domingo, 29 de octubre de 2017

Una Black Irish en Moville, Inishowen

En nuestras últimas correrías de este verano por el Ulster seguimos la estela de naufragios de la Armada Invencible por el libro de David Revelles, En los confines de Hibernia: Tras la leyenda de la Armada Invencible en Irlanda.

Una de estas excursiones partió de la playa de Kinnagoe Bay, donde comimos un sandwich de mature cheddar contemplando las heladas aguas del Mar del Norte un tanto pensativos, tal vez por las ominosas presencias de los náufragos de la Trinidad Valencera, muchos de los cuales perecieron en aquella misma costa, ahogados o congelados, pues los irlandeses despojaron de sus ropas a los supervivientes como parte del botín del naufragio.

Playa de Kinnagoe Bay, donde naufragó la Trinidad Valencera.
(C) Dolores González de la Peña

Algo más animados, y ya caminando por Moville hacia el cementerio de Cooley sin un objetivo claramente relacionado con el histórico desastre naval, nos encontramos con una paisana que llevaba una bolsa de apetitosos scones de pasas, a los que no nos invitó. Todavía lo recuerdo con pesar, motivado por el escueto sandwich. Entablamos conversación con ella a propósito de la distancia del cementerio, y pronto averiguó que éramos españoles, momento a partir del cual su mirada comenzó a detenerse en mí con un no sé qué de misterio, pero sin recelar de mis intenciones hacia sus scones. Al cabo de un rato nos confesó su secreto: en su familia había gente de pelo y ojos oscuros (me miró de nuevo como señalándome), y según creían eran descendientes de los náufragos españoles de la Spanish Armada que se había hundido en sus costas. Tal vez la explicación sea reelaboración que actualiza, a través de un suceso moderno, la antigua tradición de la llegada de los Míl Espaíne, los ancestros de los irlandeses llegados de Galicia.

Esto explicaba las miradas previas hacia mi persona, pues debía de encarnar en el imaginario irlandés el prototipo de gipsy española a punto de sacar la bola de cristal de la mochila para improvisar una lectura del futuro. De pronto me sentí como Cuéllar en el crannog de los MacClancy 400 años antes, también identificado con un gitano español y perseguido por ello por los nativos que querían que les dijese la buenaventura leyéndoles la palma de la mano.

Cruz en el cementerio de Cooley, Moville. (C) Dolores González de la Peña.

Muy emocionados por este encuentro con una auténtica descendiente de los Black Irish, o tal vez de los Hijos de Míl, llegamos al cementerio de Cooley, donde mi amiga Susana descubrió en una lápida colectiva del primer sector entrando a la derecha el nombre de Marino, ¿o tal vez Mariño? Naturalmente, con la emoción nadie se acordó de fotografiarla. A todos nos pareció muy posible que el nombre del difunto, Marino o Mariño, fallecido unas cinco generaciones después del naufragio de la Trinidad Valencera, fuese un nombre familiar originado por el hecho de ser su ancestro el primer Black Irish: un marino náufrago de la Spanish Armada.

Sitio del hundimiento de los barcos españoles donde viajaba Francisco de Cuéllar. Es otro punto de la costa irlandesa, al norte de Sligo. Concretamente se señala la isla de Inishmurray (Ennis Murrg), así como el crannog de los MacClancy, una islita en medio de un lago, posiblemente el Lago Melvin (mapa de Irlanda c. 1589 tomado del estudio de J.J. McDermott: Rosclogher Castle: a Gaelic lordship center on Lough Melvin, County Leitrim).

También seguimos de cerca la pista del capitán Cuéllar, otro supuesto ancestro de los Black Irish. El relato autobiográfico de sus aventuras en Irlanda resulta extraordinario y de un alto valor etnográfico. En particular sobresale por lo épico la defensa del crannog de los MacClancy que sostuvo con ocho supervivientes más del naufragio haciendo frente a una guarnición inglesa, a la que derrotaron solos mientras los habitantes de la islita se refugiaban en los montes. A pesar de la hipótesis de J.J. McDermott, que sitúa la acción en Rosclogher, nosotros pensamos que fue en el crannog de Inis Caoin (Inishkeen), antigua residencia del clan en el lago Melvin (Lough Melvin). En el extremo Este del lago se localiza el lugar de Garrison, topónimo que evidentemente alude el puesto de donde salió o donde acampó la guarnición inglesa que sitió a los españoles.

