas", 2017, Afundación.

Alonso Romero en este nuevo trabajo se plantea la identidad de San Gonzalo, tal y como habíamos propuesto en San Gonzalo, obispo de Xubia y en Estrechando el cerco a San Gonzalo, obispo santo, aunque finalmente no tome partido ni por Xubia ni por Mondoñedo. Para lo que me interesa (la adscripción a Xubia y la identificación de San Gonzalo con Gonzalo Froilaz), menciona la donación de 1086 "de las villas de Domirón y San Xiao de Mondego al monasterio de San Martiño de Xubia, que habían sido atacadas por los normandos, probablemente después de la batalla de Hastings en el año 1066, pero posteriormente fueron recuperadas gracias a la intervención de San Gonzalo. Estos testimonios llevan a pensar que probablemente fue Gonzalo Froilaz el que realmente intervino en esos episodios que describen las incursiones normandas por las costas gallegas a principios del siglo XII" (pg. 21). Sus observaciones me satisfacen, aunque tendría que añadir algo más sobre el puerto de Iuncarias donde desembarcaron los normandos de Gunderedo, que no está en la ría de Arousa, sino en la ría de Betanzos, pero ya sería repetirme y le estropearía el capítulo que el profesor dedica al itinerario terrestre del ejército de Gunderedo desde la desembocadura del Ulla a Santiago, al reconvertirlo en un recorrido por el Camino Inglés a Santiago.

La vuelta de tuerca magistral del profesor nos la ofrece inmediatamente al considerar que la figura de San Gonzalo no es más que la cristianización de un taumaturgo capaz de controlar el tiempo atmosférico, un ermitaño, druida, chamán o hechicero avezado practicante del mágico don celto-atlántico de gobernar el clima. Otro santo gallego, San Rosendo, también era capaz de formar tormentas a su voluntad; rechazó al ejército portugués "de modo maravilloso mediante una espantosa tormenta de rayos y truenos" (pg. 22). Estas dos narraciones, según el profesor, poseen un importante valor etnográfico, "pues tanto San Rosendo como San Gonzalo, al hundir desde la lejanía las naves de los normandos, lo que en realidad están haciendo es actuar como magos o encantadores que con sendos hechizos controlan las fuerzas de la naturaleza" (pg. 24).

El valor etnográfico nos lo proporciona también la evolución de la figura del conjurador de tempestades en la cultura popular gallega desde la prehistoria: "druidas, magos, chamanes, hechiceros, astrólogos, nigromantes, tempestarios, tronantes, brujos, meigos y menciñeiros, y finalmente exorcistas y clérigos que con milagrosas oraciones alejaban los pedriscos ocultos en los amenazantes nubarrones" (pg. 24). Aquí es donde conecta su discurso sobre los santos tempestarios galaicos con las habilidades como controlador del tiempo del druida Amergin, también de nación galaica, si creemos la tradición del Libro de las Invasiones de Irlanda (s. XII): llegando la flota de los milesios a las costas de Irlanda se desató una tempestad que Amergin aplacó con su canto o sus hechizos (incantationes).

Uno de los ex-votos mariñeiros del Santuario de Pastoriza. (C) Anxo Martínez, 2016. "En el año de 1640 Juan do Río vecino de la Coruña estando pescando junto al Puerto de Bens en su lancha con sus compañeros, les acometió un barco de moros y estando apresados, clamaron por la Virgen de Pastoriza y milagrosamente se transtornó dicho barco y fueron cogidos los moros".

Nuestra Señora de Pastoriza (Arteixo), también fue numen cuya invocación podía desatar una tempestad. Se conserva un curioso óleo como ex-voto en la sacristía, cuya breve narración (abordaje marítimo de una flotilla sarracena impedido por la Virgen, que supuestamente desata un fuerte oleaje que vuelca la embarcación enemiga) recuerda la trama de la invasión normanda y el milagro operado por San Gonzalo al invocar a otros númenes cristianizados para provocar el naufragio de las embarcaciones normandas.

miércoles, 15 de agosto de 2018

Fontecada y Foncalada

  1. "usque in Fonte calada" (año 1039, documentos de la Catedral de Astorga)
  2. "cartulam de pomare de Fonte Calada cum suo terreno" (año 1047, Cartulario da Sé de Coimbra)
  3. "de ecclesia Sancti Martini de Fonte Caada" (año 1209, Tumbo de Toxos Outos) = actual Fontecada
  4. "et inde ad fontem in Caada, et inde ad capud de monte Agudel" (año 1227, Tumbos de Sobrado)
  5. "per caput de monte Rotundo et inde a Fonte Incayada" (año 1230, Tumbos de Sobrado)
Moralejo Lasso en su Toponimia Gallega y Leonesa (Pico Sacro, 1977, pg. 102 y pg. 130-131), se inclinaba a pensar que el nombre de las fuentes Fontecada (Santa Comba), Foncalada (Oviedo) y Honcalada (Valladolid) derivaba probablemente de cal (< latín calx), en alusión a que las mismas estaban caleadas. Desmontaba así la hipótesis de Piel, que prefería el étimo canalata, "encañada", que serviría para explicar los casos galaico-portugueses (con pérdida de -n- y -l- intervocálicas), pero no el asturiano Foncalada. Para el caso gallego de Fontecada refiere en nota, asimismo, que el secretario municipal le dijo "que no se recuerda fuente caleada o blanqueada alguna [...] pero que existe en la cima del lugar una fuente muy quieta o queda, hoy llamada Pozo de Arriba, con agua todo el año".

El étimo más verosímil en mi opinión es el adjetivo calata, derivado del verbo *calare, relacionado con el latín cala, "pocillo, vaso = kalathos", y calarius, "fabricante de calas" (Glosario de Du Cange). El referente u objeto aludido sería, en esta hipótesis, la pía a modo de recipiente o vaso que recoge el agua del manantial. Fernando Cabeza Quiles (Toponimia de Galicia, sub A Fonte de Sanabarrigas) propone para Fontataza (Guitiriz) que "talvez conteña -é só unha posibilidade- o castelanismo taza no canto da palabra pía, en canto a recipiente cóncavo de pedra".

Fuente de Foncalada en Oviedo, utilizada como lavadero público hasta principios del siglo XX. Del blog de Juan Crespo, Lavaderos Públicos. Fotografía por cortesía de Laura Bécares.

Parece ser que la construcción de la fuente ovetense se atribuye al reinado de Alfonso II (siglo IX), aunque siguiendo modelos constructivos romanos. Según la propuesta etimológica que acabamos de exponer, la construcción, o por lo menos la existencia de una fuente anterior, dataría de época romana precisamente por la designación calata > calada, "con pila o pocillo". El término cala es propio de la época de romanización de la península, y rápidamente cayó en desuso, sin dejar más vestigios en el léxico y la toponimia que estos nombres fosilizados de antiguas fuentes.

martes, 14 de agosto de 2018

Borneiro: un hidrónimo termal paleoeuropeo

Se confirma la opinión de Sergio Ríos González de que la restitución de la pedra formosa de la sauna del castro de Borneiro (Cabana de Bergantiños) no es correcta, a menos que uno quiera escadrillarse por completo intentando penetrar en el edificio de baños de vapor por la parte en que está situada actualmente la pedra formosa, justo en un sector del edificio tan pegado a la muralla de la croa del castro que es prácticamente imposible pasar por ahí estirándose y reptando en un plano inclinado.

(C) F. Hauser, 2018.

El autor cuestiona también no sólo la restitución, sino también la consideración de la misma losa como pedra formosa, y puesto a cuestionar, también el uso termal del edificio (Los baños castreños del noroeste de la Península Ibérica, 2017, pg. 256-273). Pero en apoyo de la función termal del mismo rescatamos una interesante propuesta etimológica sobre el topónimo Borneiro, según la cual el nombre indicaría precisamente la existencia de unos baños termales en el lugar.

La hipótesis fue mínimamente esbozada por el profesor Juan José Moralejo en 1999 ("Bormánico, CIL II, 2402 y 2403", Actas do XX Congreso Internacional de Ciencias Onomásticas, Santiago de Compostela, 20-25 setembro 1999, Fundación Barrié, 2002). En una breve nota indicaba que "bullir, borbotar, etc. son más característicos de termas, burgas, etc. [...] lo cual vuelve a inclinarnos por la opción *gwh (e/o)r-m-, "calor, calentar". Otros ejemplos de born- en antropónimo Bornus (Chaves VR), orónimo y topónimo Bornes (Macedo BN), topónimo Bornaria (Ferreiros BR), Borneiro y Bornais repetidos en Galicia, Bornain, Bornant, etc. en Francia, etc." (ed. en Callaica Nomina, Fundación Barrié, 2008, pg. 161). De nuevo en nota: "y como esta raíz *gwhe/or- tiene bien conocidas ampliaciones con *-n- [...] Corominas 1976: 153 propone que también gallego y portugués morno, "tibio", con sus variantes borno, borne, mórnio, múrneo, se remonten al indoeuropeo *gwhe/or-n-, "calentar", con b- como forma básica y m- como resultante de una asimilación nasalizadora "fácil y aún corriente". La propuesta puede ser aceptable, pero corrigiendo a Corominas en que borno, si tiene b- antigua procedente del indoeuropeo *gwh-, es cabalmente no céltico y es remisible a lo precéltico (que él llama sorotáptico o de las gentes de los campos de urnas) y pudiera emparejarse con Bormánico, si éste es antiguo y no mera novedad cultural en Lusitania" (Moralejo, 2008, pg. 169).

