domingo, 4 de octubre de 2009

A Escuita y Escucha

Escuchar o escoitar, écouter, "prestar atención, entender, comprender", se dice que viene del latín auscultare, sin embargo es más que probable que provenga de excogitare, procesar mentalmente lo que viene de fuera, no simplemente percibir por el sentido del oído. Así de simple es la diferencia entre escuchar y oír que intentaban explicarnos de pequeños, excogitare o escoitar es "comprender" porque se forma sobre cogitare, "pensar". Se trata de un acto cognitivo, no sensorial.

  • "Excogitare, quae tua ratio sit, Calene, non possum" = Calene, no puedo comprender tus argumentos
  • ascoytade esta myña rrazom
  • pregou sam Clemente e foy escuitado cõ grande deuoçõ
Por otra parte, existen derivados romances del latín auscultare, como el italiano ascoltare. En auscultare se ha querido ver un aus- procedente de auris, "oreja", pero ese aus- procede, igual que en auspex, de avis, pues auscultare es inspeccionar o examinar los indicios o señales que se encuentran en la naturaleza, por antonomasia los que se deducen de las aves, de su vuelo y su canto. En los siguientes versos de Pacuvius auscultare se aplica al examen del canto de las aves y las vísceras, dos de los indicios naturales más clásicos, uno de los cuales ha permitido que la palabra pasase a la terminología médica con el sentido de examinar el interior del paciente, afortunadamente prescindiendo de abrirlo en canal:

Nam isti qui linguam avium intelligunt
Plusque ex alieno jecore sapiunt quam ex suo
Magis audiendum quam auscultandum censeo

A los que comprenden la lengua de las aves,
y saben más acerca del hígado ajeno que del suyo,
les sería más útil escuchar, y dejarse de tanto auscultar.

Así, el campo semántico de comprender lo que se percibe del exterior, sonidos fundamentalmente, se ha plasmado de dos formas en la Romania, una parte ha utilizado un verbo que denota un proceso mental cognitivo, excogitare, y la otra un verbo que implica también la interpretación de signos externos, auscultare.

Entrando ya en cuestiones toponímicas tenemos varios nombres de lugar aparentemente relacionados con escoitar o escuchar:

En Galicia A Escoitadoira (Monfero, Alto do Xestoso) se sitúa en una zona de mámoas bien estudiada (Túmulos prehistóricos do Concello de Monfero, del Grupo de Arqueoloxía da Terra de Trasancos, Anuario Brigantino, 2004).

San Martín de Oscos, donde se sitúa A Escuita asturiana también es zona de necrópolis tumulares (Fermín BOUZA-BREY Y TRILLO: Túmulos dolménicos y círculos líticos de la sierra de Pumarín, BIDEA, nº 54, 1964).

Por otra parte cerca de La Escucha de Teruel hay varios yacimientos de arte rupestre levantino en el río Martín.

Por estos motivos la toponimia de esta serie puede remitirse al latín scul(p)ta, "esculpida, tallada", en referencia a rocas o abrigos grabados con marcas territoriales, que suelen estar próximos a necrópolis tumulares.

"petras de cautus scultas, et scriptas" (Santiago, año 988) = piedras de límite o coto, esculpidas y escritas.

Es decir, desde esta perspectiva la toponimia tipo A Escuita sería similar a los nombres de lugar tipo La Escrita. En el caso de A Escoitadoira, tampoco puede descartarse que fuese un lugar desde el cual se realizaban inspecciones de los indicios naturales, en vista de que documentación antigua atestigua formas como Auscoltadoira (año 1253, Pedroso).

La evolución del grupo -l(p)t-, una vez perdida la p, es la misma que se ha producido en multum > muito / mucho.

sábado, 26 de septiembre de 2009

El traje de Arlequín

Se ha escrito bastante sobre este asunto, y lo que está claro por ahora es que la mesnie o mesnada, ejército, compaña o procesión de muertos de Hellequin, se llamaba en España "exercitus antiquus", según testimonio de Guillaume d'Auvergne (s. XIII) proporcionado por Grimm. Hay acuerdo en que esta frase latina traduce el romance "huest antigua" que ha originado el actual estantigua, estantiga, o güestia en forma abreviada.