NOTA 3/12/20: una tradición local recogida por la profesora Cristíne Ní Shíoda en la base de datos de duchas.ie refiere que efectivamente el crannog de los Mac Clancy se encontraba en el lago Melvin (Lough Melvin) "which was formerly connected with the mainland by a draw-bridge in the arch of which can be seen in the water on a clear day. and a large earthen mound on the mainland marks the defences which guarded the head of the bridge. This was the castle which first gave shelter to the crews of the shipwrecked vessels of the Spanish Armada, who had to fight their way from the Sligo coast to Mac Clancy's stronghold".

O Sarridal, Cedeira

Con motivo de la presentación, el pasado viernes, del documental que muestra los resultados de las catas arqueológicas en el castro de la Punta do Sarridal, promovidas por el Concello de Cedeira y dirigidas por el arqueólogo Emilio Ramil, tuve la oportunidad de acercarme hasta el yacimiento costero con mi buen amigo Pancho Gallego. Allí se puede contemplar una de las más impresionantes vistas de los acantilados de la costa gallega.

(C) Alberto García Roldán, Galicia pueblo a pueblo.

Los elementos defensivos del castro, como el primer foso y sus parapetos, se perciben a simple vista y todavía algunos vecinos recuerdan de primera mano haber visto restos de la muralla y del concheiro en el exterior del recinto, o incluso refugiarse en alguna de las viviendas semiderruidas del interior. Pancho me informó de una peculiaridad del sitio, me dijo que parte del recinto fue aprovechada por los vecinos para plantar huertas; concretamente en el foso y a la entrada todavía quedan varios frutales como testigos de esta actividad.


Respecto al topónimo Sarridal, se me ocurrió in situ relacionarlo etimológicamente con el sustantivo sarro, posibilidad que luego contrasté en el Diccionario toponímico do Concello e Ría de Cedeira, del profesor Porto Dapena. Efectivamente nuestro admirado profesor explica que el topónimo Sarridal podría entenderse como un abundancial de sarrio (sarro), término tal vez emparentado, según Corominas, con el vasco sarra, "escoria", siendo así un sinónimo de escouredo o escoural, "terreo ermo e improdutivo pola abundancia de pedras e outros materiais de escoura". No obstante, el profesor Porto Dapena rechaza finalmente esta hipótesis porque implica una visión agrícola del terreno, y el uso agrícola no se produce en puntos costeros como el que nos ocupa. El étimo que más se ajustaría en su opinión sería serra, por el perfil recortado de los acantilados.

A pesar de ello, de los datos aportados por Pancho Gallego en nuestra visita y por los vecinos de Cedeira durante la presentación del documental se desprende que en el yacimiento castreño de Punta do Sarridal eran abundantísimas y visibles las moreas de piedras (restos de los muros de las viviendas y la muralla), lo que cuadra con una interpretación del sitio como sarridal en el sentido de escoural que defendía el profesor Porto Dapena. Sobre todo, si tenemos en cuenta que fue hasta hace poco un terreno sujeto a aprovechamiento agrícola, como indica Pancho, se completa la hipótesis inicial del profesor Porto Dapena y podemos concluir que el topónimo hacía referencia a la abundancia de piedras y cascallo que dificultaba el cultivo.

Otro castro llamado Sarro (también castro de San Pedro de Nós o do Alto das Gobernas) - Iñás. Dibujado por Francisco María de la Iglesia en 1888. (C) Arquivo Galiciana - fondos de la RAG, signatura RAG. Depósito 1 Caixa 103 74, carpeta "Costumbres".

Pero en relación con las actividades antrópicas ejecutadas en el sitio del Sarridal (construcción del castro, excavaciones para cimentaciones y fosos, posterior cultivo) se me ocurre otro étimo válido, el participio latino sarritum / sartum, del verbo sarrio, "roturar, cavar, labrar, cultivar", más el sufijo abundancial -al. En este sentido el topónimo Sarridal haría referencia a los abundantes restos de construcciones semisubterráneas o excavaciones, o bien, en un momento posterior, a las mútiples parcelas roturadas para cultivarlas. Así, Sarridal podría estar emparentado con los nombres de lugar Enxerto, Enxertada, Enxertal, Enxertiño (Galicia), Isserteaux, Essarts (Francia), provenientes del latín exsartum = ex + sarritum, "desbrozado".

