martes, 24 de agosto de 2010

Otra de romanos

Continuando con las guerras cántabras y su paisaje.

El monte Vindius, o Vinnius segun Orosio, fue el refugio que buscaron los astures cuando Roma tomó Bergida (Villafranca del Bierzo), lo eligieron por su altura, pensando que el mar llegaría antes a él que las armas romanas. Sabemos que además separaba a los astures transmontanos de los augustanos, por ello se situará en la Cordillera Cantábrica, que separa a Lugo y Asturias (los transmontanos) de León (los augustanos).

La sierra de O Courel (Lugo), como es de sobra conocido, forma parte de la Cordillera Cantábrica y está muy cerca de Villafranca del Bierzo, concretamente el alto de O Courel está a unos 26 km de Villafranca. En ella se sitúa O Incio, o mejor, Oincio, como se verá.

En la descripción del territorio de Lugo que ofrece el cronicón de Sampiro reconocemos Páramo, Lemos y O Incio: "Paramum usque ad flumen Minium, totam Lemos cum Undium [...] usque ad flumen Silum". Destacando que Undium en otras copias del mismo documento aparece como Unicio, Vintio, Undio, Viniso, Vminitio... De lo que se deduce que este Vintio de Lemos es (sólo puede ser) O Incio, que en la mayor parte de la documentación posterior se suele grafiar como Onitio u Onitium: "in concilio in illa scrita super Onitio ante iudices", variando la posición de la nasal con respecto a los testimonios clásicos, los de Sampiro y el resultado actual.

Y aquí una leyenda con base histórica del castro de Santa Cristina de Oincio: "Santa Cristina era moura, pero se namorou dun branco e traicionou ós mouros e deuse unha batalla tan fera que iba auga do río Mao roxa hasta Belesar" (El Folklore en los castros gallegos, JM González Reboredo).

El orónimo Vindius, conservado en O Incio, no puede explicarse por el celta vind-, "blanco", puesto que también aparece en sánskrito para designar una cadena de montañas, Vindhya, antiguamente denominada por los griegos Vindius. Así, pertenecerá a la más antigua familia de la oronimia paleoeuropea, al igual que Vindija (Croacia).

sábado, 21 de agosto de 2010

Penamiolo

Según Villar el topónimo Medullium, el monte inminente al Miño donde se retiraron cántabros y astures luchando contra Roma en las guerras cántabras, habría devenido en meollo, no siendo pertinentes, según este autor, las propuestas que buscan su reducción a lugares como Las Médulas (León) o Cabeza de Meda (Ourense).

Pero para ser más exactos el étimo Medullium habría originado en gallego-portugués miolo, que además es el nombre que reciben los sesos, os miolos, el contenido o médula del cráneo.

Si Schulten levantase la cabeza y usase el nuevo buscador de topónimos del magnífico proyecto Toponimia de Galicia, encontraría sin dificultad una ubicación mejor para el monte Medulio en los confines de la Gallaecia de aquella época: el actual microtopónimo As Chairas de Penamiolo (Bande, Ourense). Lo que sucede es que Bande está a orillas del Limia, y Orosio decía que el Medulio estaba inminentem al Miño.

Si no se han puesto demasiados inconvenientes a la suposición de que los antiguos confundieron el Sil con el Miño, al objeto de situar el Medulio en Cabeza de Meda o en Las Médulas, menos se pondrán a la identificación del Limia con el Miño, primero porque son dos ríos de cursos paralelos próximos entre sí, separados por una franja de unos 20 km, segundo porque sí consta que algún historiador de la antigüedad pensaba que el Limia era el Miño, o por lo menos algo parecido: "Aeminius quem alibi quidam intellegunt et Limaeam vocant" (Plinio).

Besoxo

Situado en el centro de la península de Bezoucos, Besoxo pertenece al ayuntamiento de Ares (A Coruña) y a la parroquia de Santa Olalla de Lubre.

El antiguo topónimo Bisaquis o Bisauquis, que designaba la península situada entre los ríos Eume y Xuvia, y daba nombre a un arciprestazgo, era también el nombre de una villa situada en ella:
  • "in Bisauquis, uilla per se Bisauquos" (1037) -> que ha de ser necesariamente el lugar de Besoxo.