Por otra parte, resulta evidente también que los nombres con que se conoce a la tropa de muertos que acompañaba a Hellequin (exercitus, hueste, mesnada y compaña) son sinónimos, y que por tanto la (Santa) Compaña gallega es otro de los nombres que recibe la estantigua en la península. Aspecto que ya se ha puesto de manifiesto en varios estudios y testimonios:

"A estantiga digo,
que chaman os vellos
hostea ou compaña,
que a todos fay medo"

Por lo que respecta al capitán de la hueste, Hellequin se conoció con varios nombres, muchos de ellos surgidos por etimología popular, Karlequinus, Hannequin (loup-garou), el jinete nocturno Halewijn, el Alichino del Infierno de Dante, o el Erlkoenig de Goethe. Y ha pervivido incluso como el personaje Arlequín de la Comedia del Arte, o en el término Halloween y en su mascarada que representa la misma procesión de difuntos que formaba la "familia Herlechini", con la que se encontró el monje Gualchelmus según la historia narrada por Ordericus Vitalis.

Se han intentado diversas explicaciones etimológicas partiendo de una u otra variante, así por ejemplo: desde el germano la variante Hellekin se explica como "hell-kin" o parientes de Hela, figura mitológica del infierno nórdico; el Erlkoenig de Goethe se interpreta como un "elf king" o rey de los elfos; mientras que para Halloween se ha propuesto una "hallows eve" o víspera de santos / difuntos, sin establecer relación alguna entre el jinete nocturno Halewijn / Hellequin y el nombre de la mascarada Halloween.

Quién fue Hellequin, Halewijn o Arlequín, nos lo aclara este texto:

"se travestivit in leonem, et superinduit pellem illius, non ut facerent mascaradam, vel ut luderet personam Herculis vel Harlequini in comoedia" (s. XVI) = se vestía con piel de león para hacer de Hércules o Arlequín en una representación.

Por eso Arlequín lleva un garrote en la cintura y viste un traje hecho de recortes que imita las greñas de la piel de león con que vestía Hércules. Y por eso la "familia Herlechini" que ve Gualchelmus va encabezada por un gigante que porta, como el gigante Hércules, una maza.

Todo apunta a que la mesnie Hellequin fue la compaña de muertos que habitaba el Hades cuando Hércules descendió al infierno en su último trabajo, dejando su puerta sin custodia al llevarse al Can Cerbero.
Y a que, etimológicamente, la pronunciación francesa de Hércules [erkíl] originó todas las variantes por las cuales se conoce.

Si son necesarias más pruebas, "aportaremos el argumento de la primera obra de Arlequín, cuyo manuscrito todavía existe: en ella Arlequín desciende al infierno para salvar a mamá Cardine, madama de un burdel parisino de la época, que había muerto y fue trasladada al infierno para casarse con Cerbero" (Robert White). Argumento que no es otra cosa que una parodia del último trabajo de Hércules.

Hércules o Arlequín según grabado del Recueil Fossard (s. XVI). "... monté sur mon anesse, je veux côme Hercules assaillir tout l'éfer..." = montado sobre mi asno voy como Hércules a asaltar todo el infierno.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Los mómaros de Pontedeume


Mómara na Festa das Peras, Pontedeume. (c) xaimex, 2007.


Del 5 al 11 de septiembre se celebra en Pontedeume la fiesta de las peras, y podrán verse por las calles los tan esperados mómaros.

Sobre el origen de la palabra mómaro, "máscara gigante", se sabe que proviene de momo o mimo, igual que el inglés mummer, "máscara", o el francés momerie, "mascarada".

-los mimos o momos remedauan las cosas humanas [...] vestidos de vestiduras conformes ala persona que querian remedar & las caras cobiertas (Alfonso de Palencia, 1490)

-los muy grandes males siempre tienen principio en algunos fingidos bienes, de manera que vienen enmascarados como el momo (Fray Antonio de Guevara, 1539)

domingo, 23 de agosto de 2009

Duros, godos y toros

Octodurum fue una ciudad vaccea que menciona Ptolomeo en Hispania, junto con Cauca (Coca, Segovia) y otras.