sábado, 21 de octubre de 2017

El baño de las ánimas y el sitio del Purgatorio

Santa Mariña de Aguas Santas padeció martirio en la sauna castreña de Armeá y de ahí pasó directamente al Cielo, mientras que Santa Catalina de Siena solía tomar las aguas caldas de Bagno Vignoni aproximándose mucho al chorro para escaldarse y experimentar así los tormentos del Infierno. Y cuando Germano, obispo de Capua, fue a la casa de baños llamada Sudatoria, en Pozzuoli (Stufe di San Germano, Agnano) se encontró con el fantasma de San Pascasio purgando sus pecados entre los vapores.


Cualquiera diría que esta ilustración representa el Purgatorio, con el baño de las almas en agua hirviendo y dos oscuros demonios avivando el fuego infernal manejando sendos fuelles. En realidad la miniatura ilustra un baño termal sulfuroso de Pozzuoli en la obra De balneis Puteolanis de Petri de Ebulo (s. XI), copia del siglo XIV en la Biblioteca Nacional de Francia: Carmen Elegiacum de Balneis Puteolanis.

La miniatura precedente es asombrosamente parecida a la representación del Purgatorio en las pinturas del templo de Labrada (Guitiriz).


Purgatorio de Labrada. (C) Dolores González de la Peña

El tema clásico y pagano que conecta el nacimiento de los manantiales termales salutíferos y lustrales con el inframundo o la entrada del Hades, el Averno, ha sido transferido al cristianismo como Purgatorio, la antesala del Infierno. Pero en la transferencia se conservan todos los elementos originales: la topografía del territorio mítico, los procedimientos (el baño en aguas caldas, en aguas frigidísimas, en sulfurosas, etc.) y el objetivo de adquirir la salus, la curación o salvación.

Dice el proemio de la obrita de De Ebulo dedicada a las aguas termales, que de estas aguas hirvientes del río infernal Flegetonte, en las que son castigados los difuntos, de estos tormentos, proviene la salus, salvación o curación. Es un fragmento importantísimo que convendría analizar en detalle pues arroja luz sobre la ubicación en los nacientes termales del sitio del Purgatorio. De él se desprende el origen del Purgatorio cristiano a partir de un tema pagano muy anterior, presente no sólo en el mundo clásico (Eneida, topografía fluvial del Infierno en I. VI) sino también, probablemente, en otras culturas que practicaron el baño lustral y purificador. De aquí saltamos, entonces, al mundo celto-atlántico en donde retomamos el martirio de Santa Mariña en la sauna castreña de Armeá; también para Eileen Gardiner el lugar del Purgatorio de San Patricio en Irlanda, una cueva que conectaba con el Infierno, no sería otro que una de las numerosas saunas o sweat houses que existen en el condado de Donegal ("Hell, Purgatory and Heaven").


Sauna o sweat house en Cavan Burren Park. (C) Dolores González de la Peña.


El primer testimonio gallego de la utilización de las caldas como Purgatorio data del año 996: en el leemos que un matrimonio de Lugo fue condenado a purgar el hurto que cometieron en casa de un presbítero, en el río Miño "ad illas Caldas" (mss/18387 de la BNE, f. 239 v.), es decir, en los baños romanos de Lugo. Se trata, por lo que parece, de una variante de la pena caldaria (1).

(1) Mito, rito e memoria do balneario de Lugo, de A. Reigosa.

miércoles, 18 de octubre de 2017

Sepulcro del Conde Santo, Lourenzá

El sepulcro del Conde Santo, Osorio Gutiérrez (siglo X), que se conserva en una capilla de la Iglesia del Monasterio de San Salvador de Lourenzá, es un excepcional sarcófago tardorromano del siglo V decorado con motivos en SSS. Estamos ante la reutilización de una pieza de factura local, o tal vez importada del sur de Francia, donde era más abundante este tipo de motivos funerarios denominados desde la antigüedad strigiles, según se cree, por su parecido con el útil de higiene personal que, a modo de rascador, se empleaba tras el  baño para restregar la piel, arrastrar la suciedad y el sudor, y eliminar el vello corporal.

