Si se echa una miga de pan en la fuente de los tres caños de San Andrés de Teixido y se hunde, no se cumplirá el deseo solicitado. Como lo más probable es que la miga se empape enseguida y se vaya al fondo, es recomendable hacer trampa y arrojar una corteza, que flotará seguro.
Si en la fuente de Llanelian o St. Elian (Gales) se echa una piedra con el nombre de una persona escrito en ella, quedará maldita. La fuente también se usó para vaticinios ordinarios.
A la Reana, en San Juan de las Fuentes Divinas (Velilla del Río Carrión), es mejor ir cuando el agua mane; este manantial intermitente tenía, según Plinio, y es posible que mantenga, el don de augurar la muerte inminente de aquel que lo visite cuando no fluya el agua.
En el holly well de Santa Brígida en Liscannor (Irlanda) se cumplen los deseos si se realiza un complejo ritual de oraciones y vueltas alrededor en el sentido de las agujas del reloj.
Mucho se ha dicho del culto a las aguas entre los celtas paganos, y mucho también sobre la raíz hidronímica paleoeuropea DIV- que aparece en el nombre de numerosos ríos y manantiales: Deva, Deba, La Divina (Cares), Dee, Divona > Divonne, La Dive, La Divette... Poniendo en relación el hidrónimo con los términos indoeuropeos que designan a la divinidad femenina (diva, dea, deiwa) se ha argumentado que se trataría de la divinización del río, del manantial como diosa. Todo esto con el apoyo de Ausonio, que en el siglo IV glosa así el hidrónimo celta Divona: "Celtarum lingua, fons addite divis" = en la lengua de los celtas significa que la fuente es divina.
Mucho se ha dicho del culto a las aguas entre los celtas paganos, y mucho también sobre la raíz hidronímica paleoeuropea DIV- que aparece en el nombre de numerosos ríos y manantiales: Deva, Deba, La Divina (Cares), Dee, Divona > Divonne, La Dive, La Divette... Poniendo en relación el hidrónimo con los términos indoeuropeos que designan a la divinidad femenina (diva, dea, deiwa) se ha argumentado que se trataría de la divinización del río, del manantial como diosa. Todo esto con el apoyo de Ausonio, que en el siglo IV glosa así el hidrónimo celta Divona: "Celtarum lingua, fons addite divis" = en la lengua de los celtas significa que la fuente es divina.
Pero ¿en qué sentido preciso debemos entender "divis" y "divina" en la familia lingüística del antiguo europeo? Podemos hacernos una idea a partir del latín divinare, que tiene únicamente el sentido de "profetizar, adivinar, vaticinar": "avis divina imbrium" = el ave que augura lluvia, perífrasis por la corneja. Supongo que este es el significado exacto que tuvieron los hidrónimos Fuentes Divinas y el resto de hidrónimos del tipo Deva, que se desprende no sólo del examen etimológico, sino también de la amplia documentación sobre las prácticas adivinatorias, oraculares o de emisión de un juicio, ligadas a manantiales y ríos (véase por ejemplo el testimonio de Plinio, o el capítulo "Divination at sacred springs", de Halliday), así como los numerosos hallazgos arqueológicos de objetos en pozos, ríos y fuentes, que habrán de entenderse como restos de antiguos rituales adivinatorios.
Por los testimonios aportados, una pequeñísima muestra, podemos comprobar cómo la hidromancia continúa practicándose, explotándose la capacidad oracular que desde la más remota antigüedad se atribuyó a las fuentes.