La evolución normal de OCTODURUM es Ottourum > Otorum > Otoro, puesto que la -d- patrimonial intervocálica se pierde, y parece que CT evolucionó hacia una articulación geminada -tt- que acaba simplificándose en -t-.

Sabemos que esta zona geográfica también recibió el nombre de Campos Gothorum, lo que sugiere que en algún momento hubo una reinterpretación culta del viejo Otorum motivada por la ocupación goda:

- "Campus Gotorum, id est Taurus" (Chronicon mundi, de Lucas de Tuy). Es un curioso testimonio donde se observan juntas las dos interpretaciones del topónimo Otoro, una manifiesta la tendencia a explicarlo por la presencia de godos, Otorum --> Gothorum, y la otra se limita a retraer al latín la forma con aféresis, Toro, mostrando así que en la concepción popular el nombre se veía motivado por el animal taurum.

Don Ramón Menéndez Pidal ya había demostrado que Toro es aféresis de Gothorum, concretamente aduciendo el estadio Otoro, y por lo que acabamos de ver Gothorum es una reinterpretación de Otorum procedente de OCTODURUM.

Este -durum se trataría, en mi opinión, de un morfema derivativo latinizado, como en Argentodurum > Argentoyrio (Dauzat).

domingo, 9 de agosto de 2009

Íñigo = Mingo

  • En la Égloga sobre el molino de Vascalón (s. XV-XVI) el personaje de Íñigo Sitio es interpelado como Mingo.
  • Otra obra del s. XV, Las coplas de Mingo Revulgo, se atribuye a fray Íñigo de Mendoza por la relación que hay entre las coplas y algunos pasajes de La Vita Christi de Mendoza. Por otra parte Íñigo de Medoza es mencionado por Valenzuela como fray Mingo: "fray Ambrosio y fray Mingo, y otros célebres predicadores de otro tiempo".
  • En el Cronicón Burguense y en el de Cardeña se dan en el mismo orden estos tres acontecimientos: la muerte del rey García por su hermano en Atapuerca, la muerte de Santo Domingo de Silos y la muerte del rey Fernando, o los años que duró su reinado, pero el de Cardeña sustituye a Santo Domingo por Sant Yenego, de forma que serían equivalentes o intercambiables.
Julio Rodríguez Puértolas, partidario de la atribución de Las coplas de Mingo Revulgo a fray Íñigo de Mendoza, se expresa así respecto a la identificación de Valenzuela: "Fray Ambrosio Montesino y fray Iñigo de Mendoza, citados generalmente juntos en las modernas historias
literarias, aparecen ya unidos a mediados del siglo XVI. Creo que no es descabellado pensar en un lapsus calami por parte de Valenzuela, correlato de una trasposición mental entre el nombre de fray Iñigo y el título de las Coplas de Mingo Revulgo, con lo cual fray Antonio uniría así una
obra con su muy posible autor".

En mi opinión no hubo tal lapsus calami sino que Valenzuela estaba llamando a Íñigo por su correspondiente hipocorístico Mingo, hecho que se vuelve a repetir en el personaje de la Égloga del molino de Vascalón.

Íñigo prodede del nombre propio prerromano navarro o pirenaico Énneco (Enneces en el año 90 a. de C., Bronce de Áscoli), y Domingo (Mingo o Mengo) del latín dominicus (del señor), derivado de dominum (señor). Sin embargo en la documentación medieval, donde figuran abundantes patronímicos y nombres propios tomados de los nombres de los progenitores, nos encontramos casos curiosos en que parece establecerse la relación entre Énneco y Domingo o Mingo:

Semen Iengo (Ién(e)go es variante documentada de Énneco) fue padre de Mengo Semeno (año 1210, Monasterio de Fitero). Este caso podría ser el típico quiasmo en que el nombre y el apellido del padre se traspasan al hijo invertidos.
Enego Exemen Dominicus es el nombre de un tal Íñigo hijo de Domingo (año 1202, colección de documentos de la Corona de Aragón).
Don Enego Domenge Don Enego, es un extraño caso que reitera hasta la saciedad los nombres como si quisiera explicarlos recíprocamente (documentos de la Corona de Aragón).
Ego Honneka et filio meo Dominico, aquí Onneca, la variante femenina de Enneco, tiene un hijo llamado Domingo (año 1079, Valbanera).