Otros lugares fácilmente identificables situados en la península de Bezoucos son:
  • "in Besaucos ecclesie sce. Eulalie" -> Santa Olalla de Lubre (Ares)
  • "hereditate mea propria quae habeo in terra Bisauquis in uilla nuncupata Plantario" -> Chanteiro (Ares)
  • "ecclesia santi Iacobi de Francia quae est in terra Bisauquis inter due flumina, Eume et Iuuie" -> Santiago de Franza (Mugardos)

Parece, por lo tanto, que el étimo Bisauquis es el origen de una doble evolución, por un lado el semicultismo Bezoucos, que conserva sin sonorizar el grupo -KW- y la desinencia de nominativo, transmitido por vía eclesiástica, y por otro el topónimo Besoxo, en el que hay indicios de que se ha producido una ultracorrección. La forma en nominativo Bisauquos de 1037 produce necesariamente una evolución Besougo, que en zona de gheada como es (fue) ésta el resultado ha de ser Besougho o Besogho (con monoptongación del grupo ou). Una normativización de la toponimia efectuada sin atención a los testimonios históricos o a las isoglosas de la gheada produce a menudo ultracorrecciones en masa donde cualquier sonido fricativo velar sordo se siente como castellano y se sustituye, en virtud de equivalencias como juguete (cast.) / xoguete (gal.), por el fricativo palatal sordo. Este es, parece, el caso de Besogho, que se normativizó como Besoxo al no tener en cuenta que podría ser un caso de gheada.

Otro topónimo que proviene del mismo étimo es el nombre del río Besòs (Barcelona), que en la documentación medieval figura como Bissaucio, Bissocium, Bisocii.

------ 16/11/2017:
Se confirma la relación etimológica entre Besojo y Bezoucos en la descripción de dicho arciprestazgo efectuada por el corresponsal del geógrafo Tomás López, presumiblemente el Sr. González Pardo, párroco de Ares. La relación fue remitida parece que póstumamente por un tercero hacia 1790. Se encuentra en el cartapacio del Diccionario geográfico de España: La Coruña y Lugo, ms. 7297 de la BNE, fol. 164 v.: "en la remota antigüedad estaba en un lugar de la misma parroquia, que en el día, corrompido el nombre, se llama Besojo, habitado ahora por cuatro vecinos en tres solas casas, y en el resto de la inmemorial Villa de Bezoucos, de que hace memoria la Historia Compostelana".