En resumen, el profesor Moralejo nos esboza en dos notas la identidad etimológica entre el teónimo Bormánico y el topónimo Borneiro; ambos de carácter termal (baños, termas, saunas, burgas) y remisibles a la base paleoeuropea *gwhe/or-, "calentar". Así, el castelo de Borneiro llevaría el nombre por el edificio con horno (forno o sauna castreña) situado extramuros de la cidá. Estoy segura de que nuestro admirado profesor Moralejo estaría bastante conforme con estas conclusiones, o por lo menos se reiría un buen rato.

martes, 7 de agosto de 2018

Las jarchas, Lomax y Evangelina Carballo


Grabación de Alan Lomax en Galicia (1952) subida a Youtube por Nefertuyo en 2016. Mn. 21:06 - Evangelina Carballo cantando "Agüiña do pozo crara".

"Aguiña do pozo crara
nada cobre* e bebe o peixe,
ámame con lealdá,
non temas a que eu te deixe".

La lírica popular gallega de tema amatorio con voz de mujer comienza a menudo con unos versos introductorios que parece que no tienen mucho que ver con el tema central, como si estuviese describiendo el paisaje para ambientar..., como relleno. Pero son referencias a las fuerzas y elementos de la naturaleza que sirven de contrapunto para expresar la intensidad o cualquier otra característica que se quiera destacar del sentimiento amoroso:
  1. Cervos do monte a áugua volviam (motivo probablemente de origen popular recogido e insertado en una cantiga de amigo del trovador Pero Meogo, s. XIII) - impetuosidad desbordante e irrefrenable de la pasión amorosa
  2. A raíz dun toxo verde é moi mala de arrigar (anónimo: recogido en la grabación de Lomax cantada por Evangelina Carballo) - profundísimo arraigo del primer amor
  3. Aguiña do pozo crara, nada cobre e bebe o peixe - pureza, inocuidad y potabilidad de la enamorada; el agua no ahoga (no cubre nada), y la bebe el pez...
Pero no sólo es el verso utilizado por Meogo, en relación con los de los dos cantares de Evangelina recogidos 700 años después, lo que quería destacar como muestra de la pervivencia de tradiciones seculares. Más bien pretendo centrarme en la forma de cantar de Evangelina, ese ritmo y melodía repetitiva donde encaja totalmente esta otra composición en una lengua románica peninsular, hoy extinta (según dicen), recogida por Judá Leví, un poeta hebreo nacido en Tudela o Toledo en el s. XI, para incorporarla en una de sus obras:

"Garid vos ai irmanelas,
com contenerei meu male,
sen al-habib non vivirei eu,
ad où l'irei demandare?" **

900 años documentados de lírica popular tradicional nos contemplan, con música y todo, en esa grabación de Lomax (minuto y resultado). Lo triste es que tengan que venir, aunque cada vez menos, de fuera a valorarnos, bien sea Lomax o Judá Leví. Seán Ó Riada en 1970 presumía con orgullo de los 400 años de existencia documentada de la música tradicional irlandesa, si hubiera percibido la profundidad temporal de la nuestra habría descubierto un nuevo paradigma folk.

* "nada a cabra", variante impropia y escasamente lírica, que no suena en la grabación. Se ofrece en Cuadernos de Estudos Galegos, 1955.
** versión personal de la jarcha 4 de Yehuda Halevi de su Panegírico en honor de Ishaq ben Qrispin, que Menéndez Pidal transcribe así (fuente: Jarchas.net):

1 garyd boš 'y yrmn'lš

2 km kntnyr 'mw mali

3 šin 'lḥbyb non bbr'yw

4 'dbl'ry dmnd'ry.

viernes, 3 de agosto de 2018

Alcaiás (Cedeira), Alcallás (Neda) y nuestros Chieftains

Nombre exclusivo de la zona de Cedeira para designar a los túmulos funerarios megalíticos y a los castros. Encuentro este interesantísimo dato en la obra de Maciñeira, Bares. Puerto antiguo..., 1947, pg 114: "en el resto de la tierra ortegalesa, tan rica en túmulos, conóceselas [a las mámoas] por medoñas [...] y por alcayás (¿árabe?) hacia Cedeira". A continuación prosigue añadiendo una nota: "En cuya parte denominan alcayás no sólo a algunos túmulos, sino también a las trincheras y terraplenes de los castros. Caso que en Galicia sólo ocurre, que sepa, en este ángulo peninsular". En el BRAG nº 266 (1942) también señala esta particularidad léxica: "por la parte de Cedeira correspondiente al grupo sepulcral de la Capelada, les suelen llamar alcayás dos mouros, de la misma manera que a los fosos y parapetos de los castros".

El topónimo Alcaiás cedeirés se encuentra en las inmediaciones del castro de Sarridal y cerca del Castelo da Concepción; tambien existe otro en A Candieira. El profesor Porto Dapena (Diccionario toponímico do concello e ría de Cedeira, 2014) analiza dos posibles etimologías árabes para explicar este nombre de lugar (se entiende que desconocía el importante dato aportado por Maciñeira al tratarse de una obra descatalogada de difícil consulta):
  1. como derivado, con pronunciación yeísta, del sustantivo alcalla, "xarra de barro", o de al-qallál, "alfareiro", pero en el sentido amplio de taller de alfareros 
  2. como derivado de al-qalat, "o castelo", posibilidad que descarta, a pesar de ser topónimo frecuentísimo en la Península y adecuarse al yacimiento castreño de Sarridal o al Castelo da Concepción (como él mismo reconoce), por razones de índole fonética (al-qalat habría evolucionado en gallego a alcaá, siendo necesario recurrir a la epéntesis de una i antihiática, fenómeno nada frecuente en la zona), y de asincronía entre el topónimo al-qalat, medieval, y sus dos posibles referentes (un castro prerromano, y una fortificacion moderna).
Tras la precisión léxica que realiza don Federico sobre el significado y uso exclusivo del sustantivo alcaiás en Cedeira, cobra fuerza la segunda hipótesis formulada por el profesor Porto Dapena. Los dos Alcaiás cedeireses serían los únicos topónimos derivados del árabe al-qalat, "castro, castillo", en Galicia. La singularidad de este hecho seguirá siendo un misterio durante una temporada.

No quiero dejar de poner mi granito de arena en la polémica etimología de Alcaiás aprovechando que un lector me pregunta en los comentarios sobre el Alcallás de Neda. Mi propuesta, que se encuadra dentro de la denominada arqueología institucional, es la forma *alcaldianas, derivado del árabe alcaide, término muy bien documentado en nuestros textos medievales con todo tipo de soluciones como alcaide, alcalde y alcalle. El étimo que supongo, *alcaldianas, con d+yod, podría explicar los resultados Alcaiás (si la base de formación es alcaide - *Alcaidianas > Alcaiás), y también Alcallás (si la base de formación es alcalle - *Alcallianas > Alcallás). La motivación del topónimo, parte importante de toda propuesta, estaría justificada por la transmisión intergeneracional de la idea de que los restos visibles de las fortalezas castreñas y túmulos megalíticos fueron viviendas, en la vida y en el Más Allá, de los alcaldes o jefes. Nuestros chieftains. En la literatura irlandesa medieval es una constante la adscripción a la realeza (sociedades de jefaturas) de los túmulos y fortalezas prehistóricas.

En el caso del castro de Sarridal, parece que los chieftains no vivían nada mal, con su sauna y todo.


Mientras escucháis "The morning dew" de los Chieftains y veis el vídeo, haceos a la idea de que estáis en cualquier punto de la costa norte de Galicia, para el caso es lo mismo.

Gastrotoponimia de Galicia

El año pasado por San Valentín El Progreso de Lugo propuso "Una ruta gallega por la toponimia del amor"; en el artículo explicaban algunos nombres de lugar aparentemente relacionados con los afectos humanos: Cariño, Amorín, Carantoña y Bico, y O Coito y O Sexo. Pero ¿por qué dicen amor cuando quieren decir sexo?

En Galicia el amor es una pasión muy secundaria y relativa. Aquí, sobre todo, se come. Y se come muy bien, buen producto elaborado de forma tradicional. Comer es nuestra necesidad primaria por excelencia, y en época estival, cuando proliferan fiestas gastronómicas por todas partes, se convierte en una ruta de peregrinación sacrosanta. Si no has ido a varias fiestas de este tipo durante el verano eres indigno de consideración, raro, o bien estás delicado del estómago después de haber asistido a alguna enchenta, por haber comido en exceso... Sólo este argumento te serviría de excusa.

De esta principalísima actividad antrópica propia de nuestra cultura han quedado vestigios en la toponimia del país. Veremos algunos casos de auténticos gastrotopónimos, y examinaremos otros en los que, por ejemplo, un inocente fitotopónimo sufre metamorfosis transformándose en gastrotopónimo, obligado por el paisano galaico a reconvertirse en producto comestible, preferentemente cárnico. La toponimia de Galicia es la más rica en documentación, número de topónimos, y sabores.

Empecemos por algo ligero, como puede ser la merienda. Nuestros lugares preferidos para merendar vienen identificados en la base de datos Toponimia de Galicia como A Pena da Merenda, O Campo das Merendas y O Carballo das Merendas. De entre todos ellos destacaría nuestra preferencia por la ubicación en penedo, para así aprovechar las oquedades de la piedra como asiento y lugar para depositar vituallas y bebidas sin que se vuelquen. También existen varios Merendeiro, como el Merendeiro de Santo Antoíño (A Lama), lugar en que se evidencia el frecuente maridaje entre gastronomía y romería, que a mi modo de ver no es más que otra excusa para el encuentro gastronómico. Comer al aire libre, para aquellos que veranean en la costa, se identifica inmediatamente con hacer una parrillada en la playa; puede que O Pinal das Parrillas (Cangas) sea  la primera muestra de que esta tendencia, de reciente introducción y actualmente prohibida para evitar incendios, está dejando su huella en la toponimia del país.