Son casos muy insuficientes para establecer que Dominicus se utilizó también como latinización del nombre propio precedido del tratamiento de respeto domno Énneco, pero explicarían los que abren este artículo.

martes, 4 de agosto de 2009

Mariñán y Namarini

Si pasamos por el viaducto de Mariñán en Betanzos pensaremos inmediatamente que el topónimo se debe a la mariña que forma el río Mandeo (A Mariña betanceira), bien visible desde cualquier punto del itinerario. A pesar de esta evidente marisma, en los libros de toponimia podremos leer la clásica explicación que hace provenir el nombre del antropónimo latino Marinianus en caso genitivo (v. Cabeza Quiles). No hay, de momento, nada que nos indique qué etimología es la adecuada, pero la orografía del terreno y una posible concordancia sobreentendida con el sustantivo masculino locum, "lugar", inclinan la balanza a favor del hidrónimo.

Otra mariña importante en las costas gallegas es A Mariña lucense, cuyo nombre puede constatarse en el cognomen de una tribu mencionada por Plinio pasando el Navia, los Egivarri Namarini. Namarini es un compuesto de la preposición en + artículo a + marini, equivalente al gallego actual "na mariña" = en la mariña. Lo que nos obliga a suponer que ya en el siglo I existía la preposición en amalgamada al artículo a, y que:
  • o bien la evolución por asimilación progresiva del latín in (i)lla > inna > na se produjo instantáneamente con la romanización, nueve siglos antes de los primeros testimonios seguros que figuran en las Glosas Emilianenses (v. p. ej. "eno spillu", "ena felicitudine").
  • o bien en la lengua prerromana que se hablaba en el noroeste había una contracción autóctona ena / na. Ningún problema para esto último, porque Villar y Tovar nos facilitan parte de la argumentación: "resulta congruente ver [...] la preposición indoeuropea "en", como propuso A. Tovar para Namarini" (Indoeuropeos y no indoeuropeos en la Hispania prerromana, pg. 397).
La evolución de Egivarr- hacia Eibarr- / Ibarr- y el significado que el término ibarra conserva en euskera (ribera, vega, valle) sugieren que el cognomen Namarini (los de la mariña) sea glosa o explicación del nomen Egivarri (los de la ribera). Esta situación se presta a ser analizada como una muestra de la superposición de dos lenguas en la zona, en la cual el étnico más arcaico es glosado de forma redundante mediante un término transparente perteneciente a la lengua más reciente.

viernes, 24 de julio de 2009

Hostia!

Para la Real Academia Española hostia en su 3ª acepción de "golpe, bofetada" tiene el mismo origen que la 1ª acepción "hoja redonda y delgada de pan ácimo, que se consagra en la misa y con la que se comulga", el latín hostia, "víctima de un sacrificio".

De hecho, casi todos los hablantes de español evitan en muchos contextos el empleo del término en su 3ª acepción conscientes de que están cometiendo una especie de blasfemia al utilizar el nombre de Dios en vano, o algo semejante. La RAE incluso se pronuncia y nos dice que es vulgar y malsonante.

¿Cómo el Cuerpo de Cristo ha podido degenerar para expresar la idea de "golpe, bofetada"? A poco que indaguemos veremos que no ha sido así puesto que la hostia que nos ocupa, esa que aparece en "mala hostia" o "se dieron una hostia", también tiene su correspondiente verbo, fostiar (gallego) y hostiar (castellano), y en concreto esa f- inicial del gallego no puede provenir de la h- inicial del étimo latino
hostia.

Poco más nos queda que aclarar su origen para separar definitivamente ambas acepciones, que no tendrían que aparecer juntas en ningún diccionario. Hostia, "golpe, bofetada", hostiar y fostiar, provienen del antiguo romance fostigar, "apalear, golpear, castigar".

No tiene ningún misterio que por ejemplo la norma del Fuero de Zorita de los Canes (s. XIII) "
toda aquella muger que su fijo echare en algun lugar, deue seer fostigada" se continúe en los actuales "fostiada" u "hostiada", que han perdido la sonora intervocálica -g-.

Hostia, fostiar y hostiar son de la misma familia que fustigar y hostigar.