miércoles, 7 de junio de 2017

Illas Estelas: un talasónimo greco-púnico en la ría de Vigo

Existe un mito fenicio sobre la fundación de Tiro, recogido por Nonnos de Panópolis en el siglo V (Dionisyaca, libro XL), según el cual Heracles-Melqart proporciona instrucciones precisas para construir un barco y navegar hasta el lugar donde flotan errantes sin detenerse dos islotes rocosos llamados Piedras Ambrosianas (ambrosiai petrai) a las que la Naturaleza ha dado el nombre de Rocas de los Inmortales, en relación con el alimento de los dioses denominado ambrosía. En el centro de una de las rocas crece un olivo que arde en llamas, pero sin ser consumido por el fuego. Sobre él, un águila, y alrededor de su tronco, una serpiente enroscada. Melqart informa a sus enviados de que tendrán que sacrificar al águila, pues con la libación de sangre las rocas errantes detendrán su curso, fijándose sobre cimientos inamovibles y uniéndose entre sí. Sobre ellas, resumiendo, se fundará la ciudad de Tiro (Manuel Álvarez Martí-Aguilar, "¿Mentira fenicia? El oráculo de Melqart en la fundación de Tiro y Gadir", VII Coloquio de Historia Antigua, Universidad de Zaragoza, 2013).

La representación de las Islas de la Ambrosía era corriente en las monedas tirias. Sobre los dos islotes en ocasiones se representaban sendos cipos conmemorativos que con el tiempo pasaron a suplantar la identidad de las islas, cobrando más protagonismo que ellas.


Una moneda de Tiro (COL. TVR. = Colonia de Tiro) que muestra dos cipos sobre la basa.
En realidad la basa son las dos Islas de la Ambrosía fusionadas.
El trabajo de Álvarez Martí-Aguilar está ilustrado con variada selección de este tipo de monedas, algunas de las cuales contienen la leyenda AMBROSIAI PETRAI  grabada sobre las estelas.


El mito fundacional, que parece una cosmogonía en la que la Tierra emerge del agua, se repite, según señalan varios autores, en el relato de la fundación de Cádiz recogido por Posidonio. Así, Fernando López Pardo comenta que en el mito de fundación de Gadir las, ahora denominadas por Posidonio, stelai [Herakleas Stelai] son propiamente las dos islas [Ambrosianas] unidas ("Una isla errante entre las Afortunadas de Plinio", Dialéctica histórica y compromiso social, V. II, Zaragoza, 2010).


Islas de la Ambrosia unidas por los cipos / columnas. Mapa de Hereford, año 1300. Probablemente una representación semejante influyó  en la idea de una isla sobre un pedestal del Immram de Mael Duin.

El mito fundacional púnico, en el que se emprende una navegación en busca de dos islotes rocosos para establecer en ellos o frente a ellos una colonia (Tiro, Gadir), ha experimentado con el tiempo, y a partir de la representación gráfica en monedas y mapas de los cipos o columnas conmemorativas sobre las islas, un ligero desplazamiento del motivo central insular, cobrando tanto o más relieve el tema de la estela o cipo colocado sobre cada una de las rocas. En el folklore atlántico relativo a los relatos de navegaciones tenemos, por ejemplo, que en el Immram de Mael Duin los navegantes pasan por el mar de nubes y encuentran a la pitón en el árbol, llegan a una altísima columna de plata, o a una isla sobre un pedestal (ed. Whithey Stokes, Revue Celtique 9 y 10, 1888 y 1889).

En todo caso, y sin profundizar ahora en la conexión púnica de las immrama (v. Almagro-Gorbea y Torres Ortiz, La escultura fenicia en Hispania, pg. 35 para el mitema de la manzana en las immrama), es necesario partir del concepto griego de Stelai utilizado para referirse a los dos islotes rocosos que señalaban el lugar escogido por Melqart para el establecimiento de una colonia o un emporio comercial.

Las Illas Estelas pertenecientes al concello de Nigrán se sitúan en la entrada de la ría de Vigo; son dos islotes rocosos, Estela de Terra y Estela de Mar, frente a ellas se localiza el archipiélago de las Cíes, o Insulae Deorum, y algo más al norte el de Ons, en el que Fernando Alonso Romero ha recogido folklore relacionado con el viaje marítimo de las almas de los difuntos al Más Allá (Santos e barcos de pedra, 1991).



