domingo, 25 de febrero de 2018

La Piedra del Destino - Loughcrew (Condado de Meath, Irlanda)

La conocida como Piedra de la Coronación, Piedra del Destino o Piedra de Scone, trasladada, según la leyenda, a Irlanda desde Galicia en la Prehistoria, es famosa por sus avatares y por su simbolismo, por lo que excuso siquiera resumirlos ahora.

Según se puede deducir de los fragmentos que tratan de ella en el Cronicón de Fordun:
  • Marmoream Cathedram arte vetustissimâ, diligentique sculptam opifice, quâ Scoticae nationis Hispaniae reges sedere, et in ea inthronizari solebant, unde diligenter in sua regione quasi pro anchora tenebatur
  • Lapidem veró praefatum, scilicet Cathedram, in eminentiori loco regni Themor nomine, posuit
se trataba de una silla o más bien trono (cátedra) de mármol, tallada según técnica muy antigua, en la que las naciones escotas sentaban y coronoban a los reyes hispanos, y que en su país era considerada como un ancla (1); la piedra en cuestión, es decir, la silla [una vez trasladada a Irlanda] se colocó en el lugar más elevado del reino, llamado Tara (2).

Silla de la Coronación en Sliabh na Caillí, Loughcrew. Se encuentra situada ante un gran túmulo o cairn.
(C) Dolores González de la Peña, 2011.

El punto más elevado del antiguo reino de Tara, incluso del condado de Meath, es la Sliabh na Caillighe, donde se sitúa la importantísima necrópolis megalítica de Loughcrew, y desde donde se divisan hasta las montañas de Sligo.

Allí estuvimos hace unos años, y allí pudimos fotografiar la arcaica silla de piedra donde se coronaban los reyes de Tara, en el cementerio real de Loughcrew, lugar que su descubridor E.A. Conwell (Discovery of the Tomb Ollamh Fodhla, 1875) identifica con el elitista cementerio de Taillte del que hablan los manuscritos medievales irlandeses. La silla no es de mármol, por supuesto; ninguno de los asientos prehistóricos que se usaron con esta finalidad eran de este material, por lo que consideramos que Fordun idealizó la cátedra real ajustándola a conceptos más actuales acerca de la fastuosidad de la realeza.

En la misma obra se indica que el nombre popular de la silla era Hag's Chair o Silla de la Vieja (en gaélico sería algo parecido a Cathaoir na gCailleach), y se propone la interesante hipótesis de la identidad entre esta Vieja y Tailltiu, de estirpe hispana y madre de Lugh.

A nuestra fotografía adjuntamos los dibujos de Conwell en los que se perciben restos de petroglifos de tipo atlántico (galaico) a base de círculos concéntricos y cazoletas, así como el respaldo de la silla vista desde su parte trasera, hoy inexistente.



La Piedra del Destino o Piedra de la Coronación, un bloque tallado y exento, no pudo haberse trasladado de Galicia a Irlanda si creemos en la literalidad de la leyenda; su tamaño y peso lo habría impedido. Pero es posible que se haya trasladado desde aquí la ceremonia de entronización sobre un asiento de piedra, así como la simbología expresada por la asociación con los petroglifos atlánticos. 

Lo que sí no parece posible sostener es que el trocito de piedra que se conoce en la actualidad como Piedra de Scone haya sido una de estas majestuosas piedras de inauguración real irlandesas, la mayor parte de ellas destruidas; si acaso será un pequeño fragmento.

Placa conmemorativa que marca la situación de la Piedra de Doon (Kilmacrennan, Condado de Donegal), sobre la que tuvo lugar durante siglos la ceremonia de inauguración real de los jefes de los O'Donnell hasta que fue reubicada y finalmente destruida o sustraida (Conwell, pg. 26-27).
(C) Dolores González de la Peña, 2017.

Esperemos ahora que se cumpla la profecía: "si la profecía no falla, los escotos establecerán su reinado donde esté colocada la piedra", aunque no dice si el escoto o escota que la localice será coronado rey o reina de Tara... ¡Lástima!

