jueves, 10 de octubre de 2019

San Paio - Irixoa

Coto del Monasterio de Monfero, año 1135:

"cauto igitur monasterium ipsum per suos terminos, videlicet, a termino illo qui dicitur Petra Madrazo, deinde ad Portum de Vite, inde sicut tendit ad Portum de Iohanne Pallo, deinde ad Mamoas de Freixo, deinde ad Portum de Histrimil, deinde in directum ad Caput de Iove" (José Luis López Sangil, "Un problema resuelto: la fundación del Monasterio de Santa María de Monfero, los privilegios de Alfonso VII y su filiación al Císter", Estudios Mindonienses, nº 13, 1997.

Por el momento tenemos identificados con claridad tres topónimos:
  1. Portum de Iohanne Pallo = San Paio (Irixoa), al pie del antiguo Camiño Real de Betanzos a Monfero
  2. Portum de Histrimil = Cordal de Estremil, en la Serra das Medoñas de Galiñeiro (límite entre Aranga, Monfero y Guitiriz)
  3. Caput de Iove = Modia de Cordixove (Xove Vello, Santa María de Labrada - Guitiriz)
Los tres lugares se mantienen en los márgenes de los límites territoriales actuales, por lo que es fácil localizarlos en un mapa siguiendo los mismos.

De los tres, llama especialmente la atención la grafía Iohanne Pallo y su resultado actual San Paio, con despalatalización x > s, en vez del esperable Xan Paio. Evidencia, asimismo, una pronunciación lleísta de la yod proveniente del grupo gyod de Pelagio, si es que procede de este étimo. Incluso, la grafía Iohanne podría haber estado intentando representar una pronunciación africada palatal, chan < planum (*planum palleo?; de aplicación también a la medoña de Xan Rei en O Alto do Xestoso - Monfero, *planum rivi?). En cualquiera de los dos caso, el resultado actual San Paio es un falso hagiotopónimo más a añadir a la lista, que con esta aportación se verá incrementada considerablemente.

Túmulos en la Serra das Medoñas de Galiñeiro (Aranga). (C) Dolores González de la Peña, 2007.

El Caput de Iove marcado por la tumba neolítica de Cordixove puede ser un importante testimonio de la existencia de montes en nuestro territorio consagrados a Júpiter (cfr. "Piedra Xueves" en el Diccionario Etimológico de Toponimia Asturiana de Julio Concepción: "En estas piedras se rendía culto al dios correspondiente, como supuesto protector directo de personas y animales [...]. Muchas creencias, amuletos y costumbres entre los pastores y vaqueros para prevenir los rayos".

Terras cultas - Terras colendas

En nuestros cartularios medievales coexisten ambas formas de referirse a las tierras cultivadas "terras scilicet cultas uel colendas" (Toxosoutos, año 1138: CODOLGA), participio y gerundivo del latín colere, con varios significados que van desde cultivar a habitar, pasando por el religioso de rendir culto o adorar.

La forma Colenda existió como topónimo: "domine Petre Pelagii de Colendas" (Vilar de Donas, año 1260: CODOLGA). Su evolución sería *Coenda > Coonda, o bien *Coenda > Cuenda, con resultado final Conda o Quenda, que coincide con el de otras series de topónimos provenientes de comite y calenda, respectivamente: As Quendas (Castro de Rei), A Conda (Tomiño, A Pontenova, Viveiro). De los varios Condado que salpican nuestro territorio, algunos podrán ser efectivamente comitatos o encomiendas territoriales, otros, tal y como han propuesto Alarcos Llorach ("Toponimia Asturiana. El Condado", Valdediós, 1970) y Martín Sevilla (Toponimia de origen indoeuropeo prelatino en Asturias, 1980), podrán provenir del céltico condate, "confluencia de ríos", pero también alguno podrá ser un derivado de illa (terra) colenda > A Conda, de donde *O Condado en el sentido, todavía no verificado, de conjunto de tierras dedicadas al cultivo.

Topónimos Coitío según el visor de la base de datos Toponimia de Galicia.