Columnas de Hércules: cipos púnicos de Toralla en la exposición Emporium, mil años de comercio en Vigo.
(C) Atlántico Diario, 21.05.2017.

El nombre de estos dos islotes gemelos situados a la entrada de la ría de Vigo, en un contexto fuertemente influenciado por el contacto púnico en el pasado, del que son muestra los dos cipos de Toralla y diverso material aparecido en recientes excavaciones en la ciudad y su entorno, ha de estar posiblemente relacionado con el término greco-púnico de Stelai, en referencia al antiquísimo mito fundacional de una colonia o emporio comercial en o junto a dos rocas denominadas así. Asimismo, la ubicación frente a ellas de las Illas Cíes y las de Ons, cuyo folklore está todavía ligado al viaje marítimo de las almas de los difuntos, refuerza la posibilidad de la etimología greco-púnica del nombre Illas Estelas, pues era frente a ellas (las Herakleas Steleai) donde se situaban según los autores clásicos las Islas de los Bienaventurados; recordemos que la navegación de Trezenzonio en busca de una isla similar transcurre por estos mismos mares, que el avistamiento se realiza desde otra de las Columnas, el faro de la Torre de Hércules, y que además su isla estaba consagrada a Santa Tecla (cfr. castro de Santa Tegra).


Vista de las Illas Estelas junto a la península de Monteferro.

Para finalizar, el olivo del Paseo Alfonso, símbolo de la ciudad de Vigo e hijo de otro plantado en una época incierta en el atrio de la iglesia de Santa María, podría enlazar con la contextualización púnica que estamos ofreciendo al ser un árbol que se encontraba siempre en los templos consagrados a Melqart.


miércoles, 17 de mayo de 2017

Petón y Cueto / Coto: celta P vs celta KW

Vengo de Pitões das Júnias, de las VI Jornadas Galaico-Portuguesas, en las cuales el Padre Fontes nos informó a los presentes de la existencia de más de veinte mámoas en la freguesía, proponiendo realizar una futura ruta de senderismo por ellas para ponerlas en valor. No me resultó extraño, ya que el propio topónimo Pitões hace referencia probablemente a ellas, o bien, según me indicó Lúcia Jorge, Presidenta de la Junta de Freguesía, a las numerosas elevaciones del abrupto terreno en el que se sitúa el pueblo; siendo, por tanto, un orónimo. En Galicia la forma Petón tambien tiene valor orográfico (v. Petón da Campaíña, Corme) y en ocasiones también se aplica a los túmulos funerarios; de la misma forma que el galés coetan da nombre a numerosos dólmenes, concretamente a la piedra cobertera.

Carreg Coetan Arthur (Gales). (C) Dolores González de la Peña, 2013.

Es precisamente la forma galesa coetan la que nos sirve para relacionar las formas galaico-lusitanas Petón / Pitões con las celtibéricas Cueto / Coto, "altura, elevación, túmulo funerario neolítico" (v. por ejemplo, aplicado en este último sentido, el dolmen de la Cotorrita (Burgos), en el que el topónimo viene motivado por la designación del propio dolmen).

Aparentemente todos ellas son formas inconexas que se hacen derivar respectivamente de las raíces prerromanas *PET- y *COTT-, "altura, elevación". Pero en virtud de la evolución del indoeuropeo KW- hacia P- en determinadas lenguas célticas, COËT- > PET-; mientras que el grupo KW- indoeuropeo se mantiene en el resto de lenguas célticas, COËT- > CUET- / COT-. Esta posibilidad requeriría replantear la adscripción de las lenguas célticas en los grupos KW y P, pues de ser cierta, no cuadra con la adscripción total del galés dentro del celta P y obligaría a considerar al lusitano como celta P.

San Martín de Panóias

Respecto al topónimo portugués Panóias, Erwin Koller dice que "não parece absolutamente absurdo incluir neste contexto [colonización sueva de Gallaecia] as várias povoações chamadas Panóias (uma das quais na diocese de Braga), nome de difícil interpretação mas seguramente baseado en Pannonias. Segundo Piel "seria tentador de ver nestes topónimos uma lembrança da pátria panónica dos suevos"" (Schwaben).