Sólo una silla de coronación (inauguration chair) se conseva en Irlanda, la de una rama de los O'Neill de Castlereagh, no muy bonita. Parece haber sido cortada de un asiento mayor, cuando fue trasladada de lo alto de la colina de Castlereagh; ahora se exhibe en el Museo del Ulster.

Además, tenemos otra dibujada en el mapa de Bartlett en su situación original en lo alto de la colina de Tullyhogue Fort (C. Tyrone); fue destruida en 1602 por Mountjoy como un acto de poder simbólico (E. FitzPatrick, Royal Inauguration in Gaelic Ireland, 2004).

(C) Wikipedia: Royal sites of Ireland.

Esta autora califica de fantasiosa la propuesta de Conwell de considerar la Hag's Stone de Loughcrew como silla de coronación del mítico rey irlandés Ollamh Fodlha; como hemos visto, no sería de Ollamh Fodlha, pero sí es una inauguration chair en contexto de necrópolis megalítica, de hecho hasta tuvo respaldo, como la de Tullyhogue Fort. La misma FitzPatrick reconoce que estos asientos se encuentran a menudo en necrópolis megalíticas con el objetivo de fundamentar la elección de soberano como continuidad a partir de los vestigios de los ancestros presentes.

Bajando la redondeada colina de Loughcrew. (C) Dolores González de la Peña, 2011.

En su interesantísimo trabajo despieza algunas características que tienen que cumplir los lugares de coronación: son colinas de proporciones suaves, de fácil acceso y desde las que se contempla una amplia vista en todo su circuito (el reino), y o bien se erige en lo alto de ellas un túmulo ex profeso para la coronación, o bien se reutilizan los preexistentes (siendo el caso frecuente la reutilización de necrópolis megalíticas). Pero es que además, el topónimo Crew, presente en el nombre de la necrópolis de Loughcrew, proviene del gaélico craobh, "árbol", y en los textos medievales se usa a menudo en el sentido de "árbol genealógico" (3). Según FitzPatrick, el topónimo indica sin duda lugares donde se celebrarían ceremonias de inauguración o coronación porque en ellos se situaría un bile, árbol sagrado propio de estos emplazamientos. En mi opinión el topónimo estaría motivado no tanto por el bile, sino porque en los lugares elegidos como emplazamiento inaugural, los ancestros presentes en sus tumbas eran las raíces de la genealogía del pueblo, la estirpe bajo la metáfora arbórea.


El lugar de Newton en la falda de la colina de Loughcrew indica también la existencia de un centro de reunión sacro para celebración de asambleas, pues como vimos en otro lugar, la toponimia tipo New-, Neve-, etc. procede en su mayor parte del celta nemeton, nemed, "santuario" (Newton - Nemeton).

(1) Otra conexión de la Piedra del Destino irlandesa con Galicia es el tema de las navegaciones atlánticas que se entrevé aquí: pervive en la creencia de que ciertas formas pétreas son barcos de piedra, o partes de ellos.
(2) Temhair es un nombre común, un orónimo que significa en gaélico "lugar eminente, colina". Existen, por tanto, varios lugares que fueron designados así en Irlanda (v. El Dind-Senchus de Eriu y el Glosario de Cormac Mac Cullenan: "temhuir of the country = a hill). Por lo que el texto de Fordun no se refiere necesariamente al Tara más conocido. Es importante destacar que temhair, "colina", se pronuncia como el inglés tower, "torre"(P. W. Joyce).
(3) Atbath craobh dos bile noír Aongus Molbthach Mac Nat Fraoich = murió la rama del árbol sagrado, Aongus Molbthacht hijo de Nat Fraoich.

viernes, 23 de febrero de 2018

Venta y puente de Beldoña

Puente de Beldoña sobre el rio Mero. (C) Onnega, 2007.

