sábado, 19 de octubre de 2013

El tema del Greenman y el dios Cervunnos

En Galicia hemos conocido la existencia del Greenman y su posible conexión con el dios Cernunnos y la figura cornuda del caldero de Gundestrup gracias al trabajo de Alfredro Erías, "El hombre que vomita ramas (green man u hombre verde, Santiago el Verde...) y algunas figuras de resucitados de la Galicia Medieval", Anuario Brigantino, 2009.

 Greenman de la girola del Monasterio de Monfero, descubierto recientemente por nosotros. (C) Ángel Facio.

Tras el empacho visual de Greenmen al que me sometí voluntariamente estas vacaciones, voy a hacer unas amargas observaciones que permitirán contextualizar adecuamente el tema de la regeneración o renacimiento asociado a la figura del Hombre Verde.

Greenman de Kilpeck.

Podemos empezar diciendo que no existe ninguna divinidad gala llamada Cernunnos. Repito con el tonillo de la grabación de R ("no existe ningún teléfono con ese número"), no existe ningún dios galo con ese nombre. Su nombre es Cervunnos (cervunus, variante arcaica de cervinus, "cervuno, como un ciervo": Simonet, Glosario de voces ibéricas y latinas usadas entre los mozárabes). La lectura errónea del único texto (se trata de un hápax) por el cual conocemos el nombre del dios cornudo se debe, en mi opinión, a la necesidad consciente de apartarse de lo latino o lo ibérico, o simplemente, de lo normal, buscando ante todo la idiosincrasia céltica de la Galia, y por supuesto, al manifiesto deterioro de los dígrafos VV grabados en el Pilar de los Navegantes, que pueden interpretarse como VU, NU, NN, UN...

Pasemos ahora a los torques o monilia que cuelgan de los cuernos de la divinidad cervuna, o a los torques del cervomorfo del caldero de Gundestrup. Según una de las metamorfosis de Ovidio, los adornos que portaba un ciervo consagrado a las Ninfas eran un torques, una bulla y unos pendientes: "ingens ceruus erat", "cornua fulgebant auro", "pendebant tereti gemmata monilia collo", "bulla super frontem", etc. (Metamorfosis, libro X). Este bello mito nos narra, por si fuera poco, la muerte de un ciervo sagrado y el renacimiento de su amigo a la vida vegetal en forma de árbol: "in viridem verti coeperunt membra colorem" = sus miembros comenzaron a volverse de color verde. Convendría no perder de vista el resto de metamorfosis de humanos en vegetales de la obra en cuestión. Sobre el tema de los ciervos portando torques al cuello pueden leerse las notas a Aristóteles, De mirabilius auscultationibus. No era infrecuente, por otra parte, que otros animales, como los caballos, se adornaran con torques como marca de preciada pertenencia.


Y llegados hasta aquí, creo que es independiente el mito del Greenman (el tema ovídico del ser humano transformado en vegetal por mediación divina) del tema cervuno. El ciervo es arbóreo por naturaleza, el ser humano no. Sobre la cornamenta de los cérvidos han escrito mucho los clásicos. Era equiparada con la copa de los árboles, denominándose ramosa cornua, cornibus arboreis... De modo milagroso podía crecer sobre ella hiedra verde, como se ve en las figuras de Gundestrup y en la extraordinaria ¿pila bautismal? de Hospital de Quiroga (Lugo). Un pasmoso hecho que recogen así: "hedera in multis creatur, et quod mirabilius, visa est in cornibus cervi etiam aliquando" = la hiedra se cría sobre muchos árboles, y, lo que resulta maravilloso, de vez en cuando se ve en los cuernos de los ciervos; "hederam suis enatam cornibus gerens viridem" (Aristóteles).

Ciervo verde vomitando ramas iluminando el libro primero de las Geórgicas de Virgilio
(Dijon, ms. 497, s. XIII; procedente de Oxford). 


Galicia en un mapa T O del siglo XII

(Clic sobre la imagen para ampliar)
Base Enluminures
Institut de recherche et d'histoire des textes - CNRS

En un códice del s. XII de la Biblioteca Nacional de Francia, que ilustra las Etimologías de San Isidoro, encontramos esta preciosa miniatura de un mapamundi del tipo conocido como T O (Tierra inscrita en un Orbe u Orbis Terrarum). En la porción inferior izquierda puede leerse la siguiente serie de topónimos en columna: Narbona, Burdigali, Terracona, Hyspania, Cartago, Lusitani, Gallicia.

sábado, 12 de octubre de 2013

Los topónimos Engenho e Ingenio

"quando sairom os Mouros de Sam Martinho, aiam sas herdades livres e engenhas"

Del latín ingenuas, "libres de cargas o tributos". Como topónimo ha dejado pocos restos en Galicia, tal vez el frecuente hagiotopónimo Eugenia (Santa Uxía de Ribeira) pueda remontarse a una heredad ingenua, o a una tierra ingenua. Otros casos posibles son Muiño do Enxeño (Tomiño) y Xeño (Cedeira).