Se sabe con certeza que San Martín, el Dumiense, era de Pannoniae, donde existía un santuario al aire libre en un monte sacro que frecuentaban los adoradores de ídolos, costumbre pagana que más tarde procuraría corregir en su De Correctione Rusticorum. En su infancia el santo también acudía a ese monte suplicando gracia, suponemos que antes de su conversión. Debemos preguntarnos, pues, qué monte era ese ("ab idolorum cultoribus monti huic inditum fuisse. Etenim puerilem aetatem agebat S. Martinus, dum teste Chartuicio montem hunc precandi gratia frequentabat", Monasteriologiae Regni Hungariae, Damiani Fuxhoffer).

Martino seruata nouo, Gallicia, plaude:
      Sortis apostolicae uir tuus iste fuit.
[...]
Pannoniae, ut perhibent, ueniens e parte Quiritis
      Est magis effectus Gallisueba salus.
 (Venancio Fortunato, Carmina, libro 5,2)

Como sospechaba Koller, el topónimo Panóias portugués, y más concretamente el del lugar que ocupa el famoso santuario prerromano de Panóias en Vila Real, efectivamente figura como Pannonias en varios documentos medievales, de los que extraigo el siguiente ejemplo en el que se se refiere la existencia de una iglesia dedicada al propio San Martín en Panóias:

"de ecclesia vocabulo Sancti Martini hic in Pannonias inter Palacios et Anta" (año 1086, CODOLGA: Liber Fidei Sanctae Bracarensis Ecclesiae) - probablemente el lugar de São Martinho de Anta.

Podemos plantearnos razonablemente si la patria del Dumiense no sería la Panóias galaica en lugar de la Panonia húngara. Primeramente por la razón aducida por Koller de que los topónimos portugueses Panóias, limitados a la Gallaecia, seguramente sean de origen suevo, un recuerdo de la patria panónica de los colonos; y en segundo lugar, por la existencia en Panóias (Vila Real) de ese importantísimo santuario prerromano, pagano, que menciona la biografía de San Martín situándolo muy próximo al lugar de su nacimiento, y que probablemente funcionó como revulsivo espiritual para que el santo, tras su peregrinación por Oriente, regresase a su patria para efectuar la conversión de los suevos galaicos o galisuevos al cristianismo.



 Santuario de las Fragas de Panóias (Vila Real) con los tanques y las escaleras talladas en la roca.
(C) Dolores González de la Peña

martes, 2 de mayo de 2017

Moimenta / Muimenta y los castra aestiva romanos de Gallaecia

Normalmente el topónimo Moimenta o Muimenta se hace provenir del plural latino monumenta, "monumentos"; así Abelardo Moralejo, como el Padre Joaquim de Santa Rosa de Viterbo lo hiciera antes, incidiendo en su carácter de monumentos sepulcrales: "moimento = sepultura" (Elucidário). El Padre Sarmiento también había apuntado una conexión con la posible existencia de túmulos o mámoas ("el Monte Moimenta que está cerca tomó el nombre de monumenta sepulcralia"), pero también sugirió la propuesta que vamos a formular ahora ("la voz Moimenta [...] podrá venir de monimentum fortificación" - Libro que comprende dos discursos del padre Martín Sarmiento sobre caminos reales y de travesía, MSS 1975, BNE, f. 149v).

 Distribución del topónimo Moimenta en Galicia, según la base de datos de Toponimia de Galicia.

Distribución del topónimo Muimenta en Galicia, según la base de datos de Toponimia de Galicia.


Si bien es posible la remisión al latín monumenta, "sepulcros", es mucho más probable, a la vista de la distribución lineal y estratégica de los topónimos dentro de la provincia de la Gallaecia romana, con alta concentración también en la Bracarense, que el étimo latino que los motivó haya sido munimenta, "fortificación", un derivado de munire, "fortificar, atrincherar". La variante munimen, está documentada en el norte de Hispania y es definida por el glosario de Du Cange como "defensio, muro firmissimo, fossatum, muragium".