Podemos seguir el rastro que los derivados del latín illa (terra) culta han dejado en nuestra toponimia: A Agra da Coita (Arzúa), A Coita (Arteixo), As Coitas (Ferrol), As de Coita (Oza dos Ríos), A Coitía (Cangas), A Coitivada (Cangas) y los numerosos Coitío exclusivos de la zona que va de Oza dos Ríos a San Sadurniño pasando por Aranga y Monfero y que son índicadores del minifundio territorial, base de la economía familiar gallega.

Llama la atención el participio redundante de Cangas, A Coitivada, que pudo haberse formado por analogía con estivada, puesto que en gallego no existe el verbo *coitivar del que sacar este participio. Por su parte, las formas Coitío y Coitía parecen provenir, mejor, directamente de una forma bajomedieval cultivum. "Coita, Decoita, Coitío que abundan bastante na Coruña [...] teñen a súa orixe en cultus (terra culta ‘cultivada’)" (Santamarina, "Contribución para unha toponimia dos montes comunais", 2017). 

Gundemaro, el primer lobishome

Si nadie duda de que los vampiros sean de Transilvania, tampoco debería cuestionarse que los hombres lobo sean gallegos. Y no estoy pensando precisamente en el primer serial killer de la historia, nuestro Manuel Blanco Romasanta, el Hombre Lobo de Allariz que se anticipó nada menos que al famoso destripador Jack the Ripper, o a Garayo, el Sacamantecas. No. Me estoy refiriendo al humilde y olvidado Gundemaro, el primer lobishome del que tenemos constancia documentada nada menos que en el siglo XI.

Sabemos por un documento de Celanova del año 1062 que fue vecino de Carpazás (Bande) donde tuvo propiedades y casa. El menor de siete hermanos, todos varones, nació probablemente con el cambio de milenio, y murió sin descendencia; su condición de lobishome, que no ocultaba, lo predestinaba al celibato.

El hecho de que en este texto de carácter jurídico o notarial se le nombre con naturalidad como "Gundemaro Lubusome" es significativo del alto grado de integración social de Gundemaro entre sus vecinos. También es indicativo de nuestro carácter: tenemos una forma de ser que no se altera ante los hechos más prodigiosos como era, sin duda, la licantropía. "Pobre Gundemaro; bastante ten co seu!". 

Discrepo, por lo tanto, de la opinión de Gonzalo Navaza ("Lendas e toponimia", Actas da X Xornada de Literatura de Tradición Oral, 2017), que sugiere que el alcume de Gundemaro sería una referencia humorística a su físico peludo o velloso. Nada más lejos de la realidad. Tenemos pruebas contundentes de que Gundemaro fue efectivamente el primer lobishome conocido de la historia, un lobishome plenamente integrado en sociedad, y hasta podríamos aventurar que apreciado por sus vecinos, porque alcumes así no los tiene todo el mundo.

Como decíamos, el paisano gallego está acostumbrado a convivir con el realismo mágico y lo sobrenatural, se mueve con soltura en un paisaje decorado por elementos amedrentadores que inquietarían al más templado. Podemos echar un vistazo examinando la escalofriante toponimia del país:

1. Difuntos y Santa Compaña. Miedos básicos: ataúdes, sangre, brujas.
A Caseta da Pantasma (Castrelo do Val), O Camiño das Ánimas (Condós - Paderne), Camiño dos Defuntos (varios lugares), Carril das Estantigas (casco urbano de Lugo), O Sartego (Fene), Ataúde (Salceda de Caselas), Cadaleito (Palas de Rei), Regosangüento (Xove), A Chousa das Meigas (Ponteceso), el genérico Camiño dos Medos (Tomiño), y A Costa do Susto* (Fisterra).

2. Thriller
En Lobios, en cambio, sienten cierta preferencia por el género de misterio o thriller, conformando auténticas series policiacas toponímicas en miniatura: Onde Morreu o Can do Bastián, A Cabana onde Morreu Martiño y O Curral onde Morreu Martiño (parece que no está claro dónde murió Martiño exactamente); Onde Morreu a Becerra do Frade, Onde Morreu a Cacolla, Onde Morreu a Nacha (¿Ignacia?), Onde Morreu o Boi, Onde Morreu o Landrún (sinécdoque motivada por Henri Désiré Landru, asesino en serie francés, lo que nos pone sobre la pista de la existencia pretérita de otro serial killer en Lobios), Onde Morreu o Cura y Onde Morreu Manuelciño.