martes, 17 de agosto de 2010

Regoela Vella

San Vicente de Regoela es una parroquia de Cabanas (A Coruña) que fue un coto redondo (Madoz), término técnico que designaba un pequeño territorio delimitado desde tiempos antiguos mediante lindes naturales, tales como cursos de agua, o amojonamientos que señalaban la propiedad comunal. Los petroglifos de círculos concéntricos y cruciformes del Couto dos Golpes cerca de Regoela muestran los deslindes entre este término y el de Caaveiro, "esa confirmación [dos lindes] debeu extenderse ó longo de moito tempo a xulgar polas diferentes tipoloxías dos gravados" (Gravados rupestres no Couto dos Golpes, Anuario Brigantino, 2006, nº 29). La etimología del topónimo Regoela, así como la de los varios Régua distribuidos por Portugal (Peso da Régua) y Galicia (Suarregua - Santiago, Regua - Foz, Régoa - Cedeira, A Regoela - Friol) se ha trazado, siguiendo a Valladares, desde el latín regulam (regla monacal, monacato), con pérdida de -l- intervocálica (regua / régoa) y sufijación diminutiva en el caso de Regoela. Las primeras menciones escritas del nombre datan de principios del s. XII a principios del XIII 1. santo Vicentio de Reguela (1114) 2. sanctum Vincencium de Regulella (1117, Caaveiro) 3. mea portione de Laragia, et mea portione de Reguela Vetula (1201, Caaveiro) Con el ejemplo nº 2 parece que se confirma la hipótesis de que se trata de un diminutivo en -ella procedente del latín regula. De todas formas, la hipótesis hidronímica propuesta por otros autores (celta rego = canal) continúa en pie sustentada por la presencia de numerosos topónimos Rego en nuestro territorio, y por el francés rigola (v. en Du Cange rigola = rivulus) que seguramente procede de la base hidronímica celta rego. Era lo que pensaba Vicetto en 1886 en su Historia de Galicia: "creemos más exacta la voz régoa derivada de rego, surco, hondonada, foso" (escribiendo sobre el Régoa de Cedeira). Una tercera opción que propondré aquí, basada en el hecho de haber sido Regoela un coto redondo en el centro del cual todavía se conserva un antiguo castro, será considerar la toponimia Régoa o su diminutivo Regoela como procedente del latín regulam en su acepción menos conocida relativa al ager o territorio. Du Cange por un lado reconoce que regulus (acepción 5) significaba cantón en galo, un cantón que sería semejante a nuestro coto redondo de Regoela. Por otra parte tenemos en Italia el antiquísmo régimen socioeconómico de los regolieri (zona de Cortina d'Ampezzo, arco alpino); articulados en regole, cada regola es un territorio familiar donde vive la comunidad en torno a un fuoco (hogar), las unidades territoriales son pequeñas, y su economía se define básicamente como de subsistencia con bienes en mancomún, fundamentalmente montes y pastos. Son comunas, aunque no monacales, donde las decisiones se toman en asamblea presidida por los capifamiglia, descendientes directos de los habitantes originales, y están gobernadas por un regolani elegido por un año. El sistema guarda similitud con lo que conocemos de las sociedades y el hábitat castreño galaico, así como con cierta forma de posesión y gestión del territorio como son las mancomunidades de montes. Más que cierta similitud. Si miramos bien atrás leeremos en las fuentes antiguas que los bárbaros del mundo occidental (Hispania y Galia) estaban gobernados por regulus como Viriato o Indibil, regidores locales de estos pequeños territorios con centros habitacionales en castros u oppida (régulas). El Régoa cedeirés también encaja en esta propuesta, pues se sitúa en el extremo de la sierra de A Capelada, donde todavía sobrevive la explotación del territorio de forma mancomunada, con costumbres ancestrales: los caballos propiedad de la mancomunidad pastan libremente hasta que se realiza su rapa en los curros.

domingo, 4 de julio de 2010

Esteiro, Viveiro y Cedeira

Sigo con interés la columna dominical sobre toponimia del Diario de Ferrol, firmada por el profesor Porto Dapena. El pasado 27 de junio el autor, que recoge y estudia los nombres de lugar de Cedeira, analiza el topónimo Esteiro y realiza una crítica sobre la entrada Esteiro de este blog. Su pertinente análisis, que agradezco sinceramente, será, sin duda, de gran ayuda para contrastar la hipótesis que en su día expuse aquí.

Esteiro, por Álvaro Porto Dapena.

Diosiño, A Diosa, y O Niño de Deus

En el nuevo buscador de topónimos de la Xunta de Galicia del proyecto "Toponimia de Galicia" ya se recoge gran parte de la microtoponimia de nuestra comunidad, situando los nombres de lugares sobre una vista aérea que permite con facilidad estudiar la distribución geográfica de los mismos.

Realizando una búsqueda por las cadenas "dios" y "deus" aparecen bastantes microtopónimos que no se recogían en el Nomenclator, algunos tan curiosos como los tres que dan título a esta entrada que podría parecer una reseña sobre la Sagrada Familia.

Son relativamente abundantes los nombres de lugar del tipo Deus y Dios, así por ejemplo: A de Deus (Arteixo), A Leira de Deus (Vedra), O Coto de Deus (Ferrol), O Monte de Deus (Santiago), O Niño de Deus (Betanzos), O Val de Deus (Oza dos Ríos), Pardadeus (Fene), Valdedeus (Meis), A Diosa (Vedra), Muiño de Diosiño (A Laracha), Campo de Dios (Ramirás), Os Dioses (Ribadeo) y Prado do Dios (A Pontenova).

En particular el topónimo O Niño de Deus hubiese deleitado a los normalizadores del franquismo tanto o más que aquel famoso *Niño de la Guía, que supongo que imaginaban vestido con camisa azul y portando el estandarte falangista. *Niño de la Guía fue una mala versión del topónimo gallego Niñodaguia, nombre transparente cuyo volcado al castellano es "nido del águila".