La preparación básica de la cocina gallega es la allada, utilizada para todo tipo de pescados. Tenemos multitud de puntos costeros denominados A Allada que podrían confundirse con esta base culinaria compuesta de aceite, ajo y pimentón, pero según Xosé Lois Vilar Pedreira y Roberto Rodríguez Álvarez indican una "mancha de area de menor amplitude na superficie do fondo do mar". El profesor Porto Dapena define así allada: "un pequeno entrante de mar máis ou menos abrigoso, do latín angulata".

Distribución del topónimo O Cocido según la base de datos Toponimia de Galicia.

Pasando a palabras mayores podemos comprobar que el cocido ha dejado su huella gastronómica limitada no a la zona de Lalín, como cabría esperar, sino a la toponimia que va de As Somozas a San Sadurniño, Moeche y A Capela (de mucha tradición culinaria) existiendo nada menos que 37 lugares que llevan este nombre, entre los que destaco O Campón dos Cocidos (As Somozas) y O Cocido de Abaixo y O Cocido de Arriba (San Sadurniño), que facilitarían la degustación de varias elaboraciones simultáneamente. He tratado de buscar posibles étimos latinos que justifiquen esta aparente abundancia de cocidos campestres, sin éxito. Y en este punto, se me ocurre que el topónimo O Cocido podría indicar la existencia de viejos fullacht fiadh célticos, antiguas cocinas castreñas al aire libre. Más verosímil es la opinión de Paulo Martínez Lema: O Cocido también podría ser, como fitotopónimo, un colectivo de cozo (diccionario de Estraviz: "pé de carvalho cortado com rebentos; tronco ou raiz de urze").

No faltan en nuestra gastrotoponimia los ingredientes del cocido: O Chourizo (Tomiño, A Mezquita), O Lacón (Castro de Rei), O Touciño (O Páramo, Viveiro, Vigo, A Gudiña), una buena mada de grelos, A Grela (27 lugares espallados por toda Galicia), O Garbanzo (Ribadumia, Pedrafita do Cebreiro), As Patacas (cientos de lugares) y el pan bajo sus dos formas, O Bolo y A Bola. La mayoría han sido transformados en nutrientes por la mágica fuerza del pensamiento galaico: O Chourizo ha de ser en realidad O Chorizo, "campo florido" (derivado del latín flos-floris, "flor"), O Touciño un diminutivo de la palabra de origen prerromano touza, "arboleda, espesura de monte bajo, maleza", A Grela un falso corte del sustantivo agrela, diminutivo de agra, "campo de labor, leira", y O Garbanzo un derivado de la base prerromana *karau, "piedra", que ha dejado también resto toponomástico en Carabanzo (Asturias). La existencia de O Lacón me ha dejado completamente estupefacta, sin palabras.

El cocido ha de ir regado con un buen vino, siendo deseable que éste corra de forma ininterrumpida y que cada uno identifique bien su copa y no beba el culín que va quedando en las de los demás: Fonte do Viño (Melide, Brión, Santiso, Aranga), Valdoviño, O Cadaviño (Xove). La homonimia aquí se produce con el hidrónimo paleoeuropeo Aviño (misma base prerromana que la del río Avia) y con el diminutivo de cádavo, "tronco de tojo chamuscado que queda en pie después de haberse quemado el monte" (diccionario de Leandro Carré Alvarellos).

El caldo, indispensable en la dieta invernal, tampoco está ausente: A Fraga do Caldo (Vilariño de Conxo). Pero más que referirse a una buena cunca de caldo de grelos o berza, el topónimo Caldo señalará una surgencia termal, un manatial calidus > caldo (cfr. Río Caldo, Lobios).

Os Roxós (Portomarín), O Pemento (Vigo), Os Pulpos (A Pastoriza, ¿no tendría que ser Os Polbos?), A Fonte da Sopa (Alfoz), Os Callos (As Somozas), A Lamprea (Ribeira de Piquín), O Cachopo (varios lugares: es un fitotopónimo homónimo de la milanesa asturiana rellena de jamón y queso) y Asados (Rianxo) podrían conformar otro menú. Incluso tuvimos el arciprestazgo de Arrós mucho antes de que se introdujera el cultivo de este cereal en la Península.

De postre habrá con seguridad filloas, que en algunos lugares llaman freixós: Fonte Filloa (Saavedra - Begonte), Pena dos Freixós (San Sadurniño). Este último indicará la existencia de petroglifos o huellas de meteorización natural de la piedra en forma circular; el nombre también es sintomático de nuestra afición por los símiles gastronómicos.

Una advertencia: jamás nos limitaremos a un único postre, que es como estar a dieta. Tendremos que probar A Bica (más de un ciento de resultados en la base de datos Toponimia de Galicia); en este caso se produce homonimia entre el nombre que recibe el bizcocho o torta y la bica o "caño por donde sale agua" (cfr. el diccionario de Franco Grande y el topónimo Fonte da Bica).

Si alguien quedara con hambre: una infinita tabla de Queixos, e ingentes cantidades de Requeixo, recomendable con miel, y a ser posible de A Capela. A Os Queixos Secos (A Lama) yo los metería en aceite, así se conservarían mejor y no quedarían tan duros. Según Fernando Cabeza Quiles el topónimo Queixo estaría emparentado con el latín capsa, "lugar encajonado ubicado en una depresión del terreno". Y en mi opinión el topónimo Requeixo se formó desde el latín reccesum, "retiro, fondo de un terreno". No obstante, podríamos salvar algunos Queixos, como A Praza dos Queixos (Melide) y A Casa dos Queixos (Tomiño), que parecen lugares donde se elaboraban y expendían quesos del país, del latín caseum, "queso".

Para favorecer el procesado estomacal de todo esto es muy recomendable como digestivo un buen aguardiente de Oruxo (Muxía).

jueves, 2 de agosto de 2018

O Roxo Seco (Trabada)*

  1. "ipsum montem Uulturaria ubi (di)cent Nebulario et descendit ad illum rogium que descendit de Remesar" (año 791, documentación de Monforte: CODOLGA)
  2. "et per Sancta Eulalia de Rogio" (año 1112, Lourenzá: CODOLGA); "Sancta Eolalia de Arrogio" (sin fecha, Lourenzá: CODOLGA)
  3. "ad Portum Palumbarum. Indeque deducitur ad ipsas mamolas ubi oritur Arrogio quem dicunt Siccum" (año 1164, Tumbo Viejo de Lugo: CODOLGA)
  4. "qui sunt inter Coyroos et Colantes, sicut vadit ad ipsum rogium qui discurrit inter Villare et Colantes" (año 1133, documentación de Cis: CODOLGA)
Según Corominas arroyo es palabra de origen prerromano (*arrugio) y sería el masculino correspondiente a ARRUGIA, que Plinio recogió en Hispania en el sentido de “galería de mina”. Corominas vincula ambos términos teniendo en cuenta que estas galerías eran canales artificiales por los que circulaba el agua.

Por aféresis de la primera sílaba *rugio y normal evolución del grupo g + yod se obtendrían las variantes roxo / roso (con despalatalización).

Roxo: O Roxo Seco (Trabada, Lugo), documentado en 1164 como "Arrogio Siccum". En el noroeste de la Península una de las soluciones para el grupo g + yod ha sido este sonido fricativo palatal sordo. El término completo es arroxo, que alterna con la otra solución estándar, arroio. Otros ejemplos son: Rego do Roxo (As Somozas), Fonte do Roxo (Riotorto), Fonte dos Roxos (Santiago), Muiño do Roxo (Vedra, Riós, Oza dos Ríos, Aranga), etc.

Roso: Val do Rosal (Pontevedra), alternando con el más frecuente Roxal; Monterroso (Monterroso, A Teixeira, Melide, Sarria), alternando con el más frecuente Monte Roxo (O Grove, Moaña, Foz, Ponteceso).

Resultará difícil la desambiguación entre homónimos procedentes del prerromano arrugio > roxo, "arroyo", y del latín rubeo > roxo, "rubio, rojo".

Es de la misma opinión Fernando Cabeza Quiles (Toponimia de Galicia, 2008, sub "Roxos"), al que se le ocurrió la misma etimología dos años después, y buscaba bibliografía (evidentemente fiable, la clásica bibliografía) en que apoyarse: "en canto a bibliografía que nos axude e non nos deixe sós nesta teima toponímica, achamos con satisfacción que o profesor E. Rivas dá a mesma explicación que nós para os topónimos da zona da Limia (Ourense), Araúxo de araugium".

Desconocía el dato, pero efectivamente el profesor Rivas se tiene pronunciado al respecto en varias ocasiones: "Araúxo, Aruxo, Aruouxo, Arroxo, Roxo, Arroio. Formas destas pódense ver en hidrónimos polo N. de España, Francia, Alpes e N. de Italia. Plinio, ó falar da minería no Noroeste, menta as arrugia..." (Rivas Quintas, Lingua galega, nivéis primitivos, 1994, pg. 63). Moraleja: es necesario consultar todas las fuentes para evitar reformular hipótesis ya formuladas.