De esta forma, podría parecer que el nombre que recibe el tipo de sarcófago con strigiles se debe únicamente a la similitud formal entre las SSS y el implemento higiénico, sin que haya habido intención de representar realmente una decoración a base de rascadores cutáneos. Pero ya adelantamos aquí que sí la hubo, y que lo que se representa son strigiles auténticos, por lo que huelgan otras interpretaciones de estas ondas sinuosas como meramente decorativas, o como representaciones del agua (Elizabeth L. Fischer: "Streams of Living Water. The Strigil Motif on Late Antique Sarcophagi Reused in Medieval Southern France").

Sarcófago con strigiles del Conde Santo, Vilanova de Lourenzá (Lugo).
(C) Real Academia Gallega de Bellas Artes

Detalle del crismón central. (C) Dolores González de la Peña, 2019.

Plinio en su Historia Natural apuntó que en las piedras de los sarcófagos se representaba el calzado, la vestimenta, el espejo y el estrígil del difunto (1), y esta costumbre está reflejada en la antigüedad prerromana en las estelas del suroeste peninsular, en las que se grababa el ajuar funerario del difunto con su espejo, y se depositaban objetos de pizarra similares a los estrígiles en el interior de los dólmenes (conocidos como "báculos"). Asimismo, el ortostato de cabecera del dolmen de la Table des Marchands podría ser un precedente de la decoración funeraria romana a base de strigiles.

Ortostato de cabecera de la Table des Marchands en Locqmariaquer, Bretaña.
(C) Andregoto Galíndez, 2008.

Como veremos más adelante (El baño de las ánimas y el sitio del Purgatorio), para preparar el viaje al Otro Mundo había que lavarse bien, en cuerpo y alma; y nada mejor que el rascador cutáneo para simbolizar la limpieza del difunto, su estado de santidad.

Existen una leyenda y un ritual en torno al sepulcro de Osorio Gutiérrez. La leyenda refiere su llegada por mar, flotando en las aguas como el sepulcro del apóstol Santiago. Está representada en el escudo de Lourenzá, y hemos podido capturar la imagen en algún cuadro antiguo que se conserva en el museo.


Por su parte, el ritual que se realizaba en el mismo sepulcro no consiste en tocarlo con un dedo, sino en introducir el dedo por el agujero que existe en su parte inferior, con la intención de poder tocar las reliquias del cuerpo santo; entonces se cumplirá un deseo.

Agujero inferior en el sepulcro del Conde Santo. (C) Dolores González de la Peña, 2019.


(1) Mucianus specula quoque et strigiles et vestes et calciamenta inlata mortuis lapidea fieri auctor est.

(2) HORARIO DE VISITAS: se recomienda contactar con antelación. Entrada individual: 3 €.
DE LUNES A VIERNES: a las 12:00; teléfono de contacto 982 121 006
DE LUNES A VIERNES: a las 18:00; teléfono de contacto 646 014 699
SÁBADO POR LA MAÑANA: a las 12:00, teléfono de contacto 646 014 699 

martes, 26 de septiembre de 2017

Mujeres libidinosas y serpientes

En el arte románico es muy conocida la figuración del pecado de la lujuria en su vertiente femenina; consiste en la representación de una mujer con los senos desnudos que son aparentemente atacados o mordidos por serpientes o algún otro tipo de reptil o batracio, como por ejemplo sapos. Todos los estudios, tanto extranjeros como españoles (la reciente tesis doctoral de F. Vila-Belda Martí, el estudio iconográfico de M. Poza Yagüe, o el de Nodar, etc.), coinciden en señalar lo que parece evidente, que este tropo muestra el castigo infernal que se le depara a la mujer lúbrica, infrigido mediante la mordedura de los reptiles en su cuerpo, concretamente en la zona más erógena del cuerpo femenino en la antigüedad, el pecho.

Los investigadores, asimismo, parecen estar de acuerdo en que el origen del tema de las serpientes mordiendo los senos de las pecadoras lujuriosas se remonta al tema clásico de la Tellus romana, la diosa Tierra que amamanta a sus criaturas. El icono clásico se habría contaminado con la ideología profundamente misógina del cristianismo medieval produciéndose un error interpretativo del amamantamiento / succión como mordedura / castigo, a partir de la consideración de la serpiente como símbolo del mal, y de la concupiscencia femenina como inmunda o repugnante, por tanto merecedora de semejante suplicio infernal.