En documentos medievales gallegos de la base de datos del CODOLGA encontramos por ejemplo: "comissos ingenuos" (año 927), "piscarias ingenuas" (año 961), "comitatus ingenuos" (1007), y una interesante confusión, "per petram fitam et per ingenium inter penedo et ranti" (año 1133). En documentación aragonesa: "ut habeatis illa aqua ingenua et in ipso arrigo si potueritis molinos facere ingenuos" (año 1102, de JJ Larrea).

Donde sí se ha consolidado como nombre de lugar es en América, principalmente en Brasil, y en Canarias, gracias a la colonización portuguesa mediante el establecimiento de haciendas denominadas engenhos o ingenios, en su versión castellana.

En los engenhos brasileiros se perpetuó una estructura feudal que hundía sus raíces en el sistema colonial romano basado en la servidumbre, siendo el "senhor do engenho", el engenheiro, el equivalente al dominus o señor feudal, o al colono / ingenuo.

"Dominiorum, vulgo nuncupatorum ingenhos" = dominios o colonias, llamados vulgarmente ingenhos (Colección de los tratados de paz...). No parece que esta ocurrencia tenga nada que ver con el ingenio, sino con una forma de tenencia feudal que clasificaba las tierras en mansos ingenuos (libres) y serviles.

El sentido primitivo de hacienda o terreno de uso agrícola, plantación, del portugués engenho conviene con la etimología a partir del latín ingenuus, "[fundus o dominio agrícola] libre"; uso, por otra parte, atestiguado hasta la saciedad en la documentación medieval. De la especialización del establecimiento agrícola como factoría, fábrica o industria (en este caso de azúcar) surge el significado actual de ingeniero (industrial, empresario), que al principio únicamente designaba al propietario (fazendeiro) del dominio denominado engenho. Engenheiro o Ingeniero es un título que todavía se utiliza con especial reverencia en Portugal y América del Sur porque con él se nombraba al terrateniente o hacendado, al empresario, dueño de la industria, del capital y la tierra. No se trata, como podría pensarse, de que los estudios universitarios de ingeniería se tengan en altísima estima.


domingo, 29 de septiembre de 2013

IHS o IHNS = IOHANNES

Abraham stone de la Catedral de San David en Gales.

Como se puede ver (clic sobre la imagen), bajo el brazo derecho de la cruz de Malta está escrito ihs con una rayita sobre la h, que representa una n en miniatura. De toda la vida es la forma abreviada de escribir Iohannes, grafiando solo las consonantes, es decir, Juan (el Bautista). Nada de Iesus en alfabeto griego, ni acrónimos de In Hoc Signo Vinces, Iesus Hominum Salvator, o cosa semejante.

En los primeros tiempos del cristianismo no solo los Cristianos de San Juan consideraban que Cristo era Juan el Bautista.

En la inscripción, sobre una gran cruz celta de entrelazos tallada en un megalito, se lee: Pontificis Aebraham [tal vez Aebrohom] filii hic Ned et Isac quiescunt.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Iglesias y círculos de piedra

Círculo de Stonehenge en un lluvioso día de Agosto del presente año. (C) Ángel Facio.

A la posibilidad de que la palabra inglesa church, "iglesia, templo", provenga del latín circum, "círculo", o que ambas provengan de un término paleoeuropeo *KIRK-, "círculo", no se le ha prestado la atención que merece. En otras lenguas del ámbito geográfico, y si vamos hacia atrás en el tiempo, el parecido formal es sin duda muy esclarecedor: en escocés kirk, en inglés antiguo cirice, cherche (casi como en italiano cerchio, "círculo"), en antiguo noruego kirkja, en alemán kirche, etc.

Church antes que "templo" significó "asamblea". Designaría tanto los lugares donde se celebraban las asambleas de las comunidades celtoatlánticas, como la reuniones en sí. Church, por lo tanto, tuvo al principio, mucho antes de restringir su significación al ámbito religioso cristiano, la misma acepción política que ecclesia, "asamblea, reunión". Una acepción democrática que encaja a la perfección con la etimología circum.