* Esta entrada es una mínima selección, ampliada con documentación medieval y algún topónimo más de nuestra área lingüística, de mi artículo Arrugia, publicado en Celtiberia.net en enero de 2006, donde daba cuenta de todo tipo de variantes europeas provenientes del étimo prerromano. Aquí presento únicamente las que atañen al dominio lingüístico galaico.

miércoles, 1 de agosto de 2018

Alto do Caxado - O Caxado (As Pontes)

Federico Maciñeira en su obra Bares. Puerto hispánico de la primitiva navegación occidental (1947, ed. Bouza-Brey) sólo tiene una breve nota sobre este orónimo (pg. 46): "en Portugal uno de los tres islotes del Sacrum Promontorium de los textos primitivos grecorromanos (cabo de San Vicente) denomínase también, según Leite de Vasconcellos (Religiões da Lusitánia, II, pg. 10), pedra do Caxado".

No encontrando más datos sobre el topónimo, entiendo que tendrá que ver con el sustantivo caxado, que por ejemplo Leandro Carré Alvarellos define como "cayado; bastón de pastor". Podría tratarse, por lo tanto, de un nombre de lugar que indicaría la existencia de un menhir en la cumbre del monte, similar a los que se encuentran en la necrópolis tumular de Pena Faladora. La consideración de los menhires como cayados o bastones es bastante frecuente en el folklore; también nombrados mediante el sustantivo pau, término que según Francisco Javier Rodríguez, Juan Cuveiro Piñol, Marcial Valladares, etc. tenía el significado de "palo, bastón".

La primera mención a unos paus, en el sentido de menhires de demarcación, aparece en un documento de 1177: "que est inter villare de Iove et Candeyro, de inde ad Palos de Comite ubi primo fuit incoatum" (fuente: CODOLGA, documentos de Monfero). Se trata de la delimitación del coto de Labrada y Buriz, que en cierto punto pasa por una de las mámoas que está entre Xove Vello y Candieiro (Castro de Labrada), para luego volver sobre el desaparecido alineamiento de Paus do Conde hasta Estrimil (Labrada, zona de la necrópolis tumular de O Galiñeiro).

Otro caso sería el de la estela cruciforme de O Pau da Vella (Serra do Buio). Para Moncho Boga "Pau da Vella é sinónimo de Fuso da Bruxa ou Fuso da Moura" (Antas-dólmenes de Santo Tomé. O Valadouro, 2012). No estoy de acuerdo con él, parece más bien lo que estamos comentando, otra interpretación de los menhires como simbólicos bastones o cayados: bastones del Conde, bastón de la Vella, etc. lo mismo que en Francia algún menhir ha recibido el nombre de Batôn de Gargantua.

Aiguille de Gargantua, también conocida como Batôn de Gargantua.

Pauchantada (As Somozas) y Paufito (Ortigueira), además de otros casos que aparecen en la inacabada base de datos Toponimia de Galicia, podrían indicar la existencia de menhires considerados como bastones de algún personaje mitológico, o atribuidos a algún personaje real, como el Conde del documento de Monfero.

La evidencia de que esto ocurrió así en la antigüedad remota la tenemos, quizá, en la costumbre de grabar báculos o bastones en los menhires (en el Cromeleque dos Almendres aparece alguno). La historia más sorprendente que conozco al respecto es la leyenda etiológica que intentaba explicar el grabado de un báculo en un menhir irlandés que formaba parte de un cromlech: San Patricio lo golpeó con su bastón por tratarse de un ídolo pagano, y la huella del báculo pastoral cristiano quedó impresa en él (Charles O'Connor, Rerum Hibernicarum Scriptores Veteres, pg. 99). El folklore y la arqueología ponen de manifiesto que los grabados de bastones o báculos son anteriores al cristianismo, propios seguramente de las sociedades pastoriles neolíticas.

Menhir de Arritxulangaña (Navarra). (C) Cromlech, 2007, para Celtiberia.net. Según el autor de la fotografía, tiene grabado el báculo de la Colegiata de Roncesvalles. Me permito dudar de la atribución cristiana.

viernes, 27 de julio de 2018

Cruces del antiguo Camiño dos Arrieiros

Revisando mis notas de campo de 2007 para ver qué había anotado sobre el túmulo de Penas Verdes, veo con nostalgia la vieja estela cruciforme de la carretera a Rediz. No la recoge Juan José Burgoa en su trabajo de 2013 sobre As cruces de pedra do Camiño Vello dos Arrieiros (Cátedra). Es normal que no la haya descrito porque es inédita, y aunque en su estudio maneja fuentes de Celtiberia.net (que no detalla), yo no la había publicado entonces. Aprovecho para referenciar sus fuentes celtibéricas, todas de mi autoría y firmadas con el pseudónimo Onnega / Onega:

  1. Un camino prehistórico: Camiño dos Arrieiros, julio de 2007
  2. Cristo de Mouraz, enero de 2008
  3. Necrópolis de Pena Branca, enero de 2008


Estela cruciforme de Rediz-O Campo-Azcoito. (C) Dolores González de la Peña, 2007.

Es una pequeña cruz de pizarra con las siguientes dimensiones: 58 cm de ancho; 72 cm de alto. Los brazos son muy desiguales y recuerdan un poco a las cruces en forma de mariposa de Bretaña, las medidas de los bordes de cada uno son: 24, 29, 27 y 28 cm (en el sentido de las agujas del reloj). En ella se han grabado una cruz en el centro, cuyo brazo inferior se curva en forma de anzuelo hacia el brazo derecho de la cruz; bajo ella dos letras invertidas, AP, y una tercera letra, C, girada hacia el brazo derecho. La cruz se encuentra chantada en un pequeño túmulo junto a la carretera, pasado Rediz y antes del cruce que lleva a O Campo y Azcoito, a la izquierda de la vía. El túmulo, de pequeñas dimensiones, podría ser una mamoíña, o únicamente una forma de resaltar la cruz sobre un rudo pedestal de tierra. El revés de la estela también tiene grabada en el centro otra cruz, como la delantera, pero con todos los brazos rectos.

En el supuesto caso de verificarse que el montículo de tierra sea una mamoíña, tendríamos ya dos cruces sobre túmulo en A Faladora (junto con el Cristo de A Faladora). No está catalogada ni inventariada.

Ubicación del montículo con la estela cruciforme. Se ve al lado izquierdo de la carretera, antes del cruce con los indicadores que señalan a O Campo, Azcoito y Curuxeira.

Examinando la microtoponimia del visor PBA de la Xunta, veo un sugerente Coto dos Frades en las inmediaciones, y algo más arriba Cruz de Salgado. Las letras grabadas en la cruz coinciden con las iniciales de algunos de los nombres de lugar de la zona: C = Curuxeira / Campo?; A = Azcoito?; AP= As Pontes? También la numeración de los marcos en las mojoneras es bastante corriente (si consideramos la posibilidad de que sea una cruz de término, o una estela funeraria reutilizada como cruz de término).

Pero entre nuestras favoritas, además del Cristo da Faladora, está la cruz de Chao do Bidueiro, en el lugar de Suapena, inmediato a A Pena Moura. Fue dibujada por Maciñeira exactamente tal y como se ve desde el camino.


Cruz de Chao do Bidueiro (Suapena). (C) Dolores González de la Peña, 2007.

No quiero acabar sin mencionar otra cruz que falta en el estudio de Burgoa, ya que casi toca Pena de Francia; es precisamente la de Pena de Francia.


(C) Dolores González de la Peña, 2014.

jueves, 26 de julio de 2018

Gran menhir o pedrafita de A Faladora, con su G.II-1 y G.II-2

Lo que cambian las cosas en 11 años... Hemos pasado de no saber distinguir un menhir que tenemos delante de las narices, a que aparezcan como setas (menhires de Melide, por ejemplo).


(C) Dolores González de la Peña, 2007. Gran menhir de Pena Faladora.

Cuando en 2007 recorrí el Camiño dos Arrieiros por la sierra de A Faladora para localizar, con el libro de Maciñeira bajo el brazo y siguiendo las recomendaciones de X.M. Bello Diéguez, los principales túmulos y dólmenes descritos por él, me topé por casualidad con un menhir tumbado que, aunque no tenía claro que fuese un menhir, algo me decía que sí. Sobre todo tras ver la ingente cantidad de fotos de menhires tumbados y medio hundidos en la tierra que nuestro compañero de Celtiberia.net, Cromlech, colgaba sin cesar (v. Ruta de menhires de Legaire. Araba). Tras publicar en aquella web con otro pseudónimo medieval, Onnega, los resultados de nuestro recorrido, Un camino prehistórico: Camiño dos Arrieiros, con documentación y fotos (Forno dos Mouros, Cristo da Faladora, necrópolis de Pena Faladora, y por supuesto el posible menhir, que identifiqué como el menhir que había descrito Barros Sivelo y que Maciñeira no logró encontrar) los comentarios fueron bastante desesperanzadores, incluso rozando el pitorreo (pero era divertido):

-"el primer menhir metamórfico, menuda primicia noraboa..."

El caso es que nadie nace aprendido, como se suele decir. Y todos los cambios requieren tiempo para asimilarlos. Salvando la diferencia, y si se me permite la comparación exagerada, algo parecido le ocurrió a Sautuola con Altamira, hasta que empezaron a aparecer más cuevas pintadas. Hoy, 11 años después de aquella aventura, en la que también encontramos el alineamiento de marcos territoriales en el que se integraba el menhir (tal vez reutilizado para este fin), resulta que ya es un bien catalogado como menhir, y tiene hasta su G.II-1 (ÁREA DE PROTECCION INTEGRAL) y su G.II-2 (ÁREA DE RESPETO) desde noviembre del año pasado. ¡Ave María Santísima! Prometo que no volveré a pronunciar en vano el nombre de la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural.

¡Vade retro maquinaria pesada! No podréis acercaros a su perímetro de seguridad.


Ficha del menhir en el inventario de Patrimonio. Si se abre por completo la ventana aparecen los datos referidos a su nivel de protección. (C) Visor de Aproveitamentos Forestais, Xunta de Galicia.