Este pequeño recorrido por los topónimos góticos de nuestra geografía nos ayudará a continuar con la historia de Gundemaro, pues el resto de los datos que tenemos sobre él los hemos deducido de la toponomástica de la zona ourensana.

Deslinde entre el Monasterio de Santa Comba de Naves, Outariz y Conchada en el que se identifica una Pena Lobisómea de Voitres: "Diuiserunt etiam Canedum de Outariz et de Sancta Columba per Cautum Ueterem qui est prope domos de Outariz, deinde per marchos et cruces fixas in lapidibus ascendendo, deinde per iuxta pennam Lubusomeam de Voytores, deinde per cruces de sub casali de Conchaada et inde in directum per alias cruces usque ad marchum de Aqua Derribada et ex alia parte riuulj de Aqua Derribada per crucem que est fixa uersus Azzageedo iuxta Coussum Uetus" (documento de Santa Comba de Naves, año 1230).


Lamentablemente el microtopónimo ha desaparecido, aunque podemos restituirlo justo bajo Conchada, en el lugar de Pena junto a Botrón (que ha de ser el "Voytores" del documento medieval).

El documento aporta contexto a la licantropía ourensana y prueba que Gundemaro no padecía hirsutismo o exceso de vello corporal. La Pena Lobisómea, rodeada de sus buitres esperando la carroña, llevaría este nombre por ser uno de esos lugares apartados a los que se retiraban los licántropos durante el periodo de transformación en lobo. En otros textos se nombra más claramente como Pena Lubusome o Pena Lobusome.

En Manzaneda, también en Ourense, existe un lugar llamado O Lobishome.

Para ir finalizando nos limitaremos a apuntar un dato importante: el nombre propio germano Berulfo, que abunda en nuestros cartularios medievales desde el siglo VIII como nombre de abades y presbíteros, es equivalente a werulf, "hombre lobo": "per lunationes homines in lupos mutari, quod hominum genus gerulphos Galli nominant, Anglici vero werewlf dicunt". Berulfo es exactamente Lobishome en gallego.

Según Peter Arnds "The Middle Ages produced both the vargr and the berserkr, the latter expressing the concept of the wolf warrior, fighting naked or clad in a wolf or bear skin" (Lycanthropy in German Literature, 2015). La costumbre de los guerreros germanos de transformarse en lobos (o en osos) mediante el disfraz con la piel del animal nos pone sobre la pista de la introducción de esta creencia en Galicia con la llegada de los suevos. La creencia se asentó, mientras el rito continuaba practicándose esporádicamente, durante los siglos oscuros, hasta consolidarse tardiamente en el folklore de los lobishomes.


Grabado encontrado en Öland, Suecia, mostrando a Odín seguido por un berserker. (C) Wikipedia.

Por otra parte, ese vargr es sospechosamente parecido al vakner con el que se encontró el obispo armenio Martiros de Arzendjan en su viaje a Fisterra en el siglo XV. Fernando Alonso Romero considera que se trataba de un hombre lobo basándose en el parecido entre vakner y el antiguo nórdico vargr, "lobo" (Xacopedia: Vakner).

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* Fernando Alonso Romero, "Ánimas y brujas de Finisterre, Cornualles e Irlanda", Anuario Brigantino 1999: "En el antiguo camino que iba desde Mallas hasta Fisterra, en dirección a Calcoba, decían que a veces se veían por la noche cajas de muertos y que por allí pasaba la rolda. En realidad, ese era el camino que solían seguir los entierros para ir al cementerio de San Martiño de Duio, de ahí esa relación con la Santa Compaña. Pero la creencia era tan fuerte que incluso se advertía a los niños para que no anduvieran por el camiño sacramental, y los asustaban relatándoles estas creencias; por eso los chiquillos llamaban a ese camino a costa do susto"

martes, 8 de octubre de 2019

Goiriz y O Buriz

Campo do Cristo de Goiriz (Vilalba). (C) Dolores González de la Peña, 2019.