Estas conclusiones son discutibles, principalmente porque el tema, tanto en su aspecto formal como significativo, no estaría completo sin una importante contribución de la mitología gallega conservada en su folklore y estudiada por Criado Boado en "Serpientes gallegas: madres contra rameras". Es el motivo de la serpiente que mama, que en el folklore gallego es, como demuestra el autor, "una metáfora del orgasmo femenino producido por la manipulación de los pechos de la mujer". Resumiendo la leyenda de nuestro folklore: la serpe que mama succiona la ubre de la vaca o la teta de la mujer con tanta suavidad, y le produce tal goce, que la hembra diferencia muy bien cuándo lo hace su cría y cuándo el reptil, por eso una vez probado el goce sensual no querrá volver a amamantar a su cría, pudiendo llegar a enloquecer si la serpiente no le dispensa más placer sexual.


La Lujuria femenina en un capitel de la girola de la Catedral de Santiago. (C) Josercid

Según vemos en esta leyenda muy difundida por toda Galicia, esa serpiente que mama, que es la misma que encontramos en las representaciones del románico (1), no muerde ni ataca el pecho femenino, no supone un castigo para la pecadora libidinosa, sino que simboliza en su actividad succionadora el mecanismo que desencadena el placer sexual de la mujer, el orgasmo. Tenemos quizá la utilización del reptil como representación de un instinto primario, de una sensación animal. Y es probable, por lo tanto, que la mujer en general desmelenada y desnuda, con gestos interpretados por los expertos en iconografía como de agonía y dolor por las mordeduras, que aparece en los relieves románicos, sea más bien una mujer en pleno éxtasis sexual plasmado de forma grotesca para mover a la repugnancia. El objetivo era igualmente inhibir la sexualidad femenina, y para ello se la contraponía a la función maternal, formulando falazmente una elección con dos elementos que realmente no se oponían pero se presentaban como incompatibles.


La Lujuria masculina en un capitel de la ermita de Nosa Señora da Mercede, Chanteiro.
(C) Dolores González de la Peña


(1) Tal y como había notado ya M. Tenreiro Bermúdez en A lenda melusínica no folklore galego: Apuntamentos sobre o culto e o popular, pg. 273, n. 38 (De culturas, lenguas y tradiciones, II Simposio de Estudios Humanísticos, Ferrol, 2006).

domingo, 24 de septiembre de 2017

Altar rupestre en la ermita de Nosa Señora da Mercede de Chanteiro

Ayer nos acercamos a la ermita de A Mercede de Chanteiro aprovechando que estaría abierta para los preparativos de las fiestas, que se celebraban hoy. El objetivo era descubrir cualquier indicio de fundación del templo románico sobre un lugar de culto precristiano, y esta intuición venía motivada principalmente por la ubicación del templo en la costa de uno de los promontorios que flanquea la entrada del antiguo Puerto de los Ártabros.


En el interior de la ermita, tras el altar, y en la esquina del fondo a la derecha, asoma la roca madre integrada en la construcción, con sus formas sinuosas. En la roca granítica destacan dos focus de ofrendas, uno cuadrangular y otro cilíndrico; evidente manifestación del culto pagano a las piedras del que hablaba el Dumiense en su obra De Correctione Rusticorum.


viernes, 22 de septiembre de 2017

Cristimil y Estremil

El primero de estos topónimos, el actual Cristimil de Rodeiro (Pontevedra) se documenta como Uestrimiri (año 1153). Considerado un nomen possesoris, encaja sin embargo con la estructura de algunos topónimos germanos que nombran los límites territoriales, basados en el sustantivo mere, "boundary", a partir de los puntos cardinales (English Place-Name Elements Related to Boundaries, Boel Jepson, 2011). Uestrimir > Cristimil sería el equivalente suevo del topónimo Westmere que encontramos en Inglaterra y que denota el límite oeste de un territorio. Según Jepson los elementos previos que se usaron para establecer los límites fueron, por ejemplo, las calzadas romanas, alineamientos de menhires, o túmulos funerarios, así como elementos naturales.

Siguiendo esta propuesta, Estremil o Estramil indicaría el límite oriental (cfr. Eastmer en el trabajo citado de Jepson, pg 45, n. 45), y así sucesivamente hasta sus últimas consecuencias si procediésemos a una revisión completa de la toponimia germana aparentemente basada en los nomina possessoris. Cabe destacar que el Porto de Estremil (documentado como Ystrimir en 1177) era límite entre Aranga y Labrada, y entre las provincias de A Coruña y Lugo desde la Edad Media.