Por si alguien se preguntase todavía qué tienen que ver los círculos (churchs) con las asambleas ciudadanas y la política diremos que es casi un universal lingüístico o de pensamiento relacionar esta figura geométrica con el ámbito social de un grupo humano. Por poner algunos ejemplos:

Entre los Ochollo de Etiopía periódicamente se celebraban asambleas comunitarias que tenían lugar en el interior de grandes círculos de piedra (M. Detienne, en Public Space and Democracy).

Lugar de asamblea Ochollo, según Marc Abélès. Marcel Detienne, « Des comparables dans le champ du politique », Gradhiva [En ligne], 1 | 2005, mis en ligne le 10 décembre 2008, consulté le 26 septembre 2013. URL : http://gradhiva.revues.org/69

Y por supuesto, cuando los griegos se reunían democráticamente lo hacían en forma de círculo, kiklos, (R.B. Onians, The Origins of European Thought).

En Escocia, y parece ser que el sistema era de origen nórdico, las cortes de justicia y las asambleas de gobierno tenían lugar en la Edad Media en círculos de piedra denominados tings o things, con amplia huella toponímica. En Escocia, además, se dedican a hacer tesis doctorales de 666 páginas sobre ellos, no los esnaquizan con la connivencia de arqueólogos, como le sucedió al posible ting asambleario de A Mourela (que en paz descanse). Véase la tesis de Oliver J.T. O'Grady The setting and practice of open-air judicial assemblies in medieval Scotland: a multidisciplinary study (2008), en particular a partir de la página 276, donde estudia las asambleas en círculos megalíticos, "apud stantes lapides", "apud lie standand stanis".

En la expresión latina in circulis et in conviviis se denota, asimismo, el significado de pertenencia a un grupo o círculo social determinado, a una esfera u orbe delimitado.

 En Galicia tenemos un posible testimonio medieval de asambleas cívicas celebradas en recintos de piedra: se trata del tantas veces citado pero incomprendido "invenimus in lapidem scubtos burgarios", "petras [...] ubi burgarios construxerunt de antiquo tempore" (Celanova, año 950), donde esos burgarios, si nos atenemos al sentido del anglolatino burgarius, "representative in Parliament", serían cámaras de representación territorial, y los scubtos, escudos de armas, como el grabado en la estela del guerrero de Castrelo do Val, encontrada recientemente, y muy cerca de Celanova. Existen además numerosas tradiciones orales que sitúan las reuniones de nuestros representantes ante grandes piedras en enclaves megalíticos: junto al Cristo de Mouraz, en un planalto rodeado de mámoas, se reunían para comer los curas de Maañón, Grañas, Devesos y Couzadoiro.


Muchos de estos recintos de carácter sacro, precisamente por la importante actividad social que se desarrollaba en ellos, fueron reutilizados por las nuevas asambleas cristianas, que transformaron los centros de reunión cívica en centros de convivencia y poder religioso, simplemente adoptando el sistema político y administrativo previo. Según Julian Cope en The Modern Antiquarian, algunos círculos de piedra de Gales se han reconvertido en muros de cierre de las iglesias que se han construido en su interior. Es por esto que los churchyards de las iglesias galesas más antiguas son circulares.

Muro de la iglesia de Ysbyty Cynfyn con uno de los megalitos del viejo círculo. (C) Heritage Action.


Algo similar le sucedió al escocés clachan, "círculo de piedra", que por la misma vía llegó a significar "iglesia".

Uno de los primeros testimonios de la funcionalidad política de las piedras y círculos de piedra en la Europa del Norte es el de Olaus Wormius, que en el s. XV nos informa de que los reyes daneses eran elegidos en ellos, y que servían como lugar de reunión donde discutir asuntos y adoptar decisiones. Puede leerse la cita completa en la interesantísima obra Primitive folk-moots, or Open-air assemblies in Britain, de George Laurence Gomme.

Bradley en Rock Art and the Prehistory of the Atlantic Europe opina que los círculos de estos espacios monumentales o ceremoniales pudieron haber sido usados para grandes asambleas. Por lo que parece, hay quien todavía considera que se trata de una simple posibilidad, aunque los testimonios antiguos, las tradiciones orales, la etimología y algunas sesudas tesis doctorales apunten a un hecho más que cierto.