(C) Dolores González de la Peña, 2007. Alineamiento que señala el límite territorial que corre por el Alto da Faladora, publicado por primera vez en Celtiberia.net 2007 (Un camino prehistórico: Camiño dos Arrieiros). ¿Tal vez un límite territorial de origen prehistórico?

Mámoa das Penas Verdes 2 / A Pena Moura (As Pontes)


Fotografiada por mí en 2007 mientras recorríamos el Camiño dos Arrieiros bordeado por los túmulos descritos por Federico Maciñeira (Bares. Puerto hispánico de la primitiva navegación occidental, 1947, ed. Bouza Brey) ahora la identifico correctamente gracias a los visores de la Xunta. Se trata de la mismísima Pena Moura, que da nombre al lugar.

Me la indicó un lugareño que trabajaba su leira en A Pena Moura cuando le pregunté dónde estaba el famoso Forno dos Mouros: "sí, está por alá arriba onde os molinos; hay moitos, algúns ten chantos coma personas...; pero aquí ten outros, detrás do depósito de auga".

Se trata de una mámoa con restos de la coraza y la cámara, que todavía conserva la losa de cobertura y una lancha completamente descolocada hincada en la informe masa tumular. Presenta como peculiaridad el hecho de estar situada apoyándose en el crestón o afloramiento que se ve al fondo y que se inicia aquí a un nivel más bajo. Es posible que se haya aprovechado parte de él en la construcción funeraria, tal vez como parapeto o primitivo contrafuerte.

Otra vista, más cerca, de la cámara. (C) Dolores González de la Peña, 2007.

En apoyo de esta hipótesis, Criado Boado y Vaquero Lastres ("Monumentos, nudos en el pañuelo. Megalitos, nudos en el espacio: análisis del emplazamiento de los monumentos tumulares gallegos", Espacio, Tiempo y Forma, Serie I, T. 6, 1993, págs. 205-248) dicen que existen "ejemplos de monumentos megalíticos en los que la cámara ha sido construida utilizando y aprovechando una afloración de roca del sustrato. Algunos ejemplos aportados por Maciñeira y pertenecientes a Serra Faladoira permiten documentar que, si bien este fenómeno no es general, tampoco es excepcional o accidental". De todas formas, este caso concreto de Penas Verdes no fue descrito ni estudiado por Maciñeira, pero sería representativo de la tipología.

Esa pluralidad de ejemplos aportados por Maciñeira a los que aluden Vaquero y Criado, finalmente se reduce a una muestra que mencionaría don Federico en la obra que estamos consultando: sería la de Monte do Grou, que no soy capaz de encontrar en el texto al no indicar estos autores la página correspondiente en su cita. Busco y rebusco en mi Bares. Puerto antiguo... y no encuentro nada sobre esta extrañísima tipología semihipogea que a lo mejor es exclusiva del megalitismo gallego, y merecedora de un estudio más pormenorizado.

Sin embargo, sí existe el túmulo aludido en Monte Grou. Cándido Rico, de la web Megalitos Arqueolóxico, me había informado de su existencia en 2008: "leí que te interesaban aquellos casos en los que un afloramiento natural era aprovechado para una cámara. Te recomiendo la subida a la cumbre del Monte Grou en As Pontes, donde al lado de un mojón de referencia geodésica de Endesa, encontrarás un túmulo con esas características".

Así que recurro de nuevo a Cándido Rico, que me informa del error en la cita bibliográfica de Vaquero y Criado. Maciñeira describe el túmulo de Monte Grou en su otra obra sobre los túmulos de Ortegal. Así es, concretamente en la parte publicada en el BRAG , nº 273, pg. 316: "sobre el lugar de O Grou en dirección O. y en un rellano que forma el encuentro de dos laderas en las altas estribaciones de la montaña, encuéntrase la medoña 168 [...]. Al SO. de ésta como a unos 400 m y no lejos del castro natural [cerro] número VI [de su plano], aparece también aislado de los grupos anteriores y siguientes el túmulo 169, de unos 15 m de diámetro. Ocupa la cúspide de un elevado cabezo que ante los contrafuertes de la elevada montaña, en plano inferior a éstos, cierra y domina el valle por aquella parte, al N. del lugar Castro de Uz, sirviéndole de majestuoso coronamiento. Y en la gran excavación que le han efectuado los buscadores de tesoros dos mouros, pude observar la interesantísima circunstancia, según indica el croquis que acompaño, de haberse utilizado una saliente de la pizarrosa roca sobre el terreno para que por su más adecuada cara sirviese de soporte parietal de una cámara, caso que se repite en la comarca en el nº 14 de la vía Faladora [nº 73 de la obra Bares. Puerto hispánico...., 1947, pg. 78 - necrópolis de Pena Branca: "aprovecharon una apropiada saliente de la roca sobre el suelo, a fin de que hiciese las veces de soporte del menguado dolmen por el W"].

Por lo que veo, los dos ejemplos de Maciñeira en Monte Grou y Pena Branca se refieren al aprovechamiento como ortostato de una lancha solitaria que aflora de la tierra de forma natural, y no al adosamiento total y semihipogeo del túmulo a un largo crestón pizarroso que recorre la dorsal. En principio parecen dos formas constructivas distintas: en la descrita por Maciñeira se aprovecha un elemento pétreo natural similar a un ortostato para construir la cámara in situ, quedando integrado en la construcción, y en el caso de Penas Verdes la cámara penetra, a modo de hipogeo, un largo crestón pizarroso que forma el largo contrafuerte natural del cordal.

Entre mis notas de 2007 había contrastado también la hipótesis de Tilley, "The powers of rocks: Topography and monument construction on Bodmin Moor" (World Archaelogy, 1996, nº 2), y Bradley, "Ruined Buildings, Ruined Stones: Enclosures, Tombs and Natural Places in the Neolithic of South-West England" (World Archaeology, 1998, Vol. 30, nº1). Estos autores destacaban, respectivamente, una predilección por la ubicación de los megalitos en la proximidad de crestones y afloramientos rocosos (Tilley) y un modelo constructivo megalítico imitativo de los crestones y afloramientos (Bradley). Pero esta nueva tipología de túmulos funerarios semihipogeos adosados e integrados en el propio crestón, supera con creces todas las expectivas indicadas por Tilley y Bradley.

Túmulo adosado al largo crestón rocoso que remata A Panda da Serra. (C) Dolores González de la Peña, 2016.

Otro caso que tengo fotografiado en la misma zona es el Túmulo da Panda da Serra, que según el visor PBA de la Xunta es la mámoa 4 del grupo que denominan "Cruz da Serra Faladora" (al que pertenece el famoso Forno dos Mouros). También adosado a crestón, tiene un aire con el de Penas Verdes no sólo por este motivo, sino también por el enorme ortostato (seguramente menhir) que decora el túmulo.

Libreta de campo de 2007 con las anotaciones y dibujo del túmulo de Penas Verdes / Pena Moura. (C) Dolores González de la Peña.

El orofitotopónimo Penas Verdes, motivado por el intenso color verde de la hierba y del tapiz vegetal que cubre los crestones y el túmulo, anuncia tal vez un lugar especialmente húmedo. Habrá de estudiarse en relación con el colorido de otros penedos de la zona: Pena Moura y Pena Branca.

miércoles, 25 de julio de 2018

Visor de aproveitamentos forestais - Mapas.Xunta.Gal

Nueva herramienta o alfombrilla roja que la Xunta ha puesto a disposición de las grandes madereras dentro de su "Proyecto de Macroforestación de Galicia" (ya van por la mitad de nuestra superficie territorial), supongo que pagada con dinero de todos los contribuyentes para facilitar la implantación del capital.


Esto es así porque una gran empresa no se va a meter a cortar eucaliptos si no se ponen a su disposición herramientas como ésta, que detallan el patrimonio arqueológico y sus zonas de protección. Por lo tanto en principio no es un visor pensado para que consulte el pequeño propietario (aunque debería), o para que los particulares podamos ubicar el inventario del patrimonio cultural y los yacimientos arqueológicos... No. Es para evitarles problemas legales a las madereras por si hubiera alguna desfeita patrimonial durante los trabajos forestales, la cual en principio se evita si de antemano se conoce la ubicación de los bienes y si la subcontrata de la subcontrata se acuerda de mirar el "Visor de aproveitamentos forestais".

Disfrutemos del nuevo visor, aunque no nació pensado para nosotros, humildes mortales dejados de la mano de Dios. Me parece algo más completo que el PBA. Otro gallo le canta al "Proxecto Toponimia de Galicia", que se queda en eso, en proyecto. Su objeto, la toponimia gallega, es víctima directa de los aprovechamientos forestales. Anunciado periódicamente a bombo y platillo a lo largo de más de una década, tendrá que realizarse en precario y gracias a la colaboración de voluntarios que geoposicionen la toponimia y microtoponimia de Galicia con una aplicación (Galicia Nomeada) desde su móvil. Nuestra toponimia, que desaparecerá en un lustro gracias a las políticas macroforestales que fomentan el abandono del rural (sale caro mantenerlo, más barato concentrar los servicios en unas cuantas ciudades y dejar el resto para celulosa).

En otro país menos abaixadiño y más culto que el nuestro, menos volcado a la gratificación económica inmediata, o sea, más rico, pienso que se le facilitaría la implantación a la empresa con todas las garantías, por supuesto, pero también se le exigiría algo a cambio. O no, ella misma directamente se ofrecería a cofinanciar, en nuestro caso, el "Proxecto Toponimia de Galicia". Decía falazmente Vicente Feijoo Ares, de la Comisión de Onomástica de la RAG, en La Voz de Galicia: «a toponimia é unha obra colectiva de todos os galegos e a conservación debe ser tamén colectiva», sí ho! pero ¿quién es responsable de su desaparición? ¿quién saca rendimiento de los territorios abandonados? ¿por qué se abandonan? Los responsables, que contribuyan también.