Al pie del camino que desciende del Castro de Goiriz, en el punto en que se junta con la Nacional 634 (antiguo Camiño Real y primitivo Camino del Norte a Santiago de Compostela) se sitúa el Cristo de Goiriz. Se trata de un Cristo cuyo origen se remonta a una cruz de los caminos, no cristiana, y representa el cruce o intersección viaria.

El topónimo Goiriz en el milenario contexto ganadero del interior de Lugo tiene aspecto de ser un derivado del indoeuropeo *gwou, "vaca" con la misma sufijación que los numerosos A Vacariza, A Ovellariza (Oia) o que As Gorizas (Ribadeo), no tiene nada que ver, por lo tanto, con la antroponimia de origen germano a la que suelen adscribirse todos los topónimos rematados en -riz (1). Su primera documentación como "sanctus Iacobus de Goirit" (año 1124, Mondoñedo: CODOLGA) es compatible con una confusión entre -z y el archifonema resultado de la neutralización -t / -d en posición final; encontramos grafías como "Ramirit" que apuntan a este fenómeno en una época temprana.

Existe, por otra parte, una posibilidad más cercana en el tiempo que el indoeuropeo. Si nos vamos a las formas leonesas guaricia, buiriza, buriza, boiriza, “lugar acotado para el pasto”, se podría postular la posibilidad de que sean derivados del latín bovem, de donde "la base *bo(v)aricea o *boaricia" (Le Men Loyer, "Léxico del leonés actual", 2007) que permite explicar tanto Goiriz como O Buriz (Guitiriz), documentado en el año 1157 como "sancti Petri de Ouorit" (CODOLGA), formas apocopadas (2) y en masculino, por concordancia con sustantivos elididos como predio, pasto, curro, etc. Aunque probablemente sea mejor partir de la forma documentada, y no supuesta, que recoge Du Cange boaria, "stabulum boum" o foro boario, mercado de ganado bovino.

Merece citarse, por lo detallado, la entrada sobre La Guariza del Diccionario etimológico de toponimia asturiana (2007) de Julio Concepción: "las voces guariza, güeiriza, bueiriza..., designan 'los pastos comunales acotados para los bueyes' de labor y de recría. Más tarde, 'lugar de pasto para los bóvidos en general'. En los pueblos asturianos a la falda de las peñas, todavía se recuerdan estos pastizales reservados a los gües: habían de ser lugares próximos a los poblados y de buena calidad. En Casu, todavía recuerdan bien los lugareños la función de la guariza: era el pastizal acotado cerca del pueblo, en el que cada vecino metía a pastar su parexa de gües, todo el año. Por esto había de estar a una distancia prudente de las casas [...] Se considera derivada del latín bouem ('buey'), a partir del posible *bouaricea, *buariza, guariza". También la entrada La Boriza, donde menciona el interesante testimonio medieval "boira bacarea", que claramente se relaciona con pastos para vacas, no para bueyes, como indica el autor.

Besteburiz (Ourol), según esta propuesta, podría interpretarse como solución de un *busto boaricio.

(1) Cfr. Baudiricus para O Buriz, según Machado.
(2) Puede seguirse un procedimiento similar al que se usa para concluir que los topónimos Espariz y Espariza provienen del mismo nombre de posesor germano (Spanarico). También el sustantivo vacariz, "coiro de boi ou vaca curtido", puede apoyar la evolución por apócope. Asimismo, Outariz (Ourense) y Soutariz (A Sariña - Chantada), de difícil encaje en la antroponimia germana.

viernes, 4 de octubre de 2019

El espíritu de los animales

Del Castro de Vilouzás en Condós (Paderne) sale un largo camino pecuario que lleva al Rego da Azureira. Tiene el interesante nombre de Camiño das Ánimas. Como camino pecuario suponemos que la etimología ha de estar relacionada con animalia, cuyas derivaciones en gallego han ido hacia la pérdida de la vocal pretónica y la conversión en lateral de la n en posición implosiva. Así se registra en un documento de Toxos Outos del año 1259: "una uaca tenrraria et unum almalium et unum anelium [< agniculum]". O Curral dos Almallas (Muíños - Requiás); Porto Dalmallos / *Porto Salmallos (en Aranga, junto al límite con Guitiriz y cerca de A Pena das Cruces: registro catastral del Visor PBA de la Xunta).