Me imagino a un grupo humano reunido al aire libre hace cientos de miles de años. Están sentados alrededor de un pequeño círculo de piedra, observando el fuego en su interior.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Torques galaicos en el Museo Británico


Torques expuestos en la colección del British Museum y etiquetados como "procedentes del Noroeste de la Península Ibérica". Se trata de dos torques procedentes de Gallaecia, con remates en doble escocia como los del torques de Burela.


La fotografía de arriba sirve para mostrar el parecido entre los torques del British y una pieza similar expuesta hasta hace unos días en el Museo de Lugo, perteneciente al "legado" de Álvaro Gil, reclamado y retirado del Museo por sus herederos.

Adenda: gracias a una referencia bibliográfica que nos proporciona Archeoten sabemos que MJ Almagro Gorbea se interesó en la procedencia de los torques galaicos del British: "Dos nuevos torques de oro, de tipo gallego, en el Museo Británico" (Empúries, nº 24, 1962). A raíz de su estudio, Mário Cardozo, en un artículo publicado en la Revista de Guimaraes, apuesta por su origen portugués, Gallaecia Bracarense, identificando una de las piezas con el también desaparecido torques de Codeçais, Chaves ("A perda frequente de especímenes preciosos da nossa joalharia arcaica", RG, nº 75, 1965).

Torques de Codeçais (Chaves) segundo Mário Cardozo, 1965.

martes, 6 de agosto de 2013

10 problemas de dialectología extremeña

Acabo de leer este artículo de José Antonio González Salgado, publicado en la Revista de Estudios Extremeños en 2009; tras su lectura, creo que el único problema que tiene la dialectología extremeña es la existencia de estudios con enfoques como éste, que, por otra parte, son la tónica general; y me estoy refiriendo en concreto al abordaje del estatus lingüístico del extremeño que realiza el autor. El resto del trabajo de Salgado es un buen acercamiento de conjunto a la dialectología extremeña, muy en la línea del ya clásico El habla en Extremadura (ERE, 1987), de Viudas, Ariza y Salvador.

El ataque ex catedra a los defensores de la lengua extremeña, y en consecuencia a la propia lengua, es tremendo:
  1. "Algunos aficionados ven en el "extremeño" un idioma del mismo rango que cualquier otro de los que existen en España. Ya avisó hace algunos años Antonio Salvador Plans del peligro de la incursión de pseudolingüistas en terreno dialectológico".
  2. "Grupos de exaltados que no tienen ningún pudor en afirmar que en Extremadura se habla una lengua distinta del español".
  3. "La sinrazón nacionalista".
  4. "Los desvaríos de inventores de lenguas".
  5. "Lo que algunos desaprensivos están haciendo en nuestra región". 
En menos de una página vierte todo tipo de improperios contra ellos: los califica de simples aficionados, de pretenciosos, de falsos lingüistas, exaltados, desvergonzados, nacionalistas (1), chiflados y desaprensivos.

Ya entrando en cuestiones propiamente dialectológicas, por lo que parece Salgado confunde el castellano hablado en Extremadura con el auténtico extremeño, por eso lo define como "un habla regional castellana", o bien obvia que en estas tierras, además del castellano regional, se habla, tal vez deberíamos decir, se hablaba, otra lengua diferente del castellano.

Su fijación con el origen castellano del extremeño llega hasta tal punto que convierte a la característica h- inicial aspirada procedente de f- inicial latina (femina > jembra), en una nota de origen castellano, descalificando con sorna a los que sostienen la evidencia de su origen astur-leonés oriental (entre ellos nada menos que al ilustre prócer Don Ramón Menéndez Pidal, el Maestro): "los hay que todavía continúan erre que erre, elucubrando sobre orígenes lingüísticos (cuando no inventando idiomas) que afirman que la aspiración de la antigua F- latina en Extremadura procede del leonés".

Como decíamos arriba, la reducción castellanista de los rasgos lingüísticos del extremeño es la tónica general en los estudios dialectales de la región. Ariza en Estudios sobre el extremeño (Universidad de Extremadura, 2008) es de la misma opinión a cerca del fenómeno de la h aspirada procedente de f- inicial latina: "esto produjo que Menéndez Pidal considerase que el extremeño era una variedad del asturiano oriental. Nada menos cierto".

En el léxico Salgado vuelve al ataque con el origen castellano, "se puede decir que las fuentes del vocabulario extremeño no son distintas de las del castellano común, excepto en lo que respecta a un puñado de voces procedentes del occidente peninsular (portugués y leonés)" ("Fuentes del vocabulario y áreas léxicas de Extremadura", en De lenguas y lenguajes, ed. A. Veiga y otros, Toxosoutos, 2001).