Curioseando en el visor he localizado un petroglifo casi desconocido en Ferrol, "petroglifo do Coto de San Xurxo", junto a Mougá; he visto por primera vez la situación de todas las mámoas de los montes de Brión identificadas con sus números; la ubicación de las de As Somozas con sus nombres (Medoñas da Lagoa das Curuxas; Medoñas da Vilalbesa; Mámoa do Monte da Serra; Medoñas do Furno dos Mouros; Medoñas do Monte de Batefa; Medoñas do Foxo do Fronzal; Medoñas do Alto do Ramisquido), muchas con su eólico al lado dentro del perímetro de protección. Una delicia.


Mámoas de Campaíñas, bajo Mougá (Ferrol) con sus fichas identificativas. En el punto rosa de arriba a la izquierda, el petroglifo de O Coto de San Xurxo.

martes, 24 de julio de 2018

Seré, As Somozas

Mañana están de patrón en Santiago Seré (As Somozas).

Con seguridad Seré es un topónimo de origen germano proveniente del nombre propio del antiguo posesor de la villa. Así, encontramos algunos eslabones perdidos en la documentación gallega:
  1. "hae sunt generationes de dono Seereo, alias Segeredo, ille qui fundavit Monasterium de Cinis. dominus Seereus genuit Acenda Seereiz..." (año 1136, documentos de Monfero)
  2. "duas leyras quas habeo in Segeree"  "in ipso monte de Segeree" (año 1273, Oseira)
Del caso genitivo, "villa Segeredi" (villa de Segeredo) > Seré, con lenición y desaparición de las oclusivas sonoras intervocálicas -g- y -d-, propia del sustrato celta. El final vocálico en -é alterna con el más frecuente -ei.

Por su parte, el patronímico o apellido Seriz o Serez, como se puede ver en el documento de Monfero, está ligado a Segeredo, no a Sigerico. Por lo tanto, topónimos españoles como Castrojeriz y Jerez, a pesar del Sigerico propuesto por Galmés de Fuentes (Los topónimos: sus blasones y trofeos, 2000, pg. 63), se explican mejor fonéticamente como patronímicos formados a partir del antropónimo germano Segeredo. Lo mismo puede decirse de los topónimos gallegos Xeré (Palas de Rei y Guntín) y Xerez (A Teixeira), que presentarían palatalización de s- inicial, como en sepia > xibia o xiba. Y, asimismo, de los topónimos portugueses Gerei (Arcos de Valdevez) y Gerizes (Merelim, Braga), a los que Almeida Fernandes (Toponímia portuguesa: exame a um dicionário, 1999) no consigue encontrarles étimo adecuado entre la antroponimia germana.

El uso del topónimo como orónimo se documenta entre los textos de Oseira, por ello, como hipótesis, cabría considerar que la Serra do Gerês tenga esta misma etimología. Se trata de una remota posibilidad: Paulo Martínez Lema me recuerda el artículo que don Edelmiro Bascuas dedicó al orónimo "AQUIS OCERENSIS, DIOSA OCAERA, MONTE UGERES Y O GERÊS: ¿*OGER- O *UGER-?" (Paleohispánica, 7, 2007), asegurando prácticamente su etimología prerromana (documentado en la Edad Media mayoritariamente bajo la forma Ugeres: alpes Ugeres 1074, mons Ugeredi 1095, monte Ugeres 1096, subtus Ogeres 1100).

domingo, 22 de julio de 2018

A Santa Compaña cos marcos ao lombo

En el Arquivo do Galego Oral, excelente proyecto cuya infraestructura web es una lástima que no se aproveche para ir completándolo, se recoge una leyenda de Santa Eulalia de Chacín (Mazaricos) grabada por Ángeles Conde García en 1993:

"Si, da Compaña falaban moito, e que andaban cos marcos ó lombo... A xente que ía para o outro mundo viña, e despois os que tiñan o costume de nas colleitas disque tirar a terra para o seu lado, despois viñan e andaban cos marcos ó lombo, porque disque non lles chegaba a terra. E andaban..." (http://ilg.usc.es/ago/audios/39.ogg - ruta: Textos - Temas - Crenzas - Compaña).

También en la recopilación de Contos Galegos de Tradición Oral (Nigratrea, 2002), de Camiño Noia Campos, se recoge la obligación del difunto (alma en pena) de restituir el marco a su sitio, aunque en este caso no lo lleve él sobre su espalda. "O pai aparecido" (pg. 226):

-"Meu pai, que é o que quer? A ver, que llo fagho".
-"Fas dúas misas, unha por a túa nai [...] despois vas a un campo e cambias o marco daquel sitio e polo nun sitio de alí que é onde lle pertenese. Entonses cando ti marques, poñas o marco nese sitio, eu estarei ben".

Constantino Cabal en Los dioses de la muerte. La mitología asturiana, localiza la creencia en el alma en pena portadora de marcos o mojones tanto en Asturias como en Bretaña.

Yo encuentro ejemplos en Francia, como:
  • "J'ai entendu ma mère raconter qu'on rencontrait la nuit un homme portant une pierre sur sa tête (de son vivant, il avait arraché une borne)" (Bulletin de la Société Archéologique du Finistèrre 1975). Le oí a mi madre contar que se encontró por la noche con un hombre que llevaba una piedra sobre la cabeza (cuando estaba vivo él había movido un marco).
  • "L'âme dunne personne qui, de son vivant, a déplacé les pierres bornales à son avantage apparaît sur la forme d'une femme toute noire portant une pierre; elle parcours sous anciennes propiétés, sautant d'une place á la outre et demandant où elle la placera" (Milin, Revue d'histoire des religions, 1896). El alma de una persona que de viva había desplazado los marcos para beneficiarse, se aparecía bajo la forma de una mujer, toda de negro, llevando una piedra; recorría sus antiguas propiedades saltando de un sitio a otro preguntándose dónde la colocaría.

Evidentemente, todo esto ha de ponerse en relación con la conocida pervivencia del marco galaico como equivalente del dios Terminus romano (también un marco, pedrafita o menhir de delimitación). En el derecho romano ya estaba tipificado el delito de mover los marcos: "movere terminos etiam est extraordinarium crimen" (Digesto romano-hispanum..., Juan Sala Bañuls). Pero no es esto lo que quería destacar; como se ve en la selección, la leyenda del alma en pena portadora del marco puede ser interpretada como castigo (Sísifo), o como penitencia purgatoria (reposición del marco a su sitio original). Aquí nos inclinamos a pensar que esta segunda interpretación está contaminada por el cristianismo, siendo la primera la original. En cualquier caso, el mitema habrá de estudiarse conjuntamente con el tipo de leyendas conocido como "La moura constructora de megalitos", que hasta ahora se consideraba el único mito en que aparecían los seres megalitóforos o portadores de grandes piedras.



jueves, 19 de julio de 2018

"La confirmación de los usos lingüísticos a través de Internet. A propósito de la palabra lejío" / Jiménez Cano

Este artículo del profesor Jiménez Cano, publicado en 2016 en Topos Digital, surge de una anécdota durante una sobremesa con sus amigos, todos ellos profesores universitarios. La palabra "lejío" sale en la conversación, provocando la curiosidad sobre su significado y etimología. Sobre la marcha o poco después, el profesor tira de los recursos electrónicos disponibles, encontrándose con mi discreta entrada de 2009 en el blog (El Lejío), que amablemente cita íntegramente en su corpus de forma un tanto desordenada (sin respetar el orden cronológico de todo corpus). 

"Salvo que la curiosidad filológica lleve a alguno de los amigos a indagar y asegurar posteriormente el origen y el significado, lo habitual suele ser que la palabra se vuelva a sumergir en el olvido". Parece que la etimología y, en consecuencia, el significado de la palabra no estaban claras para el filólogo (hispanista). Me resulta francamente sorprendente: aunque ningún hispanista controle absolutamente todas las etimologías románicas, creía que ésta era vox populi.

Resultados filtrados de Google sobre la búsqueda "lejío" significado antes de 2016 (fecha de la publicación del artículo de Jiménez Cano).

El caso es que por las fechas en que el autor comienza su estudio para verificar si es posible confirmar los usos lingüísticos de una palabra mediante los recursos electrónicos, no había mucho en Internet (como se ve en la imagen). En primer lugar, un blog con una entrada de 2013 (posterior a la mía), el diccionario Educalingo (que reduce el término al latín lixivium, "lejía"), luego mi entrada (perfectísima, salvo que no cité por obvio, y estar vivo y lexicalizado el término lejío en Extremadura, ningún diccionario de extremeño, como pudo haber sido el de Viudas Camarasa), y en cuarto lugar otro diccionario, el DIRAE, que sólo recoge, de nuevo, al lejío como pariente de la lejía. Insatisfecho con los resultados, que ponían en evidencia que los blogueros teníamos más razón que un santo y acertábamos más que los lexicógrafos, el profesor corta por lo sano y empieza su investigación de otra forma: "si la indagación comenzara con el uso como fuente de información de los recursos fiables que acarrea Internet". 

No voy a extenderme en más detalles sobre la pertinencia de este tipo de investigaciones así planteadas, que en realidad deberían formularse como una cuestión epistemológica (¿cómo aprendemos a aprender?). Pasaré sólo a las conclusiones, que el autor expone en forma de preguntas:

1. "¿son los nuevos subgéneros hipertextuales fuentes necesarias para la fijación y estandarización de las variables gramaticales y léxicas de la lengua española?"