Dado que anima, "espíritu, aliento vital, alma", y animalia, "animal, dotado de espíritu, ser animado", tienen un mismo origen, no extraña que la etimología popular las haya reunido de nuevo, haciendo de un Camiño das *Animallas, un Camiño das Ánimas. No obstante, dudo que sea mera asociación por homofonía, ya que todavía estamos lejos de precisar cuál es el valor simbólico o el significado último del ánima en la concepción mítica galaica. ¿Habrá algún vínculo entre nuestras ánimas y los espíritus animales que desempeñaron un papel principal en las religiones de la prehistoria?

Según la tesis de Lara D. Bishop (The Social Significance of Cattle in Early Neolithic Southern Britain, Universidad de Manchester, 2016) los frecuentes enterramientos de ganado doméstico en los long barrows (túmulos), chambered tombs (dólmenes) y causewayed enclosures (recintos de terraplén circular) del neolítico británico se deben a que los animales recibieron un tratamiento semejante al de los humanos, considerándolos parte de la familia o clan, ligados a los ancestros.

Boma masai con sus caminos pecuarios periféricos. (C) Yann Arthus Bertrand.

La tesis de Bishop en realidad admitiría otra formulación: ¿en el neolítico los animales recibieron un tratamiento similar al de los seres humanos, o tal vez los humanos comenzaron a ser tratados con el mismo rango y consideración que tenían los animales, hasta desplazarlos? En el poblado masai de la fotografía el recinto pecuario ocupa el centro, mientras que en los recintos castreños, la croa está ocupada por los humanos, y los curros pecuarios se sitúan en la periferia.

Animales benditos, O Bieiteiro



  1. "Animales benditos puede haber muchos, pero conocidos no se trata na más que el buey, la vaca..." (María Cátedra Tomás, "Bendito y maldito. Categorías de clasificación en el universo vaqueiro", Cuadernos del Norte, nº 35, 1985, pgs. 70-85).
  2. "Son benditos además los animales domésticos (a excepción de la mula) y especialmente la vaca y el buey" (María Cátedra Tomás: "Algo fuera de su sitio: El origen de las enfermedades entre los vaqueiros de alzada", en Los espacios rurales cantábricos y su evolución, ed. García Merino, 1990).

Según se desprende de estos testimonios, bieito a nivel popular pudo haber sido sinónimo de animal doméstico frente al salvaje, y más concretamente del ganado bovino. El microtopónimo Bieiteiro alrededor de pazos (junto a Pazo, San Fiz de Monfero), castros y en parajes dedicados al pastoreo puede indicar un prado destinado al ganado doméstico vacuno si no le vemos aplicación como fitotopónimo en el sentido botánico de bieiteiro, "sambucus nigra".

Jules Guex en su obra La montagne et ses noms. Études de toponymie alpine (1946, pg. 218) supone que el topónimo Pont dèl Beniter podría aludir a un benditero que serviría para bendecir los alpages, (pastos de verano). Nosotros pensamos que, en todo caso, el Beniter de Guex se referirá al pasto bendecido, siguiendo la costumbre popular de bendecir las tierras, mejor que al recipiente que contiene el agua bendita.

Bieiteiros alrededor del Castro da Carreira de Abaixo (Valdoviño). (C) Visor PBA de la Xunta.

A Cortiña do Bieiteiro en Abelleira, junto a A Pena do Couso - Riotorto. (C) Visor PBA de la Xunta.
Se juntan topónimos del campo semántico pecuario o de ganadería que resultan redundantes hasta límites insospechados: Becerreira, Abelleira (derivado de vitulum > vello / bello, "becerro", con artículo aglutinado), y Bieiteiro, si finalmente estamos en lo cierto.