Del latín deorsum, "abajo" o "de abajo", proviene la toponimia tipo Dios o Deus. El grupo d+yod se conserva también en los topónimos asturianos Valdediós, Tarañosdiós, Brañadiós. Y muy probablemente en la expresión actual "está en casa dios", aplicada para significar lejanía. García Arias sugiere una reinterpretación de la evolución de deorsum > *josu --> dios, en mi opinión se trataría en todo caso de una evolución patrimonial con conservación del grupo d+yod, asimilación rs > ss y apócope de la vocal final: dios. Después, tal vez sí se produce la reinterpretación del adverbio como sustantivo, por la homonimia con el nombre de la divinidad, lo que provocaría la alternancia Dios / Deus.

Algunos antiguos testimonios inequívocos que figuran en la base de datos del CODOLGA son:
  1. "in pomar de deos" (1133, Ourense) - que no parece posible que sea un pomar de dioses (cfr. con O Pomar de Suso de Salceda de Caselas, procedente del latín sursum).
  2. "in uillare de orsum, alio casare medium; in uillare de sursum, alio casare medium" (1093, Celanova) - con falso corte de deorsum, que pudo ser el motivo de que, en algunos casos, los topónimos del tipo deorsum se hayan interpretado como de + oso procedente de ursum, o como de + oso procedente de ossum, latinizándose en consecuencia de forma antietimológica en la documentación medieval.
  3. "Adiuso cum Porto de Reza et suos saltos" (942, Celanova) y "illo sauto de illa ripa adiuso" (1111-1145, Celanova) - donde aparece precedido por la preposicion, ad deorsum > adiuso (abajo), como es bien conocido por haber sucedido lo mismo en el castellano medieval.
Valdedeus (Meis) sería, por tanto, el opuesto de Valdesuso (O Vicedo), y A Diosa (Vedra) el opuesto de A Susana (Muras).

lunes, 31 de mayo de 2010

La espalda del tiempo

“Si atendemos a los términos que en akadio (asirio) designan el pasado y el futuro haremos un descubrimiento sorprendente. Para designar lo anterior, lo pretérito o pasado el akadio usa formas como pana, pan, pananu(m), pani, panu(m), panatu(m), panitu(m), todas ellas relacionadas con panum que significa “delante” o “cara”. También el término sumerio utilizado para referirse al pasado igi significa “ojo”, “cara” y “delante”. En ambos idiomas el pasado está delante de los ojos del observador, se sitúa ante él. Los términos para designar el futuro hacen referencia a la parte de atrás (espalda), al lado contrario, al revés: en asirio (w)arka, (w)arkanu(m), (w)arki, (w)arku(m), (w)arkitu(m), (w)arkatu(m), y en sumerio, eger, murgu, bar. El pasado era algo que encaraban y el futuro algo que se situaba tras ellos. En el mundo occidental actual la convención es justamente al revés, a nadie se le podrá convencer de que el futuro no se abre ante él y de que el pasado no se encuentra tras él. Mientras que cuando nosotros avanzamos por la línea del tiempo nos dirigimos al futuro, ellos se dirigían al pasado” (Walking backwards into the future, Stefan M. Maul).

Aunque la síntesis de Maul es correcta, sus conclusiones, así como el título del artículo “Caminando hacia atrás al futuro”, son simplistas. Lo que se sitúa ante los ojos del observador sumerio o akadio no es exactamente el pasado como lo entendemos en la actualidad, es la meta o el destino del largo viaje hacia el Dilmun o paraíso, la tierra prometida, o bien, desde un punto de vista desprovisto de connotaciones religiosas, hacia el fin que nos espera a todos, que es el morir o la mar, como decía el poeta. En esta concepción de la línea de tiempo no existe un pasado como tal, sino viajeros que van hacia un punto, unos han salido antes que nosotros, como guías que abren el camino, son nuestros antepasados, son “los que van delante” o “los que fueron primero”, (h)alik pani (1) en akadio, término que unas veces designa al que encabeza las tropas y otras al ancestro. A esa meta final se encamina toda la humanidad, los que salieron primero, los que estamos aquí y los que vengan detrás de nosotros (futuros descendientes).