MI RESPUESTA: sí, en la medida en que resulten fiables y exactos, valoración que depende, como en todo, del criterio y los conocimientos de la persona que los consulta.

2. "¿qué grado de control de la información en red debe tener un profesor de lengua española para discriminar la validez de los usos lingüísticos en aquellos casos en los que no exista todavía una norma gramatical o léxica fijada por el uso general?"

MI RESPUESTA: no ha de tener control sobre la información de la red (véanse posibilidades de ejercer un control de nivel bajo en la respuesta 3), ha de saber manejar los recursos electrónicos disponibles y tener un alto grado de conocimientos en su campo para separar el grano de la paja. En el caso analizado se demuestra finalmente que es correcto dentro de la norma extremeña pronuciar y escribir "lejío".

3.¿Qué grado de fiabilidad puede tener el tipo de información lingüística y metalingüística disponible en la red para las personas interesadas en un mejor conocimiento y en un uso más apropiado de la lengua española?

MI RESPUESTA: la certeza sobre si una información es fiable o no, volvemos a lo que dije antes, depende del criterio, conocimientos, destrezas profesionales, estrategias de aprendizaje, etc. de la persona que realiza la consulta, no de la apariencia más o menos impresionante del recurso consultado (en este caso: humildes blogs / diccionarios electrónicos institucionales). Todo el proceso de comprobación epistemológica expuesto en el artículo constituye un buen ejemplo de cómo validar y confirmar, contrastando, la información obtenida de cualquier fuente.

De todas formas, para aquellos casos en que los criterios y conocimientos del consultante estén en proceso de formación existe la posibilidad de listar webs o sitios recomendados por expertos, o incluso, la posibilidad de homologarse como sitio web recomendado por tal o cual colegio profesional, por sus contenidos educativos.


miércoles, 18 de julio de 2018

Manaia sea ela! El Cid en Fonsagrada

Descubrí hace poco en el grupo de trabajo Toponímia da Gallaecia (Facebook) que existe un restaurante en Fonsagrada que tiene este curioso nombre: "Manaia sea ela!". Al entrar en su web dan esta explicación: "é unha expresión fonsagradina que solía empregarse antigamente para referirse a unha muller que tiña moita valentía". Aclarado el significado general de la expresión, podemos pasar entonces a examinar ese Manaia en su contexto. En mi opinión, Manaia ha de ser una variante más del famoso apelativo "Meo annaia", "Mio anaya", "Mianaya", "Mienaya", "Mennaia", etc. sobrenombre por el que era conocido, entre otros, Álvar Fáñez, el brazo derecho del Cid Campeador. 

Mio anaya / Mienaya / Mennaia es una fórmula híbrida de posesivo romance + el sustantivo vasco anaia, "hermano de varón". Esto no significa que Álvar Fáñez fuese hermano del Cid en sentido literal (de hecho no lo era; los eruditos están indecisos entre si era sobrino o primo), sino más bien compañero inseparable en la vida y en el campo de batalla, por su valentía, que a lo largo del poema épico se pone de relieve en más de una ocasión, así como la confianza que el Cid depositaba en él. Intuyo, pues, que la fórmula Mienaya / Mennaia, "compañero de lucha, lugarteniente", pasó al gallego como Manaia, conservándose milagrosamente en la expresión fonsagradina dedicada a la mujer valerosa: ¡que mi capitán, mi compañero en la lucha, mi hermano del alma sea ella!

La formación híbrida de este tipo de tratamientos cariñosos con posesivo la registra Menéndez Pidal* también con el euskera aita, "padre": "Mi echa" (1104), "Mi ecta" (1149). Por supuesto que el posesivo podía acompañar a sustantivos de origen árabe (Mio Cid = señor), o romance (Mie vida, Mea sole = Miña vida o Meu sol, que decimos aquí). Todos ellos fueron utilizados en un registro familiar, por lo que resulta difícil encontrar en los textos medievales gallegos, de tipo jurídico, casos como estos con el posesivo. A pesar de ello, en gallego medieval se documenta esta fórmula, así como los sustantivos comentados por Pidal, por ejemplo (base de datos del CODOLGA):
  1. "de Cidi Didaci media. villa de Eita Didaci media" (Celanova)
  2. "Cidi Didaci" (988, Samos)
  3. "Anaia Vimaraz" (1024, Celanova)
  4. "Meu Cidi" (1199, Sobrado)
  5. Uxor mea Mia Sol (Sobrado)
También conservamos el curioso topónimo Casmiñavida (Guntín) = Casa de Miña Vida, probable nombre o apelativo cariñoso de una mujer. Miña casiña, meu lar! Y en documentos medievales "in loco qui dicitur Pena de Meu Dono " (1269, Ourense).

La fórmula Mienaya / Mennaia pudo haber entrado en Galicia con la difusión del cantar, o pudo haberse adoptado durante el feudalismo, sin necesidad de ligar su presencia en Fonsagrada al Poema del Cid.

Aunque a la vista de ese "Cidi Didaci" tan tentador, a lo mejor resulta que el de Vivar era de Viveiro. Kambiytur o al-Qambiytur, aparece así nombrado por los historiadores árabes, lo que se asemeja más a un Cambeador (de la Cofradía dos Cabaleiros Cambeadores) que a otra cosa, y así, de un plumazo, solucionamos la vieja polémica sobre la etimología del inexplicable Campeador. Ahora entenderemos, por ejemplo, que fuese designado para ir a recaudar los tributos o parias, función propia de un campsor o cambista de moneda. Quizá, aquello de "perro gallego" era más exacto de lo que se pretende.

*Menéndez Pidal: "Chamartín", RFE, XXXV, 1951, pg. 1-7.




martes, 17 de julio de 2018

Influjo del elemento 'legionario romano' en la lengua española

A propósito de la reciente publicación en el Diario de Sevilla de una entrevista con la profesora Pons, de la Facultad de Filología de Sevilla, sobre sus trabajos como divulgadora de diversas cuestiones relativas a la lengua española, he visto reacciones de sorpresa ante el titular: "Que se diga 'jigo', 'jarto' o 'jambre' se debe a la influencia del euskera, no del árabe".

La influencia del vasco en el paso de la f- inicial latina a la h- aspirada del castellano, para después acabar desapareciendo la aspiración (h muda) (faba > jaba > haba), salvo en Andalucía occidental y Extremadura ("quien no diga jacha, jigo y jiguera, no es de mi tierra") no es una teoría de la profesora Pons (ni ella dice que lo sea), ya tiene un siglo, y fue desarrollada por el padre de la filología hispánica, Don Ramón Menéndez Pidal, principalmente en su conferencia "Influjo del elemento vasco en la lengua española" (Conferencia en Guernica en el III Congreso de Estudios Vascos, 1922). 

El Maestro se basaba fundamentalmente en que la f- latina se conservaba en casi todas las lenguas románicas salvo en gascón y en castellano, dos áreas lingüísticas limítrofes con el territorio del euskera, cuyo sistema fonológico carecía en los estadios más antiguos del fonema /f/. Asimismo reconocía, pero como quitándole importancia, que el fenómeno de la pronunciación de f- como h- aspirada ya se producía en latín, considerándose un vulgarismo: las clases populares decían haba (con aspiración) en vez de faba. Su objetivo, al pretender el origen vasco de esta pronunciación aspirada de la f-, era prestigiar el castellano por el supuesto influjo euskera, evitando así reducir el fenómeno de la aspiración a su origen vulgar (como tantos otros que crearon el germen de las lenguas románicas) y aquí cito el final de su conferencia:

"Para todo el que rinde culto al pasado como fuerte [¿fuente de?] preparación para el presente y para el porvenir, el vasco, resto único de las lenguas primitivas de España y de Aquitania, despierta el mayor interés de veneración que puede despertar ninguna otra reliquia de la más remota antigüedad, abriendo ante nuestros ojos un abismo atractivo de misterioso interés. Y este interés se ensancha aún con las consideraciones que acabamos de hacer [f- > h- aspirada es de origen vasco] ya que nos llevan a la conclusión que indiqué al principio: creo que puede confirmarse el influjo del elemento vasco y de las lenguas ibéricas afines en el desarrollo de muy principales características de la lengua española".

Con esta estrategia, la característica de ser una venerable reliquia de remota antigüedad se contagia también al castellano, que pasa a ser en parte heredero del vasco, nada más y nada menos que tocado y euskerizado en su sistema fonológico. Pero ¿quién no desea prestigiar su lengua? Y si además se es un genio, como lo fue el ilustre hispanista, salen teorías tan impactantes y originales, aunque probablemente falsas.

En el Miles Gloriosus (El legionario fanfarrón) de Plauto se ilustra la forma vulgar de hablar de los legionarios jugando con este defecto: "feminas octo in urceum" (8 mujeres en la pota), en lugar de "heminas octo in urceum" (8 medidas en la pota).

No haré una recopilación exhaustiva, ni siquiera un apéndice al Appendix Probi, pero en latín hay documentados casos de hebris en lugar de febris, haba por faba, y al revés (ultracorrecciones que demuestran que existía el defecto), fordeum en lugar de hordeum, fostis en lugar de hostis, feminas en lugar de heminas, etc.