Cuestiones sobre Preguntoiro


Aquí tenemos el Castro do Preguntoiro en Torre de Lama (Mañón), donde vivió don Federico Maciñeira. Según me informan amablemente Xosé María Ferro Formoso y Manuel Gago, se trata de un castro sin catalogar oficialmente, aunque sí está recogido en el blog O Noso Patrimonio. A pesar de su sencillez, no es uno de esos henges o causewayed enclosures que están apareciendo por la Mariña lucense (en A Roda - Barreiros, y en Lavandeira - Xove) y que pudieron haber tenido "a ceremonial function, which was either associated with the world of the living or the dead" (1). La existencia del pazo de Torre de Lama parece confirmar que se trata de un castro (v. relación pazo-castro: "La segunda vida de los pazos"), así como otros factores: situación en outeiro, y ubicación típica de cabicastro.

Alejado de circuitos de peregrinación, y establecido que no se trata de un recinto ritual del Bronce (apto para realizar cursos procesionales alrededor, como en los británicos), no nos parece posible continuar sosteniendo la propuesta etimológica que sugerimos en su momento a partir del latín (iter) peregrinatorium, "camino de peregrinación" > *pergrintorio > Preguntoiro. Es una pena, porque la etimología se adaptaba perfectamente tanto al Preguntoiro compostelano como al naronés, sito en el Camiño Inglés a Santiago y a Santo André de Teixido, a la altura del monasterio de San Martiño do Couto.

Antoine Thomas (2) tiene una interesante hipótesis que parte de la forma latino vulgar *praecognitare, de praecognoscere, "conocer por anticipado, predecir", y que sería según el autor el étimo del antiguo provenzal percoindar. Puede que el *praecognitare de Thomas sea también el étimo de preguntar, porque el deseo de conocer por anticipado es en sí mismo una pregunta.

¿Qué preguntas se formularían en nuestros Preguntoiros? Si somos fieles a la antigua acepción de praecognoscere, éstos podrían haber sido observatorios castreños desde donde se podría examinar el territorio para divisar anticipadamente la caza o potenciales amenazas, sinónimos por lo tanto de topónimos como A Escoitadoira.

(1) "Ritual sites from the 2nd Millennium BC in Galicia (NW Iberia)", Prieto Martínez, Cordeiro Maañón y Vázquez Liz, 2018.
(2) "Percoindar dans la Passion de Clermont-Ferrand", Romania, 1921, pgs. 360-62.

jueves, 3 de octubre de 2019

Como zorra por rastrojo

Intriga la expresión anticuada "como puta por rastrojo", que no se entiende a pesar de algún intento de explicarla por la presencia de prostitutas durante las tareas de siega en tiempos pretéritos, aprovechando la circunstancia de que habría muchos hombres en el campo entre los que elegir clientela. Pero los rastrojos de una era no son, desde luego, el lugar más apropiado para el desempeño de estas funciones.



Parece que estamos ante una confusión derivada del hecho de que el sustantivo zorra tiene varias acepciones en las lenguas peninsulares, una relativa al animal, otra a la mujer que ejerce la prostitución y otra, obsoleta, que designaba el medio de arrastre conocido también como narria, una especie de carro sin ruedas, a modo de trineo, que en otras partes se denomina también corza, jamuga, rastra, etc. Ha de entenderse, entonces, que la expresión primitiva era "como zorra (narria) por rastrojo", e indicaría una especie de zarandeo vital apresurado e incómodo, por símil con el trajín de estos medios de arrastre desplazándose inestables, en contacto directo con la tierra y el polvo durante las tareas agrícolas.

Al caer en desuso la acepción de zorra como medio de arrastre, la expresión "como zorra por rastrojo" pasó a entenderse como una alusión a las prostitutas, de ahí la versión incorrecta e incomprensible "como puta por rastrojo". La sustitución se debe al tabú que existe sobre la malsonante palabra zorra como sinónimo de prostituta.

"[...] para marcharse los domingos con Bea y Carla al Parque de Atracciones. Luego se queja porque las crías le traen como a zorra por rastrojo, y le pegan unas palizas de padre y muy señor mío" (Antonio Izquierdo, Claves para un día de febrero, 1982).