Llama la atención, también, que tras años de estudio dedicados a la Filología Hispánica prefiera considerar que el aragonés, y probablemente el astur-leonés y el mozárabe, son variedades del castellano (español, para él). Así se desprende del siguiente comentario que utiliza en su argumentación:

"No solo en Extremadura estamos expuestos a la sinrazón nacionalista, en otras partes también están sufriendo los desvaríos de inventores de lenguas. A este respecto debe leerse el interesante artículo de Mendívil Giró (2003-2004), del que no resisto la tentación de reproducir un párrafo, en el que si sustituimos "aragonés" por "extremeño" conseguimos un fiel retrato de lo que algunos desaprensivos están haciendo en nuestra región:
Eso significa que en realidad la luenga aragonesa es básicamente español (esto es, la estructura básica y la propia fraseología del español) lexificado. No es nada sorprendente, dado que los principales responsables de esta lengua (sus creadores) son, como la inmensa mayoría de los aragoneses, hablantes nativos del español"


Sin embargo, desde el punto de vista de la filología diacrónica, las tres lenguas precedentes son dialectos hermanos, todos ellos descendientes del latín, junto con el gallego, el portugués, el catalán y el castellano. Dialectos históricos del latín, que no han alcanzado la dignidad de lengua por razones políticas, nada más y nada menos. Por razones políticas no se las ha ascendido al rango de lengua, lo que no supone de ningún modo que sean dialectos del castellano (o español).

Respecto a esto, el Maestro dice así en su Orígenes (punto 113.3):
  • "Las evoluciones bables más tardías presuponen en general las formas antiguas del dialecto que enlazan con el latín. El alto aragonés moderno chinero no tiene ningún enlace con la forma enero [del castellano], que es desde hace muchos siglos la forma culta usada en Aragón, sino que proviene del antiguo alto aragonés ginero, como éste del latín januarius; el asturiano moderno fíu nada tiene que ver con la lengua oficial [castellano] usada en Asturias desde el siglo XIV, sino con el antiguo fiyo, y éste con el más antiguo fillo del latín filiu".
  • "Esto lleva a contradecir la tendencia, hoy en auge, que considera vano el empeño de enlazar con el latín la vida de los dialectos o bables modernos".
Este punto es extremadamente interesante. El autor da cuenta de una tendencia que ya iba en aumento en su época y que pretendía reducir los dialectos románicos de la península a meras variaciones del castellano, sin un entronque directo al latín. Lo niega rotundamente. Nada tienen que ver con el castellano: hunden sus raíces en el latín directamente, de forma autónoma e independiente de la evolución castellana. Se puede decir más alto, pero no más claro.

En otro lugar, en su edición del romance leonés de Elena y María (s. XIV) dice: "este lenguaje ni es portugués ni castellano, sino que es un intermedio entre ambos, con existencia independiente, el lenguaje leonés".

...
Ca el mio amigo, bien te lo digo,
a mucho trigo & muncho vino;
tien buenos çelleros
de plata & de dineros;
viste lo que quier,
se quier mantón, se quier piel;
non ha fanbre nin frío,
nin mengua de vestido.
En la mañana por la ylada
vieste su capa ençerrada
& empenada en corderines,
vase a sus matines
....
El extremeño, el del norte de Cáceres, y no me estoy refiriendo al castellano hablado en Extremadura, es una lengua en vías de extinción total y absoluta, radical. Una lengua que se muere antes de nacer. Al extremeño le quedan dos telediarios, tantos como hacen falta para instaurar totalmente el castellano en los pocos pueblos en que aún lo habla solo la gente muy mayor. Yo he tenido la oportunidad de escucharlo, al auténtico extremeño, ese que dice juanti mientras en Galicia decimos fonte, y en Castilla fuente, el que dice cadal, cuando un castellano dice cazar, el que dice tirin, cuando un castellano dice tiren, el que dice yigua cuando en Galicia decimos egua, el que utiliza el posesivo precedido de artículo (la mi casa), y diminutivos en -ino / -ina, el que emplea 'tío' en lugar de 'señor', 'murgaraño', 'saltarrostros'... Un simple aficionado disfruta con el misterio de estas voces y su variedad, suena como a sardo logudorés, suena como si estuviésemos escuchando la voz de Antonio Udina, el último hablante de dálmata.

(1) Conviene revisar el estudio que Moreno Cabrera dedica a El Nacionalismo lingüístico para darse cuenta de cuál es verdadero nacionalismo que amenaza las lenguas y dialectos de España, ese que identifica castellano con español.