Espalda o cola y cara o frente, como los de un pelotón de ciclistas. Son dos términos que juegan un destacado papel en el enigmático encuentro de Moisés con Dios. Ambos se encuentran cara a cara (panim el panim, en hebreo, praesens praesentis en la versión latina de la Septuaginta), un poco más adelante Dios responde a una solicitud de Moisés diciéndole que no puede mostrarle la cara (panim), porque nadie que la haya visto está vivo, pero que le mostrará la espalda (ahor). Lo que resulta un comportamiento un tanto absurdo que ha dado lugar a todo tipo de especulaciones. En hebreo panim y ahor tienen como deícticos no sólo valores espaciales, también temporales, los mismos que en sumerio y acadio, de hecho, además el panim hebreo proviene del panum akadio. Así que la lectura del texto puede hacerse de la siguiente forma, el encuentro sucede en un momento temporal calificado de praesens (que en latín es “lo que está inmediatamente delante”, de praesum), Dios no puede mostrarle la meta o el final del camino, porque nadie que la haya visto está vivo (los que han salido antes y han llegado a verla están muertos, como es bien sabido), sólo puede mostrarle las cosas que están por venir o que vendrán detrás (y que también se encaminan hacia ese mismo destino). Distinguiendo de modo muy preciso futuro y destino, como extremos opuestos de la flecha del tiempo.

Otro caso bíblico que puede clarificarse con la acepción temporal de frente y cola es el del rollo de Ezequiel, que estaba escrito "panim we’ahor", porque contenía todo lo que existirá (ahor) y lo que sucederá al final (panim). Algunas costumbres, como la de distinguir a determinados huéspedes permitiéndoles comer “ina pani sarri” nos resultan ambiguas, pues no sabemos si se les concedía el honor de comer delante del rey (valor espacial), o comenzar a comer primero, antes que él (valor temporal). Por otro lado..., lo que traducimos libremente por “los decretos del dios” (2) en realidad son las palabras del que fue delante, del antepasado: "ina pi alik pani "(en la boca del que fue delante).

Así pues, el tiempo fluye desde el futuro y se dirige a un punto final; noción que compartió San Agustín. “¿Pero de dónde viene el tiempo? Sólo puede venir del futuro, pasar por el presente y dirigirse al pretérito (de praetereo, ir más adelante). Por tanto, viene de una situación que todavía no existe, pasa por una situación que no tiene duración, y se dirige a un punto que ha cesado de existir”. Pero también podríamos defender lo contrario, que el tiempo fluye desde el pasado hacia el futuro, la más sorprendente e increíble hipótesis física actual, que nos obliga a suponer que es el pasado el que se convierte en presente, que los que fueron delante vuelven a la vida... ;)

Quedan más vestigios lingüísticos de que el pasado se situaba temporalmente delante del observador, además de los términos mencionados para referirse al pasado como panim (cara) y praetereo (ir delante), tenemos el equivalente gótico del inglés yesterday (ayer), gistra-dagis, que algunos autores lo traducen por "mañana" pero que en realidad era "el día siguiente", "el de delante", es decir, "ayer" (3). Gistran comparte etimología con el latín hesternus (ayer), que también se situaba delante: hay una bonita metáfora de la vida, que es como una nube y que corre hacia adelante, al pasado, a ayer: et tamquam dies transiens hesternus (tamquam dies hesterna quae praeterit, según La Vulgata).

En la lengua aimara (Bolivia, Perú y Chile) el pasado todavía se sitúa delante, y el futuro detrás; para designarlos utilizan mayra (frente, ojo, vista), y q'ipa (detrás, espalda). La explicación que ofrecen los hablantes de esta particularidad es que el futuro no se ve, no está ante la vista, y el pasado sí.

En inglés el deíctico before conserva el sentido original de "delante" en situaciones espaciales, mientras que para las temporales su sentido se ha invertido, cuando el pasado comenzó a imaginarse detrás. Lo mismo que el español ante(s) y anterior, con dos significados opuestos según se usen en situaciones temporales o espaciales.

(1) Assyrian dictionary, Edmund Norris
(2) Human destinity in Emar, Antoon Schoors
(3) The indo-european languages, Anna Giacalone