En pleno Camino de Santiago, el Camino Francés del Norte, que venía desde Mondoñedo a Betanzos, pasando por Aranga, y luego continuaba por Montouto, As Travesas, Bruma y Cabeza de Lobo, se situaba el pequeño puente de Beldoña, de origen romano, y una famosa venta del mismo nombre, donde además de pan y vino ("con pan y vino, se anda el camino"), servían carne, a lo mejor con aquellas patatitas asadas al estilo de la antigua Casa Edreira de Betanzos, aunque seguramente sería la más básica carne o caldeiro.

El camino en la actualidad ya no transcurre por Beldoña, pues la trinchera de la autopista lo ha cortado sin sustituirlo ningún paso elevado.


De Tomás López, Diccionario Geográfico. La Coruña y Lugo. Mapa del Camino de Santiago según indicaciones del capellán de Crendes, Roque Nicolás de Vigo, 1775. BNE, MSS/7297, f. 262-266.

jueves, 22 de febrero de 2018

Gosende

Dedicado a Capitán Gosende

Como indicaba Almeida Fernandes en su Toponímia Portuguesa (Exame a um dicionário), 1999, es imposible demostrar que los nombres de lugar Gosende o Gosendo de Galicia y Portugal sean topónimos provenientes del nombre de un posesor germano en gunths-, "lucha", porque ninguno de estos topónimos se encuentra en la documentación medieval con formas antiguas que apoyen esta hipótesis. La antroponimia de la época, en la que se documenta abundantemente el nombre personal Gundesindi, no demuestra por sí misma que exista una conexión entre topónimo y antropónimo.

Y todavía es menos probable que Gosende provenga, como quería el Padre Sarmiento, de Gundesivintho. A mí me parece más viable el Gasindus que el benedictino rechazaba de plano.

Topónimos Gosende según la base de datos Toponimia de Galicia.

El significado de la palabra de origen germana gasindius = "socium", tiene siempre el sentido militar de socio de gente latina; nos remite a la época altomedieval en la que los suevos ocupan la Gallaecia como, precisamente, socios de Roma. Gasindo = comes o princeps militiae; gasindi = comitatus / militia (según el glosario de Graff). En el estudio de Leo Wiener hay material más elaborado sobre el nacimiento del feudalismo a partir de esta institución: Commentary to the Germanic Laws.

Podemos aventurar que el origen de la toponimia del tipo Gosende responde a establecimientos de suevos en Galicia, en forma de gasindi comitatus (encomiendas militares). El área de dispersión de la toponimia Gosende coincide y se solapa con la de los topónimos Suevos.

Topónimos Suevos según la base de datos Toponimia de Galicia.

miércoles, 21 de febrero de 2018

Mazanteo (Cariño), Mozandeo (Trabada), Montesandeu (Cuntis)

Aún sin estar totalmente de acuerdo con la propuesta del profesor Edelmiro Bascuas ("La sandez, ¿una pervivencia de cultos dionisíacos?", Verba, 2005, v. 32), no me cabe duda de que los dos primeros topónimos, a la vista del último y de la documentación medieval aportada por el profesor, son compuestos de un primer elemento monte, apocopado y con evolución diversa en su vocalismo, además de presentar pérdida de la nasal final de mon, probablemente para evitar la proliferación de nasales que dificultaría la pronunciación de formas como Monzandeo o Manzanteo / Mazanteu.

No me convence, sin embargo, la propuesta del ilustre padre de la hidronimia paleoeuropea gallega respecto a la segunda parte del topónimo, que explicaba como proveniente de *insani-deus > sandeu ("sandio" en castellano), como si el monte hubiese sido considerado un dios insano, o loco. Seguramente las montañas tuvieron carácter divino en la Antigüedad (cfr. el caso del monte Teleno y los orónimos Monsanto), pero me resisto a que algunas hayan tenido la consideración de divinidades insanas.

Mozandeo y Montesandeu ya fueron puestos en relación por Bascuas. Ahora añadimos a esta pareja el curioso topónimo de Cariño, Mazanteo, que también lo he visto escrito como Masanteo e incluso Basanteo.