Como decíamos, el topónimo Moimenta se restringe en Portugal al territorio que ocupó la provincia Bracarense. Según datos del INE existen Moimenta en Braga, Terras de Bouro, Vila do Conde, Cabeceiras de Basto, Castelo de Paiva, Cinfães, Lousada, Moimenta da Beira, Vinhais, Castro Daire, Mangualde, Viseu y Gouveia.

Eduardo Peralta Labrador estudia estas fortificaciones romanas denominadas munimenta en "Los campamentos romanos de campaña (castra aestiva): evidencias científicas y carencias académicas", Nivel Cero, 10, 2002, y los sitúa en un contexto exclusivamente bélico, de campañas militares de avance en el territorio. Por ello cabría interpretar esta distribución del topónimo Moimenta / Muimenta (y del Mormenta de Pobra de Trives) en Galicia como resultado de la existencia de fortificaciones romanas de conquista del territorio, abordado desde el sur y desde las rías de la provincia de Pontevedra, con penetración al interior por la zona de Santiago de Compostela; tal vez, incluso, de defensa de enclaves estratégicos como pueden ser las zonas mineras de Cospeito y Castro de Rei. Desde este punto de vista, no resulta llamativa la ausencia del topónimo en la provincia de A Coruña, pues la costa de los Ártabros no habría sufrido el asedio en la fase inicial de la romanización de Galicia.

Distribución exclusivamente limitada a la Gallaecia del topónimo Moimenta, que indicaría, según mi hipótesis y la desechada por el Padre Sarmiento, la ubicación de las fortificaciones romanas de campaña en su conquista del territorio galaico. El mapa ha sido elaborado por Francisco Santos (Toponímia da Gallaecia), que ha tenido la amabilidad de cederme su uso.

Bibliografía: Listaxe de toponimia, Benigno Riveiro Arjones, IES García Barros, 2008.

sábado, 15 de abril de 2017

Fonmiñá

Aunque el nacimiento del río Miño se estableció durante un tiempo en Fonmiñá (Lugo), hasta que definitivamente se situó un poco más lejos, en la morrena glaciar del Pedregal de Irimia, el hidrónimo Fonmiñá podría no estar etimológicamente relacionado con el nombre del río, es decir, podría no guardar relación con la frase Fonte Miniana (fuente o nacimiento del río Miño).

Pedregal de Irimia. (C) Fotolog de JM López

Fonmiñá se encuentra documentado en 1151 como Fluminana, por lo que habría que considerarlo, a partir de este testimonio, un derivado del latín flumine, "río": "et iacet ipsa uilla inter Vallelonga et Fluminana", entre los actuales Valonga y Fonmiñá.

A la normal evolución del grupo fl- hacia un sonido africado palatal, como en flamma, "llama" > chama, presuponemos esta otra solución que deshace el grupo eliminando la líquida, como en floresta > foresta, lo que explicaría otro topónimo del mismo tipo, Fumiñeo (Muxía) como proveniente de *Flumineo.

lunes, 10 de abril de 2017

Bajo el manzano florido



Son dos las versiones del siglo XIII que nos han llegado de esta cantiga de amigo galaico-portuguesa, la de Jõao Zorro y la de Airas Nunez (Base de datos de Cantigas Medievais Galego-Portuguesas del Projeto Littera).

Bailemos agora, por Deus, ai velidas,
sô aquestas avelaneiras frolidas,
e quen for velida como nós velidas,
se amigo amar,
sô aquestas avelaneiras frolidas,
verrá bailar.