La pronunciación de f- inicial latina como h- aspirada era considerada vulgar en latín, y un defecto utilizado por los autores de comedias para provocar la risa fácil. Es bastante más posible que haya sido un fenómeno latente y originario de las zonas más militarizadas del Imperio, con elevada presencia de clases populares y malhablados legionarios con sus canabae; zonas como precisamente Aquitania y las dos Beturias (Extremadura y Andalucía occidental). Pero a lo mejor esto no deja de ser otra hipótesis dentro del friquilingüismo, como la de Gregorio Salvador, que defendió la posibilidad de que los hablantes de castellano hubiesen perdido la dentadura por falta de flúor en las aguas de Castilla, imposibilitando la pronunciación de la fricativa labiodental al carecer de uno de los puntos de articulación (v. estado de la cuestión en FJ Calvo del Olmo, "Una frontera lingüística en las lenguas románicas: La pérdida de f- latina en castellano", Abehache, nº 2, 2012).

lunes, 16 de julio de 2018

Florderrei

Para Gonzalo Navaza (Fitotoponimia galega, 2006) el topónimo Florderrei (Riós y Vilardevós) no es un fitotopónimo que aluda a elementos vegetales, como podría parecer a primera vista, sino un topónimo creado a partir de un nomen possesoris de origen germánico, tal vez un Falderedi o un *Floreredi, nombre que permitió "logo de perderse a conciencia da súa orixe, unha interpretación popular como 'flor de rei', favorecida tal vez polo paralelismo co topónimo veciño de Monte (de) Rei" (pg. 278).

Por su parte, Fernando Cabeza Quiles no duda de que esta toponimia en Rei (Palas de Rei, Neira de Rei, Monterrei, etc.) haga referencia a posesiones de un rey, o tierras de realengo (Toponimia de Galicia, 2008 sub "Voz de Rei"). En general la mayoría de los investigadores dan por supuesto que la etimología de estos reyes de la toponimia es el latín regem, "soberano, rey". Y así es, pero sólo en algunos casos, en el resto, -rrei o Rei es un hidrónimo proveniente del término prerromano galaico-lusitano REVE, "río", estudiado por Francisco Villar y bien documentado en la epigrafía galaico-lusitana. Por este motivo, la afirmación de Navaza de que "temos tamén un hidrónimo Río de Florderrei (en Vilardevós), que toma o seu nome do da entidade de poboación máis próxima", es justamente al contrario, siendo la población la que toma el nombre del río.

REVE > REE > REI. Algo de esto habíamos visto ya cuando tratamos Bozarrei y el nombre del río de Lugo Rei Chiquito, que no describe evidentemente a un soberano pequeño, sino a un río pequeño. Se produce, entonces, una bonita interpretación popular del río como rey, pero sin base etimológica alguna.

Otra prueba fundamental de que el -rrei de Florderrei proviene del étimo prerromano REVE es que precisamente en Florderrei Vello apareció una de las aras dedicadas a REVE, el río divinizado, con el siguiente texto: REVVE REUMIRAIGO FRONTO... Presenta la particularidad de que el hidrónimo aparece duplicado bajo dos formas, una completa REVVE, y otra apocopada REU-. Como si dijéramos "AL RÍO REUMIR / RAMIR" o algo semejante. No son extrañas las tautologías en la toponimia; con ellas se acumulan en un mismo nombre de lugar variantes o traducciones de un mismo referente a las diversas lenguas que se van superponiendo en el territorio. Ahora veremos otro interesante caso de topónimo tautológico, el de Florderrei.

Ara a REVE en el Museo Provincial de Lugo. REO PARAMAEGO. (C) Andregoto Galíndez.

Visto el segundo elemento del compuesto, pasamos al primero, que podría corresponder al superestrato germánico suevo: fluss, "río". Habida cuenta de que el latín flos-floris, "flor", experimenta rotacismo radical, es muy probable que el sustantivo germano haya sufrido una identificación temprana con esta palabra latina, o bien experimentado la misma evolución con rotacismo. Así pues *Fluss Reve > Flos Rei > Flor de Rei, sería un hidrónimo tautológico en lengua germana y céltica o paleoeuropea, Río Rei. No obstante, el río galaico Florius ("Florius amnis" del Promontorio Céltico) documentado por Plinio, sugiere también la posibilidad de una forma céltica paleoeuropea *flos-flor, "río", cognada del germano fluss, "río".

domingo, 15 de julio de 2018

El hidrónimo Eume

El río Eume nace en Río Pequeno, que da paso al Pieles, en la Serra do Xistral (Lugo).

Minuta cartográfica del IGN.

Respecto al hidrónimo Pieles, cabe suponer su origen a partir del latín pila, "concavidad para depósito de agua", en diminutivo plural: pilellas > pielas (con pérdida de la -l- intervocálica y simplificación de la geminada -ll- propia del gallego). Esta misma etimología ha de tener el topónimo zamorano Peleas, de pilellas con yeísmo (pileyas) y posterior eliminación de la semiconsonante antihiática. Dudo de que el hidrónimo Pieles no haya sufrido algún tipo de corrupción, puesto que en la documentación medieval galaica siempre encontramos Pielas, siendo imposible argumentar que se trate de un femenino plural en -es, como en asturiano:
  • arroyo de Piellas - año 841 (Lugo)
  • Lama de Pielas - año 977 (Xubia)

El uso de denominadores como Río Pequeno frente a Río Grande (por ejemplo, otro de los nombres del río Xubia) está motivada evidentemente por el tamaño del río (cfr. Rei Chiquito, en Lugo), pero no sólo, porque en el caso del Eume se aplica al lugar de su nacimiento. Desde esta perspectiva, la denominación Pequeno podría encajar en el sistema de linajes fluviales que he desarrollado a partir de la propuesta de los potamónicos parentales de Xaverio Ballester, esbozada en "Hidronimia paleoeuropea: una aproximación paleolítica" (2007) y en "Deva y otros devaneos arqueoibéricos" (2009).

Frente a las raíces reconstruidas de la hidronimia paleoeuropea a las que estamos acostumbrados, todas ellas relacionadas con conceptos hídrico-fluviales como "agua", "fluir", "cauce", "tragar", "moverse", etc. Ballester nota una tendencia a la denominación parental humana en el sistema de nomenclatura de los hidrónimos paleoeuropeos, que explica por un tabú lingüístico: "los yakutos llaman 'abuela' al río, mientras que todavía en época reciente los rusos llaman 'mamita' (matuska) a los grandes ríos". Según el autor, son las raíces ama, ana, aba, apa como términos de parentesco humano que designan a la madre, a la abuela, o al padre, las que aparecen en un subsistema de la antigua hidronimia europea. Como ejemplos recientes de que efectivamente se produjo este hecho está el nombre del río Marne < Matrona, y en Galicia los numerosos casos de Madre de Auga (A Mezquita), A Madredauga (O Saviñao), Rego da Madre (Foz), Regueiro da Madre (O Páramo), Fonte de Boamadre (A Teixeira), Fonte da Madroa (Vilariño de Conso) o mismamente el título poético de Padre Eume, que recuerda a la fórmula Tiberinus Pater de los romanos.

El origen del sistema de nomenclatura basado en los nombres de parentesco humano pudo haber sido causado por tabú lingüístico, como defiende Ballester, como mero tratamiento de respeto al río; pero también por equiparación entre los linajes humanos y los intrincados sistemas fluviales. Así, descubrimos que en la hidronimia paleoeuropea la nomenclatura de los ríos conserva trazas de una jerarquía de parentesco o filiación humana que no sólo se reduce al tratamiento de Madre / Padre.

Hay ríos que se consideran hermanas entre sí, como el Sor, que nace en Ambosores (latín sor = hermana) y compite en la carrera de la leyenda de "Las tres fuentes hermanas", o el Suir irlandés, que forma parte del sistema fluvial de las Three Sisters (tSiuir = hermana en gaélico irlandés). Respecto al Sor, JJ Moralejo no descartaba que la documentación medieval "Saur" fuese pseudo-latinización de un original Sor ("Hidronimia prerromana de Gallaecia", Onomástica Galega II, 2013, ed. Kremer). 

Hay ríos hermanos, como el Frade (Bueu), afluente del Bispo (trasladada la jerarquía familiar a la eclesiástica), o el Frei Bermuz, afluente del Eume.

Ríos que podrían ser nietos o sobrinos, si hacemos caso de la antigua forma Nepta > Neda, que podría ser el antiguo nombre del actual río Belelle: "incipit in ipsa aqua quae intrat in ipso fluuio de Nepta" (año 977, Xubia).

Ríos gemelos: posiblemente el topónimo Arauzo de Miel (Burgos), documentado como "Arabuzo de Gemielle" en 1062, proceda del término latino gemellus, en el sentido hidronímico que estamos proponiendo.

Teniendo presente esta posibilidad, el hidrónimo Eume, bien haya sido en origen Ume (como defendía Isidoro Millán González-Pardo*), bien haya sido un compuesto bitemático E-Ume (como pensaba don Edelmiro Bascuas**), puede considerarse en relación con el hidrónimo euskera Urumea, compuesto cuyo segundo elemento es el sustantivo vasco umea, "niño, pequeño". Tiene sentido al observar el nombre que continúa llevando, en otra lengua, el río en su nacimiento, Río Pequeno, y asimismo se encuadra en la hipótesis que venimos exponiendo sobre la existencia de un subsistema paleoeuropeo de nomenclatura hidronímica basado en el de los linajes familiares humanos. Parece que el sustantivo ume / umea, "pequeño", conservado por la lengua preindoeuropea vascuence pudo haber estado diseminado por toda Europa, a la luz de casuística como Umia (Pontevedra), Uma (afluente del Tea), Eume (A Coruña), Irimia (nacimiento del río Miño en Lugo), Urumea (Navarra-País Vasco) y Umeälven (Suecia).

* Toponimia del Concejo de Pontedeume y Cartas Reales de su puebla y alfoz, 1987.
** Estudios de hidronimia paleoeuropea gallega, 2002.