El monte Mazanteo forma una península en cuyo itsmo se sitúa el lugar de A Basanta, que podría ser en realidad una Abasanta, compuesto de aba, "ladera o falda de una montaña" + el adjetivo santa.  Y en relación con este adjetivo creo que se explicaría el segundo término del orónimo Mazanteo como una forma deturpada de sanctio, variante de sancto. Así, los orónimos que estamos analizando serían parte del conjunto de los Monsanto, testigos del carácter sacro de algunas montañas.

Por otra parte, la especialización de sanctio > sandeu / sandio como adjetivo con el sentido de tonto, loco, se justifica porque la sabiduría popular suele relacionar la exagerada bondad o santidad con cierta cortedad de entendederas.

Representación de un fili con arpa en la Irlanda altomedieval

Flanqueando la cruz altomedieval de Carndonagh (s. VII, Donegal), también conocida como cruz de San Patricio, hay dos pequeñas estelas reutilizadas que representan en sus cuatro caras las razas y castas sociales de la Irlanda precristiana. Se entiende que en su afán proselitista el cristianismo las reaprovechó para tutelar la gran cruz central, indicando que todos los pueblos y categorías sociales estaban de su lado, no sometidos, sino como guardianes y protectores naturales.

(C) Andregoto Galíndez, 2017

El  fili sostiene su arpa entre las manos; el rostro de perfil es casi místico, como si estuviera en trance con los ojos cerrados escuchando una lejana melodía.

Se trata de la representación más antigua de la pequeña arpa o lira irlandesa, una cruit, que, en contra de lo que se viene afirmando, no se tocaba con un plectro, sino con los dedos.

martes, 20 de febrero de 2018

Noela, hija de Noal hijo de Noé, casada en Noia

"La mayor seguridad de los naturales de Noal consiste en que el fundador, llamado Noal, tuvo una hija llamada Noela, que casada en Noya, dio el nombre a aquella villa, harto antigua aunque [...] parroquia de Noal, que fundó su padre. Además de que a esta tradición tan común acompaña y conviene el siminomo (1) de Noal con el de Noé, de que ha sido inmediato sucesor".

"Descripción de Puerto del Son, comprensivo en la Parroquia de San Vicente de Noal", por José González Alonso, párroco, año de 1799. Diccionario Geográfico de Tomás López, La Coruña y Lugo, MSS/7297 de la Biblioteca Nacional, fol. 197.

Esta leyenda etiológica sobre los topónimos Noal y Noia completa lo que habíamos visto en el blog en la entrada Fraga de Novio, Noal - Porto do Son, y no sólo porque parece que hemos encontrado al novio susodicho en Noia... Bromas aparte, la reseña del párroco de Noal, de 1799, nos remite a la gran antigüedad de la tradición que vincula el topónimo de Noia a una fundación de Noé, pero aportando el interesante dato, creo que desconocido hasta ahora, de que Noal habría sido el primer establecimiento de la familia del patriarca bíblico. Todo lo cual no deja de ser una suposición erudita de la época que acabó calando en el pueblo. Y sin embargo, resulta cuando menos curioso que el Novium ptolemaico haya podido caer por estos lares, y que la Noela mencionada por Plinio, también seguramente estaba por aquí.

Por lo demás, la descripción de Noal aportada por el párroco José González resulta muy interesante: basa la gran antigüedad de la villa en las justicias (horcas) de Con, que todavía se veían en el lugar donde los vecinos acudían a celebrar sus fiestas. Puede leerse completa en el primer enlace.

(1) parece variante arcaica del actual "sinónimo".

domingo, 18 de febrero de 2018

Razas de enanos en Irlanda y Escocia

Ya había escrito hace unos años (Pictas mouras) que los pictos escoceses y los cruithne irlandeses eran razas míticas de enanos que poblaron esas tierras. Como nuestros mouros, son seres feéricos que habitaban un mundo paralelo y subterráneo llamado sídhe

Con casi total seguridad no existieron, ni siquiera como recuerdo folklórico empequeñecido de pueblos ancestrales reales. Como tampoco existieron en nuestro caso los mouros como tales, ni creo que sean recuerdo agigantado, por el tiempo y la imaginación, de nuestros verdaderos antergos. Todo ello corresponde al campo del folklore sobre razas míticas imaginarias.