Bailemos agora, por Deus, ai loadas,
sô aquestas avelaneiras granadas,
e quen for loada, como nós loadas,
se amigo amar,
sô aquestas avelaneiras granadas,
verrá bailar.
(Jõao Zorro)

La floración del avellano se produce en enero y febrero, meses nada corrientes en la ambientación de la poesía amorosa, que suele transcurrir en abril coincidiendo con la floración de los frutales (recurriendo al topos amoroso del Aprilis Tempore); y por otra parte, la flor del avellano no tiene aspecto de flor, pues es apétala, mostrando el árbol en su floración un aspecto un tanto desangelado y en absoluto granado, tanto que no invita a bailar bajo él. Por ello es lícito cuestionarse el carácter de estos avellanos; tal vez habría que buscar la acepción original del término avelaneira / avelaeira / aveleira de estas cantigas, que podrían estar inspiradas por otra anterior, así como el referente de algunos de los topónimos Abeleira / Abelaira, en el étimo indoeuropeo que significa "manzana", y que ha dado por ejemplo el inglés apple, el galés afall, el antiguo galés Aballo (nombre de una ciudad), el osco Abella (ciudad de Campania), etc. (Mallory y Adams, Encyclopedia of Indoeuropean Culture).

Se podrá pensar que estos argumentos lírico-botánicos a favor de una acepción arcaica del nombre común galaico aveleira como "manzano", y de avelá como "manzana" no apoyan suficientemente este antojo, sin embargo, en una época tan próxima como el siglo XIX Gaspar Frutuoso habla de las avellanas como manzanitas en su obra As Saudades da terra, Historia das Ilhas do Porto-Sancto, Madeira, desertas e selvagens: "engordavam os porcos con estes fructos, que são como avelaas e assì se chamabam maçãinhas".

Bailemos nós já todas três, ai irmanas,
sô aqueste ramo destas avelanas,
e quem for louçana, como nós, louçanas,
se amigo amar,
sô aqueste ramo destas avelanas
verrá bailar.
(Airas Nunez)


Por su parte, Elcok, en referencia bibliográfica que me indica ambablemente Giorgio di Francesco ("Toponimia del Valle de Tena", RFA, 1961-62), había llegado a conclusiones similares a la inversa en su análisis del sustantivo mazaranuála: "mi informador en Panticosa, al contestar a mi expresión de sorpresa por la presencia de manzanos en un territorio donde yo no había visto ninguno, replicó: 'no hay manzanos, hay mucha avellana'. Esto me indujo a preguntarme si mattian-ola no pudiera ser una anterior designación del avellano en el territorio de los Pirineos". El autor plantea como solución que el osco abella, "manzana", penetró en el área pirenaica, mientras que en el resto de los romances peninsulares fue pomum el término predominante; a continuación, en la zona pirenaica, el más moderno mattiana, "manzana", sustituiría al viejo abella, "manzana", y mattian-ola a su derivado abellana, "avellana".

Sin realizar una incursión sobre el terreno, de la toponimia gallega no se deduce más que una distribución geográfica de los topónimos Abeleira / Abelaira, ocupando de forma uniforme la franja oeste y este del territorio, respectivamente (unos 325 según la base de datos Toponimia de Galicia, frente a los 500 que alcanzan las formas Pumar / Pomar). Asimismo, algunos estudios modernos relativos al cultivo del avellano en Galicia mostraron su escasa implantación: "ya antes de ahora el malogrado gallego D. Antonio de Valenzuela Ozores había recomendado la introducción del cultivo del avellano en Galicia, sin que hubiesen sido atendidas por completo sus indicaciones" (Joaquín Costa, El arbolado y la patria).

domingo, 9 de abril de 2017

Cesuras y Crecente

En el Glosario de Du Cange se define Crescentia como "silva caedua", es decir, un bosque o monte que periódicamente se tala para aprovechamiento forestal. No obstante, es posible también que ese caedua sea la base que se encuentra en el calificativo caducifolio, en cuyo caso la silva caedua sería un bosque caducifolio, la clásica fraga gallega, opuesto por lo tanto a la laurisilva. Como sinónimo de crescentia, en la misma entrada de Du Cange, figura scisura: "crescentias seu scisuras".

Una crescentia en Fonsagrada

Aunque según la mayoría de los investigadores, entre ellos Cabeza Quiles, el relativamente frecuente topónimo gallego Crecente derivaría del nombre de un posesor, sobreentendiéndose el lugar poseído (Villa) Crescentii, y el topónimo Cesuras o Cesures haría referencia a una cortadura orográfica del terreno; así también lo razona Almeida Fernandes para el caso del Cesures de Vila Nova de Famalicão (Toponímia Portuguesa, sub Cesuros): "uma cesura (< lat. cesura), um corte como uma ferida".