martes, 5 de marzo de 2019

Esquío

En provenzal esquiu significaba "salvaje, bruto, sañudo, rabioso", de esta lengua pasó al galaico-portugués de las cantigas de amor como esquío / esquivo / esquíu. Con este apelativo la mujer o la pareja de amantes solían designar al marido de ella en el triángulo amoroso:

Senhor do meu coraçon, cativo
sodes en eu viver con que vivo;
mays non ous'oj'eu convosc'a falar,
ca ey mui gram medo do esquivo
Esquiv'aja Deus quem me lhi foy dar.
(Don Dinís)

La etimología de esta palabra será con certeza, y a pesar de las propuestas germánicas (Meyer-Lübke propuso el fráncico *skiuhan, "temer" [1]), el latín scaevum, "zurdo, siniestro, cruel, perverso, torcido, de mal carácter", bien desde el provenzal, o directamente desde el latín.

La familia del trovador Fernando Esquío, oriunda de Neda (ría de Ferrol), llevaría este sobrenombre no por las ardillas (esquíos) que adornan el campo de su escudo, sino por haber sido alguno de sus antepasados zurdo (2), o bien extremadamente cruel; cualidad esta última que con demasiada frecuencia aparece asociada a los señores feudales medievales. La propuesta, relacionada con el mundo feudal y guerrero, tiene más lógica que pensar que haya sido una ardilla el animal totémico de la familia, como lo fue el jabalí para los Andrade. La aparición de las ardillas en su escudo de armas se debería a la homonimia de este esquío < scaevum, "zurdo", con el esquío < sciurus, "ardilla". Una especie de lenguaje jeroglífico mediante un juego de palabras, típico de la heráldica.

Tumba de Diego Esquío en San Nicolás de Neda. Al fondo, el escudo de armas con dos ardillas trepando a un árbol. El difunto lleva corta espada a la derecha, como los zurdos; claro que del otro lado no se vería...
(C) Andregoto Galíndez, 2018.

(2)  Los mejores gladiadores de Roma eran zurdos, "si el individuo era zurdo (“scaeva”) se le estimaba mucho más debido a que la mayoría de competidores eran diestros y […] estos se sentían desconcertados durante el enfrentamiento" (Alfonso Mañas, Gladiadores. El gran espectáculo de Roma). "Tal era su reconocimiento y su fama, que en los carteles de la época solía especificarse si el luchador era zurdo. Y otro tanto ocurría con los protagonistas de este espectáculo, quienes presumían de su condición e, incluso, hacían grabar esa característica en su epitafio. El mismo emperador Lucio Aurelio Cómodo Antonino (famoso por combatir en los anfiteatros como un gladiador más) solía insistir en su condición de «scaeva» y adoraba que esta se señalara en las inscripciones de las estatuas que se erigían en su honor" (Manuel P. Villatoro, "Scaeva: el secreto de los gladiadores más letales de Roma para aniquilar a sus enemigos", ABC Historia, 22/03/19).

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