Ahora descubro que los mismos razonamientos filológicos y arqueológicos que usaba yo para establecer la identidad entre los pictos, los cruithne y los enanos, fueron utilizados y desarrollados ampliamente por William Cook MacKenzie en The Races of Ireland and Scotland en 1916, aunque este autor acabe dudando sobre si los diminutos seres habitantes del sídhe son reminiscencia mítica o vestigio real de los antiguos pobladores de las islas. Tan arraigadas están estas tradiciones allí que el galés Arthur Machen crea el género de terror sobre la Gente Pequeña, enanos deformes y razas primitivas degeneradas que sobreviven ocultas en cuevas y subterráneos, basado en este folklore.

Decía MacKenzie que la palabra picti que nos ha llegado por el latín es una corrupción (i.e. una pronunciación a la latina) de una palabra previa, el celta peght, "enano". Al latinizarse su fonética se reinterpreta por el significado corriente de latín pictus, "pintado". Pero por toda Escocia prevalece la tradición de que el pueblo llamado picto por los paisanos eran enanos o pigmeos con una marcada predileccion por las viviendas subterráneas. Asimismo, resulta impecable su análisis filológico sobre los cruithne irlandeses, que explica la equivalencia entre unos y otros: la palabra irlandesa, como la escocesa, designa a seres deformes de pequeño tamaño.

Me he permitido traducir para los lectores del blog una pequeña historia feérica irlandesa en la que se pone de manifiesto que los cruithne irlandeses eran efectivamente seres feéricos habitantes del sídhe: Santa Brígida, Conall O'Neill y el combate contra los enanos.

El desconocimiento total y absoluto sobre el carácter mítico e irreal de estas razas, la ignorancia acerca de la etimología de los términos picto y cruithne (y su significado de "enano, jorobado"), la credulidad, el hecho de no saber o no poder distinguir muchas veces entre Historia y Folklore, o la costumbre de pervertir estas disciplinas con finalidades políticas, han producido asombrosas declaraciones de principios, como que la genealogía del linaje de los reyes de Escocia entronque directamente con los enanos (pictos), o que los unionistas de Irlanda del Norte se declaren descendientes de los jorobados (cruithne), para luego afirmar que como sus antepasados cruithne poblaron Irlanda antes que los gaélicos tienen más derecho a estar allí que ellos (Ian Adamson). Sería igual que si ahora apareciesen los supuestos descendientes del mouro Zas de Xurenzás esgrimiendo sus derechos territoriales por el parentesco con los primeros habitantes de Galicia. Según la leyenda etiológica del nombre de lugar de Xurenzás, antes de llamarse así hubo una lucha entre dos mouros, el mouro Zas resultó vencedor e hizo jurar al vencido en su nombre: "Xuro en Zas que fun vencido!", y de ahí le quedó Xurenzás.

El enigmático pueblo picto desapareció como borrado del mapa; normal, porque nunca existió. Todavía algún filólogo despistado busca restos de su misterioso idioma en la toponimia escocesa, lo que viene a ser como hacer una gramática y un diccionario del klingon, o del sindarin. ¿En qué idioma hablaban los mouros? Hay quien los hace hablar en castellano, porque no eran gallegos. Ellos también desaparecieron sin dejar rastro...

Terminaré con un toque de terror a lo Arthur Machen combinado con Lovecraft: si no existieron los pictos como seres humanos reales, ¿para defenderse de qué razas primigenias innombrables levantaron los supersticiosos romanos la ciclópea muralla de Adriano?

Una de las estelas que flanquean la cruz de Carndonagh (Donegal). Representa un Leprechaun: ser mitológico irlandés habitante del inframundo, caracterizado por su pequeño tamaño y orejas puntiagudas.
(C) Dolores Gonzalez de la Peña